Patakíes · Los caminos del Odù
1La tierra misteriosa de Ikú Lari
En la tierra Gogo Orun, la sombra de Ikú Lari se llevaba solo a quien Olofin disponía, y respetaba a Awó Ori Kalekun por bueno. Cuando muchos pedían su muerte, el Awó fue a Ilé Yewá, donde un cráneo adivino le dio su secreto; Ikú Lari lo abrazó: «Solo te llevaré cuando te toque».
Orunmila vivía en la tierra Gogo Orun, tierra muy misteriosa, donde se llamaba Awó Ori Kalekun y solo hacía el bien, aunque tenía muchos enemigos. Allí se adoraba a Ikú Lari, la gran sombra de Ikú que vivía en Inle Yewá y salía a recorrer la tierra para llevarse a todo el que Olofin quería; pero siempre respetaba a Awó Ori Kalekun, y hasta venía por las noches a avisarle en sueños lo que sus enemigos le preparaban. Había gente que llamaba a Ikú Lari para que acabara con él, pero esta decía que solo se lo llevaría cuando Olofin dijera, no cuando nadie quisiera.
Un día el Awó se vio Iroso Yekun, Ikú Otonowa, y partió a Ilé Yewá con dos gallinas negras y tres palomas negras. Al entrar se encontró con un cráneo que le habló; se asustó, pero llegó Yewa y le dijo: «No te asustes, ese es Awó igual que tú: se llama Awó Ifá Orun Abi Orun y te va a ayudar». El cráneo le pidió poner su Ifá junto a él y darle de comer, y le entregó 21 ikines chiquitos sin pelar —el secreto de Osanyin que le daba de comer a Ikú Lari—, y Yewa le dio los huesos del pie derecho e izquierdo para su fundamento. Cuando llegó Ikú Lari y vio el secreto, se abrazó al Awó: «Solo te llevaré cuando te toque, y el que disponga de ti sin permiso de Olofin tendrá sobre él la maldición mía, de Yewa y de Olofin». Por eso el Ifá de este Awó vive en un cráneo de madera y sus hijos solo llevan dos nombres: Ifá Ori Malekun e Ifá Orun Abi Orun.
2La capa negra del sastre
Un Awó sastre, envidiado por su elegancia, hizo ebbó y le marcaron cuidarse de las visitas. Ikú tocó dos noches; la mujer respondía que dormía. La segunda vez él mismo salió a recibir al visitante, e Ikú le quitó la vida por desobediente y se llevó su capa. Orunmila la devolvió a su destino con una gallina negra.
Había un Awó sastre que vivía muy bien, se vestía muy bien y usaba una capa negra; toda la gente le tenía envidia. Al mirarse le salió su mismo Ifá, hizo ebbó, e Ifá le indicó cuidarse de las visitas. Una noche Ikú vino a buscarlo y tocó a la puerta; Iroso Yeku no abrió y mandó a su mujer, quien dijo que su esposo dormía, y la Muerte se marchó. Al día siguiente volvió; la mujer repitió lo mismo, pero Iroso Yeku, olvidando la indicación de Ifá, preguntó quién era. La mujer le dijo que se callara, no hizo caso, salió a recibir al visitante, y la Muerte le quitó la vida por desobediente, tomó su capa y se fue.
Con la capa puesta, la Muerte se presentó en la plaza y se sentó junto a Obatalá. Al llegar los comerciantes y Ogún y verla, salieron gritando hacia casa de Orunmila. Este cogió una gallina negra, se limpió con ella y fue a la plaza; al ver a la Muerte le dijo: «Tú no puedes estar entre los vivos: tienes que irte para tu destino», le dio la gallina negra, y así la Muerte se marchó. Por eso, cuando sale este Odù, hay que darle una gallina negra a Ikú, además del paraldo, y de comer a Ogún y al Ángel de la Guarda.
3Cuando Ikú comió animales por primera vez
Awó Oba Kolaye salvaba a los suyos volviéndose sombra y dejándole a Ikú solo una silla y una gallina negra. Ikú, roñosa, se alió con Elegba —a quien el Awó le debía un pollo—. El padre del Awó lo hizo jurar un pacto con Ikú: la gallina enterrada en el hueco; e Ikú, que nunca había comido animales, comió.
En la tierra de Koyeronifa vivía Awó Ifá Oba Kolaye, que tenía el secreto de la sombra para salvar a sus hijos de Ikú: los sentaba en una silla ante su fundamento, cantaba «Akuada Oba Yebeiye Ikú», mataba una gallina negra detrás de la silla y desaparecía lo que allí quedaba. Ikú visitaba la tierra y solo encontraba la silla y la gallina; se apretaba la cabeza de rabia, porque tampoco encontraba al Awó, que por su virtud se volvía una sombra que Ikú confundía con la noche.
Un día Ikú, despechada, se encontró con Elegba, a quien el Awó una vez le negó un pollo, y juntos reunieron a los Awoses en la tierra donde vivía el padre de Oba Kolaye, Awó Oba Yebeiye Ikú. El padre requirió a su hijo: «Tienes que darle un pollo a Elegba, y cada vez que hagas el paraldo de tu signo, enterrar la gallina en un hueco para que Ikú no encuentre rastro; por querer ser más que yo, harás juramento con Ikú». Hincó a su hijo y a Ikú ante los Awoses y les hizo jurar el pacto. Para la demostración, el Awó trajo una paloma y una gallina, e Ikú, que nunca había comido animales, se las comió y dijo: «Y tú lo tapas». Así nació el cambio de vida, y por primera vez Ikú comió carne de animales.
4La casa escandalosa🔒 Babalawo
5El secreto para espantar a Ikú🔒 Babalawo
6La sacerdotisa Oyé y la madre bruja🔒 Babalawo
7La adivinación antes de bajar a la Tierra🔒 Babalawo
8Las fortunas ondulantes🔒 Babalawo
5 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →