Ojuani Kana es el Odù número 98 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Ojuani: nace de Ojuani sobre Okana. En los tratados aparece también como Ojuani Pokón, Ojuani Okana, Ọ̀wọ́nrín Ọ̀kànràn u Ojuani Kumakua. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 16 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 7 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.
La lectura del signo
lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas
LIBREOjuani Kana, que también se conoce como Ojuani Pokón y Ojuani Kumakua, es un signo de mucho respeto: en él nacieron todos los osogbos de la Tierra, la mayor sombra que existe y la madre de Ikú, Ikú Makuao. Pero Orunmila selló aquí un pacto con ella, y donde se cumple la ceremonia de este signo los males se apartan y dejan prosperar la tierra. Su decreto es una advertencia: sin el ebbó hecho a tiempo, todo lo que usted emprenda cae en el vacío. Si es el signo que rige el año, anuncia mucha mortandad.
Su nombre suena como las piedras que la corriente del río arrastra. Así le pasa a usted cuando lo domina la soberbia: se deja llevar por los impulsos y termina donde no quería. No se deje arrastrar por la ira, que aquí puede costarle la vida aunque tenga la razón. Es olvidadizo, caprichoso y terco, y le gusta enterarse de la vida ajena mientras descuida lo suyo. Alguien quiere tumbarlo: muévase antes de que sus enemigos lo hagan correr. Tres personas lo engañan, la justicia lo persigue y, si tomó algo que no es suyo, le preparan una trampa.
«Aquí nacieron todos los osobos — y aquí Orunmila pactó con ellos: donde se obra, se apartan.»El pulso de Ojuani Kana
En el amor, no le levante nunca la mano a una mujer, sobre todo a las hijas de Oshún, porque esa violencia le traerá desgracia; además, convivir con ellas lo destruye. A la mujer que recibe este signo, el marido la deja o ya la dejó. Durante siete días, su pareja no debe ir a la plaza ni a la playa: allí puede formarse un tumulto y su vida correría peligro.
En la salud, el mal empieza en la garganta y baja al estómago: atiéndalo, porque puede costarle la vida. Vigile también la sangre, por la diabetes y la ciclemia, y las venas de las piernas, donde puede haber trombosis, y en la mujer joven la menstruación que se retira antes de tiempo. No visite enfermos: los osogbos que lo acompañan pueden rematarlos y lo culparán a usted. El enfermo de su casa debe levantarse, aunque sea con bastón. Este signo anuncia pérdidas en la familia, y todos deben hacer rogación.
También hay buenas noticias: le llega aviso de una herencia en bienes o en dinero, con papeles enredados que el sacrificio desenreda, y un tiempo de alegría y de risas. En los negocios sea realista, no sea avaro ni ingrato con quien lo ayuda, y unte su dinero con manteca de corojo, para no toparse con sus enemigos. El mismo día puede traerle risa o llanto, y lo que decide cuál le toca es cumplir con el sacrificio a tiempo.
El signo en una fraseNo visite enfermos, no se deje arrastrar y úntele corojo a su dinero — que los osobos de Ojuani Pokón respetan el pacto, y la herencia viene en camino.
El diagnóstico
habla · prohíbe · recomienda
LIBRE LA LIBRETAHabla LIBRE
Ordena huir antes de que sus enemigos lo obliguen a hacerlo, y anuncia un movimiento que puede favorecerlo o perjudicarlo.
Manda a los enfermos a levantarse de la cama, aunque sea con un bastón.
Que el mal o la dolencia comienza en la garganta y alcanza el estómago: atiéndalo, pues podría costarle la vida.
Que tres personas lo están engañando y le hacen mucho daño: haga ebbó.
Que la esposa del Awó no debe ir a la playa ni al mercado durante siete días, porque corre peligro.
Pérdida de familia: todos tienen que hacer rogación.
Herencias de propiedades o dinero, y documentos enredados o perdidos: deberá hacer sacrificio.
Desaparición temprana de la menstruación en la mujer, trombosis venosa en las piernas y afecciones de la columna vertebral, por lo cual la persona deberá calzar zapatos ortopédicos.
Si lo recibe una mujer, su esposo está por irse o ya se marchó.
De que la persona es de poca memoria, desobediente, caprichosa y propensa a imponer su propia voluntad.
De una persona tramposa, que maquina algo a escondidas; descuida lo que está a su cargo, disfruta enterándose de lo que no le incumbe y no se ocupa de sus propios asuntos.
De que la persona se ha apropiado de algo ajeno: tenga cuidado con una trampa; la justicia lo persigue.
De que hay que ungir el dinero con manteca de corojo para no cruzarse con los enemigos.
Del agua dañina que pasa sobre las piedras del río, es decir, de la corriente sanguínea del cuerpo: habla de diabetes y de anemia falciforme.
Del palo de quimbombó, cuyo tronco no sostenía el cuerpo: la médula espinal de Ojuani Pokón.
De que a este Odù lo llaman Kumakua: si visita a un enfermo, este puede morir y a usted le atribuirán la salación.
Eewó · prohibiciones LIBRE
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No se debe agredir a ninguna mujer, y todavía menos a una hija de Oshún.Las hijas de Oshún acaban con Ojuani Pokón; no puede convivir con ellas.
No se puede visitar enfermos.El enfermo podría morir y a usted le atribuirían la salación (mala suerte): por eso a este Odù lo llaman Kumakua.
No se puede ser avaricioso ni mal agradecido.
No se inmiscuya en los problemas ajenos ni averigüe cosas ajenas.Si lo hace, se perjudicará.
Durante siete días no permita que su esposa vaya al mercado.Va a estallar un levantamiento, y si ella se encuentra allí, su vida corre peligro.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
Le llega un tiempo de alegría y de risas, con buena fortuna.
Se entera de que recibirá una herencia, ya sea en bienes o en dinero.
Se produce un movimiento a su alrededor que puede beneficiarlo.
Enfermedad, pérdida, tragedia, guerra y muerte lo rodean, pues este signo carga la sombra más grande del mundo.
Este signo señala una gran mortandad entre la gente.
Si visita a un enfermo, este puede morir y le echarán la culpa a él.
42 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
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El Awó de este signo deberá dormir con un gorro o paño blanco en la cabeza.
Únteles manteca de corojo al ókpele cuando salga este Odù, cuélguelo al sereno y no trabaje más hasta los siete días; y úntele corojo al dinero.
8 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.
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los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia
LIBRE LA LIBRETA1Cuando Ikú golpeó en el vacío
Ikú había condenado a un hombre, pero antes de buscarlo quiso verse con Orunmila. En el osode, Orunmila vio este Ifá y le avisó que debía hacer ebbó, o su golpe se perdería en el vacío. Ikú, soberbio, se preguntó con desprecio por qué iba a hacer él un ebbó, y se fue sin hacer nada.
Llegó hasta el condenado y lanzó su golpe, pero no halló dónde caer: el hombre tenía una suerte enorme y se salvó de morir.
Por eso se aconseja hacer ebbó, para que los esfuerzos propios no se pierdan en el vacío. Quien lo evita no verá resultados en lo que emprenda. Si le ocurrió a la muerte misma, le puede ocurrir a cualquiera.
2El Awó que mandó el ebbó con su hijo
Un Awó pasaba por una situación pésima y se consultó con Orunmila. En la consulta apareció este odu, y Ifá le mandó hacer un ebbó con un gallo, un cencerro y un chivo con cuernos. La cabeza del chivo debía ir dentro del ebbó, y él mismo tenía que llevarlo fuera del pueblo.
Una vez preparado el ebbó, el Awó, que amaba las fiestas, no quiso perderse la que había ese día y le encargó la tarea a su hijo. Era justo el día anterior a la fiesta de un circo con numerosas fieras, que recorrían las calles para anunciarse y luego quedaban en un lugar abierto al público.
El hijo se detuvo a observar a los animales. Pensó que daba igual dónde dejar el ebbó y lo puso encima de una de las jaulas. Unos curiosos vieron cómo lo hacía.
A la mañana siguiente, el olor del ebbó tenía inquietas a las fieras. El hijo del rey recorría el sitio, acompañado, para ver a los animales. Un buitre intentó arrebatar el ebbó, lo tiró, y el paquete cayó sobre el príncipe. Peor aún, los cuernos de la cabeza de chivo se le clavaron y quedó muy grave.
El rey ordenó investigar y se concluyó que la culpa era del muchacho que dejó el paquete allí. Los curiosos habían contado quién fue, y el rey lo mandó detener. Después hizo llamar al Awó, padre del muchacho, y le advirtió que, si su hijo moría, mandaría matar al muchacho.
El Awó acudió otra vez a Orunmila, quien le señaló que todo había ocurrido por su irresponsabilidad. Debía hacer el ebbó otra vez y dejarlo, de su propia mano, junto a un árbol. Lo hizo, y el príncipe mejoró de forma asombrosa. El rey quiso saber cómo lo había logrado, y el Awó respondió que gracias al ebbó.
El rey tenía otro hijo enfermo y le prometió una gran fortuna a cambio de curarlo. Otra vez el Awó pidió consejo a Orunmila, que le aseguró que el ebbó resolvería el caso. Lo realizó, el segundo hijo del rey se recuperó, y desde entonces el Awó vivió feliz.
3El pacto de Orunmila con la madre de la muerte
Ikú Makuao, que también recibe el nombre de Ojuani Pokón Ikú Makuao, tenía por hijo a Ikú. Ninguna sombra del mundo superaba a la suya. Habitaba en Lerei Yeye, adonde acudían todos los osobos para unírsele: Arun, Ofo, Eyo, Iña y las desgracias que mandan los enemigos. Con ella recorrían tierra tras tierra, armando cada vez más alboroto. Algunos hijos de la tierra lograban esconderse; casi todos no tenían tiempo. Ikú Makuao avanzaba cantando mientras los osobos danzaban en torno a ella.
Obatalá expuso el asunto ante Olofin: era urgente frenarla antes de que creciera su poder. Sin embargo, cuanto ellos hablaban lo escuchaba algún osobo, y al enterarse Ikú Makuao variaba su plan y enviaba a esa tierra un osobo distinto.
En una de las tierras amenazadas residía un Awó llamado Abebe Orun. Al ver que casi nada resistía, fue lleno de miedo a buscar a Obatalá. Este le habló sin rodeos: habían intentado todo y aun así ella se hacía más fuerte cada día; si continuaba, no iba a quedar nada. Al Awó le brotaron las lágrimas. Obatalá dijo entonces que la única salvación era Orunmila, y que para llegar hasta él con seguridad debían cubrir cabeza y cuerpo con tela negra y el rostro con tela blanca. Allí mismo reunieron tres pashanes. Obatalá los golpeaba contra el suelo con fuerza mientras Abebe Orun cantaba, y los sitios que dejaban atrás se iban despejando.
Orunmila también tenía miedo. Echó el ókpele y salió Ojuani Pokón; con eso anunció que la consulta era para Ikú Makuao. Les explicó que debía realizar una obra grande y que ellos tenían que quedarse siete días en su casa, sin asomarse siquiera a la puerta. La ceremonia se hizo con una gallina de color negro y un pollón también negro, además de las telas que ellos llevaban puestas. Como los dos visitantes no distinguían nada, llegaron a creer que no se estaba haciendo nada. Entretanto, Ikú Makuao se aproximaba por el camino, danzando y haciendo sonar su campana.
En cuanto pasaron los siete días justos, Abebe Orun se echó a correr hacia la calle. Ikú Makuao lo agarró y ya lo estaba metiendo en el kutún cuando Orunmila llegó a toda prisa. Vació sobre el kutún la gallina con mucho corojo y el pollón con aguardiente, junto con las telas blancas y negras, los pashanes, la manteca de cacao y también la cascarilla. Luego mandó a Ikú Makuao y a los osobos que colocaran las manos sobre el suelo y fueran cubriendo el kutún. Les propuso un pacto: debían comer lo que él les ofrecía, que estaba muy rico, y a cambio, siempre que él hiciera esa operación en favor de los hijos de la tierra, ellos se retirarían para que la tierra prosperara. Comieron con gusto, besaron el suelo y cerraron el kutún entre cantos. Así terminó el terror que Ikú Makuao había sembrado: las tierras se despejaron y sus hijos progresaron y vivieron más.
La palabra no se pierde — se abre
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