Ojuani Meyi es el signo de la careta y de la ingratitud: aquí nacieron los arayés — los enemigos — y la queja más vieja del mundo: trabajar mucho y no ver los frutos. Pero esta letra no vino a lamentarse: vino a enseñar cómo se les atan las manos a los que estorban.
El secreto está en su bajada: Ojuani, atemorizado por las historias de la tierra, hizo un sacrificio tan completo antes de venir que la enfermedad no pudo seguirlo, y bajó acompañado de la larga vida y la prosperidad. Los sacerdotes envidiosos le cavaron un hoyo camuflado en el camino — y Eshú lo hizo saltar por encima, y cavó otro donde cayeron ellos. En este Ifá los conspiradores caen en su propia trampa… si Eshú está comido.
«Los conspiradores caen en el hoyo que ellos mismos cavaron — si Eshú está comido.»El pulso de Ojuani Meyi
Cuídese de la careta: siempre habrá un amigo que bajo cuerda le hace daño, como el leopardo que se fingió amigo de la guinea para conocerle la casa. Y cuídese de la envidia propia, que aquí cobra caro: el camaleón, corroído por la envidia del perro, exigió poderes que no le tocaban — y su primer daño cayó sobre su propia madre. El mal que usted haga, sobre usted mismo irá.
Sus fuerzas: la paciencia del suelo — de los dos hermanos, solo Ale, el suelo, hizo el sacrificio con calma, y por eso todos lo reverencian mientras el viento vaga sin casa. La madre, sagrada e intocable. La puerta abierta: los tres viajeros empapados que Ojuani acogió resultaron ser los regalos del cielo. Al visitante nunca le niegue la comida: por ahí entra su prosperidad. Y atienda a sus muertos: dos Eggun que fueron reyes se paran en su puerta a cerrar el paso — déles luz y comida para que la abran.
La promesa de la letra es doble bendición: dinero y cónyuge. Su pareja será gran comerciante — como la princesa de Ado, cuyo negocio floreció con el pregón de Eshú hasta superar al padre. No maldiga, no cuente las riñas de su casa, y no gaste la voz en amenazas: el mugido de una vaca no reúne a una conferencia de seres humanos — aquí se vence callado, con el ebbó hecho.
El signo en una fraseTenga la paciencia del suelo, honre a su madre y a sus muertos, y déle a Eshú lo suyo — que los frutos que hoy no se ven, Ojuani los cosecha completos mañana.