Patakíes · Los caminos del Odù
1Donde los pájaros gobernaban una vez al año
En un pueblo gobernaban los pájaros, pero todos morían en el año. Cuando le tocó el turno a Osa Ure, antes de tomar el gobierno fue a ver a Orunmila: le salió su mismo Odù, y le marcó ebbó con un chivo, un palo de su tamaño, bastante manteca de corojo y tela roja. Orunmila le dio el palo untado con manteca de corojo y le dijo que lo enterrara con la cabeza del chivo encima y el paño rojo debajo. Por la noche, Osa Ure se posó en lo alto del palo, y cuando vinieron las hormigas para atacarlo dormido — como a todos los demás pájaros —, quedaron pegadas en la manteca de corojo y murieron. De esta forma pudo gobernar por más de un año.
En un pueblo gobernaban los pájaros, pero todos morían en el año, hasta que le tocó el turno a Osa Ure. Este, antes de tomar el gobierno, decidió ir a ver a Orunmila para que le hiciera un registro, saliéndole su mismo Odù, e Ifá le dijo que tenía que hacer ebbó con un chivo, un palo de su tamaño, bastante manteca de corojo y tela roja. Él buscó todo y se hizo el ebbó; cuando Orunmila terminó, le dio el palo untado con manteca de corojo y le dijo que lo enterrara, que pusiera la cabeza del chivo y debajo el paño rojo.
Por la noche, Osa Ure se posó en lo alto del palo, y cuando vinieron las hormigas para atacarlo dormido — como a todos los demás pájaros —, quedaron pegadas las hormigas en la manteca de corojo y murieron. De esta forma fue que pudo gobernar por más de un año Osa Ure.
Nota: los pájaros solo gobernaban un año, pues dormían en lo alto de un palo, y las hormigas subían, los picaban y los mataban. Esta historia también se expresa en la forma de un rey hijo de Shangó.
2Nació la blenorragia
Elegba deseaba casarse y fue a ver a Orunmila, pues amaba mucho a una mujer. Orunmila le vio este Odù y le mandó ebbó con un chivo, gallo, gallinas y jarra de barro. Elegba se fue y no regresó a hacerse el ebbó. Días después se acostó con aquella joven y se contagió de blenorragia: el pene se le inflamó tanto que no le cabía en los pantalones, y tenía que andar por todos lados con el pene afuera, diciendo: «por no obedecer a Orunmila tengo el pene afuera». Por eso Elegba muestra sus partes cuando baja a la cabeza de uno de sus hijos. Aquí nació la blenorragia.
Elegba deseaba casarse y fue a ver a Orunmila para que le dijera qué tenía que hacer, pues amaba mucho a una mujer. Orunmila le hizo osode, le vio este Odù, y le mandó a que hiciera ebbó con un chivo, gallo, gallinas, jarra de barro y demás ingredientes. Elegba se fue y no regresó a hacerse el ebbó.
Días después, Elegba se acostó con aquella joven y se contagió de blenorragia, y el pene se le inflamó tanto que no le cabía en los pantalones, y Elegba tenía que andar por todos lados con el pene afuera, y decía: «Por no obedecer a Orunmila tengo el pene afuera».
Es por eso que Elegba muestra sus partes cuando baja a la cabeza de uno de sus hijos. Aquí nació la blenorragia.
3La piedra azul
Oshanlá guiaba a los habitantes de Ifé, que querían saber la verdad del misterio que la rodeaba: «la verdad la tiene Awó Osa Laye Otura, el hombre del collar de piedras seguí y la sortija de piedra azul — las insignias de los muertos antiguos de Ifé». El Awó les vio Osa Ure y les dijo: la verdad de Ifé es Olorun, el dueño del cielo que guía la Tierra; el que no puede ser visto y sin embargo lo guía todo; el carácter de Olordumare; la palabra que no puede ser rechazada ni negada y siempre se cumple; la verdad de Orunmila, dueño de la palabra de Ifá. La tierra parió a Otá Seguí, y con ellas se hicieron las insignias del poder de la verdad. Les mandó dos palomas blancas a Oshanlá y un gallo a Olorun, marcó Osa Ure en el atepón, les pasó el ashé por las cabezas — «Idabo Ifá Omariashé» — y dio a tomar el sara-ekó a todo el mundo. Desde entonces se usa el collar de piedra seguí y la sortija azul, para que la luz de la verdad brille en la tierra.
Oshanlá había dejado la tierra de Ifé y era la que guiaba a los habitantes, pues ellos querían saber la verdad del misterio que rodeaba a Ifé. Le preguntaban a Oshanlá: «¿Cuál es la verdad de Ifé?», y Oshanlá les decía que la verdad la tenía Awó Osa Laye Otura, el hombre que tenía el collar de las piedras seguí y la sortija de la piedra azul, que eran las insignias de los muertos antiguos de Ifé.
Entonces ellos fueron a casa del Awó y le preguntaron: «¿Cuál es la verdad de Ifé?». Y este les hizo osode, les vio Osa Ure y les dijo: «La verdad de Ifé es Olorun, el dueño del cielo que guía a la Tierra; la verdad de Ifé es aquel que no puede ser visto y sin embargo lo guía todo; la verdad es el carácter de Olordumare; la verdad es la palabra que no puede ser rechazada ni negada y que siempre se cumple; la verdad de Orunmila, el dueño de la palabra de Ifá, que es la antigua sabiduría de Olordumare que lo sobrepasa todo». Orunmila fue el que vio este Odù en la tierra de Ifé cuando quiso saber la verdad, y les cantó: «Ododowi otá aro kaye ododowi Ifá otá Awo kasheye Osha yio oluworan Baba egun enifa kualeshe».
La tierra parió a Otá Seguí, y con ellas se hicieron las insignias del poder de la verdad; por medio de ellas, los eguns siguieron gobernando en el reino de los vivos. Y Awó Osa Laye Otura les dijo: «A todos aquellos que hablan la verdad y viven en ella, los Oshas los ayudarán, y nunca la luz de las piedras azules les faltará». Les dijo también que tenían que darle dos palomas blancas a Oshanlá y un gallo a Olorun, y marcó Osa Ure en el atepón; les pasó el ashé por las cabezas y les dijo: «Idabo Ifá Omariashé»; lo que quedó lo echó en el sara-ekó y se lo dio a tomar a todo el mundo. Entonces echó la manteca de corojo y el iyefá en sus manos y le rogó a Olorun con su Ifá en las manos; después se comió la manteca de corojo que quedaba en sus manos — y así siempre la verdad estuvo con él y llegó a todos los hijos de Oshanlá.
Desde entonces, en la tierra de Osa Laye Otura se empezó a usar el collar (ileké) de la piedra seguí y la sortija de la piedra azul, para que siempre la luz de la verdad brillara en aquella tierra.
Nota: cuando se ve este Odù, se le da rápido un gallo a Olorun. Aquí nació el que se pase el ashé por la cabeza.
4La chiva de Obatalá🔒 Babalawo
5La suerte compartida🔒 Babalawo
6El sacrificio de la madre por su hijo🔒 Babalawo
7La pluma de loro🔒 Babalawo
8Tanto tienes, tanto vales🔒 Babalawo
9El hombre desobediente y caprichoso🔒 Babalawo
10Cuando Obatalá cambió el oro por la plata🔒 Babalawo
11Orunmila y la muerte🔒 Babalawo
12Cuando Ikú comió carne humana🔒 Babalawo
13Cada uno debe tener lo que le pertenece🔒 Babalawo
10 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →