En la tierra de Itako vivía Osabeyi. En ese lugar todos los recién nacidos recibían idéntico nombre, y los distinguían con títulos y números. Este príncipe no hacía ninguna labor y no escuchaba a los mayores; actuaba solo a su antojo, así que los mayores terminaron dándole la espalda.
Pensó que su grandeza y su nombre famoso le permitían ser feliz, y se marchó de casa rumbo al campo. Mientras conservó dinero, tuvo muchos amigos y lisonjeros. Pero Shangó y Elegba le revolvieron los negocios, los amigos se fueron apartando y quienes antes lo adulaban acabaron siendo sus enemigos. Sin apenas dinero, cayó enfermo de pena y de la cabeza, y perdió su casa porque se quemó.
Ya en muy mal estado, buscó a Orunmila. Este lo consultó y salió este Odù. Orunmila le explicó cuál era su problema y la causa, le dio numerosos consejos y le preparó un ebbó con los pocos recursos que conservaba. Debía colocarlo sobre una colina, dentro de una jícara.
Al llegar al pie de la colina, el príncipe venía agotado. La tiñosa, que es un buitre, lo vio, tomó el ebbó y le anunció que ella lo llevaría a Oduduwa y Obatalá, cosa que cumplió. Oduduwa extrajo el ebbó de la jícara y ordenó a la tiñosa devolver el dinero al príncipe y decirle que volviera con sus padres. Primero debía pedirles perdón; luego, para darles alegría, podía hacerles regalos o hacer una fiesta. A partir de entonces tenía que obedecer a los mayores, para no repetir lo mismo y quedar en riesgo, pues esa era su última oportunidad. La tiñosa entregó al príncipe la jícara con el dinero y le comunicó lo que mandaban Oduduwa y Obatalá. El príncipe obedeció, y su felicidad regresó.
Quien no atiende a sus mayores y confía solo en su nombre pierde amigos, salud y casa, pues los aduladores duran lo que dura el dinero. Regresar, pedir perdón y obedecer es la última oportunidad de recuperar la felicidad.
Hecho con lo último que tenía de dinero y llevado en una jícara hasta una colina. La tiñosa lo recogió para entregarlo a Oduduwa y Obatalá.
Volver con los padres, pedirles perdón, ofrecerles regalos o una fiesta, y obedecer de ahí en adelante a los mayores.
Este camino tiene cocimientos de hierbas para enfermedades del vientre, la mente, las piernas y la cintura, y baños para un bien de dinero. Sus listas están en el tratado completo.
Ojuani irete okiti baba opeku adifafun olofin apari adifafun palakore.