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Iroso Meyi

También se le dice Baba Iroso Meyi, Iroso Meji

nº 5 de 256 · Meyi · Edición:

La profundidad: el fondo del mar, el ocaso y el ojo de la providencia que descubre toda trampa.

41 patakíes 10 eewó 15 ebbós y obras 16 refranes

¿Primera vez con un odù? Aprende a leer un odù →

Rezo del Odù— el que abre el registro

Baba Iroso Meyi oyoroso apantarita baba oyoroko to bebe loyokun. Olokun apantarita bebe oyoroso Iroso Olokun oshe gbogbo mo iye tutu eleguere ni Meyi kokolo loshe Yewá Orisha Shangó dupue Olorún kokoibere. Maferefun Ozun, adifafun Eshú.

SúyereOlófin loreyeo modupue lorun, Olófin loreyeo modupue lorun.
Orden en Ifá
Odù 5 de 256 · Meyi
Composición
Iroso sobre Iroso
En el Diloggún
4-4 · Iroso tonti Iroso
Santos que hablan
Eshú · Shangó · Olokun · Ozun · Obbatalá · Orunmila · Oshún · Odduduwa · Oro-Iñá y Aggayú · Yewá · Yemayá

Nace · Ìbí LIBRE

  • El rito del ituto (las exequias de Ifá).

    Iroso Meyi representa la sepultura y las furias del cementerio.

  • Las fosas mortuorias.

    Este Odù gobierna todas las cavidades y los agujeros de la tierra.

  • El cocuyo (la luciérnaga).

    Por poder de Olofin ilumina las noches con una luz que nadie es capaz de apagar.

  • El árbol y el espíritu de Ozun, y el ashé Ozun naburuku.

    Aquí Ozun es «el bastón» vigilante que sostiene la vida del Awó.

  • El cardenal, el pájaro pedorrea, el aserrín (iyé) y el rojo vino.

    En este signo es donde se talan los árboles.

  • La bóveda de Ozayin.

    En este signo Shangó le quitó sus poderes a Ozayin y quedó guardado su secreto.

  • Alzar el Ozun cuando se recibe Ifá.

    Para que la vida del Awó quede firme y no se acorte.

  • Cubrirle los ojos al iyawó cuando se le conduce al igbodu (cuarto de santo).

    Este signo es lo desconocido: no se puede mirar de frente lo que consagra.

  • La hendidura de la columna vertebral.

    Es la marca que la madre de los obstáculos le hizo a Iroso Meyi: al nacer olvidamos los deseos que pedimos en el cielo.

  • La fuerza de la piedra del rayo (oddun ará).

    Del pacto que iniciaron Shangó y Oke, donde Shangó se llamó Ologbun Eyila Shebora.

Iroso Meyi es el Odù número 5 de Ifá, uno de los 16 Meyi y cabeza de la familia de Iroso. En los tratados aparece también como Ìrosùn Méjì, Baba Iroso Meyi o Iroso Meji. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 41 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 15 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.

La lectura del signo

lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas

LIBRE

Iroso Meyi es la mirada de la providencia: el signo de la tarde que se apaga, del fondo del mar y de lo que el ojo común no alcanza a ver. Aquí nacen el rito del ituto con que se despide al awó, las fosas de los muertos y el cocuyo, que alumbra la noche por gracia de Olodumare. Su decreto es serio y firme: usted pasará pruebas muy duras y saldrá vivo de ellas, porque solo Olodumare puede cortar su vida.

Usted es una persona querida, y su sabiduría hace que todos miren lo que dice y hace. Esa atención despierta envidia, y la envidia es el gran peligro de este signo, la ajena y la propia: el soldado que pidió perder un ojo con tal de ver ciego a su compañero enseña que ese mal hiere primero a quien lo carga. Habrá traiciones, a veces de quienes usted ayudó, y celadas para quitarle el puesto. No sea el primero en pasar a una casa o a un cuarto, no guarde objetos ajenos y no entregue su confianza entera a nadie.

«Nadie conoce lo que esconde el fondo del mar: por eso Iroso mira dos veces y jamás pasa antes que los demás.»El pulso de Iroso Meyi

La suerte le llega por el mar y por Eshu. Olokun le trae prosperidad cuando el dinero escasea, y lo proponen para un título que puede llegar muy alto. Eshu, al que despreciaron las doscientas deidades, es aquí su aliado si lo atiende con constancia. Oiga el consejo de sus padres y honre a sus antepasados, sobre todo al padre. Aquí nada avanza solo, pero con el ebbó a tiempo usted gana la guerra y después llega la paz.

Su carácter es fuerte, reservado y fiel a los secretos, pero quiere todo a su manera, y la ira y la violencia lo pierden. En la casa es terco y amenaza con irse; si se marcha buscando algo mejor, puede volver avergonzado. En el amor, quizá sus padres piensen que su pareja no le conviene: escúchelos con calma. Si el signo le sale favorable, encontrará una esposa delgada de piel clara, y su primer hijo será varón; antes sacrifique un chivo. Evite conflictos con una mujer de la raza amarilla, que el ebbó lo protege. La mujer de este signo debe vigilar su curiosidad, que le trae problemas.

En el trabajo y el dinero todo le cuesta más esfuerzo que a los demás, y vienen épocas de desánimo. Este signo marca el suicidio: si los pensamientos oscuros lo ganan o piensa en quitarse la vida, no se quede solo, hable pronto con una persona de confianza y busque la ayuda de un médico o de un profesional de la salud. No repita que nadie lo quiere, porque la tierra llama a quien se siente así. En la salud, cuide mucho la vista, que se enrojece con el llanto y puede perderse si no se atiende, y también la memoria, la columna al cargar peso y la piel. Tenga paciencia: las malas rachas pasan, y quien cumple con Ifá ve que cada vez que sale a luchar la vida le mejora.

El signo en una frase

Mire dos veces, no sea el primero en entrar y ofrezca comida a Eshu y al mar: las trampas que le tienden se revelan solas, y la luz del cocuyo nunca se extingue.

El diagnóstico

habla · prohíbe · recomienda

LIBRE LA LIBRETA

Eewó · prohibiciones LIBRE

El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.

No portar cuchillo.Es señal del signo: la ira y la violencia lo arruinan.
No usar ropa de óvalos ni sentarse en sillas sin fondo.Los óvalos y el fondo roto son los huecos donde manda este signo.
No ir al cementerio, ni a velorios ni entierros.Aquí hablan las furias del cementerio.
No comer plátano indio, manzana, marañón, ciruela roja, mamey, carnero, gallo, nada rojo ni vino tinto.Son los tabúes de comida del signo, ligados a su color rojo.
No brincar huecos ni zanjas.El signo manda en todos los agujeros de la tierra; si debe hacerlo, se limpia con una piedra, la tira al hueco y después brinca.
No ingerir bebidas alcohólicas.El signo lo prohíbe expresamente.
No mirar el sol de frente ni encender fogatas.Para prevenir el enrojecimiento y las quemaduras en los ojos, el punto débil del signo.
No ser la primera persona en pasar a una casa o a una habitación.Para no caer en una trampa ni cargar la culpa de algo que no hizo.
No tener pájaros enjaulados ni permanecer encerrado.La persona necesita libertad para moverse y actuar.
No hacerle Shangó ni Azojuano (San Lázaro) a otra persona.Quienes son hijos de este Odù tienen vedado consagrar esos santos: es un tabú del signo.

Iré y osogbo LIBRE

Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.

Es una persona muy popular, y sus amigos la estiman mucho.
Tiene sabiduría, y todos están pendientes de lo que hace y de lo que dice.
Con el tiempo llega a estar bien, aunque antes pase por muchas pruebas.
Es un signo peligroso, porque la persona puede sufrir mucho.
Le llegan accidentes, miseria y trampas.
Se desanima, y lo que hacía deja de importarle.

57 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.

