Patakíes · Los caminos del Odù
1Los tres hermanos y la chiva
El Awó Agbombo pidió a sus tres hijos no dividirse a su muerte — «entre ustedes hay un bastardo, pero no dividan mi patrimonio». Pleitearon y fueron a que el Obá juzgara. En la calzada, un anciano de blanco los acusó de robarle su chiva: cada uno la había descrito sin verla — tuerta, herida en el lomo, cargada — leyendo las señas del camino. El Obá comprobó su sabiduría, descubrió por ellos que él mismo era el bastardo, y sentenció: vivan unidos, para que sean grandes.
En la tierra de Boso vivía el Awó Agbombo, con tres hijos Awoses y Osainistas como él, todos hijos de Ojuani Obara. Sintiéndose morir, les dijo: «El ashé de este Odù está en la chiva. Cuando yo muera, no se dividan: vivan más unidos que antes, para que su patrimonio y ashé sea mayor. Y cuídense: entre ustedes hay uno que es bastardo — pero por eso no dividan mi patrimonio». Murió, y contrario a su deseo, los hijos pleitearon echándose en cara la bastardía, hasta que el mayor, Akueti, dijo: «Somos Awoses y esto es un descrédito para Ifá: que el Obá sea el juez». Cargaron sus Ifases y salieron por la gran calzada empedrada, separados y sin hablarse.
Un viejo vestido de blanco, con bastón, les preguntó a cada uno por su chiva perdida. El primero dijo que había pasado una tuerta — la hierba estaba comida por un solo lado; el segundo, que llevaba una herida en el lomo — había gotas de sangre en las hierbas rozadas; el tercero, que iba cargada con una gran jaba — sus pisadas eran profundas a ambos lados. «Los tres me han dado sus señas y ninguno sabe dónde está: se la han robado», dijo el viejo, y fueron ante el Obá. Oídas las explicaciones, el Obá se hizo osode, se vio este Ifá, y dictaminó que no la habían robado: que el anciano la buscara en la calzada y les diera a los tres, a partes iguales, del dinero de la jaba. Esa noche el Obá los alojó y mandó a un sirviente a espiarlos con la comida: «El arroz está a punto, pero sucio», dijo el primero. «La carne huele a perro», dijo el segundo. «Todo se puede comer, pero el Obá es un bastardo», dijo el tercero. El Obá interrogó: la criada no se había lavado las manos tras estar con su marido; al corderito lo había parido una carnera matada por un perro; y su propia madre, llorando, le confesó que era hijo de un esclavo, cuando creyeron muerto en la guerra a su marido — cincuenta años guardando el secreto. Al día siguiente el Obá les dijo: «Su padre era un Awó sabio: lo de la chiva y el ashé ya lo vieron con la chiva de Oshalufón; y no peleen — el bastardo soy yo, y gobierno este pueblo. Vivan unidos, para que sean grandes, como quería su padre». Eboru, eboya, eboshishe.
2El Bohío
Awó Ifa Ague vivía pobre en una casita de yaguas junto al río, despreciado por los demás Awoses; solo tenía una mata de güira, donde vivía su Ifá. Sus muertos, alimentados con sangre, le mandaron en sueños ir a la tierra de Omologun. Obatalá lo alimentó en el camino y le dio un pollito para Elegba, que lo acompañó hasta el secreto. Hecha la ceremonia al pie de la güira — con el pescado fresco dentro del güiro —, todos los Awoses y aleyos vinieron a él, y el Omologun se quedó a vivir a su lado.
Awó Ifa Ague vivía en una pequeña casa de yaguas a la orilla del río, con una sola mata de güira sembrada, a la que adoraba: en ella vivía su Ifá. Vivía pobre y desconcertado porque los demás Awoses no lo querían considerar, y se bañaba a cada rato con hierba maravilla y peonía, que le aclaraban y refrescaban la mente. Un día, a las cuatro de la mañana, se miró y le salió su propio signo: rogación de cabeza y darle a sus muertos sangre de tres palomas, jutía y pescado ahumados, aguardiente, miel, velas y coco. Cumplió al anochecer, y en sueños sus muertos le dijeron que fuera a la tierra de Omologun, cantando el súyere que le enseñaron.
Salió sin llevar alimentos; el hambre y el desaliento lo alcanzaron, hasta que al pie de una ceiba encontró a un anciano comiéndose un gallo: era Obatalá, que le dio de comer y agua, lo limpió con un paño blanco y le dijo: «Hijo mío, tú vas a triunfar. Más adelante encontrarás a un individuo majadero y travieso llamado Elegba: dale este pollito y acompáñalo a comer». Así lo hizo: Elegba le dio de lo que comía — jutía, pescado ahumado, corojo y maíz tostado — y lo acompañó hasta cerca de la casa del Omologun: «Él te dirá lo que tienes que hacer para que todo el mundo te respete y seas grande como los demás Awoses». El Omologun se echó a reír al verlo, le dijo todo lo que le sucedía, y le entregó un gran secreto para hacer al pie de la mata de güira, metiendo al final un pescado fresco adentro. De regreso, hizo todo: un gajo de la güira cayó al río con un güiro, los peces daban vueltas alrededor, y el Awó cogió un pescado y lo metió dentro. Desde entonces los Awoses del pueblo comenzaron a visitarlo y de todas las tierras venían aleyos a mirarse. Un día se le apareció el Omologun: «Yo también vengo a vivir contigo al pie de la mata de güira, para ayudarte a seguir prosperando».
3Oshún y Eshu ayudaron a Abere
El Awó Oluwo Abere vivía recogido en casa de una familia; hizo el ebbó de este Odù y soltó la chiva con $17 amarrados. La familia, al enterarse, lo echó de la casa. Pasó la noche junto al río — donde vivía Oshún con su cría de aves. Eshu recordó su ebbó y se lo dijo a Oshún: «Quédate aquí». Eshu lo ayudó a fabricar y fue muy feliz; y a la familia que lo echó, Eshu le desbarató la casa entera.
Oshún vivía al lado del río y tenía una cría de gallinas, gallos y palomas. Había un Awó llamado Oluwo Abere que pasaba una situación tan mala que se veía recogido en casa ajena. Un día se levantó, se hizo osode, se vio este Odù e hizo ebbó: una chiva, dos gallinas amarillas para Oshún — sus cuerpos al río con bastante miel —, un pollón para Eshu, y la chiva soltada con el dinero que pudiera amarrado a ella: puso $17.
La familia que lo tenía recogido se enteró de lo que estaba haciendo y le empezaron a pelear, al extremo de echarlo de la casa. Awó Oluwo Abere recogió sus Santos y salió ya tarde; anocheciendo, se sentó junto al río y pasó allí la noche. Al otro día pasó Eshu, se acordó de que aquel Awó había hecho ebbó, y fue a decírselo a Oshún, que dijo: «Quédate aquí». Eshu lo ayudó a fabricar, y Awó Oluwo Abere vivió allí muy feliz. La familia que lo había echado tuvo que ir a buscarlo, porque Eshu les había desbaratado toda su casa — y así se acabó toda la familia.
4El gallero y el vicioso🔒 Babalawo
5La guerra y la locura de Obatalá🔒 Babalawo
6El bastardo y el libertinaje🔒 Babalawo
7Doowa y el pescador Dedo🔒 Babalawo
4 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →