Patakíes · Los caminos del Odù
1Baduto y el poder de Esi
El Awó Baduto, sabio de la tierra Baribia, se ganó la enemistad de los hechiceros, que lo mataron con flechas envenenadas y quisieron acabar con su hijo Oyeye. Orunmila le reveló que su padre perdió por confiarse de su sabiduría: para ganar, debía encomendarse a Esi — el dios protector de Ifá que venció a Karakambuka, dueño de la magia negra — con la tabla de los 16 Meyi, el plato consagrado y las siete pilas de azufre encendidas. Con eso, Ojuani Boka venció a todos sus enemigos.
En la tierra Baribia vivía un Awó llamado Baduto, hombre inteligente que resolvía todos los problemas, con un hijo llamado Oyeye, cuyo Odù era Ojuani Boka y era ahijado de Orunmila. Por su ashé, Baduto se había buscado la enemistad de numerosos hechiceros, de los que había salvado a mucha gente. Un día, aprovechando que salía a curar a un enfermo, se apostaron en el camino y le dieron muerte con flechas envenenadas — y no conformes, quisieron acabar con su hijo.
Oyeye fue a verse con Orunmila, quien le dijo que su padre había perdido por confiarse de su sabiduría, y que para ganar tenía que encomendarse a Esi, el dios protector de Ifá que venció a Karakambuka, el dueño de la magia negra, y al Iwi de su padre Baduto. Le marcó ebbó con una tabla de madera de 150 por 20 centímetros con los 16 Meyi tallados, y sobre ella un plato blanco consagrado virado con Oshe Tura, Ojuani Boka y Otura She: sobre una atena de Egun puso la tabla, sobre la tabla el plato, echó azufre en siete pilas, llamó a Esi y a Baduto, y lo encendió. Con eso, Ojuani Boka venció a todos sus enemigos. Esi se simboliza con una flecha como la de Oshosi, con una luna y dos estrellas detrás: vive colgado detrás de la puerta, come palomas y trabaja colgado del cuello.
2El elefante blanco del rey
El elefante blanco, mayor amigo del rey, era soberbio y de malos procedimientos: tiraba a los soldados al estanque, mataba caballos y tenía al pueblo en sobresalto — y el rey mataba a quien lo tocara. Los animales se reunieron, y ganó el plan de la hormiga: el ratón royó cortezas y mieles, las hormigas cavaron un túnel bajo el palacio. El día del gran certamen, picaron las patas del elefante, el piso se derrumbó, y el rey, abochornado, lo hizo esclavo de trabajos forzados.
En la corte del rey había un elefante blanco muy orgulloso, su mayor amigo: soberbio, de mal carácter y malos procedimientos con todos, se consideraba merecedor de todas las atenciones. Era muy poderoso y tenía acosados a los demás animales y soldados del palacio: los tiraba al estanque, rompía los pisos, robaba las frutas y mataba los caballos. El pueblo lo odiaba y no podía hacer nada, porque el rey mandaba matar a quien le hiciera algo.
Un día se reunieron todos los animales del reino para buscar una solución sin que el rey sospechara. Todos expusieron planes riesgosos, hasta que llegó la hormiga: acordaron que el ratón, como miembro de la familia, royera la corteza de los árboles y los depósitos de mieles para que la resina y la miel se regaran, y las hormigas cavaron un túnel que terminaba en el piso del palacio y destruiría sus cimientos. El día del certamen de resistencia propuesto por el Obá de otro pueblo, cuando el rey salió montado en el elefante blanco, las hormigas empezaron a picarle las patas: el elefante se bamboleó y el piso del palacio se derrumbó. La gente tuvo que ayudar al rey a apearse; abochornado — tuvo que sacar sus tesoros y alquilar caravanas de camellos para llegar al palacio —, le cogió odio, lo puso de esclavo y lo mandó a trabajos forzados. Por el orgullo se pierde: y lo pequeño, unido y constante, tumba a lo más grande.
3El misionero del polvito
Un Awó de este Odù se miró, le salió arun otonowá, y salió de misionero. Llegó a una tierra donde nadie lo atendió: «Aquí no hay prosperidad ni esperanza — todos estamos enfermos, y todos los días nos roban». «Pues aquí es donde puedo ser útil», dijo: repartió su polvito de pluma de gavilán tostada, con una cruz en la frente de cada uno — y vinieron la tranquilidad y la prosperidad.
Un día, un Awó cuyo Odù era Ojuani Boka se miró y le salió arun otonowá, y decidió dirigirse a otras tierras a prestar sus servicios como misionero. En su viaje pasó por un pueblo y no se detuvo; siguió hacia tierras colindantes, donde llegó y los residentes no lo atendieron. Cuando indagó, le dijeron: «Aquí no hay prosperidad ni esperanza, puesto que todos estamos enfermos, y todos los días nos roban».
Y el Awó les contestó: «Pues si es así, aquí es donde puedo ser útil, pues yo vengo a cumplir una misión. Para esos males yo traigo un polvito: todos ustedes se lo untarán en la frente, y así acabarán sus penas y sufrimientos, se acabarán los robos y cesarán las enfermedades». El pueblo hizo lo que el Awó dijo, y vinieron la tranquilidad y la prosperidad. El polvito es de pluma de gavilán tostada y hecha polvo, con la que se hace una cruz en la frente — por eso al iyefá de este Odù no le puede faltar polvo de pluma de gavilán.
4La guerra por la mujer del Awó🔒 Babalawo
5La maldición de Ogún🔒 Babalawo
6El ñame, corona de Orunmila🔒 Babalawo
7El tigre y el burro🔒 Babalawo
8El pueblo de la avaricia🔒 Babalawo
9La medida de Owon🔒 Babalawo
6 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →