Ojuani Tura es el Odù número 103 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Ojuani: nace de Ojuani sobre Otura. En los tratados aparece también como Ojuani Alakentu, Ojuani Otura u Ọ̀wọ́nrín Òtúrá. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 26 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 9 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.
La lectura del signo
lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas
LIBREOjuani Tura, que también se conoce como Ojuani Alakentu, es el signo con el que bajó a la Tierra Eshu Alakentu, y aquí nació su secreto. En él nacieron también la Quimbisa, las huellas de los dedos, el vidrio, la inquietud del mar y el chisme que brota de la envidia. Su figura es el pavo real, que lleva corona pero se avergüenza al mirarse los pies. Ese es su decreto: usted nació para tener corona, y la alcanzará con respeto y disciplina.
Este signo le habla a una persona que se cree la única con virtudes y quiere imponer sus caprichos por encima de lo que todos aceptan, sin medir lo que viene después. Por eso puede ser mal hijo, mal hermano, mal amigo y un enemigo temible. Su cabeza suele andar alterada. Si hace lo que Ifá le indica y respeta a los mayores, vivirá bien; si no, no llegará a nada. Su hermano, que le tiene envidia, pronto necesitará su ayuda.
«El pavo real se abochorna al mirarse los pies — Ojuani Alakentu aprende a mirarse entero.»El pulso de Ojuani Tura
Sus enemigos le ponen trampas en los lugares por donde pasa a diario, y lo rodean chismes, calumnias, brujería y amarres. Haga el ebbó sin demora y con lo mismo que ellos prepararon, para que el daño se vuelva contra ellos. Le dejaron algo malo en la puerta, y la justicia lo persigue: cuide que sus huellas no lo culpen de algo. No vaya a la fiesta que preparan, porque le pueden echar daño en la comida o la bebida. Nunca golpee a nadie: hay peligro de que usted mate y termine preso, y cuídese del alcohol, que puede llevarlo a un acto vergonzoso que lo marque de por vida.
En el amor, una mujer le trae la suerte: trátela con respeto, porque si se va, usted no levanta cabeza. Abra los ojos: alguien que trabaja con usted enamora a su mujer con malas artes, aunque ella no lo quiere. Usted desea casarse y encuentra dificultades; el awó que va a casarse hace ebbó para que todo marche bien. No busque a la mujer ajena y evite las discusiones con su pareja y sus hijos.
En el trabajo, un amigo quiere quitarle su puesto. En la salud, este signo sufre de los pies, de granos en las piernas, de los huesos y de la circulación. Tiene un mal por dentro que le saca granos en la piel; cuídese a tiempo para que no lo tumbe en cama ni le cueste la vida. Puede haber impotencia y caídas en la casa. Reciba a Olokun, que le da estabilidad y el respeto de todos, dele gracias a Yemayá y páguele a Azojuano lo que le debe.
El signo en una fraseBaje el capricho, cuide a la mujer de su suerte y no rete al leopardo — que la corona de plumas de Alakentu es del que se conoce los pies.
El diagnóstico
habla · prohíbe · recomienda
LIBRE LA LIBRETAHabla LIBRE
Evitar choques con rivales más fuertes: no procure vengarse con violencia física, pues el leopardo siempre está listo y la babosa no debe exponerse.
El padrino somete al ahijado y lo trastorna con sus malos consejos; también señala que alguien puede dominar a la persona, y para evitarlo sirven la obra del muñeco y la piedra del río.
Que la persona puede estar impotente: omiero de güira cimarrona siete días, purgante de palma cristi y chicha de berro con romerillo.
Que un compañero de trabajo pretende a su mujer, hija de Oshún y Obatalá: ella lo rechaza, pero él cuenta con polvos de Quimbisa para salirse con la suya. Esté alerta.
Que el hermano mayor lo envidia: no le haga caso, que muy pronto necesitará su ayuda.
Tenga cuidado con una invitación: no asista, pues sus enemigos le dañarán lo que coma o beba.
Que la justicia anda tras usted; cuide que no le echen la culpa de algo a causa de sus huellas digitales.
Padecimientos de los pies, granos, problemas de huesos y circulatorios; hay una persona con granos en las piernas en su casa.
Que usted posee un estilete, una daga o un cuchillo: haga ebbó con él y ofrézcaselo a Ogún.
De que la persona no reconoce las virtudes ajenas y se cree la única virtuosa sobre la tierra: suelen ser malos hijos, hermanos, amigos y padrinos, y enemigos poderosos.
De que aquí se pretende hacer prevalecer el capricho sobre las costumbres ya establecidas, sin pensar en las malas consecuencias.
De que en el umbral de su hogar depositaron algo dañino, y de que los hijos o el cónyuge protagonizan discusiones constantes.
De que la persona carece de un lugar fijo y se siente mal de continuo.
De que hay que cuidarse de caídas en la casa.
De que su suerte se la trae una mujer: ni la maltrate ni la ofenda, porque el día que ella lo deje usted no volverá a levantar cabeza — como le pasó a Tetelane con la hija del huevo.
De que, por beber, puede realizar un acto humillante que lo marcará de por vida.
De que un amigo quiere arrebatarle su empleo o su posición.
Eewó · prohibiciones LIBRE
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No alce la mano contra nadie.Hay peligro de matar, y la justicia lo persigue.
No vaya al convite.Sus enemigos le harán daño por medio de lo que coma o beba.
No abandone a los muertos ni a su mujer.El día que lo haga, más nunca levantará cabeza.
No se emborrache.Beber puede llevarlo a cometer un acto humillante que lo marcará de por vida; estando ebrio, Tetelane perdió el reino.
No sea autosuficiente y respete a los mayores.El hijo de Yemayá tuvo que pedirle ayuda al hermano mayor que despreció.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
Nació para tener corona, como Eshu Alakentu, y llega a ella con respeto y disciplina.
Si recibe a Olokun, su vida se vuelve estable y segura, y todos lo respetan.
Si hace lo que Ifá le indica, vive bien.
Sus enemigos, movidos por la envidia, ponen trampas en los lugares por donde pasa cada día.
Los chismes nacidos de la envidia pueden enemistarlo con quien lo ayuda y llegar a la violencia.
Le cuesta admitir lo bueno de otros y se cree el único con virtudes, por lo que suele ser mal hijo, mal hermano, mal amigo, mal padrino y un enemigo poderoso.
39 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
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Déles gracias a Olokun y a Yemayá, y reciba a Olokun para su estabilidad y seguridad.
Atienda a Azojuano y páguele lo que le debe.
11 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.
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los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia
LIBRE LA LIBRETA1Los chismes que enfrentaron a Ogún con Yemayá
En otro tiempo Ogún vivía en la miseria, con hambre y la ropa deshecha. Yemayá, dueña de un próspero negocio de dinero, sintió compasión: «Mi negocio es pequeño, pero te ayudaré con lo que tengo». Ogún se alegró, porque con esa ayuda tenía para alimentarse.
Quienes querían mal a Yemayá envidiaban su habilidad para comerciar. Fueron con Shangó, quien les surtía las hierbas, y propusieron hacer tratos con él. Al tocar pagar no tenían con qué, pues las ganancias se dividían entre muchos, y culparon a Yemayá: según ellos, ella se quedaba con todo por vender a menor precio. Así, Shangó pensó en entregarles el negocio a ellos y quitárselo a ella.
Esa gente se valía de Ogún para sus recados y empezó a llenarle la cabeza de intrigas: Yemayá lo hacía trabajar todo el día; había pedido a Shangó que no tratara con él, pues no le pagaría; y más adelante lo denunciaría ante Obatalá por los destrozos que provocaba en el pueblo.
Ogún, poco agudo y atormentado por tanto cuento, fue donde Shangó a buscar hierbas. También a Shangó habían llegado las habladurías, y le respondió: «Nada te voy a dar, porque Yemayá afirma que podrías acusarme ante Obatalá». Cegado por la ira, Ogún no fue a preguntarle nada a Yemayá: levantó su machete e intentó matarla. Oshosi se puso en medio, deshizo todos los malentendidos y logró salvarla.
Así surgieron los chismes que nacen de la envidia. Por eso el signo ordena no creer en ellos y consultar a la persona antes de levantar el machete.
2Los 304 enemigos de Awó Alakentu
Un Awó tuvo mucha suerte durante años, pero por descuidar sus asuntos acabó mal en todo. Resolvió salir a probar fortuna y, como ya no tenía más, antes se rogó la cabeza.
Cargando una bolsa con sus utensilios, llegó a Kentu, la tierra de Eshu. En una esquina había un anciano de pie, y el Awó dejó allí jutía, maíz tostado y pescado ahumado. El anciano le preguntó si vivía en ese sitio. El Awó respondió que no y le contó su situación. El anciano lo condujo a su casa, donde lo alojó. Le explicó que, como el Awó había puesto comida en la esquina cuando él tenía hambre, quería pagárselo con su ayuda. Le pidió además un poco más de comida para tener fuerzas. El Awó le entregó todo lo que cargaba: el pescado, la jutía ahumada, el maíz tostado, el ekó, el aguardiente y la manteca de corojo. Aquel anciano era Eshu. Lo presentó con otras personas, dio buenas referencias de él y le aconsejó dejar el descuido y ocuparse mejor de sus asuntos, para no fallar ante los Santos y ganar renombre en el lugar.