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Refranes de Iroso Meyi · Òwe

la sentencia y lo que te está diciendo

LIBRE LA LIBRETA

Nadie sabe lo que hay en el fondo del mar.

Este signo es la profundidad y lo desconocido: nadie conoce del todo lo que otro guarda, ni lo que el destino esconde. Enseña al hijo de Iroso a ser discreto con sus secretos — que los guarda profundos — y a no juzgar lo que no se ha visto.

Hay quien se saca un ojo por ver a otro ciego.

La envidia llega a tanto que hay quien se daña a sí mismo con tal de que el otro sufra el doble. Advierte al hijo de este signo, que es muy envidiado: cuídese de esa gente — y no se permita jamás sentir esa envidia, que trae la maldición divina.

Sin obstáculos no hay éxito.

En este signo las cosas no flotan fácilmente: todo requiere más trabajo de lo normal. Pero ese esfuerzo no es castigo, es el precio del logro. La persona conocerá el sufrimiento, mas no morirá por ello: con paciencia y sacrificio, los tiempos difíciles pasan.

El fuego se extingue, el sol se oculta, mas el rojo de la cola del loro no se apaga nunca.

Los ojos que dicen que Orunmila no ve, no están tranquilos en sus órbitas.

Dándole de comer a la divinidad de la mala fortuna, de seguro viviré tranquilo.

No hay enigma mayor para el hombre que su propia mente.

El que parió derecho, parió jorobado.

Mucha pólvora y poca mecha.

Feliz el que escucha y se mantiene vigilante, pues no conocerá el dolor.

Cuando el águila vive, el canario suelto no alcanza a ser rey.

Nadie nace sabiendo.

Quien se apega a las cosas del mundo no ve el finito préstamo de la vida.

El descuido es padre del robo.

Con ojos cerrados no se logra avanzar.

Quien sacrifica a la divinidad del infortunio, de seguro vivirá tranquilo.

13 interpretaciones selladas — el texto que traduce cada sentencia a tu vida, en español y en inglés.

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Los patakíes

los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia

LIBRE LA LIBRETA
1Por qué olvidamos al nacer lo que pedimos

Antes de salir del cielo, Iroso Meyi consultó a unos sacerdotes de Ifá. Ellos le recomendaron dedicar un sacrificio a la deidad de la desgracia, con una tortuga terrestre y un gallo, y además ofrecer a Eshu un chivo macho y a su ángel guardián un guineo. Él se negó a cumplir cualquiera de las tres cosas.

Llegó a la tierra y practicó el oficio de Ifá, pero al hacerse mayor vivía en tal pobreza que no podía casarse y menos aún criar hijos. Su situación se volvió tan penosa que, desesperado, pensó en arrojar sus semillas de Ifá.

Una noche soñó con su ángel guardián, que le explicó que todos sus males venían de haberse negado, por terquedad, al sacrificio indicado. Por la mañana consultó su Ifá y entendió que la visita nocturna había sido en verdad de su ángel guardián.

Sin demora cumplió el sacrificio de su Ifá y entregó el chivo a Eshu. Entonces Ifá le dijo que volviera al cielo y se presentara ante Olodumare, pues había venido a la tierra sin su permiso. Para el viaje le mandó llevar un gallo, una tortuga, un atado de ñame, tabaco en polvo, pimienta, quimbombó y dos calabazos, uno con agua y otro con aceite. Él lo consiguió todo y lo acomodó en la bolsa con que adivinaba.

Tras mucho andar llegó al límite entre cielo y tierra, y pasó siete colinas antes de alcanzar su meta. Se dirigió sin rodeos al palacio divino. Allí lo recibió Yeyé Muwo, divinidad del infortunio y madre de los obstáculos, que cuidaba el cuarto divino. Iroso Meyi se arrodilló y declaró que llegaba con humildad a renovar lo que había deseado para la tierra. Ella respondió que aún era muy temprano para pedir, pues la casa no tenía comida. De inmediato Iroso Meyi fue sacando de su bolsa la leña y el agua, luego sal, tabaco en polvo, quimbombó, aceite y pimienta, y por último el gallo. Eran justo las cosas que ella había ido exigiendo como táctica para retrasarlo, pero él llegaba perfectamente listo.

Entonces Yeyé Muwo le permitió pedir. Como no se podía hincarse en el suelo sin cubrir, se arrodilló sobre la tortuga que traía. Cuando terminó de formular todos sus deseos, Olodumare bendijo a Iroso Meyi con un golpe de su maza divina.

Yeyé Muwo oyó el golpe de la maza y se apresuró a acabar su cocina, pero antes de que saliera, Eshu le hizo una seña a Iroso Meyi para que bajara ya mismo a la tierra.

Al salir al fin de la cocina, la madre de los obstáculos preguntó a Olodumare dónde estaba el hombre de los deseos, y él contestó que se había marchado. Ella reclamó que no le hubiera pedido que formulara deseos buenos y malos. Olodumare respondió que no solía meterse cuando sus hijos expresaban sus deseos.

Pese a los obsequios que Iroso Meyi le había dado, ella salió tras él entonando un canto. Él contestó con un verso de ese mismo canto: ya había hecho su sacrificio y presentado sus deseos, de modo que nada quedaba pendiente. Mientras cantaba, huía lleno de miedo.

Yeyé Muwo comprendió que no lo alcanzaría, se quedó quieta, extendió el dedo pulgar y le rasguñó la espalda. Esa es la raya hundida que va por la columna hasta hoy, y que nos recuerda que solo el sacrificio permite librarse del largo brazo del infortunio. Con esa señal, ella declaró ante Iroso Meyi, y con él ante todas las personas, que jamás recordarán los deseos formulados en el cielo cuando lleguen a la tierra, porque los ojos no ven la espalda, y que, antes de ver realizados esos deseos, caminarán a ciegas durante mucho tiempo, entre grandes esfuerzos.

El dolor lo dejó inconsciente, sumido en una negrura total. Al despertar se encontró en su lecho terrestre, sin recuerdo alguno de lo ocurrido. Se dedicó entonces a su negocio y, con los años, prosperó.

La oscuridad representa el tiempo que Ifá espera bañado en aceite de palma, antes de ser puesto en vida. Representa también la gestación en el útero, etapa en la que se nos borra todo recuerdo de lo que proyectábamos hacer en la tierra.

Lo que enseña

Un sacrificio hecho a tiempo ahorra años de pobreza y es la salida frente al infortunio. La marca en la espalda recuerda que nadie conserva, al nacer, la memoria de sus deseos, y que a ellos se llega con paciencia y trabajo.

Sacrificio que Iroso Meyi rechazó antes de nacer

Para Eshu, un chivo macho; para su ángel guardián, un guineo; para la deidad de la desgracia, una tortuga terrestre y un gallo.

Lo que Ifá le mandó llevar al cielo

Un gallo, una tortuga, ñame, dos calabazos (uno con agua y otro con aceite), tabaco en polvo, quimbombó y pimienta, todo en su bolsa de adivinación.

Lo que exigió la madre de los obstáculos

Un gallo, leña, agua, sal, aceite, tabaco en polvo, quimbombó y pimienta. Iroso Meyi lo traía todo en su bolsa.

Lo que enseña este odu

Solo el sacrificio permite librarse del largo brazo del infortunio.

Verso de adivinación de los sacerdotes de Ifá a Iroso Meyi antes de nacer

Airoro sowo gini moko, Irawo bese leyin era, Oju imo kirawo matu eron se.

Canto de Yeyé Muwo al perseguir a Iroso Meyi

Ariro soso gini gini moko Irawo be sese le eyin eron Oju ima ki irawo ma tu eron ise Olo orire omomi duro demi buwo ooo.

2El hombre que cambió el curso de la muerte

En el cielo, Iroso Meyi recibía el nombre de Akpejo Uku, el hombre capaz de desviar el curso de la muerte. Antes de que las doscientas divinidades descendieran a la tierra, les recomendó no imponer leyes que no se pudieran cambiar y ganarse a Eshu ofreciéndole un chivo. Todas rechazaron el consejo, salvo Orunmila, que sí hizo el sacrificio.

Cuando estuvieron en la tierra, la primera norma que las divinidades establecieron decía que cualquiera con canas debía regresar al cielo, o sea, morir. Fueron muriendo una tras otra, hasta que Orunmila empezó a tener la cabeza cubierta de canas. Su Ifá le indicó entregar un chivo a Eshu. Además debía triturar ñame de agua seco mezclado con ceniza, meter el polvo en una bolsa de rafia colgada junto al acceso de su hogar y ofrecer un cerdo a las divinidades presentes en su fiesta de despedida.

La costumbre era descubrirse la cabeza al entrar a una casa. Mientras los invitados pasaban, Eshu les rozaba el cabello con el polvo y todos se llenaban de canas al instante, sin notarlo. Después de comer, le preguntaron a Orunmila cuándo pensaba morir. Contestó que aceptaba sin problema la muerte de todos esa misma noche y les pidió que se quitaran los gorros. Al descubrirse, todos tenían el cabello completamente blanco.

Perplejos, redactaron una resolución nueva: solo debía morir quien fuera lo bastante viejo. De ese modo Orunmila modificó el decreto mortal, que de seguir vigente habría impedido que alguien pasara de los cuarenta o cincuenta años.

Lo que enseña

Una ley demasiado rígida puede volverse contra quienes la dictan. Atender el consejo a tiempo y contar con Eshu permitió suavizar un decreto que afectaba a todos y que habría acortado la vida de la humanidad.

Lo que Orunmila ofreció y preparó

Un chivo para Eshu. Ñame de agua seco, triturado y mezclado con ceniza, y ese polvo metido en una bolsa de rafia que se cuelga en la entrada. Para la fiesta de despedida, un cerdo con el que se atiende a las divinidades invitadas.

3La camarilla y la trampa del palacio

En un reino el pueblo exigía un rey. Una vez elegido y coronado, se juntaba un grupo de hombres, la corte, que eran quienes mandaban de verdad.

Cuando el rey comenzaba a ejercer, ellos le enseñaban las habitaciones del palacio una por una hasta llegar a una con una trampa oculta en el suelo. Como el rey encabezaba al grupo, se precipitaba por la trampa y moría. La camarilla continuaba gobernando a nombre del rey y, con el tiempo, anunciaba su muerte para que la gente se juntara a escoger otro, que corría la misma suerte.

Cierto día el pueblo escogió a Iroso Meyi. Antes de partir se consultó y se manifestó su propio signo, que le aconsejó aceptar el cargo, pero primero hacer un ebbó con gallo, soga y escalera, y dejarlo en un hueco, porque existía una trampa que sería descubierta.

Iroso Meyi lo hizo así. Tras la coronación, la camarilla intentó guiarlo por el palacio, pero él ya estaba advertido y, al notar la insistencia, les dijo que por ahora no hacía falta. Eso dejó muy sorprendidos a los cortesanos. Iroso Meyi solicitó los planos del palacio y, en los momentos que le convenían, visitaba una habitación con esos señores, pero jamás pasaba al principio: entraba detrás de los demás. Así recorrió todos los cuartos y solo le quedó uno por visitar.

Pocos días después, Iroso Meyi pidió a la camarilla que le mostrara la habitación que faltaba. Cuando llegaron, observó que esta vez ninguno había entrado primero, como lo hacían antes. Los invitó a pasar delante, pero ninguno aceptó. Así quedaron descubiertos la trampa y los crímenes que habían cometido. De esa manera Iroso Meyi pudo dirigir a su pueblo en paz y con seguridad.

Lo que enseña

La prudencia y el ebbó protegen de las trampas del poder. Quien no se apresura a entrar primero y actúa con cuidado puede dejar al descubierto el engaño de otros.

El ebbó de Iroso Meyi

Gallo, soga y escalera, llevados a un hueco. Se hizo antes de aceptar el trono, pues había una trampa que saldría a la luz.

4El envidioso que pidió perder un ojo — Un soldado pidió algo terrible con tal de dañar a su compañero. Olófin miró ese trato y dictó su parte.
5Los jóvenes que despreciaron a Obatalá — Los jóvenes se cansaron del viejo Obbatalá y lo hicieron irse. Lo que vino después obligó a buscarlo. ¿Dónde estaba?
6Iroso Meyi sí ve — Obbatalá tendió una prueba a los adivinos con un supuesto enfermo en cama. Solo uno se atrevió a decir la verdad.
7Donde Olofin tenía presos a los babalawos — Olófin fingía algo grave y tenía presos a los babalawos. Un limosnero en el camino guiaba hacia la verdad. ¿Quién era?
8El pescador que encontró al rey — El pescador arruinado hizo ebbó al mar por insistencia de su mujer. Lo que encontró al volver no era un pez.
9La luz del cocuyo — El cocuyo pobre prestó hasta su luz para poder hacer ebbó; el fuego, confiado, no lo hizo. Olófin dictó sentencia.
10La mujer de la lluvia (el origen de la lombriz) — La esposa de la lluvia se marchó con el sol sin sacrificar. Su recorrido terminó dando origen a una criatura humilde.
11Eshu le abre a Ifá Alaaye el camino al trono — Ifá Alaaye tenía la corona casi ganada y el sacrificio quedó incompleto. Un tambor en la noche decidió el trono.
12El fuego, la fruta de la palma y las ramas de la palma — Aspiraban al título el fuego, la fruta y las ramas de la palma; solo uno sacrificó. La lluvia hizo su parte.
13El hijo de Irosun y las dos babosas — A Irosun le anunciaron una vida dura para su hijo y un sacrificio sencillo para virarla. Lo que decidió aún pesa.
14El gallo que no quiso dar su cresta — Al gallo le pidieron en sacrificio justo lo que más defendía: su cresta. Su respuesta lo marcó para siempre.
15Se adivinó Ifá para la cabeza (el gorro de santo) — Adeshi adivinó para la cabeza cuando iba a recibir su gorro de consagración. Lo que dijo entonces todavía rige.
16El cocodrilo recibe una segunda boca — El cocodrilo solo tenía su boca para todo, y pidió ayuda. Lo que recibió lo volvió temible, con una condición final.
17El pez y la rata se multiplican — La rata y el pez querían saber cómo multiplicarse, y la respuesta llevaba una sopa. Este patakí guarda esa receta.
18Ifamude y los chivos que cantaban — Iroso Meyi andaba a tientas por una maldición, y fue un niño en el techo quien vio lo que nadie veía.
19La benevolencia de Iroso Meyi — Iroso Meyi ayudaba a cualquiera en apuros: al campesino, al cazador. Este patakí retrata esa mano siempre abierta.
20Airowosebo y la reina madre de Benín — Airowosebo no podía pagar ni su propio sacrificio, pero adivinó para la esposa del rey. Años después alguien se arrodilló.
21Los regalos de los reyes a Iroso Meyi — La amistad con el rey de Benín le abrió los pueblos; el sacrificio marcado era enorme. El patakí cuenta qué siguió.
22El Olowu que no hizo el segundo sacrificio — Al Olowu de Owu le marcaron dos sacrificios y solo hizo uno. El que faltó tenía nombre de mujer poderosa.
23Las dos vendedoras de Odere y sus comidas — Dos vendedoras de Odere veían decaer su comercio y acudieron juntas a Iroso Meyi. Lo que pasó las unió para siempre.
24La última prueba de Iroso Meyi — Ya venerado, le aconsejaron sacrificar para que su influencia no cayera. Tres años después, algo se excavó desde el cielo.
25El hombre orgulloso que se arrodilló ante el mono — Aquel hombre no saludaba a nadie ni se descubría. Un mono con ebbó logró lo que nadie. ¿Cómo lo hizo?
26El hombre bueno que atrajo a la mujer — Ella amaba al pretendiente malo y despreciaba al bueno. Orunmila le marcó al bueno un ebbó lleno de disimulo.
27El camino del cargo (la cueva y la tempestad) — Dos príncipes desaparecieron gobernando esa provincia, y el tercero partió con su ebbó hecho. Su propio séquito guardaba la sorpresa.
28Orunmila pagó al hacendado con su adivinación — Orunmila debía una gran suma y fue a pagarla con trabajo, pero no dobló el lomo. ¿Cómo saldó la deuda?
29Oshún sacó a Shangó de la pobreza — Los negocios de Shangó se venían abajo y pensaba marcharse. El ebbó lo mandó al medio de la playa. ¿Quién esperaba?
30La ambición del poder y el regreso de Obatalá — Difamado por viejo, Obbatalá se marchó sin avisar y todos quisieron gobernar. El pueblo aprendió lo que había perdido.
31El santero orgulloso y el Osain del rey — Un rey buscó pretexto para matar al santero y usó a su hija. La salvación apareció donde nadie hubiera buscado.
32Iroso hizo ebbó y no cayó en las trampas de Olofin — Olofin fingió su muerte para probar a los dieciséis reyes. Solo el más humilde salió, y este patakí cuenta por dónde.
33Oro Iñá quiere tener cerca a su hijo Iroso — Oro-Iñá, madre de Iroso Meyi, veía a su hijo despreciado por todos. Lo que dijo entonces marca una obra de vida.
34El pájaro amarrado — El pájaro enjaulado solo repetía «ay, mi casa» y no comía. Para entenderlo hubo que soltarlo, con un cordel.
35La princesa que ganó al awó con engaño — El rey puso al Awó una trampa con una joya y siete días de plazo. Quien lo salvó cobró a su manera.
36El incrédulo — Nunca hacía la rogación marcada, y volvió cuando los enemigos crecían y el dinero faltaba. Esta vez pidió prestado. ¿Valió?
37Cuando Abi fue rey por Eshu — En esa tierra, proclamarse rey terminaba en un foso de fieras. Eshú animó a Abi a intentarlo. ¿Qué sabía Eshú?
38El pueblo de la criminalidad — Elegían Obá empujando al escogido a un hoyo del que nadie salía. Orunmila bajó con su ebbó hecho, y con aliados.
39Ire, el hijo de Iroso Meyi — Ire exigía a su padre el secreto de su nacimiento, y no paró de preguntar. Este patakí muestra el precio.
40El consejo de oro (una lengua corta salva la cabeza) — Tras años de trabajo, eligió un consejo en vez de la paga: algo sobre la lengua corta. Una taberna lo probó.
41La bruja y el niño — Cada noche se oía un revoloteo de aves en el patio, y el niño se apagaba. Orunmila supo leer ese sonido.

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Preguntas frecuentes

sobre Iroso Meyi

LIBRE

¿Qué significa el Odù Iroso Meyi en Ifá?

La profundidad: el fondo del mar, el ocaso y el ojo de la providencia que descubre toda trampa.

¿Qué número es Iroso Meyi entre los 256 Odù de Ifá?

Iroso Meyi es el Odù número 5 de los 256 de Ifá, uno de los 16 Meyi y cabeza de la familia de Iroso.

¿Qué orishas hablan en Iroso Meyi?

En el Odù Iroso Meyi hablan Eshú, Shangó, Olokun, Ozun, Obbatalá, Orunmila, Oshún, Odduduwa, Oro-Iñá y Aggayú, Yewá y Yemayá.

¿Cuál es un refrán del Odù Iroso Meyi?

Uno de los refranes de Iroso Meyi dice: «Nadie sabe lo que hay en el fondo del mar».

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La familia de Iroso

los 16 caminos

Este es 1 de 256

Cada punto es un Odù con sus caminos, sus obras, sus eewó y sus rezos. El encendido es el que acabas de leer. Los otros 255 te esperan.

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