En Baribia vivía un awó llamado Baduto, de gran inteligencia, que sabía resolver cualquier problema. Su hijo Oyeye tenía por odu Ojuani Boka y era ahijado de Orunmila; el padre iba enseñándole los secretos. Gracias a ese poder, Baduto había salvado a mucha gente de las garras de los hechiceros, y por eso muchos de ellos lo odiaban.
Cierto día lo llamaron para atender a un enfermo. Los hechiceros lo supieron, lo sorprendieron en la ruta y acabaron con él a flechazos envenenados. Como no les bastó, decidieron eliminar también al hijo, Oyeye.
Oyeye acudió a su padrino Orunmila. Este le explicó que Baduto había caído por apoyarse solo en su propia sabiduría. Para vencer, Oyeye debía ponerse bajo el amparo de Esi, divinidad guardiana de Ifá, vencedora de Karakambuka, el señor de la magia negra; y también bajo el del Iwi de su padre Baduto.
Para ello Orunmila le marcó un ebbó, una obra de awó en la que se llamaba a Esi y a Baduto. Su preparación completa está en el tratado.
Oyeye lo hizo así, y con ese ebbó Ojuani Boka derrotó a cada uno de sus enemigos.
Esi tiene su propio fundamento, con su símbolo y su alimento, que pertenecen al tratado completo.
Confiar solo en el propio saber deja a la persona sin defensa frente a quienes le guardan rencor. Quien se encomienda al protector de Ifá y cumple lo que Orunmila marca sale vencedor.
Orunmila marcó a Oyeye un ebbó para vencer a sus enemigos; su preparación está en el tratado completo.
Esi, guardián de Ifá, tiene su propio fundamento; su símbolo y su alimento están en el tratado completo.
Baduto Elodo Lokuo Tutu Lofun Wayo Iwa Kolashe Wa Odashe, Ile Awo Ojuani Boka Eto Pasha Buruku Eña Kanlomi Buruku Tie Umbomi Pako Adifafun Iwi Adifafun Esi