Patakíes · Los caminos del Odù
1La jicotea y la serpiente
Los enemigos de Orunmila mandaron a la jicotea y a la serpiente a matarlo. La jicotea se escondió bajo la estera; Orunmila, avisado por su Osode, se puso a pilar ñame sobre la estera y la mató a golpes de pilón. Dejó la tijera abierta sobre el pilón, y la serpiente, al entrar de noche, se degolló con ella.
Orunmila tenía muchos enemigos, y estos fueron a hablar con la jicotea y con la serpiente para que lo mataran; ellas aceptaron, y la jicotea se escondió debajo de la estera. Orunmila, sabiendo que tenía muchos enemigos, se hizo Osode y le salió este Ifá; hizo la rogación marcada: gallo a Elegba, dos gallinas con miel a Oshún, una tijera, un piloncito, un pedazo de estera y ñame sancochado.
Sancochó el ñame, puso el pilón sobre la estera y se puso a pilar; con los golpes mató a la jicotea, y al darse cuenta repartió sus iñales a todos los Santos. Después se acostó en la estera, pero antes puso la tijera abierta encima del pilón. La serpiente, al verlo dormido, trató de entrar para matarlo, pero tropezó con la tijera y se cortó la cabeza. Así Orunmila venció a sus enemigos. Cuando sale este Ifá y coge camino, hay que hacer rogación a la carrera, y así se destruyen dos grandes enemigos; casi siempre hay enemigos fuertes en el trabajo, chismes, intrigas y confabulaciones.
2El gato, la rata y el pez
El gato sirvió a su cabeza pero no a Eshú; la rata no sacrificó nada; el pez hizo su ebbó de quimbombó y jabón. Cuando la rata contrató al gato para atrapar al pez, este resbaló de sus garras y ganó las profundidades. La rata negó el pago, y el gato la mató: desde entonces el gato caza ratas.
El gato, la rata y el pez fueron por adivinación. Al gato se le dijo que sacrificara a Eshú, a su cabeza y a su Ángel de la Guarda para no cargar con el yugo de los problemas de otro; sirvió a su cabeza y a su Ángel, pero falló con Eshú. A la rata se le aconsejó lo mismo y no hizo nada. El pez, avisado de que sus enemigos tramaban en su contra, sacrificó sin perder tiempo quimbombó, jabón y una gallina, y Orunmila le añadió bleo blanco, irowa y odondon para prepararle un jabón de baño. Después de eso, el pez fijó su casa en el agua, y su cuerpo se hizo resbaladizo y escamoso.
La rata convenció al gato de atrapar al pez a cambio de un buen pedazo de carne. El gato lo encontró bailando en el río y atacó, pero el quimbombó sobre el cuerpo del pez hacía imposible sujetarlo; el pez nadó a las profundidades y se salvó, y el gato salió del agua habiendo tragado muchísima, y tardó en echarla del estómago. Fue donde la rata a cobrar —pedía una chiva para agradecer a su cabeza no haber muerto en el río—, pero la rata alegó que sin éxito no había pago. Entonces el gato la atacó y la mató mientras sus hijos huían; y desde entonces el gato mata a la rata para alimentarse, producto del sacrificio que ella se negó a hacer.
3Cuando Yemayá tiró el ókpele
Orunmila, aficionado a fiestas y mujeres, desatendía a sus ahijados. Yemayá leía a escondidas sus libros, y un día que él tardó en el campo, se puso su sombrero y pantalón y comenzó a mirar y hacer ebbó con gran éxito. Al regresar y verla, Orunmila la echó avergonzado y juró no vivir más con ella.
Yemayá era la mujer de Orunmila, y este, por su afición a las mujeres y a las fiestas, no atendía como debía a sus ahijados ni a las personas que iban a su casa; el tiempo que debía estudiar lo invertía en fiestas. Yemayá le llamó la atención y no le hizo caso. Por las noches, sin nada que hacer, ella se ponía a leer a escondidas los libros de Orunmila.
Un día Orunmila salió al campo a una fiesta de varios días. Yemayá, viendo que no volvía y la cantidad de gente que llegaba a mirarse, comenzó a mirar y a hacer ebbó y trabajos, que tuvieron gran aceptación y éxito; así pasó más de un mes. Cuando Orunmila regresó, halló su casa más llena que nunca, y alguien le dijo que ahora miraba Yemayá, que sabía más que él. Avergonzado, entró al cuarto y vio a Yemayá con pantalones y sombrero haciéndole ebbó a uno. Lleno de ira y vergüenza, la echó de su casa y juró no vivir más con ella; y desde entonces estudió y atendió sus deberes de Awó. Aquí fue donde por primera vez Yemayá se puso sombrero y pantalón, y una mujer tiró el ókpele; por eso los Awoses de este signo no viven con hijas de Yemayá, pues tarde o temprano los quieren destronar.
4Mandulain y Wintoshe🔒 Babalawo
5No pelee con su mujer y oiga sus consejos🔒 Babalawo
6El cosechero de algodón🔒 Babalawo
7La Ceiba es reina e inmortal🔒 Babalawo
8Por desobediente y caprichoso viene la ruina🔒 Babalawo
9Jika-Jiku, el que revivía a los muertos🔒 Babalawo
10Awele, la que mataba con sus genitales🔒 Babalawo
11Onijama Akoko y la esposa engreída🔒 Babalawo
12Alakaso y la Tojosita🔒 Babalawo
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