Patakíes · Los caminos del Odù
1La pérdida de la memoria (Yemayá Asezú)
Yemayá Asezú no se ocupaba de atender a los orishas porque era muy fiestera. Al verse enferma fue donde Orunmila, que le vio este Odù y le dijo que todos los orishas le habían virado la espalda y no respondían por ella: el único que le daba el frente era Olokun, y tenía que hacer ebbó y grandes ceremonias. Orunmila le hizo todas las ceremonias, y con esto olvidaba todo lo que había hecho — perdía la memoria — para marcharse al lado de Olokun, comunicarse con él y vivir en su mundo de una vez y para siempre. Asezú sufrió una transformación: se convirtió en la hija predilecta e inseparable de Olokun, y se le apegó un egun de gran poder. Todo lo que fuera a hacer contaba con su padre, pues había roto sus alianzas con el mundo de la tierra, borrando lo que había hecho de santo. Este camino justifica que es la Yemayá más cercana a Olokun: vive en tinaja, lleva un Osain, y es la única Yemayá que come pato.
En este camino fue donde Yemayá Asezú no se ocupaba de atender a los orishas, porque era muy fiestera. Una vez, viéndose enferma, Asezú decidió ir a ver a Orunmila para que la registrara, viéndole este Odù, y le dijo que todos los orishas le habían virado la espalda y no respondían por ella, donde se le dijo que el único que le daba el frente era Olokun; que tenía que hacer ebbó y grandes ceremonias.
Orunmila le hizo a Asezú todas las ceremonias, y con esto olvidaba todo lo que había hecho, perdía la memoria, para luego marcharse al lado de Olokun, comunicarse con él y vivir en el mundo de Olokun de una vez y para siempre.
A partir de ese momento, Asezú sufrió una transformación en la vida, convirtiéndose en la hija predilecta e inseparable de Olokun; y por lo tanto, se le apegó un egun de gran poder, puesto que vivía adherida a Olokun.
Así pues, todo lo que Asezú fuera a hacer, contaba con su padre, ya que ella había roto las alianzas y compromisos que había tenido en el mundo de la tierra, borrando lo que había hecho de santo en la tierra. Por medio de la obra que hizo, perdió la memoria.
Nota: este camino justifica que esta es la Yemayá más cercana a Olokun. Vive en tinaja, lleva un Osain y es la única que come pato de todas las Yemayá. En este Odù hay que coger Olokun de Babalawo para vencer las dificultades y coger el poder que falta; si ya lo tiene, déle un carnero blanco a Olokun para vencer los problemas.
2La trampa de Odideo, el águila
Odideo, el águila, era muy guapa y todo el mundo le tenía miedo. Orunmila la mandó a buscar para que hiciera ebbó, porque le estaban preparando una trampa para tumbarla, y haciendo ebbó vencería; no quiso, porque decía que todo el mundo la respetaba. Al poco tiempo, todos los pájaros se reunieron para que Orunmila les hiciera ebbó; este se negaba, pero llegó Eshu y le dijo que se los hiciera, y Orunmila obedeció. Cuando los pájaros salieron de hacerse el ebbó, vieron venir al águila: cogieron arena y algodón, se formó un viento muy grande, le tiraron el algodón con la arena, la cegaron al momento, el águila cayó al suelo — y los pájaros aprovecharon y la vencieron.
En este camino, Odideo, el águila, era muy guapa; todo el mundo le tenía miedo. Orunmila la mandó a buscar para que hiciera ebbó, porque le estaban preparando una trampa, como una combinación para tumbarla, y haciendo ebbó ella vencería. El águila no quiso hacer el ebbó, porque decía que todo el mundo la respetaba.
Al poco tiempo, todos los pájaros se reunieron para que Orunmila les hiciera ebbó, negándose este. Pero en eso llegó Eshu y le dijo a Orunmila que se los hiciera. Orunmila obedeció a Eshu y les hizo ebbó a los pájaros.
Cuando los pájaros salieron de hacerse el ebbó, vieron venir al águila. Cogieron arena y algodón, y cuando llegó el águila, se formó un viento muy grande y le tiraron algodón con la arena. Al momento la cegaron, y el águila cayó al suelo, aprovechando los pájaros esa oportunidad, y la vencieron.
3Los guacalotes de Asezú y Yewá
Yemayá Asezú y Yewá andaban juntas por el mar en un bote grande de palo jocuma, repartiendo hierba ayo (guacalotes) por toda la costa a los hombres que jugaban con ellas: por ese juego los tenían dominados, y se fueron haciendo dueñas de todas las riquezas, poniendo a Elegba de jefe. Los guacalotes los buscaban en la tierra Omó Ayo, próspera y con salida al mar, donde eran la mayor riqueza, de todos los colores. Allí vivía Awó Alayo Otá, querido por todos; los registró, les vio este Odù y les indicó: cuando Asezú y Yewá llegaran en su bote, darles de comer carnera y guineo, y mientras comían, coger el bote, recoger a todos los hombres que esperaban y traerlos a Omó Ayo, donde él les haría Ifá. Así lo hicieron; al hacer Ifá, preparó un Ifá con los guacalotes, lo puso a comer con el que hacía, dio de comer a Yewá, y salió de toyale Otura Iwori. Elegba, enterado, se puso bravo y empezó a trabajarles la cabeza y la vista a los hijos de Omó Ayo; Awó Alayo Otá dijo que había que buscarlo y consagrarlo. Asezú y Yewá fueron en el bote a Oni Okun cantándole; Elegba subió, se calmó agradecido, y en Omó Ayo le hicieron Ifá — sacó Otura Iwori — entregándole Alayonifa con Adelenifa y la cabeza de ilekán con ojos y boca de caracoles: «esto siempre lo tendrás al lado de tu Ifá, para grandes poderes y secretos». El guacalote, además de ser el juego de Olofin en la tierra, era el secreto de aquella tierra para el desenvolvimiento y la salud de sus hijos.
En este camino, Yemayá Asezú y Yewá siempre andaban juntas en el mar, con un bote muy grande que ellas tenían, que estaba hecho de palo jocuma. Ellas iban por toda la costa repartiendo hierba ayo a todos los hombres que se dedicaban a jugar con ellas. Yemayá Asezú y Yewá habían hecho un pacto para, por medio de ese juego, tener dominados a todos los hombres, pues por la afición al juego ellos dejaban todo.
Asezú y Yewá se fueron haciendo dueñas de todas las riquezas de aquella tierra, y ponían a Elegba como jefe. Ellas buscaban los guacalotes en la tierra de Omó Ayo, que era muy próspera y tenía salida al mar; pero la gente de aquella tierra no estaba conforme con lo que tenían y pasaba en esa tierra, pues la mayor riqueza que había allí eran los guacalotes (semillas de la planta ayo), que eran de todos los colores.
En aquella tierra vivía Awó Alayo Otá, al cual todos querían porque era Awó de Orunmila, que tenía mucha sabiduría y siempre les estaba dando consejos a la gente de aquella tierra de Omó Ayo, donde todos eran muy porfiados.
Ellos fueron a ver a Awó Alayo Otá, el cual los registró y les vio este Odù, diciéndoles que había que esperar a Asezú y Yewá, que llegaran en su bote a recoger los guacalotes; que cuando llegaran, les dieran comida a las dos, cogiendo una carnera y un guineo, y que cuando ellas estuvieran comiendo, cogieran el bote y recogieran a todos los hombres que estaban esperando por ellas y por los guacalotes, y que después los trajeran para su tierra Omó Ayo, donde el Awó Alayo Otá les haría Ifá. Así lo hicieron.
Cuando Awó Alayo Otá les estaba haciendo Ifá, cogió los guacalotes, preparó un Ifá con ellos y los puso a comer con el Ifá que estaba haciendo, y le dio de comer a Yewá. Y cuando empezaron a sacar Odù toyale, salió Otura Iwori.
Enterado Elegba de esto, se puso bravo y empezó a trabajarles la cabeza y la vista a todos los hombres que eran hijos de la tierra Omó Ayo. Entonces Awó Alayo Otá cogió Alayonifa y los lavó, diciéndoles a Yewá y Asezú que había que buscar a Elegba para traerlo para aquella tierra y consagrarlo.
Ellas cogieron el bote y se fueron para Oni Okun, donde vivía Elegba, y empezaron a llamarlo: «Elegbá mota bi ayé Omó Ayo obani sokun, iré alayo Yewá kaniwaye alayonifa, Asezú moki otá». Elegba, cuando las oyó, subió al bote, y entonces Yewá y Asezú le cantaban: «Yewá Yewá Omó Ayo Yewá Yewá, Yewá Yewá oyu elese Yewá Omó Ayo Asezú».
Donde Elegba les agradeció mucho a las dos, se quedó tranquilo y fue con ellas para la tierra Omó Ayo; y allí ya estaba todo preparado, y Awó Alayo Otá le hizo Ifá a Elegba, sacando como Odù Otura Iwori. Y le entregó Alayonifa junto con Adelenifa; pero le dio un gallo a Asezú y una chiva señorita a Yewá junto con su Ifá, y le prepararon una cabeza de ilekán, con ojos y boca de dilogún, y le dijeron a Elegba: «Esto siempre lo tendrás al lado de tu Ifá, que te servirá para grandes poderes y secretos en esta tierra. Y debes adorar a Asezú y a Yewá, y a su padrino Awó Alayo».
El guacalote, además de ser el juego de Olofin en la tierra, era el secreto de aquella tierra para el desenvolvimiento y la salud de sus hijos.
4El tigre y el león🔒 Babalawo
5Cuando el pez no hizo ebbó🔒 Babalawo
6La bandera de Orunmila y el Rey🔒 Babalawo
7Cuando Otura Iwori daba tumbos🔒 Babalawo
8Yemayá Asezú y Olokun🔒 Babalawo
9Los tres criados de Olofin🔒 Babalawo
10Cuando el padre se quería llevar al hijo🔒 Babalawo
11Libre de cargo🔒 Babalawo
12La prosperidad🔒 Babalawo
13La Reina destronada🔒 Babalawo
14El gallo desplumado🔒 Babalawo
15El perro sarnoso🔒 Babalawo
12 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →