Patakíes · Los caminos del Odù
1El chivo y las cerezas de las divinidades
Los tres Awoses adivinaron en el cielo para los 480 animales y las 480 divinidades: cuatro gallos y cerezas cada uno, para evitar el riesgo del hambre. Las divinidades sacrificaron; los animales rehusaron. Vino el hambre: Dios les dio a las divinidades semillas de cereza, Eshu vertió aire y agua, y a los setenta días comían sus frutos. El chivo, pasando por el árbol, cargó frutas para su familia y se habituó a volver cada mañana — hasta que las divinidades pusieron trampas: atrapado, cada divinidad vició el aire alrededor de su cabeza y el gas tóxico lo mató; Eshu se ofreció a comérselo. Por eso las cabezas de los chivos tienen mal olor, y el chivo es la comida favorita de Eshu hasta hoy.
«El sacerdote que interpreta Ifá de veinte maneras, el sacerdote que interpreta Ifá de treinta maneras, y las hojas incontables de agboyin, las cuales los niños contaron sin fin en la manigua» eran los tres Awoses que hicieron adivinación en el cielo para los 480 animales y las 480 divinidades. Les avisaron que debían hacer sacrificio para evitar el riesgo del hambre: cada uno debía sacrificar cuatro gallos y cerezas (agbalumo). Las divinidades hicieron sacrificio, pero los animales rehusaron. Hubo un tiempo en que había hambre en el cielo, y todo el mundo buscaba alimentos: las divinidades apelaron a Dios, y este les dio semillas de cereza, que plantaron inmediatamente. Eshu vertió aire y agua sobre las semillas, y a los tres días habían germinado; a los diez días tenían frutos, y a los setenta las frutas estaban listas para recogerlas: las divinidades comenzaron a alimentarse.
Mientras, el chivo pasó por el árbol de cerezas y vio las frutas maduras caídas en la tierra: recogió tantas como podía cargar para alimentar a su familia, y se habituó a visitar el árbol todas las mañanas. Poco después, las divinidades descubrieron que un intruso recogía frutas sin autorización, y reaccionaron poniendo trampas alrededor del árbol. La próxima vez que el chivo fue, quedó atrapado en una trampa y comenzó a gritar por ayuda: cuando las divinidades lo descubrieron, cada una comenzó a viciar el aire alrededor de su cabeza, y el gas tóxico lo mató. Cuando se preguntaron quién se comería al reo, Eshu se ofreció voluntariamente y se lo llevó. Estos dos incidentes explican por qué las cabezas de los chivos tienen ese mal olor, y por qué el chivo es la comida favorita de Eshu hasta nuestros días. En registro ordinario: sacrificio con un chivo y un jabón prieto — la sangre y el jabón lavan la cabeza de la persona en el altar de Eshu, contra una enfermedad de la cabeza. Para una comunidad: sacrificio para evitar la austeridad de ese año.
2El Awó que improvisaba sacrificios
Antes de bajar sirvió a Ogún con vino de palma, gallo, perro y jicotea — para no morir en sus manos —, a Eshu con chivo, y a su cabeza y su Ifá con un cocodrilo. En la tierra, los Awoses ancianos no lo tenían en cuenta, hasta que sus adivinaciones se manifestaron eficaces. Hacía lo que Orunmila esperaba de sus seguidores: cuando el cliente no podía costear sacrificios caros, improvisaba con lo que estuviera a su alcance — un pollo por la sangre y las plumas, los huesos de los animales de la comida diaria. La gente acudió en masa, vino la envidia: los sacerdotes de Ogún se levantaron en armas. Repitió el sacrificio — perro, gallo, jicotea y vino de palma a Ogún, chivo a Eshu, cocodrilo a Ifá — y sus enemigos lo dejaron en paz: siguió disfrutando la aclamación popular, y fue muy próspero.
Antes de abandonar el cielo, hizo adivinación y se le avisó que debía servir a Ogún con vino de palma, un gallo, un perro y una jicotea, para evitar ser matado por este en la tierra; también servir a Eshu con un chivo, y a su cabeza y su Ifá con un cocodrilo. Bajó al mundo después de hacer todos los sacrificios y de recibir las bendiciones de Dios. Cuando llegó a la tierra no fue tenido en cuenta por los Awoses ancianos; pero cuando descubrieron que sus adivinaciones y sacrificios se manifestaban eficaces, comenzaron a observarlo. Hacía justamente lo que Orunmila esperaba de sus seguidores: cuando los clientes no tenían los recursos para realizar sacrificios caros, debían hacerlos con improvisaciones al alcance de los clientes (aseboru) — si alguien necesitaba sacrificar una guinea, una gallina, un gallo y palomas, una chiva o un carnero, se preguntaba si se podía variar, usando un pollo por la sangre y las plumas de las aves requeridas, o los huesos de los animales que se sacrificaban en la vida cotidiana para comer. La gente comenzó a acudir a él — lo que le trajo la envidia de otros sacerdotes.
En los encuentros de sacerdotes era frecuentemente ridiculizado y despreciado, y los sacerdotes de Ogún estaban levantados en armas en su contra. Fue por adivinación: servir a Ogún con un perro, un gallo, una jicotea y vino de palma, a Eshu con un chivo, y a Ifá con un cocodrilo. Hizo el sacrificio, y sus enemigos lo dejaron en paz: continuó disfrutando de la aclamación popular por lo efectivo de sus trabajos, y fue muy próspero. En Igbodu: prepare a Ogún para usted, para que nadie lo pueda dañar con Ogún; tendrá éxito en todos los trabajos que desempeñe, pero este éxito generará enemigos. En registro ordinario: tenga su propio Ifá y su Ogún, o sirva a Ifá con un cocodrilo y a Eshu con un chivo.
3Ogún, sirviente de todos, y el ashé del oráculo
Antes de abandonar el cielo, adivinó para Ogún: una fiesta a su Ángel de la Guarda con catorce aves y animales diferentes, y un chivo a Eshu, para evitar convertirse en el sirviente de todos. Rehusó — y por eso Ogún se convirtió en el sirviente inapreciado de todas las divinidades y los hombres. También adivinó para el sacerdote del oráculo: tela blanca, opa atori, cascarilla, kolanut blanca y plumas de loro a Dios. Sacrificó — y Dios le dio el instrumento de autoridad (ashé) para que todas sus predicciones fueran verdad: eso explica su popularidad al llegar al mundo.
Antes de abandonar el cielo, hizo adivinación para Ogún, advirtiéndole que debía hacer una fiesta a su Ángel de la Guarda con catorce aves y animales diferentes, y darle un chivo a Eshu, para evitar convertirse en el sirviente de todos. Rehusó hacer el sacrificio — lo que explica por qué Ogún se convirtió en un sirviente inapreciado por todas las divinidades y los hombres.
También hizo adivinación para el sacerdote del oráculo, advirtiéndole que debía hacer sacrificio a Dios con tela blanca, opa atori (palo de ardilla), cascarilla, kolanut blanca y plumas de loro. Hizo el sacrificio, después de lo cual Dios le dio el instrumento de autoridad (ashé) para que todas sus predicciones fueran verdad. Eso explica su popularidad cuando llegó al mundo: el que sacrifica habla con autoridad; el que rehúsa, sirve sin gracia.
4Los tres sacerdotes de los apodos🔒 Babalawo
5El caballo que bosteza🔒 Babalawo
6Eshi en Oyó🔒 Babalawo
7Eziza, la divinidad del viento🔒 Babalawo
8Babara padre y Babara hijo🔒 Babalawo
9La concha de la babosa🔒 Babalawo
10Ogun-Gbemi: el poderoso disfruta el mundo🔒 Babalawo
11Ogún amarró a Shangó🔒 Babalawo
12El gato, la gallina y Obatalá🔒 Babalawo
13Donde Oyá salvó a Shangó🔒 Babalawo
14El instinto de conservación🔒 Babalawo
15El hijo que dudó de Shangó🔒 Babalawo
16El hijo que conoció a su padre muerto🔒 Babalawo
13 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →