El awó consultó a la fortuna, que luchaba por tener seguidores, y a Onigede, que luchaba por reunir dinero. A ambos les indicó un ebbó y ambos lo cumplieron: ñame molido, tela blanca y palomas blancas.
Cuando la fortuna dejaba el cielo buscando dónde asentarse en la tierra, a Onigede, rey de Igede, le indicaron reunir las plumas de las aves ofrendadas, las mezclara con ñame molido y lo esparciera alrededor de su palacio, pues ese manjar es el favorito de la fortuna. La hija de Aje, que encarna a la fortuna, se detuvo en la frontera entre cielo y tierra para decidir su destino, y Eshu la guió hasta el hogar de Onigede. Allí vio que estaba todo lo necesario; se quedó con él y trajo del cielo toda su riqueza. Así Onigede se volvió próspero. Cuando alcanzó lo más alto de su bienestar, organizó una celebración para quienes dependían de él, y en ella cantó y bailó en honor de Orunmila.
La fortuna se queda donde encuentra lo que necesita. Quien cumple el ebbó y prepara su casa, con la ayuda de Eshu, recibe la prosperidad y sabe agradecerla.
Ñame molido, tela blanca y palomas blancas.
Con ñame molido y las plumas de las aves, mezclados, rociar los alrededores del palacio, porque a la fortuna le encanta ese alimento.
Para un hombre: encontrará a una mujer, bonita o no, que es señal de la fortuna; le conviene casarse con ella, pues le abre el acceso a los tesoros de su prosperidad. Para una mujer: viajará y allí hallará al hombre que le dará la felicidad y con quien se casará.
OKONRON FIFUN KPENEDEN, BABALAWO AJE, ADIFA FUN AJE.