Iroso Yeku es el Odù número 78 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Iroso: nace de Iroso sobre Oyekun. En los tratados aparece también como Iroso Matelekún, Iroso Oyekun, Ìrosùn Ọ̀yẹ̀kú o Iroso Makelekun. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 16 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 12 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.
La lectura del signo
lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas
LIBREIroso Yeku, que también se conoce como Iroso Matelekún, es el signo donde Orunmila hizo su pacto con Ikú. Antes la muerte solo comía gente; aquí comió animales por primera vez, y desde entonces no se lleva a un hijo de Orunmila hasta que él mismo lo entregue. Aquí nació también el ebbó que cambia una cabeza por otra, y la ley de que Ikú viene cuando lo manda el cielo y no cuando otros lo piden. Su decreto es grave y protector: la muerte está cerca, dentro de su casa, pero con el ebbó hecho a tiempo usted solo se va el día que Olofin disponga.
Por eso no abra la puerta cuando llamen de noche mientras no haya hecho su ebbó: que abra otro. El sastre de este signo, envidiado por su elegancia, salió él mismo a recibir a la visita y la muerte se lo llevó con su capa negra. Quédese en casa cuando oscurezca, evite las impresiones fuertes, que el corazón se le puede parar de golpe, y si tiene una foto junto a alguien que ya murió, separe su imagen, porque ese difunto lo sigue.
«Ikú no toca a los hijos de Orunmila hasta que él mismo los entregue — el pacto ampara a Iroso Matelekún.»El pulso de Iroso Yeku
El escándalo le espanta la suerte. Obatalá y Elegba traían una fortuna para este odu, pero al oír los gritos en su casa se la dejaron al vecino, donde había calma. La paz del hogar es su mejor ebbó; las peleas de familia pueden costarle hasta la casa. Tampoco se meta en chismes con ahijados, padrinos ni madrinas. Tiene muchos ojos envidiosos detrás, y hay seducción de por medio.
En el trabajo, un cambio le trae una mejoría en su vida, pero cuide su puesto, que otra persona puede quitárselo. Atienda a Eshu todos los días, porque él lo defiende de quienes lo atacan y le alarga la vida, y sea agradecido con quien lo ayude. En el amor y en la familia, este signo avisa que una suerte nueva puede llegar a costa de otra: un hijo que nace mientras otro se pierde, o un matrimonio que no dura. Haga su sacrificio para que las bendiciones se sumen en lugar de reemplazarse.
En la salud, vigile el estómago, donde pueden crecer carnosidades, y los moretones que aparecen sin razón. La mujer debe cuidarse de fibromas en el útero y de embarazos falsos o fuera de lugar; con su sacrificio hecho, queda embarazada y da a luz sin peligro. Mantenga limpios los rincones del hogar y tapadas las botellas vacías. Haga su ebbó a tiempo y no morirá joven.
El signo en una fraseObre rápido, haga las paces en su casa y pida que las suertes se sumen — que el cambio de cabeza nació aquí, y la vela de esta letra alumbra vida.
El diagnóstico
habla · prohíbe · recomienda
LIBRE LA LIBRETAHabla LIBRE
Indica la muerte de un Awó; también que hay que servir al Ángel de la Guarda lo que reclame y entregar a Egun un carnero o una carnera.
Hablan la caja y la vela: la muerte está en el interior del hogar de la persona.
La suerte se pierde por las frecuentes discordias en el seno familiar: todos están molestos.
Envidia y seducción: tiene muchos ojos malos detrás; un cambio de trabajo le traerá mejoramiento.
Una suerte llega a sustituir a otra en vez de complementarla (Alaye Kpaye): se pierde un hijo al nacer otro, o una esposa al casarse con otra — hay sacrificio especial para evitarlo.
De impresiones fuertes: cuidado, puede sufrir un paro cardíaco y morir de repente.
De rumores en los que se ven envueltos ahijados, padrinos y madrinas.
De una excrecencia carnosa en el estómago y de hematomas; si es mujer: fibroma o masa carnosa en el útero, y falso engendro o embarazo extrauterino.
De que quien enferma bajo este signo no sana: la muerte es cierta y únicamente las obras logran ahuyentarla.
De que el hogar se desmorona y de que podría perderse la posesión de la vivienda.
De dos espíritus protectores del trabajo de la persona que luchan entre sí; el más fuerte se va al monte y se le reconcilia con un gallo colgado sobre dos jícaras.
Eewó · prohibiciones LIBRE
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No salga de noche a la calle.
No tenga botellas vacías destapadas en la casa.Y tape todos los huecos del patio y de las paredes.
Mientras no haga ebbó, no abra usted la puerta cuando toquen.Es como el sastre de la capa negra: salió a recibir a un visitante y la Muerte le arrebató la vida por desobedecer. Que abra otra persona.
No use nada rojo, ni en la ropa ni como adorno de la casa.
No participe en rumores con sus mayores por vínculo de sangre o de religión.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
Un cambio de trabajo le trae una mejora en su vida.
Por el acuerdo que Orunmila hizo con la muerte, los hijos de Orunmila no mueren hasta que él mismo los entregue.
Con el sacrificio del carnero se aleja la muerte y la persona no muere joven.
La muerte ronda su casa y va tras la persona.
El enfermo no tiene cura y la muerte es segura.
Se anuncia la muerte de un awó.
32 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
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Reciba a Oduduwa y haga rogación urgentemente.
Limpie los rincones de su casa y lave la puerta a baldazos (shilikun ilé) con lo que Orunmila señale, durante los días que él disponga, para que Ikú se aleje.
7 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.
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los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia
LIBRE LA LIBRETA1Ikú Lari y el secreto del cráneo
En la misteriosa tierra de Gogo Orun vivía Orunmila bajo el nombre de Awó Ori Kalekun. Se dedicaba a hacer el bien a todos, aunque sus enemigos no descansaban buscando cómo dañarlo.
Los habitantes veneraban allí a Ikú Lari, una enorme sombra de Ikú cuya casa era Ilé Yewá. Le ofrecían palomas y le dedicaban un canto. Ella salía de su morada, caminaba por la región y se llevaba a las personas que Olofin señalaba. Con Awó Ori Kalekun, sin embargo, siempre tuvo respeto: lo veía bondadoso y servicial con todos, incluidos los hijos de la propia Ikú Lari. De noche lo visitaba y, mientras él dormía, le revelaba las maniobras de sus enemigos. Por eso estos jamás lo derrotaban.
Algunos la invocaban una y otra vez para que lo eliminara, pero su respuesta era que se lo llevaría únicamente cuando Olofin lo ordenara, y no porque otro lo deseara.
Cierto día el awó consultó su suerte y salió Iroso Yekun, Ikú Otonowa. El mensaje de Ifá era que su fin llegaría cuando Olofin quisiera, aunque muchas personas rogaban por su muerte. Emprendió el viaje a Ilé Yewá para encontrarse con Ikú Lari, cargando tres palomas negras y dos gallinas también negras. Apenas cruzó la entrada, un cráneo se puso a hablarle y el awó sintió miedo. Llegó entonces Yewá, lo saludó con moforibale y lo calmó: ese cráneo era un awó como él, el dueño del lugar, y venía a ayudarlo. Se llamaba Awó Ifá Orun Abi Orun.
Tras presentarse, el cráneo pidió que Awó Ori Kalekun colocara su Ifá a su lado y le diera de comer las aves, para que así recibiera fortaleza. El awó entregó las gallinas, las palomas y su Ifá, y dedicó un canto a Ifá Orun Abi Orun.
Después el cráneo le indicó fabricar una cabeza de muerto, Ikú Agboran, para guardar allí su Ifá junto con el secreto que él le confiaba. Le entregó 21 ikines pequeños sin pelar, secreto de Osain con el cual se alimentaba a Ikú Lari en aquel país. De esa manera, cuando Ikú Lari se acercara, vería al awó protegido por el gran secreto de Yewá. También Yewá le dio los huesos de ambos pies, el derecho y el izquierdo, para colocarlos con su Ifá y con los instrumentos de trabajo de Ikú Lari.
Justo entonces apareció Ikú Lari. Vio el secreto, abrazó al awó y le prometió llevárselo solo cuando llegara su hora. Añadió que quien decidiera sobre su vida sin la autorización de Olofin se ganaría la maldición de ella, de Yewá y de Olofin.
Con su secreto, Awó Ori Kalekun regresó a gobernar Gogo Orun, y allí todos lo respetaron, hasta quienes no lo querían. Antes, Awó Ifá Orun Abi Orun le advirtió que a sus hijos solo podría darles su propio nombre o el de él. Así continuaría el pacto en beneficio de todos ellos.
Ikú Otorunwa surgió aquí, en este odu, a raíz de ese hecho. Ikú Lari, sombra poderosa de Egun y de Ikú, vive en el cementerio y encierra uno de los mayores misterios del signo. En este signo, Orunmila debió establecerse en Ilé Ikú, pues soñaba sin cesar con la muerte, que lo prevenía de lo malo que tramaban sus enemigos. Allí instaló su Ifá. Esa es la razón de que el Ifá de este awó se guarde aparte de los demás, en un cráneo de madera. Sus hijos reciben solamente uno de dos nombres: Ifá Orun Abi Orun o Ifá Ori Malekun.
2La capa negra del sastre
Un awó se ganaba la vida como sastre y le iba muy bien. Se vestía con tanta elegancia que mucha gente lo envidiaba. Su nombre era Iroso Yeku y lucía siempre una capa negra.
Cierto día hizo una consulta con Ifá y apareció su mismo signo. Cumplió el ebbó que le marcaron, y Ifá le avisó además que tuviera cuidado con las visitas.
Poco después, una noche, Ikú, la Muerte, fue a buscarlo y golpeó la puerta. El awó no abrió; envió a su esposa. Ella abrió, reconoció a la Muerte y le explicó que el marido dormía. Ikú se retiró, pero a la noche siguiente regresó y preguntó otra vez por él. La esposa respondió igual. Entonces Iroso Yeku, que ya no se acordaba del aviso de Ifá, preguntó desde adentro quién llamaba. Ella le pidió que se callara y él, sin atenderla, salió a ver al visitante. Por haberse mostrado desobediente, Ikú le quitó la vida y se llevó también su capa.
Vestida con la capa, la Muerte apareció en la plaza y tomó asiento al lado de Obatalá. Los comerciantes y Ogún, al llegar y verla, huyeron gritando hacia la casa de Orunmila. Él preguntó la causa del alboroto y le contaron lo ocurrido. Entonces tomó una gallina negra, pasó el ave por su cuerpo para limpiarse y fue a la plaza.
Frente a la Muerte dijo: «Entre los vivos no hay lugar para ti; vuelve a tu destino». Después le dio la gallina negra, y con eso Ikú partió hacia su destino.
Por esa razón, si este odu sale en una consulta, se debe ofrecer una gallina negra a Ikú, aparte del paraldo que haya que hacer. Se alimenta también a Ogún, así como al ángel de la guarda que acompaña a esa persona.
3Cuando Ikú comió animales por primera vez
En la tierra de Koyeronifa vivía el awó Ifá Oba Kolaye, dueño del gran poder de la sombra, con el que protegía de Ikú a todos los que vivían allí. Ese fundamento se lo había dado su padre, el awó Oba Yebeiye Ikú.
Cuando alguien iba a jurar, Oba Kolaye colocaba a esa persona sobre una silla frente al fundamento y le cantaba a Ikú. Detrás de la silla mataba una gallina negra, y lo que la persona dejaba en el asiento desaparecía. Ikú visitaba esa tierra a cada rato y no hallaba más que la silla con la gallina negra. Se enojaba, se apretaba la cabeza con las manos y no lograba dar con el awó, porque este, gracias a su virtud, se convertía en una sombra que ella confundía con la noche. Así Ikú no podía llevarse a sus hijos. Se iba disgustada y preocupada, porque aquella era la única tierra donde nunca encontraba a nadie.
Un día Ikú fue a buscar a Olofin y no lo halló. Se marchó molesta y en el trayecto se puso a cantar el nombre de Elegba. Elegba, que andaba por allí, la vio y quiso saber qué le ocurría. Ikú le relató todo: estaba furiosa con el awó Oba Kolaye. Elegba también tenía una queja, porque una vez le había pedido un pollo al awó, que se lo había negado. Entonces le dijo a Ikú: «Ven conmigo, vamos a reunir a varios awós para que hagan venir a Oba Kolaye». Los dos fueron a la tierra de Bebeye Awó Mawada y allí se juntaron con los demás awós.
En ese lugar residía el padre de Oba Kolaye. Al enterarse de lo que pasaba, mandó a Elegba a buscar a su hijo. Oba Kolaye llegó disgustado e inconforme y se encontró con su padre, que lo llamó aparte y le dijo: «Debes entregarle un pollo a Elegba. Además, siempre que realices el paraldo de tu signo, la gallina irá a un hoyo bajo tierra, de modo que Ikú jamás halle huella alguna. A partir de ahora serás esclavo de Ikú, pues no seguiste mis enseñanzas. Quisiste ser más que yo, y por eso tendrás un castigo: harás un juramento con Ikú».
Oba Yebeiye Ikú arrodilló a su hijo y a Ikú frente a los awós y les dijo: «Juren respetar este pacto por siempre: tú sepultarás la gallina en un hoyo y con eso salvarás a algunos de tus hijos». El awó, que era la gran sombra, tenía que adelantarse a Ikú para indicarle qué quería comer la sombra. Su padre le dijo: «Bien, tú le echas la tierra encima». Así juraron Ikú y Oba Kolaye ante Oba Yebeiye Ikú y los demás awós.
Para hacer la demostración, Oba Kolaye llevó una paloma y una gallina. Ikú, que jamás había probado carne de animales, se los comió y respondió: «Tú los tapas». El awó así lo hizo y, mientras los cubría de tierra, entonó un canto que repetía el nombre de Oba Kolaye. De ese modo cambió la vida de Ikú: comió carne de animales por primera vez.
La palabra no se pierde — se abre
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