Odù 159 de 256 · Familia de Osa

Osa Kana

Osa (mayor) · Okana (menor)

Odù del sacrificio para evitar percances y asegurar la tranquilidad. Aquí nacieron los telares, la rueda de hilar, el automóvil, el vencimiento de las dificultades y el gran poder de Oyá: hay que respetarla mucho y trabajar con los muertos. Es un Ifá de conocimiento pero de segundo plano, y malo para el Awó: lo pueden echar de su trabajo o de donde vive, y aquí Eshu descompone la casa. Se pierde la fe en los Santos: la única defensa de sus hijos es hacer o recibir Ifá.

El rezo que abre el signo · Yoruba

Osa Kana osara Awó Ikú eni lorun inle Ololukoye intori Shangó afuse abebe Orun Osa Kana ti Oyá isitile Osa Kana afoyu tie sin Osa Kana ofoyu akua Ikú afefe.
SúyereBaba Olofin omo Shangó Iyá beleke Oyá Yanza omo dide inle Ololukoye.

Los santos que hablan aquí

Oyá · Oduduwa · Shangó · Obatalá Iyá Monkuo · Ayao · Obon · Ogún · Osain · Olokun

Este es un Ifá de…

Lo que nació en este signo · Ìbí

Las señales del signo

El Odù le habla de…

Suerte y sombra · Iré y Osogbo

4 ires y osogbos de este Odù, bajo candado.La lectura de suerte y sombra del signo, con su detalle.Desbloquear →

Lo que el Odù aconseja

10 recomendaciones de este Odù, bajo candado.Las obras y atenciones que marca el signo.Desbloquear →

Lo que el Odù advierte

4 advertencias de este Odù, bajo candado.Los avisos de peligro que da este Ifá.Desbloquear →

Lo que se prohíbe · Eewò

6 eewó (prohibiciones) de este Odù, bajo candado.Lo que el hijo de este signo no puede comer, hacer ni usar.Desbloquear →

Ebbós · Los sacrificios que abren camino

Vencer enemigosEl ebbó de las tres banderas🔒 Babalawo
DineroEl ebbó del vaporcito de Yemayá🔒 Babalawo
Alejar la muerteEl ebbó para que no lo maten por la comida🔒 Babalawo
EspiritualEl ebbó paraldo de las nueve banderas🔒 Babalawo
Vencer enemigosEl ebbó de la cazuela de nueve colores🔒 Babalawo
EspiritualEl ebbó del juramento en Orun🔒 Babalawo
Vencer enemigosEl ebbó de la tierra Takua🔒 Babalawo
7 ebbós de este Odù, bajo candado.Cada receta completa: ingredientes, preparación y destino.Desbloquear →

Obras · Los trabajos del signo

AmorEl chivo a la espalda de la madre🔒 Babalawo
SaludEl coco rojo y azul🔒 Babalawo
Vencer enemigosEl inshé Osain contra las brujerías🔒 Secreto de Awó
EspiritualEl cuchillo de ácana🔒 Babalawo
EspiritualEl fundamento de Iyá Monkuo y Agbala🔒 Babalawo
5 obras de este Odù, bajo candado.Cada receta completa: ingredientes, preparación y destino.Desbloquear →

Patakíes · Los caminos del Odù

1El poder de Oyá y la voluntad de Oduduwa

En la tierra Ayereni Lokun, Omo Aberí Awó había perdido la fe en todos los Oshas: todo le salía al revés porque no creía en Oduduwa, y cada vez que le hacía algo a un Orisha, Oduduwa le daba a este algo mayor para que comiera y no escuchara sus peticiones — por eso perdía la gran guerra contra Awó Obá Oggo Obá Ishé. Un día Oduduwa lo visitó; Omo Aberí Awó se tiró ante él pidiendo perdón, y Oduduwa lo durmió con su rezo y lo bendijo: soñó con Oyá, el ebbó y los baños. Oduduwa les quitó la comida a todos los Santos para que trabajaran, y lo mandó a botar el ebbó a la manigua, donde encontraría a Oyá — el único Santo al que nunca le había pedido nada. El olor de la gallina atrajo a todos los Orishas detrás de él; entregó el ebbó a Oyá, que encendió sus nueve palos, tomó el machete y la cazuela, y corrió a la tierra de Obá Oggo acabando con la tragedia. Con el poder de Oyá y la voluntad de Oduduwa, Omo Aberí Awó venció todas sus dificultades y llegó a ser grande.

En la tierra Ayereni Lokun vivía Omo Aberí Awó, que lo único que hacía era bañarse con hierbas, porque había perdido la fe en todos los Oshas, a los que les había pedido muchas cosas y hecho muchas peticiones acerca de un gran problema que tenía que vencer. Sin embargo, todo le salía al revés, porque no creía en Oduduwa. Cada vez que él le hacía algo a cualquier Orisha, Oduduwa le daba una cosa mayor y mejor a este, para que así se entretuviera y no escuchara las peticiones de Omo Aberí Awó. Cuando Oduduwa hacía eso, les cantaba a los Santos: «Orisha abelele omoni lele, orisha abelele omo lanire, orisha abelo». Todos los Santos se ponían a comer, y por eso no trabajaban. Esta era la razón por la que era dominado completamente en una guerra muy grande que sostenía con Awó Obá Oggo Obá Ishé.

Un día, Oduduwa salió a visitarlo, y cuando llegó a su casa pudo apreciar lo mal que se encontraba y lo disgustado que se sentía porque sus cosas y sus trabajos no le salían bien. Omo Aberí Awó, al ver a Oduduwa, se tiró delante de él y le pidió perdón, ya que en otras ocasiones lo había despreciado y casi lo había echado de la casa. Oduduwa le puso la mano en la cabeza y comenzó a rezarle: «Omo Aberí Awó leri odara omo lade Awó mayerbi edubule». Omo Aberí Awó se quedó profundamente dormido, mientras Oduduwa le echaba la bendición en el sueño. Él soñaba con Oyá y con el ebbó que debía hacerse, y los baños que tenía que darse; se despertó asustado, y al ver a Oduduwa le pidió la bendición y le contó lo que había soñado.

Oduduwa le dijo: «Ashe bó, ashe tó. Yo voy a ayudarte para que puedas vencer todas tus dificultades. Haz lo que Oyá te mandó; pero antes yo voy a hablar con todos los Orishas a los que tú les has hecho algo, y les voy a quitar la comida que les he puesto, para que ellos trabajen». Oduduwa salió y comenzó con Eshu, y les quitó la comida a todos los Santos; regresó y le dijo: «Haz ebbó, y cuando vayas a botarlo a la manigua te encontrarás con Oyá». Omo Aberí Awó le dijo: «Caramba, Babá, a ese Santo es al único que yo no le he pedido nada ni le he hecho nada».

Se hizo el ebbó, y cuando fue a botarlo, era tan sabroso el olor que tenía la gallina, que atrajo a todos los Orishas, quienes, encabezados por Eshu, fueron detrás de Omo Aberí Awó. Este, al verlos, se mandó a correr, llegó a la manigua y le hizo entrega del ebbó a Oyá, contándole lo que le sucedía. Ella tenía en las manos nueve palos: les dio candela, y enseguida cogió el machete en las manos, así como la cazuela del ebbó, y salió corriendo a la tierra de Obá Oggo, y todos los Orishas la siguieron para ver lo que iba a hacer.

Oyá, al llegar a esa tierra, enseguida acabó con la tragedia que tenía Omo Aberí Awó; cogió una cazuela con omiero y se la entregó a Eshu para que se la llevara a él, y este se diera un baño en el nombre de Oduduwa. Así, con el poder de Oyá y la voluntad de Oduduwa, Omo Aberí Awó venció todas sus dificultades y llegó a ser grande.

2Donde el padrino y el ahijado tienen que jurarse en Orun

La tierra Ololukoye era de grandes y profundos secretos: a los hijos, al nacer, se les hacían grandes consagraciones para evitar pérdidas. Shangó llevó a Oyá a gobernarla por mandato de Olofin, quedando su hijo Awó como Obá de las ceremonias — inconforme con Oyá a su lado, pero callado por temor. Cuando se hizo el primer Ifá a un hijo de esa tierra, salió Osa Kana en Untefá: Olofin decía que los mayores del nuevo Alawo tenían que jurarse con él en un secreto desconocido, para que no hubiera pérdidas. Shangó dispuso un pacto con Ikú, pero su hijo dijo: «yo no me voy a dejar hacer nada delante de Oyá», y se marchó. Shangó, en presencia de Oyá, juró al Alawo Osa Kana con Ikú — e Ikú sentenció: «tu hijo, por no oírte y no respetar a Oyá, Olofin lo sentenció; yo no puedo hacer nada por él: él mismo se perdió». To Iban Eshu.

En la tierra Ololukoye, que era una tierra de grandes y profundos secretos, a los hijos, al nacer, se les hacían grandes consagraciones para evitar las pérdidas de estos y de sus mayores. Cierto día llegó a la tierra Ololukoye Shangó, acompañado de Oyá: venía con el mandato de Olofin de poner a gobernar en esa tierra a Oyá. Cuando Shangó entró, empezó a cantar: «Baba Olofin omo Shangó Iyá beleke Oyá Yanza omo dide inle Ololukoye». Todo el pueblo, al oír a Shangó, salió a rendirle moforibale. Cuando todo el pueblo estuvo reunido, Shangó se dirigió a ellos: «Por mandato de Olofin, les traigo esta mujer que se llama Oyá, para que los dirija: ella impartirá los mandatos de Olofin entre ustedes».

En aquella tierra había un Awó hijo de Shangó, que era quien regía las ceremonias y a su vez era el Obá de aquella tierra. Shangó, al verlo, le dijo: «Olofin sabe que en esta tierra a todo cuanto nace se le hacen ceremonias, y que esta tierra está llena de grandes secretos; pero hace falta que haya alguien que no sea de aquí que confirme las consagraciones de esta tierra». Shangó se retiró confiado, con la promesa de volver al tiempo a ver cómo marchaban las cosas, no sin antes decirles a Oyá y al Awó hijo suyo que si lo necesitaban, lo llamaran.

Pasó el tiempo, y Oyá junto con el Awó hijo de Shangó siguieron consagrando a los hijos de aquella tierra, aunque el hijo de Shangó no estaba muy conforme con que Oyá estuviera a su lado — pero no decía nada por temor a Shangó y a Olofin. Cierto día se presentó ante el Awó un hijo de aquella tierra al que había que hacerle Ifá. El Awó se puso muy contento y mandó a buscar a Oyá para que le avisara a Shangó de la nueva consagración. Shangó, al ser informado, se presentó y le dijo al Awó: «Por primera vez se va a consagrar en Ifá a un hijo de esta tierra: hay que estar muy atento al Odù que le dé Olofin».

Shangó, junto con su hijo, hicieron los preparativos y le hicieron Ifá al hijo de aquella tierra. Cuando sacó su Odù en Untefá, salió Osa Kana, donde Olofin decía que los mayores del nuevo Alawo tenían que jurarse en un secreto que allí no se conocía, junto con el nuevo Awó, para que no hubiera pérdidas. Shangó le dijo a su hijo que había que hacer un pacto con Ikú para que ninguno de los dos perdiera, y lo mandó a buscar nueve palomas negras, dos pedazos de yagua y las hierbas bleo colorado y yanifa, y que tuviera todos los preparativos para cuando él volviera.

Shangó viró acompañado de Oyá, que venía en forma de viento; Shangó traía en la mano un ejá orun (guabina) y cantaba: «Ikú lele Ikú bela iba Orun Awó Osa Kana ofo ira Obá Orun». En ese momento, el viento que Oyá arrastraba se volvió más fuerte, y el hijo de Shangó, al ver venir a Oyá junto con su padre, le dijo a su ahijado: «Aguanta aquí todas estas cosas que mi padre me mandó a buscar, pero yo no me voy a dejar hacer nada delante de Oyá» — y se marchó.

Cuando Shangó y Oyá llegaron al lugar, acompañados de un fuerte viento, Shangó le dijo al Alawo Osa Kana: «Deja a mi hijo, que está perdido». Shangó, en presencia de Oyá, juró al Alawo Osa Kana con Ikú. Cuando lo terminó de jurar, Ikú les dijo a Shangó y a Oyá: «Tu hijo, por no oírte y no respetar a Oyá, Olofin lo sentenció cuando el ahijado vino con el Odù de Osa Kana. Yo no puedo hacer nada por él: por no considerar a Oyá ni oírme a mí, él mismo se perdió». To Iban Eshu.

3Cuando Ayao y Obon salvaron a la tierra Takua de Oyá

En la tierra Takua, donde reinaba Oyá (Yanzan), hubo una gran conspiración de los ciudadanos que querían hacer maldades que Oyá no permitía. Enterada de todo por Eshu, fue a verse con Orunmila: le salió Osa Kana, y le marcó ebbó — tres gansos, cadena, látigo, nueve calabazas, nueve ekó y cuchillo. Dio los gansos a Eshu y escondió lo demás en el palacio: cuando los ciudadanos llegaron a reclamar, los amenazó con la cadena y empezó a matarlos con el látigo y el cuchillo. Tanto fue el castigo que Obon, Orisha de esa ciudad, fue con Ayao a suplicarle que se apiadara: conmovida por el canto de su hermana Ayao y las súplicas de Obon, Oyá perdonó a todos sus hijos. El Awó de este Odù, cuando tenga algún problema, recibirá a Ayao y Obon.

En la tierra Takua, donde reinaba Oyá (Yanzan), hubo una gran conspiración de los ciudadanos, que querían hacer muchas maldades, y Oyá no se lo permitía. Esta, enterada de todo por Eshu, fue a verse con Orunmila, saliéndole este Odù Osa Kana, y Orunmila le marcó ebbó: tres gansos, una cadena, un látigo, nueve calabazas, nueve ekó, manteca de corojo y un cuchillo.

Le dio los tres gansos a Eshu y escondió todo lo demás en el palacio. Cuando llegaron todos los ciudadanos a reclamarle a Oyá, esta los amenazó con la cadena y empezó a matarlos con el látigo y el cuchillo. Tanto fue el castigo, que Obon, que era Orisha de esa ciudad, fue a ver a Oyá junto con Ayao, y le suplicaron que se apiadara de la gente.

Esta, conmovida por el canto de su hermana Ayao — «Ayao mi lodo ee, Ayao mi lodo ewé, Ayao mi lodo» — y las súplicas de Obon, perdonó a todos sus hijos.

Nota: el Awó de este Odù, cuando tenga algún problema, recibirá a Ayao y Obon.

4La tardanza de Ogún🔒 Babalawo
5La deuda del ahijado con el padrino🔒 Babalawo
6Osa Kana, Iyá Monkuo y su madre🔒 Babalawo
3 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →

Refranes · La voz de los mayores · Òwe

5 interpretaciones de refranes de este Odù, bajo candado.Cada refrán explicado: de qué camino nace y cómo se aplica.Desbloquear →
Ábrelo en el oráculo interactivo Aparta tu precio de fundador — desbloquea los 256