Patakíes · Los caminos del Odù
1El príncipe desobediente
El príncipe Osabeyi no hacía caso de sus mayores, y creyendo que su gran nombre bastaba, se fue de la casa. Mientras tuvo dinero tuvo amigos y aduladores; cuando Shangó y Elegba le trastornaron los asuntos, los aduladores se hicieron enemigos, enfermó de tristeza y la candela le desbarató la casa. El ebbó en la jícara se lo llevó la tiñosa a Oduduwa y Obatalá, que sentenciaron: que vuelva, pida perdón a sus padres y obedezca — es su última oportunidad. Así volvió su felicidad.
En la tierra Itako vivía un personaje llamado Osabeyi: allí a todos los que nacían les ponían el mismo nombre, con distintos títulos y números. Este príncipe no hacía nada ni hacía caso de sus mayores, sino lo que él quería, por lo que sus mayores le daban la espalda. Creyó que, siendo grande y con un gran nombre, podía vivir feliz, y se fue de su casa para el campo. Mientras tuvo dinero tuvo muchos amigos y aduladores; pero cuando Shangó y Elegba le trastornaron sus asuntos, los amigos se separaron de él, al punto de que los que antes le rendían ahora eran sus enemigos. Se enfermó de tristeza y del cerebro, y se quedó sin casa, porque le cogió candela y se la desbarató.
Ya muy mal, decidió ir a casa de Orunmila, que le hizo osode, le vio este Odù, le dio muchos consejos y le hizo ebbó con el poco dinero que le quedaba, mandándolo a poner en una loma dentro de una jícara. Cuando el príncipe llegó al pie de la loma, cansado, la tiñosa le cogió el ebbó: «Espera, yo le entregaré el ebbó a Oduduwa y Obatalá». Oduduwa sacó el ebbó de la jícara y dijo: «Tiñosa, devuélvele el dinero y dile que regrese donde estaban sus padres; que primero les pida perdón y después les haga regalos o les dé una fiesta, para alegrarlos. Y que a partir de ese momento obedezca a sus mayores, para que no caiga en lo mismo — porque esta es la última oportunidad que tiene». La tiñosa le dio la jícara con el dinero y el recado; el príncipe así lo hizo, y de esta manera volvió su felicidad.
2La corona del gallo y el machete de Ogún
Al principio del mundo el gallo no tenía cresta, y Obatalá le rogó a Olofin la corona. Ogún se resintió: «Yo, que trabajo el mundo entero, no tengo corona — y este, que no ha trabajado, la recibe. Le va a pesar». Y en jarana cantaba que Obatalá tenía llagas y era calvo. Olofin los mandó a buscar: Ogún cortó de un machetazo la cabeza del gallo para que no hablara — y desde ahí se empezó a matar y comer el gallo, que antes nadie tocaba por su corona.
El gallo, al principio del mundo, no tenía cresta — la que representaría su corona — y fue a casa de Obatalá para que se la pusiera. Obatalá le rogó a Olofin que lo consintiera, y Olofin accedió, cosa que enfureció y resintió a Ogún: «Mira, Obatalá: cómo yo he trabajado en el mundo y estoy trabajando, y no tengo corona; y al gallo, que no ha trabajado, le dio la corona. Estoy seguro de que le va a pesar».
Obatalá estaba enfermo de las piernas, con llagas, y su cabeza era calva, cosa que lo enfurecía. Ogún, en forma de jarana, empezó a cantar: «Obatalá tiene llagas en los pies y es calvo». Olofin, al oír aquello, mandó a buscar al gallo y a Ogún; cuando llegaron, Ogún cogió el machete y le cortó la cabeza al gallo, para que no hablara. Y a partir de ahí se empezó a matar y a comer el gallo, pues antiguamente no se mataba: su cresta representaba la corona dada por Olofin.
3El gallo que supo que Olofin era calvo
Olofin mandó a buscar al gallo — que era Awó de Orunmila — para mirarse: «Usted tiene una afección en el pecho». Era verdad, y Olofin, para coronarlo, se quitó el gorro: el gallo vio que era calvo, secreto que nadie conocía. Envalentonado con el privilegio, vivía orgulloso; Elegba lo tentó hasta que un día cantó: «Lori Olofin akua akua» — Olofin es calvo. Y Olofin sentenció: «Coge al gallo y cómetelo, por hablar lo que no debía».
Olofin mandó a buscar al gallo para que lo mirara, porque este era Awó de Orunmila. Cuando el gallo tiró el ókpele, le vio este Odù y le dijo: «Olofin, usted tiene una afección en el pecho y este le duele». Como era verdad, Olofin pensó coronar al gallo; y al quitarse el gorro para coronarlo, el gallo vio que era calvo — cosa que nadie sabía, pues nadie había logrado verlo con la cabeza descubierta.
El gallo, envalentonado por ser el único que había tenido ese privilegio, vivía muy orgulloso. Pero Elegba lo tentaba para que le dijera el secreto, con el propósito de prenderlo. Tanto le insistió, que un día el gallo se puso a cantar: «Lori Olofin akua akua» — Olofin es calvo. Olofin, al enterarse de que el gallo divulgaba sus secretos personales, llamó a Elegba y le dijo: «Coge al gallo para que te lo comas, por hablar lo que no debía». Por eso este Odù prohíbe comer gallo, y a Elegba se le pone ekó de la forma que lo pida.
4Los tres que se pedían la cabeza🔒 Babalawo
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6Las dos palomas del Awó🔒 Babalawo
7Tres adivinaciones: Olofin, el despreciador y el pobre🔒 Babalawo
4 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →