Patakíes · Los caminos del Odù
1La maldición de Obara Ni Laye
La tierra Obara Ni Laye vivía en miseria pero en silencio, dominada por el rezo del Obá Ñara Ñara. Obatalá, vestido de negro a medianoche, la vio podrirse y la maldijo. Elegba llegó mandado por Orunmila, hizo la ceremonia al revés, despertó a vivos y muertos, y al soltar la jutía nació la intranquilidad: locos, enfermos de los nervios y ambición. Cuando Obatalá reclamó, Elegba respondió: «Así estará esta tierra, porque usted la maldijo — y yo estaré aquí para componer y descomponer».
En la tierra Obara Ni Laye gobernaba un Obá Orun — un Egun — llamado Obá Ñara Ñara, que se pasaba la vida rezando y tenía la tierra completamente dominada: todos vivían en gran miseria, pero con mucha tranquilidad. Obatalá pensaba: «Esa tierra se está pudriendo; no se siente moverse ni prosperar nada — parece que allí gobierna la maldad». Una noche, a las doce, se vistió de negro y fue sin que nadie lo supiera; el Obá Orun se confundió y no supo que era Obatalá quien observaba. Al ver aquello, Obatalá echó maldición y pidió a la vez la prosperidad total de aquella tierra, y salió de madrugada cantando. Por el camino se le presentó Elegba, que venía mandado por Orunmila — quien ya sabía lo que pasaba — con un ebbó hecho: un ratón, un pollón, tres pollitos y los pachones para la ceremonia. Pero Elegba lo hizo todo al revés: soltó el ratón con el ebbó, dio los pollitos a la tierra antes de llegar, y se quedó solo con el pollón y los pachones; y por el camino se encontró una jutía y la llevaba en la mano. Obatalá le entregó además un bolso con comidas, frutas frescas y hierbas para regar. «Cumpliré lo que usted me dice — respondió Elegba — pero también haré lo que tengo en mi pensamiento. Y recuerde, padre: usted ha maldecido esa tierra».
En Obara Ni Laye nunca habían visto un ratón ni una jutía. Elegba llegó cantando y toda la gente empezó a despertarse, junto con los muertos; soltó la jutía y se formó la gran confusión entre los muertos y los vivos: algunos quedaron locos y otros enfermos de los nervios — vino la intranquilidad y la tragedia. Con el pollón y los pachones limpió a los hijos de esa tierra, dio golpes a los muertos, les entregó el pollón, y los muertos se fueron, cogiendo Elegba el mando. Regó lo del saco y todo empezó a nacer y crecer, empezando la prosperidad — pero vino la ambición. Un día Elegba tuvo hambre, se comió la jutía y le dio la sangre a todo el mundo: y empezó la intranquilidad en esa tierra y en todas las demás, por ambición. Obatalá fue a reclamarle llevando un saco de hormigas locas; Elegba se lo arrebató y se regaron todas: «Así mismo está esta tierra, porque usted la maldijo: nunca tendrá tranquilidad, porque yo estaré aquí para componer y descomponer». Obatalá, abochornado, se rogó la cabeza con dos cocos, y Orunmila le confirmó en el osode: en Obara Ni Laye existirá siempre más cantidad de cosas malas que de buenas. «Tengo que conformarme — pensó Obatalá — porque yo la maldije, y mi maldición la alcanzó».
2Donde Oro bajó a la tierra
Al principio, los seres humanos vivían en constante matanza. Los reyes nombraron un mensajero para quejarse a Olofin, y el Awó Arufin le pintó en una camisa negra los signos de Ifá y lo bañó con sangre del pollito, convirtiéndolo en Imolé para que Eshu le abriera las puertas del cielo. Olofin sentenció: «Ifá te ha dado el poder de ser el verdugo de la injusticia: además de Orisha Arufin te llamarás Oro, tu palabra tronada será ley, y tendrás de secretario a Ojuani Bosa, que fue quien te trajo aquí».
A principios de crearse la tierra, los seres humanos estaban en constante matanza y era necesario imponer una ley que los hiciera entrar en razón. Los reyes se reunieron y nombraron un mensajero para llevarle las quejas a Olofin; antes de mandarlo, se miraron con un Awó llamado Arufin, que les vio este Odù y marcó ebbó con una camisa negra, un pollito y los demás ingredientes. El Awó le dijo que para ver a Olofin hay que ser un Imolé: lo bañó con la sangre del pollito para que Eshu Ode Orun le abriera las puertas, y con cascarilla le pintó en el pecho de la camisa negra Oshe Tura, los 16 Meyi, Irete Yero, Ogunda Fun y Ojuani Bosa — y lo mismo en la espalda.
Cuando llegó a la puerta de Olofin, le dio el pollito a Eshu, que le abrió, y pudo explicarle lo que pasaba en la tierra. Olofin, al verle la camisa, comprendió que el Awó Arufin lo había convertido en un Imolé, y le dijo: «Ifá te ha dado el poder de ser el verdugo de la injusticia: tú ajusticiarás a todos los criminales. Todos los Egun, Ebora y Orisha tendrán que usarte; serás un Egun Alagbó cuando regreses a la tierra, y además de Orisha Arufin te llamarás Oro. El tronar de tu palabra será ley, y tendrás como secretario a Ojuani Bosa, que fue quien te trajo aquí». A su regreso, Arufin enterró la camisa negra con el pollito y ajustició a los delincuentes, limpiando de bandoleros la tierra de Ojuani Bosa: desde entonces es el encargado de ese trabajo por encargo de Olordumare.
3El pescador de coral
Un pescador de coral podía permanecer bajo el agua un tiempo imposible, porque Yemayá lo ayudaba a través de un Osanyin en forma de corazón que escondía en la arena antes de sumergirse. Otro pescador lo espió, desenterró el amuleto — y al de abajo le faltó el aire de inmediato. Salió a la superficie, vio su Osanyin en manos ajenas, y en la violenta disputa tuvo que matarlo para recuperarlo.
Había un hombre que se dedicaba a la pesca de coral, su fuente de sustento. Cuando se sumergía podía permanecer mucho tiempo bajo el agua sin salir a coger aire: solo él era capaz de semejante proeza, porque Yemayá lo ayudaba a través de un Osanyin que usaba y que escondía muy bien en la arena antes de ir a sus labores.
Otro pescador de coral no comprendía cómo aquel podía permanecer tanto tiempo dentro del agua sin respirar, y se puso a espiarlo. Un día lo vio esconder en la arena algo que sacaba de su bolsillo, con forma de corazón. «Es un Osanyin — pensó el espía —: cuando se lance al mar, lo desenterraré». Así lo hizo, y el que estaba sumergido comenzó a sentir de inmediato la falta de aire y tuvo que salir enseguida a la superficie. Al ver al otro pescador con su Osanyin en la mano, salió rápidamente del agua, entabló violenta disputa, y tuvo que matarlo para poder recuperar su Osanyin. Por eso este signo guarda sus secretos: el que los enseña, se juega la vida y la libertad.
4El doble de Ojuani Bosa: los tres poderes🔒 Babalawo
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9Aroni consagró a Oluwo Osanyin🔒 Babalawo
10Oshún Ibu Akuaro🔒 Babalawo
11Los que ofrecieron y no cumplieron🔒 Babalawo
8 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →