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Osa Meyi

También se le dice Osa Meji

nº 10 de 256 · Meyi · Edición:

El aire y el mundo de los espíritus: el viento errante que negocia hasta con las brujas — y sobrevive a todos.

40 patakíes 10 eewó 15 ebbós y obras 23 refranes

¿Primera vez con un odù? Aprende a leer un odù →

Rezo del Odù— el que abre el registro

Baba Osa Meji baba buru buru baba foshe foshe adifafun ewe sarayeye. Baba buru buru baba foshe foshe adifafun Orunmila onibara baniregun are unló ni Shangó kaferefun Eshú alaki eboru, alaki eboya, alaki eboshishe.

SúyereSarayeye bakuno, sarayeye bakuno, ebo arenu.
Orden en Ifá
Odù 10 de 256 · Meyi
Composición
Osa sobre Osa
En el Diloggún
9-9 · Osá tonti Osá

Nace · Ìbí LIBRE

  • El fenómeno por el cual los orishas toman posesión de las personas.

    Osa Meyi es el reino de los espíritus; si la persona es espiritual, aquí se monta.

  • El comercio.

    Cuando se acabó el dinero, nació el intercambio de mercancías y valores.

  • El saludo entre las personas.

    Osa Meyi no distingue entre pobres y ricos: ante él, todos los seres humanos son iguales.

  • El sol y las estrellas.

    Este Odù gobierna el vínculo de la Tierra con el Sol y con la Luna.

  • El secreto de la canela.

    Es una de las plantas de poder del signo, junto a la caoba (iroko) y el algodón.

  • Oshe, la virtud de Shangó, y su ashé.

    En este Odù Shangó obtiene su poder, y lo que él solicite se le coloca en el patio antes de las nueve de la mañana.

  • El Opa Oreré y el Adá Osha.

    El bastón ritual y el machete de Orunmila con sonajero interior nacieron en este signo.

  • El secreto de las velas a Eggún y una ceremonia del Ituto.

    En este Odù se explica la razón de que Ikú coma carnero y la manera de preparar la mesa que se le pone al difunto a los tres meses.

  • Los albinos.

    La mujer que pidió un hijo que cambiara el curso del mundo dio a luz al primero de piel pálida, que demandó el respeto de todos.

  • La ofrenda universal a los Ancianos de la Noche.

    La cazuela de comida en el cruce de caminos, con el signo marcado en polvo divino: el pacto que salvó al mundo de la hechicería.

Osa Meyi es el Odù número 10 de Ifá, uno de los 16 Meyi y cabeza de la familia de Osa. En los tratados aparece también como Ọ̀sá Méjì u Osa Meji. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 40 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 15 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.

La lectura del signo

lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas

LIBRE

Osa Meyi, que también se conoce como Osa Meji, es el reino de los espíritus y su nombre quiere decir aire. Este signo trajo al mundo el sol y las estrellas, el comercio, la costumbre de saludarse y el momento en que el orisha monta a su hijo; aquí nacieron el Opa Oreré, el Adá Osha y la ofrenda con que se calma a los Ancianos de la Noche. Su decreto es de viento: este signo le da dinero, pero la pobreza lo persigue, y usted puede tenerlo todo y perderlo todo. Aun así, usted sobrevive a sus hermanos y resiste los golpes de la vida.

La suerte le da vueltas. Por un viaje le llega dinero, quizá una herencia que ya estaba destinada para usted, y alguien que lo aprecia desde lejos lo ayuda a prosperar. Viaja mucho, y es buen jefe al frente de negocios ajenos. Si es hombre blanco, este signo le aconseja hacer sacrificio para crear, inventar y lograr grandes metas, y ser respetado en todas partes. Antes de la gran suerte vendrán tres contratiempos: no proteste y guarde la calma. Reciba a su Ori, atienda a Shangó, que le da fuerza contra sus enemigos, y cuando la pena le pese, vaya al mar y desahóguese con Yemayá sin pedirle nada.

«El año en que todos lo daban por muerto era el año de su prosperidad.»El pulso de Osa Meyi

Este signo avisa que su peor enemigo puede estar en su propia familia: hay traición, falsedad y envidia, y también riesgo de prisión. Las brujas lo perturban en sueños, y sus muchos enemigos no lo dejan avanzar. No coma lo que cocine cualquiera, porque pueden envenenarlo. Usted se mete en lo ajeno y no oye consejos; aquí se ve la muerte por soberbia o por una herida de cuchillo. Si prospera, no se llene de vanidad ni mire a nadie desde arriba, porque lo perdería todo de un día a otro y podría terminar preso.

En el amor, la mujer de este signo puede morir por su coquetería, y tendrá o ha tenido tres maridos; uno de ellos, del campo y de buena posición, se pierde por celos. El hombre que tiene dos mujeres pierde a una, y puede ser la buena: este signo aconseja una sola pareja. No se apure en casarse, porque en esa prisa arriesga la vida. En el trabajo le cuesta concentrarse: organícese para prosperar.

En la salud, usted pasa con facilidad de estar sano a caer enfermo. Cuide la sangre, porque aquí se ven la diabetes y la leucemia, y también la tuberculosis, las defensas bajas, la artritis, el reuma y la parálisis, la garganta, el pecho y el estómago. Proteja sus ojos de golpes y de objetos extraños, que puede quedar ciego. La mujer puede sufrir pólipos en el útero y parásitos que le impiden quedar embarazada.

El signo en una frase

No coma de manos extrañas, no le niegue a Eshú su chivo y no se envanezca al subir — que al viento de Osa nadie lo alcanza, y en cualquier país será rey.

El diagnóstico

habla · prohíbe · recomienda

LIBRE LA LIBRETA

Eewó · prohibiciones LIBRE

El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.

No comer manteca de corojo.El carnero se la comió y se le formó un bulto en el estómago, del que murió.
No comer palomas.Las palomas le causaron enfermedad a Shangó, y desde aquel momento Ogue las come en su lugar.
No comer comida cocinada por personas extrañas.Puede morir por algo que le echen: póngasela antes a Eshú, pidiendo que lo malo se vuelva contra quien se lo desea.
No negarle nunca a Eshú su chivo.Quien se lo niega tropieza con todo tipo de dificultades, como le pasó a Osa Meyi en el pueblo de las brujas.
No volverse vanidoso al prosperar ni tratar a nadie con superioridad.Puede perderlo todo de un día para otro y terminar ante los tribunales.
No confabularse con nadie.En las confabulaciones de este signo, siempre pierde usted.
No apresurarse en buscar pareja o casarse.En el desenfreno de esa búsqueda está en juego su vida.
No ser terco ante los consejos, aunque vengan de niños.Por prepotencia puede perder un bien; escuche a quien le aconseja por su bien.
No quejarse de su suerte.Aunque haya obstáculos, logrará prosperar; quejarse ahuyenta el auxilio que está por llegar.
No exponerse a hincadas ni objetos extraños en la vista.El signo marca el peligro de quedar ciego.

Iré y osogbo LIBRE

Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.

Le llega dinero, y en un viaje puede recibir una herencia que estaba prevista para él.
Aunque haya obstáculos, prospera gracias a alguien que lo aprecia y vive lejos.
Vive más que sus hermanos y sobrevive a los golpes de la vida.
Este signo da dinero, pero la pobreza lo persigue: como el viento, lo tiene todo y lo pierde todo.
Sufre cambios sorpresivos en el trabajo y en las relaciones personales.
Tiene enemigos que planean hacerle daño y que no lo dejan prosperar, y con tantos el peligro de muerte lo amenaza.

52 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.

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Refranes de Osa Meyi · Òwe

la sentencia y lo que te está diciendo

LIBRE LA LIBRETA

No hay errante más omnipotente que el viento.

Osa Meyi es el aire: no tiene morada fija, pero llega a todas partes y nada le cierra el paso. Su fuerza no está en quedarse, sino en moverse — los viajes, los cambios y las mudanzas son su terreno natural.

En cualquier país seré rey.

El hijo de este signo lleva su valor consigo: donde llegue, con sacrificio y cabeza, se abrirá camino hasta la cima. Su suerte no está atada a un solo lugar — a veces, ni siquiera está en su tierra.

Dormiré tranquilo siempre que sacrifique.

En el reino de los espíritus y de las brujas, la única protección real es el ebbó: quien sacrifica duerme en paz, como Osa la noche en que los agentes de la muerte pasaron de largo. La tranquilidad no se hereda: se paga con obediencia.

Hay que saber nadar y guardar la ropa.

Amigo mismo mata a su amigo.

Si duermes bien sobre la Tierra, ella te revelará sus secretos.

Aquel que va a atrapar un caballo, que no se meta al camino sin millo.

Vale más ganar poco en paz que mucho en guerra.

En la mesa disfrutan del manjar tanto los amigos como los enemigos.

Si el viento tiene planes, cómo no tenerlos el vagamundo.

Todo trono basado en la injusticia tarde o temprano caerá.

Quienes hablan con sinceridad deben aliarse a los honrados.

Es sabia la calma del rey, pues su ira provoca muertes.

Todo hombre alegre y de buena voluntad morirá anciano.

La paloma criada con amor, por lejos que vuele, siempre regresa.

El aire no puede batir igual a una estera que a una piedra.

El soplo que se inhala al nacer se exhala al morir.

Amigo de hoy, enemigo de mañana.

Si tu madre no te salva, no te salva nadie.

El día llegó, la noche llegó, el rey se graduó.

El que piensa traicionar, ya traicionó.

Enemigo extraño no hace penar como enemigo en la familia.

Cuando mi amo me celebra mucho, me tiene vendido o me quiere vender.

20 interpretaciones selladas — el texto que traduce cada sentencia a tu vida, en español y en inglés.

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Los patakíes

los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia

LIBRE LA LIBRETA
1El nacimiento de Osa Meyi

Osa Meyi escapaba de Iyami Oshooronga cuando entró en el vientre de la primera mujer que halló. No sabía que escapaba de un riesgo para caer en uno mayor, pues la futura madre formaba parte del culto de la hechicería. Su llegada tenía un fin: salvar al marido de esa mujer, a quien ella ya preparaba como ofrenda para los Ancianos de la Noche.

Tras nacer, el niño lloraba siempre muy entrada la noche, sin que nadie entendiera la razón. El padre, que no era iniciado, ignoraba todo, y ambos padres se levantaban a calmarlo. Solo la madre sabía el motivo: con su llanto, el niño detenía el rito que se hacía contra su padre, destinado a ser el alimento de una reunión de hechiceros. Esto duró hasta que aprendió a hablar. Entonces dejó de llorar y gritaba el nombre Iyami Oshooronga, lo que despertaba a la madre de inmediato y la sacaba de golpe de la ceremonia nocturna donde se sacrificaba al esposo. Eso se repetía cada semana, siempre el mismo día.

Cierta noche, los hechiceros pidieron cuentas a la madre: querían saber por qué abandonaba de repente la reunión cada vez que rezaba con el chivo. (Ella convertía a su esposo en chivo antes de intentar matarlo, porque los hechiceros no mataban a una persona sin transformarla antes en animal.) La madre contó que, justo en esos momentos, su hijo gritaba el nombre de la madre hechicera. Le mandaron presentarse con el niño a la próxima reunión, una asamblea general con banquete. Todos los hechiceros habían reunido dinero para servir sus cabezas esa noche.

Llegado el día, se sirvió la cabeza de cada integrante, una tras otra. Cuando le tocó a Osa Meyi, también le sirvieron la suya, pero él no probó el chivo: no había aportado para comprarlo, y tampoco estaba iniciado en el culto.

Al amanecer del otro día, Osa Meyi se levantó y recomendó a su padre servir su cabeza con un chivo, apoyándose en un sueño suyo. Le dijo que así sanaría de su larga enfermedad. El padre le hizo caso y compró el chivo. Cuando se hizo el sacrificio, Osa Meyi pidió a su madre una olla de barro abierta y bastante aceite. Juntó piezas del chivo y la carne sobrante, y lo puso todo en la olla y agregó aceite, sal y tierra del suelo (hoy se representa con el polvo de adivinar). Después llevó la olla al incinerador. Así nació la primera ofrenda humana dirigida a esos Ancianos, y de ahí se aprendió la manera de ofrendarles hasta hoy. Luego todos se fueron a dormir; al otro día la madre ya no despertó, mientras que el padre quedó sano.

Al morir la madre, Osa Meyi comprendió lo ocurrido, y más tarde dijo a su padre que ella había causado su enfermedad, y le contó que la veía en sueños.

Por eso algunos sacerdotes de Ifá lo consideran brujo, aunque no lo fue nunca. Desde entonces lo respetaron, y quien quería servir su cabeza lo invitaba a hacer el sacrificio. Pudo asistir a reuniones de brujas desde que su madre le tocó la cabeza con la vara y así lo llevó consigo. Pero no le era posible comer con ellas, pues carecía de la iniciación formal. Hasta hoy, un principiante puede reunirse con brujas mediante preparativos semejantes sin iniciarse formalmente en su culto.

Lo que enseña

El peligro a veces nace en el propio hogar, y un hijo leal puede salvar a su padre sin entrar en el mundo que combate. Hacer a tiempo la ofrenda indicada devuelve la salud, y Osa Meyi trató con las brujas sin ser parte de su culto.

Servir la cabeza con un chivo

Osa Meyi recomendó a su padre enfermo servir su cabeza con un chivo, y el padre sanó. Después, quien deseaba servir su cabeza invitaba a Osa Meyi a hacer el sacrificio.

Ofrenda de la olla de barro

En una olla de barro abierta se ponen piezas del chivo y carne sobrante, con bastante aceite, sal y tierra del suelo (hoy el polvo de adivinar). La olla se lleva al incinerador.

2Iyami Oshooronga en el estómago

Antes de nacer, a Osa Meyi le aconsejaron hacer sacrificios, pues iba a ejercer el arte de Ifá entre hechiceros: un chivo para Eshu, una guinea para su Ifá y una paloma para su cabeza. Orunmila tenía dieciséis hijos con ganas de llegar al mundo por esas fechas, y Osa Meyi era uno de ellos. Con tanta prisa, omitió el chivo de Eshu. Por eso no dio con el camino hacia el mundo en el momento justo. Su ángel de la guarda tampoco lo guió, ya que no le había ofrecido nada, y su cabeza, por lo mismo, no pudo protegerlo. Vagó sin rumbo hasta alcanzar el último río del cielo, justo antes del mundo.

Junto al río esperaba Iyami Oshooronga, madre de todos los hechiceros, desde hacía mucho porque nadie la ayudaba a pasar. También ella iba rumbo al mundo, pero la debilidad le impedía usar el puente angosto que cruzaba el agua, llamado Ekoko. Pidió ayuda a Osa Meyi; él contestó que el puente no resistiría el peso de ambos. Ella entonces sugirió que él abriera la boca y la dejara entrar. Él aceptó y ella halló sitio dentro de su estómago.

Ya en la otra orilla, Osa Meyi le pidió que saliera. Ella se negó, diciendo que su estómago le servía muy bien de casa. Allí comenzaron los problemas de Osa Meyi con la hechicería. Intentó asustarla diciendo que se moriría de hambre, mas ella replicó que no pasaría hambre mientras él conservara hígado, corazón e intestinos, sus platos favoritos. Al sentir el mordisco en el hígado, Osa Meyi entendió la gravedad de su situación.

Entonces sacó sus instrumentos de adivinación y pidió ayuda a Ifá. Este le ordenó sacrificar sin demora un chivo; además necesitaba tela blanca y una botella de aceite, y Osa Meyi lo sacó todo rápido de su bolsa divina. Cocinó los intestinos, el hígado y el corazón del chivo, y luego llamó a Iyami Oshooronga para decirle que ya tenía comida.

El olor la hizo salir de su estómago. Ella declaró que no podía comer ante la vista de otros, y Osa Meyi levantó con la tela blanca una especie de tienda, donde ella pudo entrar a comer a gusto. Mientras ella comía, él echó a correr, encontró un vientre materno donde entrar y nació.

Cuando Iyami Oshooronga terminó, lo buscó alrededor sin encontrarlo. Empezó a llamarlo con gritos de «¡Osasa, Osasa, Osasa!», grito que, hasta hoy, usan los hechiceros. Sigue buscándolo todavía.

Lo que enseña

Quien deja de cumplir su sacrificio por la prisa queda sin guía ni protección. Dar refugio a quien es peligroso puede costar caro, y la salida está en el ebbó indicado y en la astucia, no en la fuerza.

Sacrificio aconsejado antes de venir al mundo

Para Eshu un chivo, para el Ifá de la persona una guinea y para su cabeza una paloma.

Ebbó que sacó a Osa Meyi del aprieto

Tela blanca, un chivo y una botella de aceite. Las vísceras del chivo (hígado, corazón e intestinos) se cocinan, y con la tela blanca se arma una tienda para que la hechicera coma sola.

Los dos primeros adivinos de Ifá que consultó Osa Meyi

AJE ENI JE, EE MO ODUN. ALA RA RA IJE EEMAAGBE.

Verso de Ifá con que abre el pasaje de Osa Meyi

OGBOLOGBO EKUTELE, EEJE ERIN OGINI NINU ULE. (Cualquier cosa que lo muerda a uno no sabe cuando termina el año. El que coma alimentos cocinados, no se preocupa por conocer al agricultor que los produjo. La jutía doméstica grande no le permite al gato que se quede en la casa.)

El grito de Iyami Oshooronga al buscar a Osa Meyi

¡Osasa, Osasa, Osasa!

3Eshu obtiene al fin su chivo

Desde que Osa Meyi empezó su servicio como sacerdote de Ifá, Eshu lo vigilaba con la intención de retenerlo hasta lograr su macho cabrío. Ya hecho un adulto, Osa Meyi se casó con una muchacha bella que además era bruja, y vivía en un pueblo plagado de brujas. Eshu lo hizo ir a ese sitio, para castigarlo por negarse con necedad a darle el animal.

Su primer acto notable como sacerdote consistió en asistir a un parto. Al llegar al pueblo encontró que todos estaban en las fincas; aguardó hasta el otro día y seguía vacío. Allí solo estaba una mujer que estaba por parir y trabajaba. Al no haber nadie más, él la ayudó a traer al niño al mundo.

Después sintió un hambre fuerte, pues no probaba bocado desde la víspera. Al buscar comida en la casa, alcanzó un estante alto donde se almacenaba la comida y, sin intención, tiró un huevo, que se hizo pedazos. Lo siguiente que tocó le volvió blancas las dos manos, como a un albino. El susto fue tal que huyó al monte.

Al regresar de las fincas, la gente del pueblo supo por la recién parida que había llegado un forastero. Lo buscaron de inmediato, convencidos de que sería la siguiente víctima en el sacrificio de su culto de brujería.

Entre tanto, en el bosque, un cazador se acercó a Osa Meyi y le advirtió que en ese pueblo todos practicaban la brujería, que andaban tras él y que corría peligro de muerte. Para salvarse tenía que ofrecer a Eshu un macho cabrío sin tardanza.

Osa Meyi tomó un macho cabrío de su bolsa de adivinación y lo entregó a Eshu. Hecho el sacrificio, el cazador recogió hojas del bosque y se las pasó por la cabeza. Osa Meyi se preguntó de dónde habían salido el agua y la olla; así comprendió que el cazador debía de ser Eshu transformado. De inmediato, sus manos y todo su cuerpo recuperaron el color normal.

Mientras tanto, el bebé, que hablaba desde su primer día, había contado cómo llegó Osa Meyi y cómo sus manos cambiaron de color. La gente creyó que con esa marca sería fácil capturarlo. Sin embargo, tras el lavado del cazador, su cuerpo entero estaba más oscuro que antes.

Mientras Osa Meyi trataba de huir, Eshu le ordenó esconderse, porque había que demostrar que el niño estaba equivocado; si no, las brujas lo seguirían a cualquier lugar para matarlo. También le recalcó que ya estaba marcado, y que a quien los brujos señalan solo se le vence con sacrificio. Con ello Osa Meyi aceptó acompañar a Eshu de vuelta al pueblo.

Allí la mujer lo acusó de ser quien había tirado el huevo y echado a perder su medicina. Él lo negó. Le mandaron enseñar las manos, y las vieron del mismo tono que el resto de su cuerpo, negras como carbón. Todos se pusieron en contra de la mujer y le exigieron explicar cómo sabía que el forastero era el culpable; confesó que se lo había dicho su hijo.

Quedó claro que mentía, y le reprocharon haber pagado con una ingratitud necia a quien la había socorrido en un parto seguro cuando no había nadie. Los Ancianos de la Noche confirmaron enseguida la condena a muerte de la mujer y de su hijo. Osa Meyi rogó sin éxito que los perdonaran; le contestaron que no malgastara palabras, pues en su vieja tradición no existía el perdón. Madre e hijo fueron ejecutados, porque mentirle al pueblo se castigaba con la muerte.

Como gratitud por haberlos ayudado cuando no estaban, le obsequiaron una cabra, una mujer y un hombre, todos brujos. De vuelta en su casa, entregó la cabra a Ifá y dio otro macho cabrío a Eshu, por haberlo salvado en el momento de mayor peligro. Terminó con una fiesta para alabar a Orunmila.

Lo que enseña

Negarle a Eshu lo que le toca puede llevar a caer entre enemigos, y solo el sacrificio rescata. Quien miente para dañar a quien le hizo un favor termina pagando por su propia mentira.

El macho cabrío para Eshu

Un macho cabrío ofrecido a Eshu sin tardanza, para salvarse de los brujos que lo buscaban; Osa Meyi lo tomó de su bolsa de adivinación. Contra quien los brujos han marcado solo vale el sacrificio. Hecha la ofrenda, se le lavó la cabeza con hojas del bosque.

La ofrenda de agradecimiento

De regreso en casa, la cabra recibida como obsequio se ofrece a Ifá y otro macho cabrío se da a Eshu, en gratitud por el rescate. Luego se hace una fiesta para alabar a Orunmila.

4La sentencia que era prosperidad — Las brujas sentenciaron a Osa a morir en el año; hasta su esposa lo abandonó. Dos Awó leyeron el signo completo.
5Los dieciséis reyes que no escucharon — Osa Meyi avisó a los dieciséis reyes: la muerte tenía lista una tumba para cada uno. Solo un ebbó podía desviarla.
6Osa Meyi es acusado de brujo — Oragún acusó a Osa ante los dieciséis Olodù de matar a los hijos de Irete Meyi. El juicio destapó otra verdad.
7La esposa que confesó — Osa resolvía un problema tras otro sin hallar jamás la causa. La respuesta dormía bajo su propio techo.
8El pacto de Osa Meyi con los hechiceros — Los hechiceros se tragaron a las divinidades una por una. Lo que hizo Osa Meyi selló un juramento que rige todavía.
9Ogodoyaya y el hijo de piel pálida — Ogodó-yaya pidió un hijo que cambiara el curso de los acontecimientos. El niño que dio a luz no se parecía a nadie.
10El algodón que vistió al mundo — Cuando los pueblos se cubrían con hojas, el algodón juró vestir a la humanidad. Su sacrificio llevaba tiza blanca. ¿Por qué?
11Yewere, el despreciable — A Yewere, recaudador del rey, le advirtieron no azotar dos pueblos. Lo hizo de todos modos, y volvió a su casa.
12La consagración de Orunmila en el cuchillo (Omo Agadá) — Orunmila deseó el Adá, pero solo podía recibirlo pasando por una ceremonia ante el fuego. Este patakí cuenta esa prueba suprema.
13El nacimiento del glóbulo rojo — El cuerpo ya tenía sangre y no tenía fuerza para moverse. Olodumare le encomendó a Osa Meyi terminar la obra. ¿Cómo?
14Donde las palomas enfermaron a Shangó (Ogué come por él) — Gbonko sabía que Shangó enloquecía por las palomas, y ahí apuntó su brujería. La solución de Orunmila aún se practica.
15La vergüenza del rey — Alguien robaba lo mejor de la cosecha de Ogué mientras lo mandaba lejos con encargos. Eshu tenía el nombre del ladrón.
16Los tres obstáculos de Obatalá — Orunmila mandó a Obbatalá a la tierra de su hijo Shangó con una condición: pasar tres obstáculos sin protestar. ¿Pudo?
17El rey que no quiso hacer ebbó a tiempo — Un rey encerró a Orunmila para probarlo con tres canastas ocultas. Lo que Orunmila vio dentro era el menor problema.
18El algodón y el surco — Los enemigos del algodón probaron con la lluvia floja, la fuerte y el sol. El ebbó llevaba siete agujas. ¿Para quién?
19Donde Oyá salva a Agayú — Agayú huía casi perdido cuando pasó junto a Oyá. Lo que ella le tiró encima explica una manta de nueve colores.
20El algodón y los pájaros — El cardenal unió a los pájaros, al Sol, a la Luna y a las aguas contra el algodón. Obbatalá tropezó con algo.
21Ogué, el empeñado que llegó a dueño — A Ogué lo empeñaron de niño y su familia lo olvidó. Llegó a dueño de todo, y ahí empezó otro peligro.
22Cuando los aprendices marcaron ebbó — Sus propios aprendices le marcaron ebbó a Orunmila antes del viaje, y él se ofendió. El viaje le dio la respuesta.
23Shangó, Ikú y las velas de Egun — Olofin quiso probar si Shangó era el rey de los Eggun. Del banquete de las tres mesas salió un secreto vigente.
24Las tortugas unidas vencen al elefante — El elefante blanco de Olofin aplastaba jicoteas a su paso. Orunmila les dio un consejo de una sola palabra. ¿Cuál?
25La Muerte ante el gran jurado de Olofin — Cuando la Muerte llegaba a cumplir el mandato, le caían a palos. El gran jurado decidió inventar un intermediario. ¿Cuál?
26El encantador de serpientes (el mal vuelve a quien lo hace) — El hechicero escondió una víbora en el dulce que regaló a su hermano. Un sueño llegó antes que el regalo.
27La colocación de la naturaleza de la mujer — Obbatalá dejó para lo último la naturaleza de la mujer, puesta provisionalmente en las axilas. Alguien consultó e hizo ebbó. ¿Quién?
28La suerte del Babalawo Gato — Antes de salir a adivinar, el Babalawo Gato se vio su propio signo: le mandaba ebbó por un susto futuro. ¿Cuál?
29Cuando Obatalá tuvo problemas con la justicia — Un robo ajeno envolvió a Obbatalá con la justicia al principio del mundo. Orunmila le vio este signo y marcó la salida.
30La hija terca que perdió las tierras de su padre — Un padre compró tierras toda su vida para dejárselas a su hija porfiada. El consejo que le dejó tenía condición.
31Se le adivinó a Orunmila para casarse con Oluyemi — A Orunmila le adivinaron que casarse con Oluyemi, la hija de Olofin, agrandaría su honor. De ahí viene un consejo de matrimonio.
32Ajá desprecia el remedio de Ifá — A Ajá le mandaron bañarse con la medicina de Ifá, y respondió que su saliva bastaba para curar. Ifá tomó nota.
33Eji Osa no quiso sacrificar y tuvo que huir — Eji-Osa iba a Ifé con un proyecto y un miedo, y no quiso sacrificar. De ese día viene un nombre. ¿Cuál?
34La mujer que andaba sin rumbo y pidió compañero e hijos — Una mujer vagaba sola por el mundo, y en la bandeja apareció Osa Meyi con una promesa condicionada. Este patakí la guarda.
35Shangó le prestó su cabeza al volcán sin cabeza — El volcán gobernaba, pero no tenía cabeza: cuando quería hablar, vibraba, y el pueblo huía. Shangó se quedó a escucharlo.
36Los gorros rojos que le dieron a Apolo la hija de Olofin — El elefante y el sapo corrían por la hija de Olofin. El ebbó del sapo llevaba muchos gorros rojos. ¿Para qué?
37Las brujas y el muchacho (los tres perros de caza) — La bruja tomó forma de mujer hermosa y lo invitó a pasear. Él aceptó, pero antes dejó hecho un acuerdo.
38El venado de la Virgen — El labrador no sacrificó y prometió a la Virgen el mejor de los dos primeros venados. Las trampas amanecieron llenas. ¿Y entonces?
39Shangó trajo el fuego que hizo latir el corazón del hombre — El corazón del hombre latía frío y el fuego lo escondían los buitres. Solo Shangó sacrificó, y se hizo el muerto.
40Los mamíferos y los felinos — Los felinos estaban por llegar y solo los más fuertes no sacrificaron. Olofin bajó a enseñar, y no todos aprendieron.

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Preguntas frecuentes

sobre Osa Meyi

LIBRE

¿Qué significa el Odù Osa Meyi en Ifá?

El aire y el mundo de los espíritus: el viento errante que negocia hasta con las brujas — y sobrevive a todos.

¿Qué número es Osa Meyi entre los 256 Odù de Ifá?

Osa Meyi es el Odù número 10 de los 256 de Ifá, uno de los 16 Meyi y cabeza de la familia de Osa.

¿Qué orishas hablan en Osa Meyi?

En el Odù Osa Meyi hablan Iyami Oshooronga, Eshú, Shangó, Orishanlá (Obbatalá), Orunmila, Yemayá, Ogue, Olokun, Ori y Eggún.

¿Cuál es un refrán del Odù Osa Meyi?

Uno de los refranes de Osa Meyi dice: «No hay errante más omnipotente que el viento».

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La familia de Osa

los 16 caminos

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