Orunmila tenía enemigos, y estos acudieron a la tortuga y a la serpiente para pedirles que acabaran con su vida. Ambas estuvieron de acuerdo. La tortuga fue a ocultarse debajo de la estera.
Orunmila conocía el número de sus enemigos. Se hizo un Osode, vio este Ifá y realizó la rogación que le indicaba. Después coció el ñame, colocó el pilón encima de la estera y empezó a machacar. Con los golpes murió la tortuga, que estaba oculta debajo. Orunmila lo notó y distribuyó las iñales de la tortuga entre los santos. Después se tendió sobre la estera, pero antes abrió la tijera y la dejó sobre el pilón. La serpiente pensó que Orunmila dormía y trató de entrar para acabar con él; en ese intento se topó con la tijera y perdió la cabeza. De esa forma Orunmila superó a sus enemigos.
Consultar a tiempo y hacer lo que marca el Ifá permite adelantarse a quienes preparan una trampa. Con ingenio y una rogación bien cumplida, el daño planeado cae sobre los mismos enemigos.
Para esta rogación hacían falta ñame sancochado, un pedazo de estera, un piloncito, una tijera, dos gallinas con miel para Oshún y un gallo para Elegba.
La rogación debe hacerse de prisa. Con ella caen dos grandes enemigos. Suele haber adversarios fuertes en el trabajo, además de chismes, intrigas y conspiraciones.