Patakíes · Los caminos del Odù
1El arcoíris
Cuando Olofin creó la Tierra cubierta de agua, mandó a sus hijos a concentrarla para poder vivir: los Orishas cavaron los canales que hoy son ríos. Danda-Juero, el majá, sin manos ni pies, no podía hacer su parte: Orunmila le hizo ebbó y le preparó un inshé Osain en un güiro colgado al cuello, y lo mandó a darle la vuelta a la Tierra flotando, sin mirar atrás. Creó el Océano Universal. Olofin dio a los Orishas riquezas, y a Danda-Juero solo una mujer deforme de piel cobriza — de la que todos se burlaban, sin saber que era la hija de Olofin. Cuando ella chifló, soplaron los vientos y aparecieron millones de seres vivientes: ella se volvió hermosa, ambos se volvieron arcoíris — Danda-Juero y Aida-Juero, los dos que se ven en el cielo. Oshosi trató de matarlos y la luz lo deslumbró: «Danda-Juero es como el mismo Olofin».
Cuando Olofin creó la Tierra, la recubrió de agua completamente y les dijo a todos sus hijos que hicieran lo posible por desaparecer esa agua — concentrarla en un solo lugar — para que pudieran vivir en la Tierra. Todos los Orishas se pusieron a preparar canales para concentrar las aguas en las partes bajas: esos canales son actualmente los ríos.
Danda-Juero (el majá), que era amigo de Orunmila, lo fue a ver y le dijo: «Mi hermano, hay un trabajo terrible que Olofin nos ha encomendado para poder vivir en la Tierra, pero yo, sin manos ni pies, no puedo hacer mi parte». Orunmila le hizo osode, le vio este Odù, le marcó ebbó y le preparó un inshé Osain, al que le dio de comer el chivo y los 16 jio jio, y metió las cabezas de todos los animales dentro del güiro; después se lo colgó a Danda-Juero en su cuello y lo mandó a darle la vuelta a la Tierra flotando sobre el güiro — mas no podía mirar hacia atrás.
Danda-Juero partió con el segundo canto del gallo, y cuando estaba terminando su viaje volando alrededor del planeta, emprendió el descenso. En eso sintió un sonido muy raro que decía «blu-blu-blu», y se preguntó: «¿Qué será eso que me sigue con su sonido? ¿Será este equipo?». Mas no viró su cabeza y continuó viajando alrededor de la Tierra. Descendió cuando el inshé Osain había creado la tierra firme.
Los otros Orishas, que habían creado los ríos, a los 16 días justos fueron ante Olofin a rendirle cuenta de sus esfuerzos. Todos le dijeron a Olofin que habían creado los ríos. Cuando Olofin le preguntó a Danda-Juero, este le contestó: «Padre, yo solo, con la ayuda de Ifá, creé el Océano que rodea toda la Tierra». Olofin les dio a los Orishas mujeres, oro, joyas y riquezas, y a Danda-Juero — que había creado el Océano Universal y las tierras para poder vivir — solo le dio una mujer de pelo rojizo, deforme y de piel cobriza. Todos los demás Orishas empezaron a burlarse de Danda-Juero, pero ignoraban que esa mujer era la hija de Olofin.
Danda-Juero, disgustado, volvió a casa de Orunmila y le contó acerca de la mujer que Olofin le había dado, y le dijo: «Si tú la ves, te vomitas». Orunmila le dijo: «Olofin te ha dado en premio a su hija: no la rechaces». Danda-Juero volvió a hacer el mismo ebbó, pero esta vez agregándole al inshé Osain pólvora y tierra de la cueva del cangrejo, para que ella pudiera entrar en su casa.
Un día Danda-Juero le preguntó a su mujer: «¿Qué me ves tú a mí?». Ella le contestó con una interrogación: «¿Qué cosa te ha dicho Orunmila de mí? ¿Por qué me preguntas eso?». Danda-Juero, cambiando el giro de la conversación, le dijo: «Es que Orunmila me marcó este inshé Osain y me he quedado sin dinero». Ella le contestó: «Eso no es nada: tú tendrás una fortuna. Vírate un momento». Él se viró, y la mujer empezó a chiflar muy fuertemente, y al instante comenzaron a soplar sobre la Tierra grandes vientos del Norte, del Sur, del Este y del Oeste, y millones de seres vivientes — humanos, animales y plantas — aparecieron por todo el mundo, y la mujer de Danda-Juero se volvió muy hermosa.
