Patakíes · Los caminos del Odù
1La siembra de ñame y el envidioso
La siembra de un agricultor no progresaba: un envidioso iba todas las noches a pasarle las manos para arruinarlo. El Awó le marcó el ebbó de la trampa, puesto en la siembra, con el gallo a Eshu. Esa noche se oyó un grito: el enemigo se había lastimado las manos en la trampa — y todo se descubrió. Maferefún Eshu, Orunmila y Shangó.
Había un hombre que tenía una siembra de ñame, y pasaban los días y esta no progresaba. Al ver la situación, fue a mirarse con el Awó del pueblo, que en el osode le vio este Odù y le dijo: «Un envidioso va todas las noches a su siembra y le pasa las manos para que no progrese, para que usted se arruine. Para cogerlo, tiene que hacer ebbó con un gallo, trampa, cuatro ñames, espinas, telas de colores y mucho ashé».
El Awó le hizo el ebbó al campesino y lo mandó a poner en la siembra; el gallo se lo dieron a Eshu. Por la noche, el agricultor oyó un grito: era su enemigo, que se había lastimado las manos en la trampa del ebbó al ir a pasarlas sobre la siembra. Y en el otro camino de esta misma envidia, el ñame llegó a quejarse a Eshu, este hizo su operación, y cuando el hombre volvió a poner la mano encima, se hincó — y todo se descubrió. Maferefún Eshu, Orunmila y Shangó.
2La gallina desgreñada
Una gallina viuda vivía sola con sus pollitos; llegó un gallo nuevo y se enamoraron. Él le pedía que se arreglara el plumaje para salir a pasear, y ella respondía que no tenía tiempo. El Awó le advirtió: «Atienda su persona o perderá a su esposo» — «No es necesario: soy la única que existe aquí». Llegó una gallina joven de plumaje vistoso, el gallo la siguió, y la desgreñada, tratando de rehacer su hogar, tuvo pollitos con todos los gallos de la finca — que también la dejaron.
Había una vez una gallina que vivía sola en un gallinero con sus pollitos, pues el padre de estos era de pelea y había muerto. Al poco tiempo trajeron un gallo a vivir allí; se enamoraron y empezaron a vivir. El gallo siempre le decía que se arreglara el plumaje para salir con ella y llevarla a pasear, pero ella no hacía caso: tenía que cuidar a los pollitos, no tenía tiempo de arreglarse. Producto de esto, el gallo también se despreocupó un poco, y empezó a alejarse cada día.
Cuando ella se dio cuenta, fue a mirarse con el Awó, que le vio este Odù: «Usted debe atender su persona un poco más, pues si no lo hace va a perder a su esposo; además, tiene que hacer ebbó». Y la gallina contestó: «No es necesario hacer nada: soy la única que existe aquí, nadie me lo va a quitar». Al pasar los días llevaron una gallina joven y muy vistosa, de lindos plumajes adornados con todos los colores: el gallo se enamoró de ella y abandonó a la descuidada, que al tratar de rehacer su hogar empezó a tener pollitos con todos los gallos que llegaban a la finca — los cuales, al ver su abandono personal, se iban con otra gallina de la finca vecina. Este Odù predice abandono personal, y pérdida del matrimonio a causa de ese abandono.
3La bendición de Olofin a la mujer
La mujer le rogó mucho a Olofin que le concediera quien la favoreciera en la vida, porque eran débiles y llenas de achaques; el hombre, desobediente, no quiso rogar. Olofin sentenció: «Desde hoy, y mientras el mundo sea mundo, ustedes tienen que alimentar, vestir, curar y ayudar a las mujeres». Los hombres las mantuvieron en sus casas — y desde entonces las mujeres creen que los hombres son sus esclavos. Y Eshu mandó a los hombres el ebbó del pabilo de atiponlá, para mantener la virilidad.
En este Ifá, la mujer recibió la bendición de Olofin por su obediencia, para que fuera mantenida por los hombres: le rogó mucho pidiéndole que le concediera quien la favoreciera en la vida, porque ellas eran débiles y llenas de achaques. Como el hombre fue desobediente y no quiso rogarle a Olofin, este lo castigó con la sentencia: «Desde hoy, y mientras que el mundo sea mundo, ustedes tienen que alimentar, vestir, curar y ayudar a las mujeres». To iban Eshu.
Al ver los hombres que tenían esas obligaciones, las mantuvieron en sus casas para que ellas los ayudaran a hacer las cosas; y así fue como las mujeres lograron que los hombres las mantuvieran, y de lo que el hombre trabaja tiene que darles para que vivan. Desde entonces, las mujeres creen que los hombres son sus esclavos. Al ver esto, Eshu mandó a los hombres a hacer ebbó para mantener la virilidad: un gallo, una vara de pabilo y hierba atiponlá — la hierba pasada por el pabilo hasta teñirlo de verde, amarrado a la cintura cantando «Atiponlá Ifá buru», y las hojas de la rama más alta machacadas con manteca de cacao e iyefá, untadas en el cuerpo.
4Nació el secreto del iyefá🔒 Babalawo
5El funerario: la paloma que revivió a Olofin🔒 Babalawo
6El comerciante de atributos religiosos🔒 Babalawo
7Los Abikú y la fama de Ojuani🔒 Babalawo
4 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →