Patakíes · Los caminos del Odù
1Awó Itana y su hermano Awó Ikuku
Awó Itana hacía paraldos a todo el que lo necesitara sin preguntarle a Orunmila, y las sombras malas se le pegaban. Su jimagua Awó Ikuku — un Egun de la tierra de Yewá, que salía a la luz de las velas de Shangó — le enseñó la comida de Oyá y el carnero de Egun, y mejoró. Pero volvió a las andadas por su buen corazón, y su hermano se lo llevó a descansar: era la única forma de acabar con sus sufrimientos.
En la tierra Pele Pele vivía Awó Itana, que se dedicaba a quitarle las cosas malas y la sombra de los Egun buruku a todo el que lo necesitaba, haciéndoles paraldo — pero sin preguntarle a Orunmila si podía hacerlo. Las sombras malas se le pegaban y sufría quebrantos y malestares que no podía explicarse; aun así, por su buen corazón, atendía a todos, con dinero o sin él. Tenía un hermano jimagua que era Egun, Awó Ikuku, y vivía en las sombras de la tierra de Yewá, donde todos se cubrían con mariwó, y de donde salían a la luz de las itanás que Shangó encendía, para andar por el mundo trabajando para él.
Awó Ikuku, cuando venía de Ara Onú al llamado de Shangó, veía el descalabro de su hermano y lloraba. Un día, mientras Awó Itana hacía un paraldo, al encender la vela vio acercarse una sombra cubierta de mariwó que cantaba: era su jimagua, que le dijo: «Hermano, dale de comer a Yewá un pescado fresco cocinado con gofio y tomate, y ponlo en el caño de tu casa, para que las sombras de esta tierra y yo te protejamos; hazlo a cada rato, y a mí dame un carnero junto con Shangó». Awó Itana lo hizo todo y cambió de situación: mejoró la salud y se hizo grande en Pele Pele, la tierra de calma y descanso. Pero al poco tiempo olvidó los consejos, y por su buen corazón volvió a atender los grandes problemas de aquella gente, y volvió la misma situación. Un día en que hacía un paraldo que ningún otro Awó quería hacer — y como siempre, sin preguntarle a Orunmila —, Awó Ikuku se lo llevó a descansar, pues era la única forma de acabar con sus sufrimientos. Por eso el Awó de este signo pregunta siempre a Orunmila antes de marcar oparaldo.
2Osun y sus enemigos
Osun, perseguido por sus enemigos, de tanto esconderse enfermó y se volvió medio loco. En un momento de lucidez fue donde Orunmila, que le marcó rogación de cabeza — y se despreocupó. Sus enemigos le pusieron cuatro estacas en una vereda, lo amarraron con hilo negro y blanco y le entraron a golpes. Shangó oyó sus gritos, lo sacó de entre ellos y lo llevó donde Orunmila, que le hizo la rogación: así se salvó.
En este camino Osun era perseguido por sus enemigos y, de tanto esconderse, se enfermó, volviéndose medio loco. En un momento de lucidez fue a casa de Orunmila, quien le vio este Odù y le marcó rogación de cabeza. Pero Osun se despreocupó, sin saber que sus enemigos le estaban preparando una trampa.
Un día que ya estaba confiado salió a pasear, y al pasar por una vereda donde le habían puesto cuatro estacas, se detuvo entre ellas: los enemigos lo amarraron con hilo negro y blanco y, después de amarrado, le entraron a golpes. Sus gritos los oyó Shangó, que estaba cerca: vino corriendo, lo sacó de entre sus enemigos y lo llevó a casa de Orunmila, quien le hizo la rogación. Y así fue como Osun pudo salvarse. Este Odù es maferefún Orunmila y Shangó.
3La estafa de Ifá y Agba Egun
Los Awoses renegados de Okan Nile estafaban a la gente, y para recuperar el dominio sacrificaron a Ifá a la tiñosa — la mensajera de Olofin — emborrachándola en un banquete. Ni el gavilán ni el Obá de Ifá quisieron hacerles el Itá; Olofin sentenció: «La vergüenza los perseguirá mientras vivan». Entonces entró Agba Egun en trance, intercedió, hizo el Itá y los libró del bochorno: desde entonces protege con su influencia la mente del Babalawo.
En la tierra Okan Nile muchos Awoses se reunían a probar sus conocimientos, pero en realidad estafaban a los habitantes con sus invenciones; la gente comenzó a sentirse engañada y a no creer en los poderes de Ifá, y los Awoses que mantenían su moral ya no tenían ni para subsistir. Los renegados idearon algo nuevo para recuperar el dominio: prepararon un banquete e invitaron a la tiñosa, mensajera de Olofin, y cuando estaba borracha la sacrificaron a Ifá y la taparon con sus plumas.
Después no se atrevían a hacer el Itá. Al tercer día invitaron al gavilán, que estaba escaso de dinero y aceptó — pero al saber lo que habían dado de comer a Ifá, exclamó: «¡Qué bárbaros! Le han dado la mensajera de Olofin, que es mi compañera: esto sí que yo no lo hago», y se fue. Mandaron a buscar al Awó Kananile, el Obá de Ifá del que hacía tiempo se habían separado, y este los remitió a su ahijado Oshe Tura, y Oshe Tura a Olofin, porque ese Itá lo tenía que decidir él. Olofin los mandó a hacer ebbó, y cuando vio el Odù — Ojuani Amonsu — les dijo: «Ustedes son unos renegados, y la vergüenza los perseguirá mientras vivan, por coger Ifá para estafar a sus hijos». En eso hizo entrada Agba Egun, el mayor de los que atendían a los espíritus, que cayó en trance espiritual, interrumpió a Olofin e intercedió por ellos, comprometiéndose a hacer el Itá y librándolos de la vergüenza en que habían caído. Desde entonces, Agba Egun protege con su influencia la mente del Babalawo — y por este Odù, el ahijado se separa del padrino.
4El Kakuanardo salvó al mundo🔒 Babalawo
5Cuando le quitaron a Eshu el derecho de matar🔒 Babalawo
6El sueño de Olawunmi y la burla de Bembi🔒 Babalawo
7Las jícaras de Ojuani Hermoso🔒 Babalawo
4 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →