Este camino tiene dos versiones, según el odu llegue con iré (augurio favorable) o con osobo (augurio adverso).
Con iré. Una sequía enorme azotaba la región y un labrador acudió a Orunmila. El babalawo consultó a Ifá, encontró el odu y le indicó un ebbó. Debía ofrecer un carnero, un gallo y una paloma; además, un machete, una guataca, jutía, pescado ahumado, el resto de los ingredientes y bastante dinero.
Pasados unos días desde el ebbó, se soltó un aguacero. El labrador almorzaba en ese momento y pensó en voz alta que removería la tierra en cuanto la lluvia cesara. Así lo hizo, y al abrir el suelo dio con una riqueza.
Con osobo. Otro labrador estaba al borde de la ruina: la sequía de su región le mataba las plantas y los animales. El ángel de la guarda de este hombre le propuso darle suerte, pero con una exigencia: le pidió una chiva y le advirtió que, ese día, no trabajara ni se mojara bajo la lluvia.
El hombre le entregó la chiva y al rato empezó a llover. Con la alegría olvidó el aviso y salió al campo a trabajar el suelo. En ese preciso instante la suerte que le tocaba iba cayendo desde el cielo, hecha sacos de dinero, y estos le cayeron encima y acabaron con su vida.
Nota del camino: nadie debe salir a campo abierto mientras llueva.
El ebbó atrae la suerte, pero esta exige respetar las condiciones que fija el ángel guardián. Si se descuida su aviso, el mismo bien que llegaba se transforma en daño. Cuando llueve, lo sensato es resguardarse.
Mucho dinero; carnero, gallo y paloma; machete y guataca; jutía y pescado ahumados, más el resto de los ingredientes del ebbó.
Entregar una chiva al ángel guardián y, durante ese día, no trabajar ni mojarse con la lluvia.
No salir al aire libre cuando esté lloviendo.