Patakíes · Los caminos del Odù
1El hermano mayor que conspiraba
Ogbe Tumako prosperó y su hermano mayor conspiró para arruinarlo. Por mandato del cielo, no devolvió mal por mal ni actuó con furia; el hermano murió buscando matarlo, y él llegó a tener una gran familia y prosperidad.
Antes de venir al mundo, le advirtieron a Ogbe Tumako que un hermano le crearía problemas, pero que si resistía el impulso de devolver mal por mal, sería más próspero que él. Hizo sacrificio, y el Awó escondió en su cabeza una varita de virtudes.
En el mundo se hizo famoso Awó y próspero agricultor, lo que le ganó la enemistad de su hermano mayor. Cuando su suerte decayó, su Ifá le recordó no vengarse ni actuar con cólera; se ablandó y siguió sus asuntos con tranquilidad, mientras el hermano lo predisponía todo el pueblo en contra.
Por consejo, sacrificó una cabra negra a su Ifá y sirvió a Oggún. No mucho después murió el hermano que lo buscaba para matarlo, y la gente volvió a él; llegó a tener varias esposas e hijos. El peso de muerte que el hermano preparó, lo cargó él mismo.
2La tortuga y la calabaza
La tortuga, sin sacrificar, recibió de Dios las últimas semillas —de calabaza— con la condición de no hablarle. Por su lengua, la calabaza le respondía cada vez, la persiguió con su machete y solo el carnero la salvó rompiéndola.
La tortuga llegó tarde donde Dios a pedir semillas, y solo quedaban las de calabaza, con la condición de no hablarle, pues era muy conversadora. No hizo el sacrificio que le habían marcado.
Sembró las semillas, y al germinar gritó: «¡mi calabaza germinó!», y la calabaza respondió: «¡mi tortuga germinó!». Así cada vez: cuando dio frutos, la calabaza dijo «mi tortuga está embarazada», y al tocarla, la golpeó. Al cortar el primer fruto con su machete, la calabaza se lo arrebató y quiso cortarle el cuello.
La tortuga huyó cantando y pidiendo auxilio, pero todos se asustaban de la misteriosa calabaza sin manos ni pies. Al fin, el carnero la escondió y, con sus cuernos, rompió la calabaza en pedazos. La persona vino por curiosidad, es muy conversadora y debe refrenar su lengua para no caer en un dilema.
3El destino de Iginua (el rey del agua)
El príncipe Iginua, exiliado y vuelto esclavo, fue vendido a quince reyes que lo condenaban por rogar siempre a su cabeza que lo llevara a su destino. Metido en un ataúd y arrojado al mar, fue hallado por los Iwere, que lo coronaron rey del agua.
Iginua, príncipe de Benin rechazado por su pueblo, se exilió con el nombre de Ogbomodu («si la cabeza no llega a su destino, no se detiene»). Sirviendo la cabeza de un Obá, siempre rogaba a la suya que lo llevara a su destino, lo que ofendía a cada rey, que lo revendía como esclavo. Así pasó por quince casas reales, hasta volver, encadenado, a Benin.
Su propio padre, sin reconocerlo, lo condenó a ser clavado en un ataúd de bronce y arrojado al mar de Olokun. Pero Eshú, por su chivo, inclinó las puntas de los clavos, y ninguno lo tocó.
Los Iwere, que pedían un rey venido por el agua, hallaron el ataúd flotando, lo abrieron y vieron a un joven vivo; lo coronaron rey del agua (Ogiamen). Años después visitó a su padre, se identificó, y el Obá lloró abrazándolo: «no hay coraza contra el destino». Fue reconocido como Olua de Iwere. La prosperidad no está en la tierra natal, sino muy lejos del hogar.
4Ogbe Tumako y las hojas (Ajija)🔒 Babalawo
5Shangó y las calabazas🔒 Babalawo
6Cuando Olofin mandó lo imposible🔒 Babalawo
7La muerte, la enfermedad y la tragedia🔒 Babalawo
8Orunmila baja los niños del cielo🔒 Babalawo
9La degollación de los santos inocentes🔒 Babalawo
10El pacto de Aroní y Orunmila🔒 Babalawo
11Cuando Orunmila le hizo Ifá a los delincuentes🔒 Babalawo
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