Cuando el ñame, el maíz, el plátano y el cocoyam dejaban el cielo, les mandaron sacrificar su machete y no viajar temprano, para evitar la muerte súbita. Todos consideraron su machete demasiado necesario; solo el cocoyam hizo el sacrificio.
A la mañana, en el camino, los demás usaron sus machetes para cortar palillos de dientes y siguieron viaje, negándose a prestarle el suyo al cocoyam. Eshú, beneficiario de su sacrificio, le hizo casi imposible cortar los palillos con las manos, y se retrasó.
Mientras tanto, los otros llegaron a la frontera del cielo y la tierra, donde el Rey de la Muerte, frustrado, les quitó los machetes y los decapitó. Cuando el cocoyam pasó al fin, la gente se asombró de que hubiera engañado a la Muerte, y lo llamaron Ekoko. Por eso el ñame, el maíz y el plátano se decapitan con machete para sacar su fruto, pero los del cocoyam se arrancan sin cortarlos.
Fowo lo tun, foshe losin / Adifafun Lesu / Abufun agbado / Atun bufun ogede ati laakpa.