Patakíes · Los caminos del Odù
1Ode y el mono de las nueve colas
Ode se comprometió ante Olofin, sin pensarlo, a traerle el mono de las nueve colas. Orunmila le vio este Odù: «Tienes la palabra empeñada» — y le marcó el ebbó de la carne podrida. Untado y tendido en la loma como un muerto, dejó que toda la manada se confiara y se le subiera encima, hasta que llegó el rey de nueve colas: lo abrazó, lo amarró, y Olofin lo hizo Rey de la Caza y le dio a su hija.
Una vez Olofin mandó a buscar a todos los cazadores para saber cuál se comprometía a llevarle el iñagui — el mono — de las nueve colas. Ode, afamado entre los tiradores de flechas y envidiado por todos, se comprometió sin pensarlo. Al salir a cumplir comprendió el compromiso en que se había metido, y fue a casa de Orunmila, que le vio este Odù: «Usted tiene la palabra empeñada; para poder cumplir tiene que rogarse la cabeza y hacer ebbó con carne podrida, millo podrido, ekó podrido, una flecha, un palo, una cazuela, una soga y una caja». A los siete días la comida de la cazuela estaba descompuesta; Ode se vistió con su uniforme, viró su gorra para un lado, se untó todo el cuerpo con aquello, se fue a la loma y se acostó en el suelo, haciéndose el muerto.
Un mono percibió el olor y llegó hasta él; al ver que no se movía, dijo «está muerto» y comió de la cazuela, y se le subió encima cantando «Arin yanya kiya». Así fueron llegando los demás monos de la manada, cada vez más confiados y flojos — «¡Miren, está muerto!», «¡Si ya está podrido, tiene gusanos!» — hasta que llegó el mono de las nueve colas, que era el rey, e hizo lo mismo. Entonces Ode se le abalanzó; del grito que dio el rey, los demás salieron corriendo. El mono le suplicaba que lo soltara, que lo haría muy rico, pero Ode no le hizo caso: lo amarró y lo llevó ante Olofin, que sorprendido le dio moforibale, le echó ashé, lo hizo Rey de la Caza y mayordomo del palacio — y Ode se casó con la hija de Olofin.
2La nombradía de Orunmila
Oshún, rica y aspirante a un hombre de poderío, fue a mirarse con Orunmila, que era pobre. Él le dijo: «Usted busca un hombre, y ese hombre soy yo» — y no le cobró nada. Ella se fue, y en cada pueblo al que llegaba preguntaba quién gobernaba allí: siempre le respondían «Orunmila». Comprendió que el único que podía vivir con ella era él: pobre, pero de nombradía inigualable.
Orunmila estaba buscando una mujer, y un día vino a verse Oshún. Al registrarla le salió este Odù, y Orunmila le dijo que ella estaba buscando un hombre, y que ese hombre era él. Pero Oshún tenía mucho dinero y él era pobre, y ella aspiraba a un hombre de poderío. Orunmila no le cobró nada, y ella se fue.
Al llegar a otro pueblo preguntó quién gobernaba allí, y le dijeron que Orunmila. Así anduvo por muchos pueblos, y siempre le dijeron lo mismo. Haciendo un análisis, Oshún comprendió que el único que podía vivir con ella era Orunmila: porque a pesar de ser pobre, tenía la nombradía inigualable. Por eso Orunmila es el hombre de Oshún.
3La tierra de Lodeni
Los Lodeni le debían a Oluo-Popo, no le pagaban y se burlaban; él pactó con la muerte acabar con esa tierra en nueve días. Orunmila mandó a colgar animales de todas clases alrededor del pueblo: cuando la muerte llegó y vio las tiñosas y sintió la peste, se jactó — «¡del miedo que me tienen se han muerto todos!» — y viró sin entrar. Oluo-Popo descubrió el engaño y sentenció: «Orunmila tiene más poder: desde este momento me uno a él».
En la tierra de Lodeni toda la gente le debía a Oluo-Popo y no le pagaban, y de contra se burlaban de él. Por ese motivo fue a la casa de la muerte e hizo un pacto para acabar con los Lodeni en un término de nueve días. Enterada la gente, fue a casa de Orunmila, que les vio este Odù: «Para que la muerte no pueda cumplir el pacto, hagan todos ebbó con toda clase de animales, y después de matarlos, cuélguenlos alrededor del pueblo». Así lo hicieron, y a los tres o cuatro días no había quien soportara la peste.
La muerte se dirigía cantando a cumplir el pacto; cerca de la tierra, al ver los movimientos de las tiñosas y el mal olor de aquellas carnes podridas, se puso contenta: «¡Miren quién soy, que del miedo que me tienen los hombres de esta tierra se han muerto!». Y hecho este alarde, sin entrar al pueblo a asegurarse, viró para atrás a decirle a Oluo-Popo que había matado a toda la gente. Oluo-Popo, desconfiado, fue a confirmarlo y encontró a todos en paz y armonía, y se enteró del ebbó de Orunmila. Molesto, le dijo a la muerte que era una mentirosa y que Orunmila tenía más poder, pues con un ebbó no le sucedió nada a la gente — y acalorado sentenció: «A partir de este momento, me uno a Orunmila». Cuando este Ifá viene osobo arun: granos, infección, flujos y desarreglos de la menstruación.
4Obahun Ijapa, las bolsas y los sacos🔒 Babalawo
5El palero gambao🔒 Babalawo
6La niña caprichosa🔒 Babalawo
7La hija de Olofin y el cazador🔒 Babalawo
8El ensalmo de la baraja🔒 Babalawo
5 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →