Al poblarse el cielo, Olodumare quiso evaporarse y dejar a una de sus deidades en su lugar; las probó a todas. Por consejo de Eshú, entregó el Ude —la insignia de autoridad— a Orunmila, aunque parecía el más perezoso.
La deidad de la hechicería convenció a Osain, amigo íntimo de Orunmila, para robar el Ude. Osain lo hipnotizó y lo robó, escondiéndolo en la chimenea; Orunmila, con el consejo de sus Awó, hizo sacrificio con ñame, rata y pescado, y lo recuperó. Así ocurrió cuatro veces: lo escondieron en la basura, lo enterraron y lo echaron al río dentro de un pez, y siempre, con paciencia y sacrificio, Orunmila lo halló.
El día señalado, Orunmila le ofreció el Ude arrodillado a Olodumare, que le dijo: llévalo siempre en tu cuello como herencia divina; muchos tratarán de robarlo, pero nadie volverá a tener éxito. Luego Orunmila descubrió a Osain con el espejo del Ude y, aun sabiéndolo culpable, no lo traicionó; Osain confesó y se hizo su siervo eterno. Por eso él prepara las medicinas del niño antes de nacer, y Orunmila se atribuye el mérito final.
Abinu erin, amu owore da san abinu ogbo momo amu orire kon ogiri abinu okpe luju kon ya gbude komi awo me tela lon difafun Orunmila nijo te fe gba ude lowo Olodumare
El que se molestó con el elefante pero se comió su carne en su sopa. El que se enojó con el carnero padre y golpeó su cabeza contra la pared antes de matarlo para comer. El que se molestó por causa del vino de palma en el bosque y lanzó el medallón de autoridad (Ud.) al agua.