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Ogbe Trupon

También se le dice Ogbe Tumako, Ogbe Etrukpon, Ogbe Tomokpon, Ogbe Otrupon

nº 27 de 256 · Edición:

El que vino a Ifá por curiosidad y prospera en tierra ajena: el favor de Shangó y el pacto con Aroní — florece donde lo tratan bien.

17 patakíes 6 eewó 19 ebbós y obras 12 refranes

¿Primera vez con un odù? Aprende a leer un odù →

Rezo del Odù— el que abre el registro

Ogbe Tumako kukuyé Ayá kukuyé Ayá Arun atamá yubara kumisa ya adlewá Orunmila abuani lebo, abo lebo orun Iré nira kilodafun Eshu.

Orden en Ifá
Odù 27 de 256
Composición
Ogbe sobre Otrupon
Odù espejo
Otrupon Ogbe
Santos que hablan
Shangó · Oshosi · Orunmila · Aroní · Osain · Eshú · San Lázaro (Oluwo Popo)
Eweses del signo
Cagadilla de gallina · Peregún · Hierba de la Virgen de la Caridad · Verdolaga · Hierba nitro · Atiponlá · Frescura · Bleo blanco

Nace · Ìbí LIBRE

  • El carbón de Osain (su tizón de fuego).

  • El acuerdo entre Orunmila y Aroní, el sirviente de Osain.

  • El iré del cielo.

  • El coliseo.

  • El niño prodigio.

Ogbe Trupon es el Odù número 27 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Ogbe: nace de Ogbe sobre Otrupon. En los tratados aparece también como Ogbe Tumako, Ogbe Otrupon, Ogbè Òtúrúpọ̀n, Ogbe Etrukpon u Ogbe Tomokpon. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 17 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 19 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.

La lectura del signo

lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas

LIBRE

Ogbe Trupon, que también se conoce como Ogbe Tumako, le habla a quien llegó a Ifá por curiosidad, se apartó de toda maldad y aun así tuvo que irse lejos a buscar su suerte. En este signo nacieron el carbón de Osain, el iré del cielo, el niño prodigio y el pacto entre Orunmila y Aroní, el criado de Osain que conoce las hierbas. Su decreto tiene dos caras: la prosperidad lo espera, a veces en otra tierra, pero su vida se acorta si no domina su carácter. Suavice su genio y vivirá más años y más feliz.

La advertencia más seria es la del impulso. En una discusión usted puede llegar a matar: no tome armas ni nada que corte cuando esté enojado, y retírese antes de que la furia lo gane. La soberbia y los celos pueden empujarlo a una barbaridad. A veces se cree invencible y le molesta que otros tengan más y vivan mejor; déjelo pasar, que eso no le quita nada. Se acerca una guerra grande, y la gana con Oshosi y los guerreros de su lado.

«Shangó no pelea en la casa donde ve calabazas — al favor del rey se le hace espacio.»El pulso de Ogbe Trupon

La familia es el centro de este signo. Tiene o tendrá un hijo varón que será más inteligente que sus padres, pero ese mismo hijo puede darle grandes disgustos y hasta desplazar a su padre: cuide esa relación y atienda también a su propio padre, que puede irse antes de tiempo. Hay un niño enfermo y embarazos que se malogran, y si la mujer se practica abortos, su vida corre peligro. Hay pleitos por herencias de terrenos. Si un hermano mayor conspira contra usted, no le devuelva mal por mal: así prosperó este signo y formó una gran familia. Este signo avisa también que cada cierto tiempo, más o menos cada once años, un adodi puede entrar en Ifá, y que los ahijados se separan del padrino para aprender por su cuenta.

En el trabajo y el dinero, no haga negocios por fuera de la ley, porque la justicia se planta en la puerta de su casa. Cuide su hogar: aquí se pierde la vivienda por dejarla abandonada. Evite la plaza en estos días, porque algo que compre allí puede traerle una tragedia, y apártese de los chismes, que pueden enfrentarlo con tres mujeres y con los maridos de ellas.

En la salud, la enfermedad lo acecha en silencio y cuando da la cara ya está avanzada: hágase revisar con frecuencia. Cuide la piel, que sufre úlceras, arañazos y picaduras, y no use remedios caseros sin medida, porque puede intoxicarse y quedar enfermo de la sangre o de la piel para siempre. Lleve ofrendas a San Lázaro, alimente a los Egun y no deje que la nostalgia del pasado lo ocupe todo. Con paciencia y calma, Ogbe Trupon triunfa donde otros más fuertes fracasaron.

El signo en una frase

Endulce el carácter, reciba a los guerreros y no tema irse a otra tierra — que Ogbe Tumako prospera donde lo tratan bien, y Shangó le guarda la casa.

El diagnóstico

habla · prohíbe · recomienda

LIBRE LA LIBRETA

Habla LIBRE

Abandono de domicilio.
La posibilidad de que, de tiempo en tiempo, un adodi ingrese en Ifá.
La justicia en el umbral del hogar.
En este signo ocurrió la matanza de los santos inocentes.
De que la persona tiene o tendrá un hijo varón que, si nace, superará a sus padres en grandeza e inteligencia.
De la muerte prematura del padre de la persona, causada por problemas astrales.
De guerra muy grande y de situaciones familiares por herencia de terreno u otras propiedades.
De que en ocasiones la persona se cree invencible, pero debe recordar que siempre habrá alguien con más bienes y mejor vida, y no irritarse por eso.
De intoxicaciones y de úlceras cutáneas.
De la mula que sufría maltrato en el establo y que, al fin, harta de ello, se marchó.
De un conflicto con tres mujeres a causa de habladurías, cuyos esposos se aliarán contra la persona.
De que la persona vive en las nubes, con ideas imposibles de llevar a cabo.
De vida corta y de nostalgia.
De niño enfermo.
De vientre que se malogra y criaturas que no llegan a criarse.
De tragedia nacida de una compra hecha en la plaza o por sus alrededores.
De que no se reconoce a la persona el sitio que le corresponde, y esto le causa sufrimiento.
De que su nacimiento vino con dudas, o de que al poco de nacer algo le puso la vida en peligro.
De que el padrino tiene que hacerle al ahijado cada obra que le marque.

Eewó · prohibiciones LIBRE

El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.

No guardar losas ni tinajas con grietas en su casa.
No haga favores.
Evite los negocios ilícitos, pues la justicia podría presentarse en su puerta.
No hacerse abortos: hijos que caigan son hijos que tiene que parir.
No use remedios caseros sin criterio: podría intoxicarse y quedar con una dolencia de la sangre o de la piel para siempre.
No abuse de la aminofilina ni la adrenalina.Este Odù habla de una intoxicación sin posibilidad de recuperación.

Iré y osogbo LIBRE

Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.

Tiene o tendrá un hijo varón que, de nacer, destacará y superará a sus padres en inteligencia.
Oshosi lo favorece, y con los guerreros recibidos vence las guerras enormes que se avecinan.
Si suaviza su carácter, vive más feliz y más años.
Es un signo de vida corta, y la enfermedad lo amenaza siempre; cuando brota, ya está muy avanzada.
Puede perder el domicilio por haberlo dejado abandonado.
Se presenta la justicia ante su casa, sobre todo si hace negocios ilícitos.

39 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.

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Recomendaciones LA LIBRETA

Hágale un ebbó al padre de la persona que consulta el signo, para que el hijo no ocupe su lugar ni él muera antes de tiempo por causas astrales.
Reciba los guerreros para triunfar en las grandes luchas que están por llegar.

13 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.

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Refranes de Ogbe Trupon · Òwe

la sentencia y lo que te está diciendo

LIBRE LA LIBRETA

Cuando un niño llora, hace llorar a la madre.

El dolor de los hijos traspasa a los padres: nada sufre una madre tanto como el sufrimiento de su cría. Enseña a cuidar a los pequeños — y advierte que el mal hecho a un hijo se le hace también a quien lo parió.

Alguien pudo hacer ñame más que Dios mismo.

Habla de la soberbia del que se cree por encima de su creador: presumir de superar a quien nos dio la vida es el principio de la caída. Advierte contra la vanidad de desconocer de dónde viene lo que se tiene.

Quien pisa con suavidad va lejos.

La prudencia lleva más lejos que la fuerza: el que anda sin estruendo ni atropello no despierta enemigos y llega donde quiere. Enseña que la suavidad no es debilidad — es camino largo.

Pon a tu hijo sobre la espalda y atiéndelo al instante.

Si la cabeza no llega a su destino, no se detiene.

No hay coraza contra el destino, y ninguna nube puede borrar su huella.

Cuando un padre regresa con el bolso lleno, todos sonríen.

Un hijo en la espalda tiene calor de madre.

Cuando un hijo sufre, hace sufrir a sus padres.

El buen juicio y la discreción protegen al hombre de la maldición.

No es la furia quien gana la guerra, sino la estrategia.

Es mejor tener para dar que tener que pedir.

9 interpretaciones selladas — el texto que traduce cada sentencia a tu vida, en español y en inglés.

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Los patakíes

los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia

LIBRE LA LIBRETA
1El hermano mayor que conspiraba

Antes de nacer, en el Cielo le advirtieron a Ogbe Tumako que ofreciera un sacrificio si quería superar las dificultades de su destino: tendría que lidiar con un hermano nacido antes que él. Los sacerdotes que lo consultaron entonaron un verso que viene a decir que quien alza agua en un recipiente plano se arriesga a que le caiga encima, y que el adulto que siembra rencor deja que sus hijos cosechen ese fruto.

Le mandaron ofrecer a Eshu un macho cabrío y un pescado, ser de carácter dulce y sereno y no hacer ningún mal. Le avisaron de que un hermano le causaría muchos disgustos, pero que si lograba contenerse y no responder con la misma moneda, o sea ojo por ojo, alcanzaría más bienestar que ese hermano.

Cumplió con el sacrificio. El awó juntó hojas adecuadas, les agregó cabezas de tortuga, de rata y de pescado, y las lanzó todas juntas. Con la mezcla prepararon un remedio, lo ataron al cabo de un hacha diminuta y lo ocultaron en la cabeza de Ogbe Tumako mientras pronunciaban un conjuro: con un único cuerpo el hacha tumba 201 árboles del bosque.

Una vez en la Tierra se volvió un célebre sacerdote de Ifá y además un agricultor con suerte. Su bienestar creció enseguida, y la riqueza y fama que alcanzó despertaron la hostilidad de su hermano mayor, quien empezó a tramar contra él. Más adelante, Ogbe Tumako atravesó graves apuros y su fortuna fue en descenso.

Pidió consejo a su Ifá, que le trajo a la memoria el mandato celestial: no vengar ninguna ofensa y no hacer nada movido por la ira. Así se mantuvo firme en no devolver el golpe al hermano. Decidió suavizar su ánimo y ocuparse de sus cosas con serenidad. El hermano intentó todo lo posible para hundirlo, y aunque Ogbe Tumako avanzaba con dificultad, siguió en pie.

Al fracasar todas las maniobras, el hermano puso al pueblo entero contra él, y varias personas comenzaron a mostrarle recelo. Entonces Ogbe Tumako llamó a otros awós para una nueva consulta. Estos entonaron otro verso: lo que uno es hoy no anuncia lo que será mañana, y nadie sabe cómo actuará al día siguiente. Le pidieron que resistiera, pues el niño que sale a jugar siempre recuerda volver a su casa, y le recomendaron un sacrificio para que nadie pudiera matarlo.

Entregó a su Ifá una cabra negra y con ella ofreció un banquete. Con un gallo atendió su cabeza, para despertar la varita de virtudes que le habían ocultado en ella antes de salir del Cielo. A Ogún le ofreció un perro, una tortuga y un gallo.

Poco tiempo después falleció el hermano, que lo andaba buscando para matarlo. La gente comenzó a acercarse otra vez a Ogbe Tumako, alegando que quien los había predispuesto en su contra era el difunto. Le ofrecieron esposas con compromiso de matrimonio y tuvo varios hijos.

Dieciséis años más tarde contaba con una familia enorme, de varias esposas e hijos. En el mejor momento de su prosperidad celebró una fiesta para dar gracias a su Ifá y convidó a los awós que habían consultado y sacrificado por él. Después entonó elogios a los awós del Cielo y de la Tierra que lo ayudaron a atravesar tan duras pruebas. De este modo, la carga de muerte que el hermano preparó para él terminó pesando sobre el propio hermano.

Lo que enseña

Mantener la serenidad ante la envidia de un pariente evita que el daño se vuelva contra quien lo sufre. Quien no paga mal con mal ve cómo la maldad recae sobre quien la preparó, y su paciencia termina dando bienestar y descendencia.

Antes de venir al mundo

Para Eshu, un macho cabrío y un pescado. Además se preparó un remedio de awó que se escondió en su cabeza; su preparación está en el tratado completo.

Ofrendas en la época de apuros

A su Ifá, una cabra negra, con banquete. A su cabeza, un gallo. A Ogún, un perro, una tortuga y un gallo.

Cuando sale en adivinación

Si la persona es Uree, debe ofrecer un sacrificio para evitar los conflictos que le ha causado su hermano mayor. Si es Ayeo, su Ifá debe recibir una cabra negra, su cabeza un gallo y Ogún un perro junto con una tortuga y un gallo, y así sea el hermano, que había dispuesto una carga de muerte para él, quien la cargue.

Rezo del camino

Eni Tomu Ugba Godogbo Gbomi Orire Logbon llo Agba Tokpe Ibu Ike Rate Omo oni Kpado

El que alza agua en una batea plana está pidiendo que se le derrame por la cabeza. Y el mayor que siembra rencor deja a sus hijos recogiendo esa cosecha.

Beeni Coniri, ola coribee Oron ola eena sema teteri

Lo que soy hoy no me dice lo que seré mañana; ni él mismo sabe de antemano qué hará cuando amanezca.

2La tortuga y la calabaza

Antes de que la tortuga empezara a labrar su tierra en el cielo, le hizo la adivinación un awó llamado Ogbe Onle Ahun Maja. En esa época, quienes vivían en el cielo acudían a Dios, al comenzar la siembra, para recoger las semillas que plantarían en sus fincas.

La tortuga dedicó mucho tiempo a limpiar la suya y después fue donde Dios a pedir semillas. Él le contestó que se había retrasado: los demás ya habían tomado todas las del año. Pero Dios nunca rechaza una petición, y le dijo que solo quedaba la semilla de calabaza o melón (ugba para los yoruba y okpan para los Beni).

Con ellas la tortuga tenía una única obligación: no conversar con la calabaza. Dios le avisó de que tendría dificultades si no dominaba su tendencia a hablar demasiado.

Antes, el awó le había advertido que, de no hacer sacrificio, cosecharía algo que le pesaría en el cuello como una carga. La tortuga no le hizo caso y fue sin sacrificar. Aun así, Dios le entregó las semillas y ella prometió callar.

Fue a su finca y las sembró. Al día siguiente comprobó que ya habían brotado, y exclamó llena de emoción: «¡Mi calabaza brotó!». Se quedó atónita cuando la calabaza contestó: «Mi tortuga brotó». Aquello bastaba para anunciar adónde la llevaría su charla, pero la tortuga no captó el aviso.

A los tres días volvió y vio la planta con frutos. Feliz, dijo: «¡Mi calabaza tiene frutos!», y la calabaza le contestó: «Mi tortuga está embarazada». La tortuga tocó los frutos y la calabaza la golpeó. Tampoco entonces entendió; regresó a su casa tranquila, creyendo que pronto cosecharía.

Pasados dos días, encontró los frutos bastante secos para recogerlos. Sacó el machete y cortó el primero. De inmediato la calabaza le arrebató el machete y trató de degollarla. La tortuga echó a correr y la calabaza fue tras ella.

Mientras huía, la tortuga entonó un canto que era un grito de socorro: pedía a la gente que viniera a librarla de esa calabaza despedazada, sin manos ni pies. Pero todo el que se acercaba a ayudar se asustaba al ver a la calabaza misteriosa y se retiraba.

Rendida de cansancio, la tortuga tropezó con el carnero padre. El carnero la mandó a esconderse en el rincón de su casa mientras él tomaba posición para atacar. Cuando apareció la calabaza, la paró en seco y la embistió con los cuernos. En la siguiente arremetida, la calabaza se partió en trozos y la tortuga quedó a salvo de su furia.

Lo que enseña

Quien no hace el sacrificio que le toca y no sabe guardar silencio termina atrapado por sus propias palabras. Una advertencia ignorada hace más grave cada señal siguiente. Refrenar la lengua a tiempo evita el dilema, y la ayuda llega a veces de quien tiene fuerza para detener lo que asusta a los demás.

Cuando sale el odu

A quien le sale se le debe decir que consultó solo por curiosidad, pues no acostumbra hacer sacrificios. Habla en exceso y debe contener la lengua para que sus palabras no lo pongan en un dilema. Debe hacer sacrificios que alejen una catástrofe cercana.

Súyere del camino

Ugba onle ahun Tere gungun maja Gun maja tere Ugba koni owo Tere gungun maja Gun maja tere Ugba koni ese Tere gungun maja Gun maja tere Da mi low ugba Tere gungun maja Gun maja tere.

3El destino de Iginua (el rey del agua)

Iginua, aunque pertenecía a la familia real de los edos, vivía en la pobreza. Se marchó de casa al quedar sin la protección de su padre, el rey Olua, y porque los edos habían avisado al rey de que no tendrían como soberano a su hijo mayor. El desánimo lo llevó a exiliarse, y allí malvivió en una gran miseria.

Quiso cortar toda relación con Benin y dejó el nombre de Iginua para llamarse Ogbomodu. Acabó instalándose en Akoko, donde se topó con un sacerdote de Ifá. Ese sacerdote consultó el oráculo para él y le indicó que dirigiera su ruego a su cabeza con una banana, que se vistiera como un jefe antes del sacrificio y que a Eshu le ofreciera un chivo. Ogbomodu cumplió, pero su pobreza continuó.

Más tarde Akoko entró en guerra con su vecina Ekiti y perdió. Entre los cautivos que los ganadores llevaron a Ekiti iba Ogbomodu, y allí lo vendieron como esclavo. El Ewi de Ado buscaba un esclavo para la fiesta anual de la cabeza, y lo compraron para su palacio. Pero el Obá vio que aquel hombre parecía valer demasiado para el sacrificio de la fiesta, así que ordenó quitarle las cadenas y lo puso a trabajar como criado. Su fidelidad, su inteligencia y su buena palabra agradaron tanto al Obá que lo designó encargado de la cabeza del rey durante las fiestas de cada año.

En la fiesta, Ogbomodu se puso ropa de jefe y atendió con esmero la cabeza del Obá. Terminado el ruego por el rey, le indicaron que se sentara y rogara por la suya. Él pidió a su cabeza que lo guiara hasta la meta de su vida. Al escucharlo, el Obá se quedó pensando qué más podía desear un hombre que ya ocupaba tan buen lugar en su corte. Al amanecer mandó atarlo y venderlo de nuevo. La costumbre prohibía al Obá matar a quien había servido a su cabeza, y por eso lo castigó con la esclavitud.

Lo trasladaron al mercado de Ekue, que ahora se llama Akure, y allí lo adquirieron para servir a la cabeza del Deji de Ekue, llamado también Odezu. De nuevo cumplió tan bien en el palacio que lo dejaron libre y volvió a ocuparse de la cabeza del Obá. Terminado el servicio le indicaron otra vez que rogara por su cabeza, y aunque ya había sufrido por ello, repitió su petición de ser llevado a su destino. El Obá, sin poder ocultar la rabia, le preguntó qué otro destino esperaba, si ya gozaba de un lugar privilegiado. Volvió a ser encadenado y vendido por orden del Obá.

La misma historia se repitió en los palacios de otros trece Obás, entre ellos los de Ijero, Ilara, Orogun, Ife, Abeokuta, Owu, Owo, Ijebu, Ijesha y Ondo. Al final lo vendieron en el palacio del Obá Ado Ajuwaleke. Así cerró el círculo: regresó con cadenas al lugar al que había jurado no volver.

Entró en Benin poco antes de la fiesta de Igue. Nadie vio en él al heredero que había partido con el nombre de Iginua. Como mandaba su destino, lo nombraron otra vez para atender a la cabeza del Obá, y la costumbre pedía que después rogara por la suya. Él pidió que su cabeza lo condujera hasta su destino último, y esa petición irritó al Obá de Benin.

Al día siguiente, el Obá convocó a los herreros para tomar la altura de Ogbomodu y fundir un ataúd de bronce de su tamaño. Convocó también a los Owina, que trabajaban el hierro, para que hicieran pernos agudos, con punta y forma de U, que se clavarían en el ataúd. Cuando todo estuvo listo y adornado, forraron el interior con tela blanca y le mandaron tenderse dentro. Lo cubrieron con otra tela y pusieron la tapa. Clavaron un perno a la altura de la cabeza y otros en el pecho, el vientre y los pies. Su destino era ser ofrecido a la divinidad del mar, que se creía muerta.