Y así ocurrió. A poco tiempo, la mayoría de los habitantes lo declaró hijo predilecto y lo llamó Omo Lakentu, que significa justo eso. No obstante, otras personas del lugar, que usaban prendas y cosas que no eran de los Santos, rechazaban que un forastero gozara de tanta fama. Se unieron para perjudicarlo y hacerlo irse, pero Eshu y Obatalá lo protegían. Entonces los enemigos acordaron vigilar todos sus pasos para dejarlo mal y entorpecerlo.
Cierto día lo siguieron y lo vieron arrodillarse ante un cerro muy alto que había en el monte; miró hacia arriba e hizo invocaciones, y luego volvió a su casa. Los enemigos juntaron trocitos de piedra y de hierro y espinas de zarza, los dejaron donde él se había arrodillado y los disimularon con hierba fina y hojas de quimbaza.
Al otro día, el Awó regresó a orar y a pedir. Al hincar las rodillas se pinchó, y al apoyar las manos para incorporarse se cortó. Recogió lo que pudo de aquello, con las hierbas, y en su casa se curó usando esas mismas hierbas. Después se hizo osode para preguntar a Orunmila cómo evitar que le siguieran ocurriendo esas desgracias y cómo alejar a sus enemigos. En el ókpele apareció Ojuani Alakentu. Ifá le ordenó preparar un ebbó y dejarlo al pie del cerro, con la trampa y lo demás repartido por los tres senderos del monte que llevaban hasta allí. El Awó obedeció.
Al caer la noche hizo su recorrido por un sitio diferente al habitual, para rodear luego y volver a casa por el lado opuesto. Sus enemigos, sin ver bien en la oscuridad por dónde se metía él, tomaron los senderos y también se lastimaron los pies. Era de noche, estaban en pleno monte y tardaron mucho en salir del enredo de plantas. Al llegar al terreno llano, algunos de ellos, que sumaban 304, ya no pudieron curarse a tiempo: a unos los mató un espasmo, y a otros la sangre perdida y la anemia. Así se libró Omo Alakentu de sus enemigos, con la ayuda del ebbó, de Eshu y de Obatalá.
3Tetelane y la hija del huevo
En este camino vivió un hombre en gran pobreza, de nombre Tetelane. No tenía esposa; comía ratones del campo y se vestía con capa y pantalón de piel de ratón.
Salió una vez de su choza miserable para cazar ratones en el monte y halló en el suelo un huevo de gallina. Pensó en comérselo el día que el viento soplara desde cierto lado, así que lo guardó en la capa y continuó la caza. De vuelta en casa lo puso a salvo, esperando ese viento.
A la mañana siguiente volvió al monte como siempre. Cuando regresó, al caer la tarde, encontró pan recién horneado y aguardiente recién hecho. Esto se repitió muchos días, y él se preguntaba, sorprendido, quién podía hornear pan y preparar aguardiente si no era una mujer, y él no tenía ninguna.
Un buen día, de forma misteriosa, del huevo salió una hermosa mujer. Ella le advirtió: «Cuando bebas aguardiente y estés ebrio, jamás me digas hija del huevo de gallina». Desde entonces vivió como esposa de Tetelane.
Tiempo después ella le preguntó si querría mandar sobre otras personas, y él respondió que sí. La mujer salió y estuvo golpeando con un palo el lugar donde estaban las cenizas. Al amanecer, Tetelane se despertó entre voces de mucha gente. Ya era jefe, llevaba pieles de chacal, su choza era una enorme mansión y la rodeaba una aldea muy poblada. De todas partes lo saludaban a gritos como jefe, y todos querían verlo.
Se fue llenando de orgullo. Desdeñó su ropa de piel de ratón, ordenó quemarla y pidió vestir solo piel de chacal. De noche dormía bajo buenas mantas.
Un día bebió tanto aguardiente que no podía ni moverse, y llamó a gritos a su esposa: «¡Oye, hija de huevo de gallina, ven!». Ella le preguntó si de veras era él quien la llamaba así, y él confirmó que sí, que eso era ella.
Aquella noche se acostó arropado con sus pieles de chacal y, ya en el sueño profundo del alcohol, no se enteró de nada. A medianoche el frío lo despertó. Con las manos notó que yacía sobre la tierra dura y que lo cubrían sus antiguos pellejos de ratón, tan cortos que apenas llegaban a la rodilla. Su esposa no estaba; él se hallaba en su vieja choza. Se incorporó muy asustado y vio que de la aldea no quedaba nada. Lo recordó entonces todo y se lamentó: no había sabido callar aquel secreto, y ahora no sabía qué sería de él.
Quedó otra vez en total pobreza, sin esposa ni hijos. Llegó a viejo y murió sin más alimento que carne de ratón ni más vestido que pellejos resecos.
La palabra no se pierde — se abre
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