Ojuani Ogunda es el Odù número 99 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Ojuani: nace de Ojuani sobre Ogunda. En los tratados aparece también como Ojuani Dawán, Ọ̀wọ́nrín Ògúndá u Ojuani Daguan. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 15 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 7 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.
La lectura del signo
lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas
LIBREOjuani Ogunda, que también se conoce como Ojuani Dawán, es el signo más fuerte después de los dieciséis Meyi, y en la Tierra nadie lo logra aplastar. En él nació el secreto de Igba Odu, que es derecho exclusivo de los babalawos, porque Orunmila entregó a su propio hijo para que la corona de Olofin se sostuviera. Nacieron también la tijera y la corona de Oshún para los hijos de Obá. Su decreto es claro: su virtud está en sus manos, y el que no mira al frente se queda rezagado.
Usted tiene esa fuerza, pero no se confíe en ella. Una anciana enferma, sola en su choza, dejó ciego a un tigre gigante: hasta el más débil puede asustar al que se cree invencible. La suerte le llega por medio de una mujer, y un dinero que le entregan los santos. Alimente su cabeza para que esa suerte llegue fresca.
«Nadie puede aplastar a Ojuani Dawán en este mundo: solo el descuido podría derrotarlo.»El pulso de Ojuani Ogunda
Hay enemigos que vigilan sus pasos y le trabajan con brujería: cuide dónde come y qué bebe, porque lo pueden enfermar o envenenar. Cambie de ropa a menudo, como el tigre que escuchó a su mujer y se salvó. Guarde sus secretos, incluso frente a esa persona de su casa a quien se lo cuenta todo, porque con ella puede venir un fracaso. Respete a Orunmila, a los babalawos y a los santos, y pague su deuda con Azojuano. Este signo avisa que puede correr la sangre dentro o fuera de su casa, y que antes de un año puede morir alguien de la familia, quizás usted mismo: obedezca a Ifá y atienda a Eshu.
En el amor, aquí se paga la culpa de haber desobedecido. El hombre puede verse obligado a casarse, la mujer quiere esconder un embarazo no buscado, y un santo o un muerto sacará a la luz lo oculto. Marido y mujer se envidian, y la familia los envidia a los dos. Hombre de este signo, cuídese de los problemas con mujeres: aunque se sienta poderoso, lo pueden matar echándole grasa hirviendo en la cabeza. Los negocios y la casa traen dificultades; si entra en una disputa que no puede ganar, retírese a tiempo.
En la salud, las discusiones le pueden costar un infarto o un derrame cerebral. Cuide el estómago y el corazón, coma y beba despacio para no atragantarse, y tenga cuidado con el fuego, los pinchazos y las mordidas de animales, que traen tétanos y rabia. Recuerde sus sueños, porque traen mensajes. Si mira al frente y usa bien sus manos, nadie lo va a derribar.
El signo en una fraseMire adelante, calle sus secretos y no se moje después del ebbó — que el más fuerte tras los Meyi gana toda guerra que pelea con Ifá.
El diagnóstico
habla · prohíbe · recomienda
LIBRE LA LIBRETAHabla LIBRE
Que, cuando este Ifá sale osobo para un enfermo, esa persona no se salva.
Que quien se está mirando anda hablando mal de los Babalawos, y a Orunmila ni lo considera ni lo respeta: está obligado a respetarlos.
Que tiene familiares en el campo: antes de visitarlos, haga ebbó para librarse de un pleito.
Que cuando el padrino y el ahijado hagan ebbó, seguro lloverá — y no podrán mojarse, porque si se mojan, perderán.
Que dentro de un año morirá alguien de la familia: cuídese de que no sea usted mismo, haga ebbó y dé gracias a la mujer, a Obatalá, a Elegba y a Ogún.
Que le están haciendo trabajos de brujería a la persona: fíjese dónde come y bebe, para que no la enfermen ni la envenenen.
Que un Santo o un difunto va a sacar a la luz algo que se quiere esconder: el hombre tendrá que casarse por obligación, y la mujer quiere ocultar un embarazo no deseado.
Que le llegará buena suerte por medio de una mujer y un beneficio económico de parte de los Santos; si aparece intori arun, vienen juntas dos cosas: dinero y enfermedad.
Enfermedades del signo: problemas estomacales, infarto, tétanos, rabia, derrame cerebral, ahogo, envenenamiento y quemaduras.
De un niño hermoso que se asomaba a la gran ventana de una casa preciosa: ahora esa ventana está tapada con una tela, lo que habla de encubrir algo que no se quiere dar a conocer.
De que dentro de su hogar vive alguien de toda su confianza, a quien usted le cuenta todo: tenga cuidado con un fracaso por causa de esa persona; no revele sus secretos.
De que esposa y esposo sienten envidia entre sí, y hasta su misma familia les tiene envidia.
De que se está faltando al respeto a los Santos, con peligro de derramamiento de sangre.
De que la persona debe recordar los sueños.
De que la muerte ronda su casa: cuídese de los pinchazos y de las mordidas durante el acto sexual.
De que la persona anhela conseguir algo que le resulta imposible.
Eewó · prohibiciones LIBRE
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No hable mal de los Babalawos.Tiene que respetarlos a todos.
No comunique sus secretos a nadie.Existe un secreto que solo usted conoce: no se embarque.
El padrino y el ahijado no pueden mojarse con agua de lluvia después del ebbó.Ese día lloverá seguro, y si se mojan, perderán.
No visite la casa de nadie, para no enterarse de asuntos ajenos.
Evite discusiones en la casa, el trabajo o con amistades.Para que la fortuna no se retire; de lo contrario, por el malestar podría sufrir un derrame cerebral o un infarto.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
Tras los dieciséis Meyi, es el signo de mayor fuerza, y en la Tierra nadie logra aplastarlo.
Cuando el awó tiene una guerra, este signo le da la victoria, consagrándolo sobre el tablero.
Le llega una suerte por medio de una mujer.
Los negocios y el hogar le traen dificultades.
Se enreda en una disputa imposible de ganar, y lo mejor es limitar sus pérdidas.
Critica a los babalawos y falta al respeto a Orunmila.
55 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
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Haga una ofrenda a su cabeza, así su suerte le llegará nueva; y cuando a un Awó le salga este Odù, alimentará la cabeza de su esposa y ella la de él.
La mujer debe usar ropa blanca durante diez días, a fin de que sus enemigos no le arrebaten la suerte.
9 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.
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los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia
LIBRE LA LIBRETA1El tigre y la anciana
Cerca de la costa había una aldea que sufría la visita constante de un tigre enorme. La fiera arruinaba los cultivos y, si se cruzaba con alguien, lo destrozaba.
El terror se extendió entre los vecinos, que se ganaban la vida elaborando manteca de corojo. Obtenían la materia prima en unos islotes próximos, poblados de palmeras de ikines; con la pulpa de sus frutos conseguían una grasa amarilla de excelente calidad. Como temían que el tigre irrumpiera en el poblado y acabara con ancianos, niños y mujeres, resolvieron mudarse a los islotes mientras durara la amenaza.
Se fueron trasladando en botes y canoas. Una de las familias tenía en casa a una anciana enferma, cubierta de llagas, y acordó dejarla unos días en el poblado hasta terminar de levantarle una choza en alguno de los islotes, para que no sufriera la intemperie. La verdad es que ella no quería irse de su choza, donde la familia también hacía manteca de corojo. Antes de partir le dejaron agua y comida de sobra y reforzaron los muros, de modo que el tigre no pudiera pasar si aparecía.
Ya sola, la anciana se llenó de miedo. Prendió leña en el fogón y puso a calentar una gran olla con manteca de corojo hasta que hirvió.
Con la noche llegó el tigre al poblado, siguió el olor y dio con la choza. Al sentir sus rugidos, la anciana se colocó junto al fuego, preparada. El animal intentó entrar y consiguió pasar la cabeza entre las hojas de palma que formaban la pared. Entonces ella tomó un recipiente, lo llenó con la grasa hirviendo y se la arrojó a la cara: le dejó ciegos los ojos y la cabeza quemada. Salió corriendo de la choza, mientras el tigre, retorciéndose, abandonó el poblado sin rumbo y se perdió en la selva.
A la mañana siguiente volvieron varios hombres. Ya informados de lo que había pasado, tomaron flechas y machetes y siguieron las huellas de la fiera. Dieron con ella, la cercaron y acabaron con su vida.
2El niño que hablaba con la luna
Cierto hombre tenía un niño pequeño y bello que pasaba ratos asomado al balcón mirando la luna. Una noche, el padre quiso saber por qué, y el niño le contó que la luna le hablaba. Le había anunciado muchas veces que el padre querría echarle agua para que se lavara las manos, y que él se negaría.
El hombre se lo comentó a su esposa; ella razonó que ellos acabarían sirviéndole y propuso arrojarlo al mar. Así lo hizo él, desde el mismo balcón. Justo pasaba un ave marina que recogió al niño y voló tres días hasta una tierra distante. Allí la cazaron, y cuando la abrieron ante el Obá, hallaron al niño en la bolsa del pico, muy hermoso.
El Obá, que era Awó, decidió criarlo como hijo. A los siete años lo inició en Ifá, y salió Ojuani Ogunda. Al cumplir veintiún años, le entregó dinero y lo mandó a viajar por otras tierras para aprender más Ifá.
Mientras tanto, los verdaderos padres se habían empobrecido y se habían mudado a otra tierra, donde pusieron un comercio. El remordimiento por lo que hicieron con su hijo no los dejaba en paz.
Ojuani Ogunda llegó con su séquito a esa misma tierra y pidió alojamiento en aquel negocio, sin saber que era de sus padres, que tampoco lo reconocieron. En cuanto entró, el padre fue a echarle agua para que se lavara las manos. El Awó no lo permitió, y el padre tembló. Ojuani Ogunda le preguntó el motivo de ese temblor.
El comerciante explicó que había tenido un hijo que, de vivir, tendría la edad del Awó. Lo había tirado al mar porque conversaba con la luna y anunció que se negaría a que le echara agua en las manos. El Awó replicó que eso no tenía que ver con él, y el padre respondió que, en efecto, nada: el Awó era hijo de Orunmila y él un comerciante pobre.
De vuelta en su tierra, Ojuani Ogunda le contó todo al Obá. Este le recordó cómo había llegado allí y le trajo a la memoria una frase de Ifá: su fuerza residía en sus manos. Así comprendió el joven que era hijo del comerciante.
Al saberlo, el comerciante quiso llevarse a su hijo a vivir con él y su esposa. El Obá le contestó que Ifá exigía lo contrario: los padres debían instalarse en el hogar de Orunmila y recibir Ifá, para que se perdonara su falta, pues su hijo era Babalawo.
3Obá entristeció la tierra de Oshún
Oshún reinaba en una tierra feliz, y su residencia era un castillo situado entre el mar y un río. Un día llegó a refugiarse allí su hermana Obá, que se alejaba del mundo porque los hombres la habían defraudado. Con ella migró todo su pueblo. Oshún la recibió, le enseñó poco a poco cómo se gobernaba y ordenó a su gente que respetara a Obá como hermana mayor y le diera honores y culto.
Algún tiempo después, otras tierras que dependían de Oshún reclamaron su presencia, y ella se fue. Dejó el mando en manos de Obá. Esta conocía las costumbres del pueblo y las toleraba solo porque Oshún estaba presente, pero desaprobaba tanta fiesta, tanto regocijo y tanta libertad entre las parejas. Obá era de carácter triste y melancólico, y reservada en el trato íntimo. Decidió transformar la vida del lugar.
Lo primero fue vetar la música y el baile. Ordenó que las novias sirvieran en el castillo durante nueve lunas antes de casarse, y que las casadas hicieran lo mismo durante las nueve lunas del embarazo. En ese servicio, Obá usaba sus poderes para cambiar el modo de ser de las mujeres: las hacía rechazar a los hombres y volverse tan tristes como ella. Para lograrlo les daba baños con un omiero de su preparación y trabajaba su vientre y su cabeza con polvos que ella misma hacía.
Todo el pueblo de Oshún se llenó de tristeza y silencio. Tanto las hijas de Oshún como las de Obá vivían entre quejas y pesares. Al verlo, un grupo de hombres fue a consultar al awó de Orunmila, que residía en el poblado cercano. El awó los atendió, vio Ojuani Ogunda y les explicó que había que hacer ceremonias para traer de vuelta a Oshún. El ebbó que indicó fue: dos gallinas blancas y dos amarillas; un gallo para Eshu; dos muñecos, hembra y macho; iwereyeye; el imo de Oshún de hojas con la punta doblada; agua de mar y agua de río; y dos caretas.
Los hombres reunieron lo pedido. El gallo se lo dio el awó a Eshu Laboni, junto al río, con el encargo de buscar a Oshún. Eshu Laboni nadó río abajo hasta Ibediaña, donde los hijos de Oshún celebraban una fiesta en su honor. Le contó lo que pasaba, y Oshún se tiró al agua y nadó junto a él de vuelta hasta el lugar donde se había quedado Obá. Halló a la gente deprimida y llorosa por tanta desdicha.
Llegó al castillo fingiendo ignorarlo todo. Obá la saludó sorprendida, porque no la esperaba. Al amanecer siguiente, Oshún mandó anunciar una fiesta para celebrar su regreso. Obá protestó, pero el castillo era de Oshún y tuvo que ceder; eso sí, ella no asistió.
La fiesta comenzó con los hombres de regreso, pero las mujeres seguían dominadas por los hechizos de Obá y nadie se divertía. En plena celebración apareció el awó de Orunmila, quien había preparado el ebbó, trayendo consigo gallinas, hierbas, aguas y muñecos. Informó a Oshún de todo, y entre los dos llevaron a Obá hasta la orilla del río. Allí Obá recibió de comer las gallinas de plumaje blanco, y Oshún, las de plumaje amarillo.
Entonces Oshún habló a su hermana: «Eres mi hermana mayor y te tengo respeto, pero tu mando entristeció a tus hijas y también a las mías. Desde ahora, yo dirigiré los afectos y el pensamiento de todos tus hijos y de los míos. A ti te toca encaminarlos hacia las buenas costumbres y alejarlos de los vicios; a mí me toca darles alegría y el goce de lo bueno que tiene el mundo. Tendrás tu lugar en mi casa, se te ofrecerán ofrendas y se te consultará en todo, pero en las mentes y los sentimientos de nuestros hijos mando yo».
Con eso el castillo y el pueblo recuperaron la alegría, y todos honraron a Obá con animales vírgenes, huevos, pescado y frutas cuando había bodas o nacía algún niño.
La palabra no se pierde — se abre
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