Pero era la hora de que Eshu actuara por el chivo que Ogbomodu le había dado. Mientras martillaban, Eshu colocó una capa dura como la piedra entre la piel del hombre y la tela, y esa capa dobló las puntas antes de que lo hirieran. Gracias a Eshu, ningún perno lo alcanzó. Luego el Obá ordenó lanzar el ataúd al mar de Olokun.

Por esos días los iwere, a quienes también se llama ighan (hoy itsekiris), pedían con ansia un rey propio. Una adivinación les había anunciado que su rey vendría por el agua, ya que no podían escoger como rey a ningún hijo de Ighan. Habían ofrecido a su gran río catorce animales distintos y 201 objetos sin vida, a fin de que la divinidad del río les mandara ese rey.

A los cuatro días de la ofrenda, los ancianos celebraban una ceremonia especial junto al río cuando divisaron un gran bulto que flotaba. Lo sacaron y empezaron a abrirlo a hachazos. De adentro salió una voz que les pidió que lo rompieran con delicadeza. Al levantar la tapa descubrieron a un joven apuesto que parpadeaba. Como era ya un adulto, agradecieron al mar por responder a sus deseos y ofrendas. Lo cargaron sobre los hombros y lo pasearon bailando por el pueblo, proclamando la llegada de un rey del agua, un Ogiamen. En la coronación pidió él mismo que su título fuera el de rey del agua, y quiso recuperar su primer nombre, Iginua o Iginuwa, que su padre eligió cuando él nació, antes de su exilio voluntario.

A los tres años de su coronación quiso honrar con una visita a su padre, Olua, rey de Benin. Antes de ir mandó un aviso junto con el regalo: dos gallos, dos gallinas y seis bolsas de canutillos. En Benin las aves rechazaron el maíz que les ofrecieron, y los mensajeros aclararon que esas aves comían canutillos, y por eso llevaban las seis bolsas. También anunciaron al Obá de Benin que los iwere tenían un nuevo Ogiamen. El Obá lo bendijo, devolvió las aves y se quedó con los canutillos.

Después el rey de los iwere se puso un traje con abalorios y una corona del mismo estilo, y se encaminó a visitar al Obá de Benin. La gente de Benin lo miraba sin saber qué rey era ese, tan lujoso como nunca habían visto. Él dijo ser el Ogiamen de Ighan y preguntó al Obá si lo reconocía. El Obá contestó que no. Entonces se quitó la corona y reveló que era Ogbomodu, nombre que significa «la cabeza que no ha llegado a su destino no descansa». El Obá se acordó del hombre al que habían metido en un ataúd con clavos y echado al gran río. Juntó su cabeza con la de él y dijo que de verdad «contra el destino no hay coraza, y ninguna nube borra su huella».

Aún faltaba la mayor sorpresa para el Obá: el Ogiamen era su hijo mayor, el que se había desterrado a sí mismo años atrás. Le relató sus hazañas, que lo habían llevado por los palacios de quince reyes del mundo conocido hasta llegar al de su padre, donde su destino se cumplió en una tierra nueva, al otro lado de las aguas. Mientras lo escuchaba, el Obá lloraba y lo abrazaba, agradeciendo a Dios y a los antepasados por vivir para ver ese día. Luego entraron al palacio y le entregó la vara de autoridad real, la isemwen righo, la misma que hasta hoy emplea cada rey de Warri.

Con los jefes reunidos, el padre le pidió que se pusiera de pie y le confirió oficialmente el título de Olua Namen, Rey Olua del Agua. Con él recibió autoridad sobre la región de las riberas, llamada Iwere. Así Iginua quedó confirmado como Olua de Iwere y su destino se cumplió. Con el paso del tiempo Olua se acortó a Olu, y los exploradores cambiaron Iwere por Warri.

El tambor que anunció su llegada al palacio sonaba tan bien que el rey Olua de Benin pidió intercambiar tambores. Los dos instrumentos se conocen en Benin como emedo y Emighan neguegbero, y siguen sonando en las ceremonias de ese lugar.

Lo que enseña

Contra el destino no hay coraza: vendido, encadenado y lanzado al mar, Iginua terminó donde su cabeza lo quería. Su bienestar estaba lejos de su tierra natal. Ponerse al servicio de Eshu y de la propia cabeza ayuda a que lo esperado se realice.

Lo que le indicó el sacerdote de Ifá

Dirigir su ruego a la cabeza con un guineo, vestirse de jefe antes del sacrificio y darle a Eshu un chivo. Ogbomodu lo hizo, y aun así siguió pobre.

La ofrenda de los iwere

Para pedir un rey, los iwere ofrecieron a su río catorce animales distintos y 201 objetos sin vida; cuatro días después llegó flotando el ataúd.

Al salir este odu en el Igbodu

A quien recibe este odu se le avisa que su destino llegará luego de un largo padecimiento y que su bienestar está lejos del sitio donde nació. Para acercar sus metas, debe atender a Eshu y a su propia cabeza.

En la consulta

La persona debe pedir con un gallo a su cabeza, para mantenerse firme hasta que llegue la suerte. Ante cualquier contratiempo pasajero, no debe reaccionar con violencia.

Rezo del camino

Ojokpa, ekia kon Omo aka konjo Odafa fun Ogbomodu Li iraran omo keya okun oreje.

4Ogbe Tumako y las hojas (Ajija) — Mandaron a Ogbe Tumako a limpiar la finca de Ajija y no cortó ni una hoja: el patakí explica por qué.
5Shangó y las calabazas — Hay algo que Shangó respeta tanto que no pelea donde lo ve: este camino cuenta cómo se descubrió.
6Cuando Olofin mandó lo imposible — Olofin le exigió desmontar en una sola noche lo que nadie desmonta en meses: Ogbe Tumako buscó ayuda donde nadie mira.
7La carne repartida en tres lugares — La Muerte, la Enfermedad y la Tragedia salieron juntas a buscarlo: cómo se les perdió Ogbe Tumako lo dice el patakí.
8Orunmila baja los niños del cielo — Ningún Orisha podía cruzar el abismo con los niños de Olofin: el patakí dice qué ingenio los pasó al fin.
9La degollación de los santos inocentes — Un rey temía ser sucedido por un recién nacido y mandó degollarlos a todos: solo un ebbó se interpuso.
10El pacto de Aroní y Orunmila — Aroní cegaba con su tizón a quien entraba al monte por hierbas: un Awó de este signo lo enfrentó.
11Los presos que Orunmila llevó a Ifá — ¿Puede Ifá regenerar a un delincuente? El rey puso en manos de Orunmila a todos sus prisioneros.
12La nostalgia de Ogbe Tumako — El remedio de este signo tiene plumas y canta: el patakí dice cuál es y por qué.
13Los 401 amigos de Orunmila — Orunmila dejó a un hijo toda su fortuna y al otro solo sus amistades: el patakí dice cuál heredó mejor.
14El rapto de la novia del rey — Siete demonios se llevaron a la novia del rey siete leguas mar adentro, y nadie se atrevía a ir por ella.
15La llave del corazón — Recibió una llave para entrar a su propio corazón y la usó en la puerta de su casa: luego la perdió.
16Okpele, el esclavo de Orunmila — Okpele, el esclavo de Orunmila, aprendió Ifá escuchando en silencio: hasta dónde llegó lo cuenta el patakí.

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Preguntas frecuentes

sobre Ogbe Trupon

LIBRE

¿Qué significa el Odù Ogbe Trupon en Ifá?

El que vino a Ifá por curiosidad y prospera en tierra ajena: el favor de Shangó y el pacto con Aroní — florece donde lo tratan bien.

¿Qué número es Ogbe Trupon entre los 256 Odù de Ifá?

Ogbe Trupon es el Odù número 27 de los 256 de Ifá, de la familia de Ogbe: nace de Ogbe sobre Otrupon.

¿Qué orishas hablan en Ogbe Trupon?

En el Odù Ogbe Trupon hablan Shangó, Oshosi, Orunmila, Aroní, Osain, Eshú y San Lázaro (Oluwo Popo).

¿Cuál es un refrán del Odù Ogbe Trupon?

Uno de los refranes de Ogbe Trupon dice: «Cuando un niño llora, hace llorar a la madre».

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La familia de Ogbe

los 16 caminos

Este es 1 de 256

Cada punto es un Odù con sus caminos, sus obras, sus eewó y sus rezos. El encendido es el que acabas de leer. Los otros 255 te esperan.

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