Patakíes · Los caminos del Odù
1Otura Shé, el Rey salvador
Otura Shé bajó de su montaña y venció con su talismán a los caníbales que dominaban a las tropas del Rey; el Rey, celoso de su popularidad, lo mandó a encerrar — pero el pueblo y parte de las tropas derrocaron al Rey y coronaron a Otura Shé.
Otura Shé vivía en una montaña muy alta y en ella se concentraban todos sus poderes. Desde allí divisaba toda la población que lo rodeaba. Bajaba y subía sin dificultad, se paseaba por cualquier lugar de la población, llevando colgado del cuello un talismán que le avisaba del peligro de sus enemigos.
Un día, resultó que una población fue atacada por una banda de caníbales que se llevaron a los niños para sus propósitos, y tenían vencidas a las tropas del Rey de aquella tierra.
Otura Shé intervino contra la banda de los caníbales, que ya tenían dominadas las tropas del Rey. Por medio de su poder, que le transmitía su talismán, venció a la banda de malhechores, salvando a las tropas del Rey. Bajó al centro de la ciudad y el Rey, en agradecimiento, decidió rendirle homenaje y darle una fiesta en su honor, invitando al pueblo en pleno.
Cuando se presentó Otura Shé delante de todo el pueblo, este le daba grandes muestras de simpatía y depositaba toda su confianza en él. El Rey, celoso por tal demostración, mandó a encerrar a Otura Shé. Pero en las tropas del Rey había una parte que apoyaba a Otura Shé, así como la mayoría del pueblo, uniéndose todos a Otura Shé y derrocando al Rey, coronando a Otura Shé como «el Rey salvador».
Nota: por eso se dice que un bien se paga con un mal; pero cuando se vira con osogbo, se pone iré y se dice: no hay mal que por bien no venga.
2Nació la pérdida de la suerte
Awó Ishekute guardaba con ambición el güiro del ashé que Olofin le dio; en su ausencia su mujer no lo entregó, pero Ogbe Di, aliado con Shangó y disfrazado de Elegbá, provocó la discusión en que el viento viró el güiro — y el ashé se regó por el mundo.
Otura Shé tenía una mujer muy bonita, y él sabía todo sobre el ashé que Olofin le había metido en un güiro a Awó Ishekute; este secreto lo tenía muy reservado, pues todo el mundo necesitaba de este ashé para cualquier cosa que quisiera hacer. Todos los Awoses y Orishas estaban buscando la forma de podérselo quitar, porque este lo mantenía con gran ambición.
Un día, Otura Shé Awó Ishekute le dijo a su mujer, que se llamaba Awa Lade, que él iba a visitar la casa de Obatalá, porque hacía mucho tiempo que no lo veía. Awó Ishekute escondió su secreto y le dijo a su mujer que ella tenía que cuidarlo bien mientras él estuviera afuera, y que antes de entregarlo, primero se muriera.
Cuando Awó Ishekute salió para la casa de Obatalá, los distintos Awoses que estaban vigilando la casa lo vieron salir y se presentaron, hablando con su mujer y pidiéndole el secreto. Awa Lade les dijo que antes de entregar el secreto preferiría vivir con uno de ellos. Y así lo hizo, resultando aquel Awó ser Ogbe Di, quien, aunque se quedó con ella, no pudo conseguir el secreto y tuvo que irse sin lograrlo.
Ogbe Di iba molesto y roñoso por el camino, porque anteriormente había sido mandado a buscar por Shangó, quien le había dicho que él tenía preparada una trampa: para cuando Awó Ishekute llegara a su casa, él, transfigurado en Elegbá, trataría de quitarle el secreto a Otura Shé Awó Ishekute. Recordando eso, Ogbe Di comenzó a cantar: ELEGBA YOBO NI LORUN ELEGBA BABA NI LADEO ELEGBA BA YONI AWO.
Enseguida se presentó Elegbá ante Ogbe Di y este le dijo: «Toma ese gallo, para que te lo comas, porque yo tengo necesidad de que me ayudes cuando yo te necesite. Tendrás que prestarme tu ropa y transfigurarme como tú». Elegbá le contestó: «Está bien».
Después de que Elegbá se comió el gallo, salieron caminando para la casa de Shangó. Cuando estaban llegando, divisaron de lejos que allí estaba Awó Ishekute, pero Elegbá tenía dudas al respecto y, para convencerse ambos, se acercaron a la casa de Shangó. Este les hizo señas, porque Awó Ishekute quería irse y Shangó lo estaba entreteniendo, para evitar que se fuera a casa de Obatalá.
Cuando Shangó se dio cuenta de que Ogbe Di estaba transfigurado en Elegbá, siguió entreteniendo a Awó Ishekute y le dijo que ya era muy tarde para visitar a Obatalá. Entonces el Awó decidió regresar a su casa y, cuando llegó, su mujer le contó todo lo que había sucedido en su ausencia. Awó Ishekute cogió el secreto, que estaba en el güiro, y se lo puso en el pecho. En eso llegó Ogbe Di, disfrazado de Elegbá, y le pidió un poco de ashé a Otura Shé. Esto produjo una gran discusión y, cuando estaba al máximo, Ogbe Di empezó a llamar: A FEFE TENI YEBE OWA ADE AFEFE TENUYEKE AWO AWE.
Enseguida se formó un viento muy fuerte, que le sirvió y viró el güiro a Awó Ishekute, cayéndose el ashé en el suelo y regándose el ashé en el mundo.
3La guerra de Osanyin con Ikú
Ikú Doro, Rey de los muertos, cercó a Osanyin y a su hijo; Awó Otura Shé le hizo ebbó al borde del río, Osanyin sopló el polvo consagrado y la gallinuela voló engañando a Ikú, que se marchó — desde entonces Otura Shé y Osanyin vencen a la muerte.
Ikú (la muerte) vivía en una tierra donde era el Obá y se llamaba Ikú Doro.
Osanyin vivía en el bosque y, debido a sus poderes, era tan grande que sus hazañas llegaron a oídos de Ikú Doro. Y este dijo: «Osanyin me quiere quitar mi reinado, pero antes lo voy a destruir, junto con su hijo».
Entonces la muerte preparó a todos los muertos (Egun) de Ibuson Orú para el combate con Osanyin. La guerra fue dura, pero Ikú Doro fue avanzando lentamente y cercando a Osanyin y a su hijo Awó Yire.
Entonces Osanyin se encontró con Awó Otura Shé y le contó lo que le pasaba con Ikú Doro, que era también enemigo de Awó Otura Shé. Este le dijo: «Ven conmigo, que yo te voy a hacer ebbó y con nuestros poderes venceremos a Ikú Doro, pues cuando se hacen buenos ebboses, Ikú (la muerte) no puede llegar».
Entonces Otura Shé lo llevó al borde de un río y allí le hizo el ebbó, y Otura Shé cantó: IKU DENDE DENDE DEKU BI KU BATELEKUN EBO MISI OTURA SHE TELEKUN OSANYIN OWO AWO YIRE.
Al llegar Ikú Doro, solo vio una gallinuela: ya Osanyin le había soplado el polvo. La gallinuela voló por los aires, engañando a Ikú, y se perdió en el agua. Ikú se sintió indefenso después de que olió el polvo que había mandado Osanyin, con el poder de Otura Shé.
Entonces Ikú se sintió mal, por lo que optó por marcharse de la tierra de Osanyin.
Desde entonces, Otura Shé y Osanyin vencen a Ikú.
4Cuando Orunmila tuvo que pagarle a Eshu🔒 Babalawo
5Cuando Otura Shé se reventó por el dinero🔒 Babalawo
6El ashé de las plumas🔒 Babalawo
7Cuando Oyere iba a librar una batalla🔒 Babalawo
8Cuando Oshe atacó al pueblo de Oyó🔒 Babalawo
9La mujer que se quedó con el Rey🔒 Babalawo
10Nació el ashé de la verdad y la mentira🔒 Babalawo
7 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →