Ifá de la tierra Ilufa (Atiponlá).
Ifá de Ikú detrás: la persona tiene la muerte detrás y hay que cuidarse para conservar la salud y la vida.
Ifá del comienzo de la creencia en Olofin.
Ifá del sacrificio materno: solo una madre se sacrifica por un hijo.
Habla de mordidas de perro y arañazos de gato, que enferman al hombre y pueden causar la muerte.
Al salir este Odù, la puerta de la calle se abre y se vuelve a cerrar tres veces; ebbó tendrán que hacerlo los tres primeros que lleguen.
Cuando al Awó le sale este Ifá, otro Awó también se lo ha visto ya: los dos se han visto.
El sufrimiento de las madres era la posibilidad de morir jóvenes dejando a los hijos sin amparo; la persona puede morir antes de estar cumplida.
Detrás de la persona anda la muerte (Ikú), y en la puerta se quedó parada. Cuando el consultante se retire, que no vuelva por donde vino: la muerte lo espera en la esquina.
Se padece de intoxicaciones (indigestiones) y de impotencia.
Marca muerte de repente en mayores, y el enfermo no se salva.
Hay guerra de Santos.
El osogbo de esta letra es obsesionarse por poseer algo que no se ha podido conseguir, o que se consiguió nada más a medias.
La persona se ha querido quitar la vida; tiene una sombra detrás.
A la hija hay que cuidarla, porque puede resultar maniática: duerme mal y por las noches se levanta a andar dando vueltas por la casa (sonambulismo).
Se vive con persona tramposa: cuidado no lo traten con dos caras.
Habla de cuatro hijos que son hermanos del mismo padre.
En la puerta de su casa está lo malo, pero también lo bueno: hay que limpiarla para quitar lo malo y que entre lo bueno.
En la pareja, el primero que traicione perece.
Se padece de la vista y hay que cuidarse los intestinos.
De que, al verse este Ifá, la primera persona que entre a la casa debe limpiarse con una paloma, con manteca de corojo y con aguardiente; después todo se manda a botar en la manigua.
De que cuando el Awó se ve este Ifá, hace ebbó con tres muñecos vestidos de tela roja, blanca, negra y azul.
De que hay que hacer ebbó con dos escaleras para no caerse, dándoles sangre de paloma.
De que el Awó no puede tocar puerta; se le da un baldeo.
Hierbas del Odù: paraíso, salvia, canutillo, espanta muerto, romerillo, albahaca y quita maldición.
De que cuando el Awó Otura Tikú va a recibir Kakuanardo, se pone en el kutún un mamey, shepé iguí y los Odù de Egun.
De la mujer de este Odù: tiene una cosa en su mente contra su cónyuge, porque no está conforme con la forma en que vive.
De que aquí el sabio presumió ante los demás Awó de que sabía mucho, y todos lo dejaron solo, a que demostrara esa sabiduría: en este Ifá no se puede decir «yo sé», porque la persona se perjudica.
De que hay que ser obediente, oír consejos y evitar el exceso sexual con las mujeres.
De que se ruega la cabeza (kobo-orí) con un pescado que tenga los ojos blancos.
De que hay que tomar cocimiento de hierba corazón de paloma.
De que periódicamente se hace Oparaldo con gallina negra.
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No se puede comer ekó.
No puede regresar por el mismo camino que vino.La muerte lo está esperando en la esquina.
No se puede poner ropas de rayas ni de pintas, como la guinea.
No puede tocar puerta.Del juramento de Otura Tikú: para que no tenga problemas con la vista y el sacrificio de su madre no sea en vano.
No puede andar descalzo.Se resfría; abríguese los pies, porque tiene tendencia a ese mal.
No se puede maldecir ni permitirlo en su casa.
No puede decir que sabe.Se perjudica, como el sabio al que dejaron solo para que demostrara su sabiduría.
El Awó no puede tener cónyuge hija de Shangó.
Los hijos de Oyá y de Oshún no comen melón de Castilla.Ordenado por Obatalá.
No se pare en las esquinas y domine la curiosidad.El desobediente y el porfiado se encuentran con la muerte, como Enfeloyu en la reunión de antifaces.
En el matrimonio no pueden separarse ni hacerse traiciones.El primero que lo haga se morirá.