Entonces Danda-Juero comprendió el gran premio que le había otorgado Olofin, y él también se volvió hermoso, y él y su mujer, que era Aida-Juero, se volvieron arcoíris, viéndose desde entonces dos en lo alto del cielo. Los demás Orishas les cogieron envidia y querían perderlos de todas formas: Oshosi trató de matarlos, pero Danda-Juero lo deslumbró con su luz, y los Orishas dijeron: «Danda-Juero es como el mismo Olofin». Y desde entonces Danda-Juero continuó su camino por los cielos.
Nota: por este camino, una mujer le va a proporcionar toda la suerte que usted disfruta en su vida, porque ella es hija de Olofin. Aquí se creó el Océano Universal y se crearon los ríos; nació la cosmonáutica, pues Danda-Juero fue el primero que voló por todo el planeta.
2El carbonero
Un matrimonio de carboneros muy pobres: Ifá le anunció al hombre que encontraría una niña abandonada — criarla como hija, y según creciera iría prosperando; ella le daría un nombre secreto que no podía pronunciarse delante de nadie. La encontró junto a uno de sus hornos, la crió, y llegaron a tenerlo todo. Una anciana pidió albergue, los envidió y se ganó la confianza de la niña. Un día el matrimonio llamó a la niña por su nombre secreto delante de la anciana — y esa noche la niña se marchó con ella. La suerte se fue: por desobedientes perdieron el ashé que les concedió Olofin, y más nunca volvieron a estar como antes. No dé a nadie las generales de sus protecciones espirituales, ni divulgue secretos íntimos.
Era un matrimonio de carboneros que estaban muy pobres. Un día el hombre fue a mirarse con Orunmila y le salió este Odù, e Ifá le dijo: «Usted se va a encontrar a una niña abandonada: recójala y críela como hija. Según ella vaya creciendo, usted irá prosperando. Esa niña le dará un nombre secreto, y por el mismo no puede llamarla delante de nadie, para que usted no pierda su suerte». Orunmila le hizo ebbó con un gallo, carbón vegetal, una muñeca, trampa, telas de colores y tierra de la casa.
Al poco tiempo, el carbonero pasó cerca de donde había hecho uno de sus hornos de carbón, y allí se encontró una niña abandonada. Se acordó de la prédica de Ifá, la recogió y se la llevó para la casa; le dio un nombre secreto y advirtió que por ese nombre no podían llamarla delante de nadie. Según la niña iba creciendo, este matrimonio iba prosperando, y en poco tiempo llegaron a tener todo lo que se puede desear en la vida.
Un día llegó una anciana a esa casa pidiendo albergue, y ellos se lo dieron. La anciana comenzó a envidiarlos por lo bien que vivían, pero comprendió que la niña recelaba de sus intenciones, por lo que trató de ganarse su confianza. Un día el matrimonio, delante de la anciana, llamó a la niña por su apodo o nombre secreto — y por la noche la niña se marchó de allí en unión de la anciana que ellos tenían en su casa.
Desde ese mismo instante el matrimonio comenzó a perder su suerte y todo le salía mal, hasta que un día, estando ya bastante atrasados, el carbonero volvió a casa de Orunmila. Este le hizo osode, le vio este Odù de Ifá y le dijo: «Usted, por desobediente, ha perdido su bienestar, pues han llamado por su nombre secreto a la persona que le daba la suerte delante de desconocidos, y ella se fue. Tiene que hacer ebbó con gallo, carbón, tierra de sus pisadas, su medida y ropa sudada, para que recupere un poco de suerte — pues han perdido el ashé que les concedió Olofin, y más nunca volverán a estar como antes».
Nota: este Odù determina que la persona no puede darle a nadie las generales de ninguna de sus protecciones espirituales, para que no se las roben y no pierda dicha protección, y con ella la suerte. Puede ser que esa entidad se la haya encontrado en el camino de su vida, porque afinó con usted. Esto también determina que hay secretos íntimos que no se pueden divulgar a nadie, pues si lo hace, se perjudica.
3El secreto del coco, la canasta y la palma
Elegba y Eshu Dike buscaban los objetos del ebbó que les marcó Orunmila: cabeza de ratón, cabeza de pescado, una canasta y dos cocos. El coco lerú (Obi Agbo) les negó sus hojas con soberbia, y Eshu lo maldijo: «que tus hijos no te acompañen siempre» — y se le cayeron dos cocos. El coco del Brasil se las ofreció con honestidad advirtiendo que eran débiles, y Eshu lo bendijo: «aunque tus hojas sean débiles, tú siempre estarás odara». La palma real las dio desinteresadamente, pudieron hacer la canasta del ebbó, y la bendijeron. Cuando le pidan algo, no lo niegue en mala forma; los favores se hacen desinteresadamente; y si lo que da tiene defectos, decláralos con honestidad.
Hubo un tiempo en que Elegba y Eshu Dike se encontraban buscando los objetos para el ebbó que les había marcado Orunmila, que eran: cabeza de ratón, cabeza de pescado, una canasta y dos cocos. En su peregrinar por la tierra encontraron el ratón y los cocos, pero se les dificultaba encontrar lo apropiado para confeccionar la canasta.
Cansados de caminar, llegaron ante la mata de Obi Agbo (el coco lerú) y le pidieron sus hojas para hacer la canasta. Obi Agbo se negó a dárselas. Eshu la maldijo diciéndole: «Que tus hijos no te acompañen siempre, por ser tan soberbio». Al instante, a Obi Agbo se le cayeron dos cocos, y Eshu Dike los metió en su saco para dedicárselos a Obatalá.
Elegba y Eshu Dike continuaron su camino y se encontraron con Obi Agbon Oludo (el coco del Brasil). Le pidieron sus hojas para hacer la canasta. Este les dijo: «Las pueden coger con mucho gusto, pero ellas no sirven para lo que ustedes las quieren, pues son muy débiles, no tienen resistencia». Eshu Dike cogió algunas y se las puso en su cabeza para protegerse del intenso sol, y le dijo: «Aunque tus hojas sean débiles, tú siempre estarás odara».
Poco después se encontraron con Ope (la palma real) y le pidieron sus hojas para hacer la canasta, y esta se las dio desinteresadamente, y Elegba y Eshu Dike pudieron construir la canasta para el ebbó. Después bendijeron a la palma real por haberlos ayudado a hacer el ebbó para salvarse de sus enemigos.
Nota: cuando le pidan algo, no lo niegue en mala forma; si usted tiene lo que le piden pero no desea darlo, no se muestre soberbio y prepotente y dé una excusa cualquiera — porque hay quienes se creen que cuando uno tiene lo que ellos necesitan hay que servirlos, y cuando se sientan defraudados, lo pueden maldecir. Cuando se hacen favores, se deben hacer desinteresadamente, sin esperar nada a cambio. Y cuando a uno le pidan algo que no esté en buen estado, se debe ser honesto y señalar los defectos antes de darlo.
Según los Babalawos viejos, este camino tiene otra interpretación: la mata de coco representa el miembro viril del hombre cuando está aquejado de algún problema sexual — la mata de coco no crece completamente erecta, y cuando los cocos se caen es porque están enfermos; los cocos representan los testículos (cuando este Ifá marca intori Arun, el hombre padece de una enfermedad en sus testículos que le impide la erección viril). La canasta representa la vagina de la mujer: por intori Arun padece de fibromas, enfermedades venéreas o malformación congénita de la matriz; por iré, está saludable. La mata de palma se aplica por iré: el hombre sexualmente estará fuerte.
4El camino de las dos mujeres🔒 Babalawo
5La amistad🔒 Babalawo
6La suegra🔒 Babalawo
7Donde Shangó no come gallo🔒 Babalawo
8El león gigante y el periquito rojo🔒 Babalawo
9Nació la explotación del hombre por el hombre🔒 Babalawo
10Nació la intriga y la intranquilidad en la Tierra🔒 Babalawo
7 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →