Al crear la Tierra, Olofin la dejó toda cubierta de agua. Entonces encargó a sus hijos la tarea de hacerla desaparecer, reuniéndola en un único lugar, para que el mundo pudiera habitarse. Los orishas se dedicaron a abrir canales por donde el agua bajara a los sitios más hondos; hoy esos canales son los ríos.
Danda Juero, una serpiente que era amiga de Orunmila, lo visitó para quejarse: el encargo de Olofin era durísimo y él no podía cumplir su parte, por no tener manos ni pies. Orunmila consultó el osode, encontró este odu y marcó un ebbó. También armó para la serpiente un inshé Osain, cuya carga no se detalla aquí. Alimentó al inshé con los animales del ebbó. Después colgó el güiro del cuello de la serpiente y la envió a dar una vuelta completa al planeta, sostenida por el güiro, con una sola condición: no mirar atrás.
Danda Juero partió cuando el gallo cantó por segunda vez. Al ir terminando el recorrido y comenzar el descenso, escuchó un ruido muy extraño, parecido a «blu blu blu». Se preguntó qué lo seguía y si acaso sería su propio inshé. No giró la cabeza y continuó. Descendió cuando el inshé Osain ya había hecho aparecer la tierra firme.
Pasados 16 días exactos, los orishas que habían abierto los ríos fueron ante Olofin a informar de sus trabajos, y cada uno afirmó haber creado ríos. Al preguntarle a Danda Juero, este contestó que él, con solo la ayuda de Ifá, había creado el océano que envuelve toda la Tierra. Olofin premió a los demás orishas con riquezas: mujeres, oro y joyas. Pero a Danda Juero, creador del océano y de las tierras habitables, solo le tocó una mujer de aspecto deforme, con cabello rojizo y piel color cobre. Todos se reían de él, sin saber que ella era hija de Olofin.
Contrariado, Danda Juero fue otra vez donde Orunmila y le habló de la mujer, y hasta dijo que de verla Orunmila sentiría náuseas. Orunmila le respondió que Olofin le había entregado a su propia hija como recompensa y que no debía rechazarla. Danda Juero repitió entonces el mismo ebbó y sumó al inshé Osain otros elementos, para que ella pudiera entrar a su casa.
Un día le preguntó a su esposa qué veía ella en él. Ella contestó con otras preguntas: qué le había dicho Orunmila sobre ella y por qué preguntaba eso. Danda Juero desvió el tema y explicó que, por el inshé Osain que Orunmila le marcó, se había quedado sin dinero. Ella le aseguró que eso no importaba, porque tendría una fortuna, y le pidió que se diera vuelta un momento.
Cuando él obedeció, la mujer empezó a silbar con fuerza. De inmediato soplaron vientos enormes de los cuatro puntos cardinales, y por todo el mundo aparecieron millones de seres vivos: personas, animales y plantas. Ella se volvió hermosísima.
Danda Juero entendió entonces el valor del premio de Olofin, y también se volvió hermoso. Su esposa se llamaba Aida Juero, y los dos se transformaron en arcoíris, que desde entonces se ven juntos en el cielo. Los demás orishas, llenos de envidia, buscaron perderlos por cualquier medio. Oshosi quiso acabar con ellos, pero Danda Juero lo cegó con su luz, y los orishas concluyeron que Danda Juero era igual al mismo Olofin. A partir de ahí siguió su rumbo por el firmamento.
En este camino se formaron el océano y los ríos. También aquí tuvo su origen la cosmonáutica, ya que nadie antes había volado alrededor del planeta. Por último, indica que la suerte que alguien disfruta en la vida la aporta una mujer, porque ella es hija de Olofin.
Una tarea que se ve imposible puede cumplirse con el apoyo de Ifá y la obediencia a lo ordenado, incluso a no mirar atrás. La recompensa que otros desprecian por su apariencia a veces es la más grande, y quien la acepta recibe la fortuna.
Un chivo, arena de mar y de río, obi kola, hilo blanco y negro y un güiro de cuello largo. Dieciséis unidades de cada una de estas cosas: hierbas de Ifá, ekrú, pimientas de guinea y jio jio. Una tela de cada color: roja, blanca, negra, amarilla, azul y verde. Además, alimentos comestibles de todo tipo y bastante dinero.
OLOFIN ADAWAUYE BOKUN GBOGBO OMODE DANDAJUERO ADIFAFUN ORUNMILA INSHE OSANYIN MAFEREFUN ORUNMILA.