Ojuani Yeku es el Odù número 93 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Ojuani: nace de Ojuani sobre Oyekun. En los tratados aparece también como Ojuani Oyekun u Ọ̀wọ́nrín Ọ̀yẹ̀kú. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 15 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 6 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.
La lectura del signo
lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas
LIBREOjuani Yeku es un signo de desobediencia y de prueba. En él nació el día en que la mujer alzó por primera vez la mano contra el hombre, y con eso el dominio de la mujer sobre su compañero; nacieron también el asheré de Oyá y el crujido del framboyán a cierta hora de la noche. Su decreto es una advertencia: la desgracia puede alcanzarlo en su momento de mayor alegría o de más dinero, si no cumplió antes con lo que Ifá pide. Prepare la bonanza antes de que llegue.
Ifá le dice que usted anda por su cuenta, sin hablar con los santos, y descuidando su trabajo. Aquí se gana mucho dinero, pero el dinero se escapa poco a poco si no se atiende a Eshu; el ángel guardián se cobra lo que usted no agradece. Elegba lo prueba disfrazado de limosnero, como probó a Orunmila: a nadie que llegue con hambre se le niega un plato, y quien da con buen corazón ve caer las calumnias de los envidiosos. Cuando prospere, no maltrate a quien lo ayudó ni se aleje de Ifá.
«Eshu se disfraza de limosnero para probarlo — en Ojuani Yeku, al mendigo no se le niega la comida.»El pulso de Ojuani Yeku
Sobre usted viene una guerra, y tiene que prepararse para ganarla. La gente que lo rodea no le desea el bien, y alguien le disputa la pareja, el empleo o el lugar que ocupa. Un familiar suyo murió sin misa: quería dejarle algo o encargarle una tarea, y no puede decírselo porque le falta luz. Mándele decir la misa y atienda a Egun con comida, porque así vence a sus enemigos. La salvación puede llegarle de una persona humilde con llagas en los pies: no la desprecie.
En el amor, este signo pone a prueba quién manda. Con él se puede ser hijo de Oyá, porque aquí Shangó tuvo un hijo con ella. La mujer que domina demasiado a su pareja termina sola y pierde su fuerza. Ella tiene que usar bien la cabeza: si tuvo hijos con un segundo marido, piénselo mucho antes de dejarlo, porque ese hombre puede perseguirla para quitarle al hijo. Que no deje los ebbós a medias ni ande entre multitudes.
En la salud, cuide la sangre y la mente: el signo avisa de la fuerza de sangre y de la locura. Pueden aparecer llagas, granos, infecciones y, en la mujer, males del útero. No baje a las profundidades del mar, porque allí puede morir lejos de toda ayuda. Su mala cabeza es su peor enemigo. Ocúpese de su ángel guardián, cumpla con Orunmila sin demora y la prosperidad que este signo trae será suya para disfrutarla.
El signo en una fraseDéle su chivo a Eshu, haga las obras antes de la bonanza y déle luz a su muerto — que las tres suertes de Ojuani Yeku ya tocan a su puerta.
El diagnóstico
habla · prohíbe · recomienda
LIBRE LA LIBRETAHabla LIBRE
Que se avecina una guerra contra el Awó: debe armarse para ganarla.
Que cuando la persona esté más feliz o tenga más dinero, será cuando muera: hay que hacer las obras a tiempo.
Que con este Ifá es posible morir en pleno mar.
Que hay disputa por el cónyuge, el puesto de trabajo o la posición que usted ocupa: cuídese, porque lo puede perder.
Que lo salvará alguien que sufre de llagas en los pies.
Que tres mujeres frecuentan su casa y cada una representa una suerte.
De que este Ifá deja mucho dinero, pero si no se entrega un chivo a Eshu, se pierde todo, pues su Ángel se lo va quitando poco a poco.
De que quienes lo rodean le desean mal.
De que usted actúa a su antojo, sin tomar en cuenta a los santos, y tiene abandonado su trabajo.
De un familiar fallecido al que no se le ha hecho misa: quería dejarle algo o encomendarle algo y no pudo, y ahora desea decírselo pero le falta luz.
De que, por su mal juicio, la persona lo pierde todo.
De que aquí Shangó engendró un hijo con Oyá.
De que las hierbas de este Odù son el framboyán y el roble caimán.
Eewó · prohibiciones LIBRE
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No se debe ir a lo hondo del mar.Con este Ifá es posible morir en pleno mar.
No se rehúsa comida a nadie.El limosnero puede ser Elegba, que viene a comprobarlo por mandato de Olofin.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
Con este signo se puede ser hijo de Oyá: aquí Shangó engendró un hijo con ella.
Gana mucho dinero, y lo conserva si le ofrece el chivo a Eshu.
Quien viene a salvarlo es alguien con las llagas de los pies.
La guerra cae sobre el awó, y debe prepararse con armas para vencerla.
Cuando más feliz esté o más dinero tenga, es cuando puede morir.
Puede morir en medio del mar, lejos de cualquier ayuda.
37 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
La Libreta se contrata hoy en la app de iPhone o Android, con tu cuenta; con la misma cuenta, el sitio también se abre.
Abrir el tratado completo →Recomendaciones LA LIBRETA
Ofrezca un chivo a Elegba y báñese con hojas de caimito, pues es necesario refrescar a Elegba.
Déle a Eggun jutía o jicotea, póngale comida y hágale la misa que está pidiendo.
6 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.
La Libreta se contrata hoy en la app de iPhone o Android, con tu cuenta; con la misma cuenta, el sitio también se abre.
Abrir el tratado completo →Los patakíes
los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia
LIBRE LA LIBRETA1La siembra de maíz tostado
Olofin quiso perjudicar a Orunmila. Sacó maíz de su almacén, lo puso a tostar y mandó sembrarlo. Luego llamó a Orunmila para que consultara osode y le preguntó qué pasaría con aquella siembra. Orunmila aseguró que todos los granos brotarían, y Olofin le dijo: «Si algún grano no brota, ajustaremos cuentas».
Camino a casa, Orunmila se cruzó con Eshu, que quiso saber de dónde regresaba. Al oír el relato, Eshu le descubrió la trampa: Olofin había tostado el maíz entero antes de sembrarlo. Le ordenó ofrecerle un gallo como ebbó.
Elegba invitó a Shangó a trabajar y a comer. Se encaminaron a la casa de Olodumare y por el camino Ogún les salió al paso y les preguntó qué buscaban; Eshu respondió que llevaba un ebbó, y Ogún los dejó seguir. Elegba entregó allí el ebbó, pidió maíz para Orunmila y le llenaron un saco.
Al caer la noche fueron hasta la finca. Shangó se puso a limpiar el terreno con la azada mientras Elegba retiraba los granos tostados que había enterrado Olofin y los reemplazaba por granos sanos. Terminado el trabajo, estalló una gran tormenta con lluvia y truenos, para que nadie supiera que habían estado allí.
Pasados tres días, la siembra de Olofin empezó a brotar. Al saberlo, Orunmila se presentó ante Olofin a reclamar el pago de su trabajo. Olofin, asombrado, ofreció como ebbó una gallina, un gallo y un chivo, y terminó con una limpieza.
2Elegba arruinó al comerciante ingrato
Hubo un comerciante al que nadie conocía, pues su local quedaba lejísimos de los demás.
Cierto día entró allí un muchacho, y el dueño lo trató con mucha atención. Cuanto más cuidaba al visitante, mejor le iba al negocio. Con tanta riqueza, el hombre llegó a sentirse un personaje y comenzó a tratar mal al muchacho.
Este se fue entonces al local más próximo. Su dueño, que reconoció al visitante, le dio una buena acogida. Después el muchacho fue a plantarse en la esquina del primer comerciante y desviaba hacia otra parte a todos los que se dirigían a su puerta.
Resultado: el dueño del comercio vecino, que andaba en la ruina, salió adelante, y el primero se hundió. Aquel muchacho era Elegba disfrazado de mendigo. Quien aún no lo tenga debe recibirlo sin demora y cuidarlo.
3Oboni Yeku y el poder del güiro
En la tierra de Bari Bawa residía el Awó Iboshe junto a su hija, Ibori Abariyeku. La joven era grosera con la gente, y el padre, harto, la maldijo; ella se alejó de su casa. Fue a parar con un hijo de Shangó, y allí tuvo una hija, a quien nombró Oboni Yeku. Oboni Yeku creció muy bella. Más tarde se casó con un omo Osain, y este le enseñó secretos de gran valor. Con ellos le iba muy bien y acabó mandando sobre su esposo.
Cada día visitaba al güiro para cargarse de poder. Lo convocaba, le hacía su ofrenda y entonaba un canto que nombraba a Ikú y a Osain, el que va entre los cantos de este camino. Entonces el güiro se movía. Ella lo trataba con su ashé, lo traía a la casa y conversaba con él. Además le dedicó un palo de arique, que serviría para invocarlo cuando hiciera falta, junto con unas palabras en lengua que van entre los rezos de este camino.
La primera vez que lo hizo, aquello se volvió un poder inmenso. Cuando apareció el hijo de Osain, todo se convirtió en sangre. El hombre la maldijo y la expulsó, sentenciando que nunca más se le acercaría, pero le cedió la tierra donde vivía.
Su fuerza era tan grande que se necesitaba algo capaz de sacarla de allí, pues el güiro solo atendía a lo que ella ordenaba. Obogun había consagrado a su hijo Onikuele, y este no dejaba de pedirle que se fuera con su santo a otra tierra y allí progresara como él. Al fin, el padre cedió y se marchó.
Onikuele se instaló en la tierra de Oboni Yeku y quedó prendado de ella; el lugar comenzó a prosperar. Con su poder, ella quiso que él la guiara hasta su secreto. Onikuele saludó al secreto con respeto y empezó a creer que su propio poder ya superaba al de ella y al de la gente.
Un día, junto al secreto, ella entonó su canto y él respondió con otro. Le pidió que bajara la voz, y ella, sin advertirlo, llamó al secreto. Onikuele se alegró y siguió cantando, mientras ella se debilitaba y perdía fuerza. Entonces él apareció y la volvió sangre. Ella fue hasta el secreto de Onikuele, que la marcó; y cuando él golpeó con los palos del ebbó, ella ya no conservaba poder alguno.
Este camino enseña que, si los hijos de Ogún ignoran lo que deben hacer, la muerte los alcanza antes que a sus esposas.
La palabra no se pierde — se abre
Con La Libreta se abren los 256 Odù completos: más de 5,000 patakíes, las obras y los eewó de cada signo, los rezos y las interpretaciones — en español y en inglés.
La Libreta se contrata hoy en la app de iPhone o Android, con tu cuenta; con la misma cuenta, el sitio también se abre.
Abrir el tratado completo →¿Ya tienes tu suscripción? Entra aquí.