Ogunda Trupon es el Odù número 147 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Ogunda: nace de Ogunda sobre Otrupon. En los tratados aparece también como Oggunda Trupon, Ogunda Otrupon, Ògúndá Òtúrúpọ̀n u Oggunda Otrupon. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 13 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 9 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.
La lectura del signo
lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas
LIBREOgunda Trupon, que también se conoce como Ogunda Oturupon y Oggunda Otrupon, es el signo de la madre. Aquí nace que la madre pueda hacer ebbó y ceremonias en nombre de sus hijos, y nacen también el potro que Ogún recibe como ofrenda y el pato que Olofin bendijo. Su decreto tiene dos caras: su suerte es firme como un clavo hundido a fondo, pero en su camino hay una guerra que no se gana de una vez y que usted tiene que ir apartando con ebbó.
Lo que más lo protege es su madre. Pídale la bendición y escuche sus consejos, porque aquí fue ella quien hizo el ebbó por el hijo que andaba bebiendo, y así lo salvó. Usted recibirá una herencia religiosa de su padre o de su abuelo: atiéndala, que en ella está su suerte. Obatalá lo cuida de manera especial, Ogún lo defiende y Elegba lo guía. Si es awó, Ifá le pide consagrarse y no dejar el estudio, para no ser el herrero que en su propia casa usa cuchillo de palo.
«Nada se compara con la bendición de una madre: ella y Ogún salvaron a Oggunda Trupon.»El pulso de Ogunda Trupon
Su mayor peligro está en la bebida. El alcohol puede traerle tragedias que le cuesten la vida y ponerlo frente a la justicia, que siempre lo anda buscando. Usted es de carácter violento, y la violencia le quita la inteligencia: puede herirlo un enemigo o puede usted matar a alguien y terminar preso. Escoja bien a sus amigos, que aquí son ellos quienes lo empujan a errores sin remedio, y cuídese de alguien con un mechón de canas que le prepara una trampa.
En el amor, una mujer puede costarle la vida. No se acerque a mujeres casadas ni a la esposa de un amigo, porque lo vigilan para matarlo, y aléjese por un tiempo de una mujer de piel colorada. En uno de sus caminos, un guerrero soberbio violó a la esposa del rey y lo sentenciaron a morir: el abuso se paga caro. La mujer que ve este signo piensa dejar a su marido y debe hacer ebbó antes de que eso se vuelva un problema grande.
Con los niños tenga paciencia: si le levanta la mano a uno, le llega una desgracia. La embarazada debe recibir a Eshu, porque su hijo puede ser Abikú, y el niño que nace con este signo necesita que le cuiden los ojos y la cabeza. Pague la deuda con Azojuano antes de que mande a Ogún a cobrarla. En el dinero, la riqueza llega cuando el sacrificio se hace completo, y quien cuenta ganancias antes de vender lo pierde todo. Así, el clavo de su suerte no lo saca nadie.
El signo en una fraseVisite a su madre, deje la botella y atienda la herencia de su sangre — que la guerra de Trupon no se gana: se mantiene a raya con ebbó.
El diagnóstico
habla · prohíbe · recomienda
LIBRE LA LIBRETAHabla LIBRE
Su mayor osogbo es la bebida: le puede traer grandes tragedias que le cuesten la vida.
Cuídese de las mujeres: por causa de ellas podría perder la vida, pues lo vigilan para matarlo. Le está prohibido tener relaciones con mujeres casadas y conquistar a la esposa de un amigo.
Cuando desee trasladarse de un lugar a otro, haga antes el ebbó que marque Orunmila, para tener éxito y evitar peligros.
Cuídese de los niños: pueden causarle un disgusto, pero no los golpee, pues podría ocurrirle una tragedia.
En cuanto a la mujer: no está satisfecha con su marido y ha pensado abandonarlo; que haga ebbó para evitar un gran problema.
Tanto el awó como el aleyo suelen tener problemas con la justicia: corresponde un ebbó y un inshé Osain contra ashelú (la policía), pues a usted siempre lo buscan.
Sus amistades lo arrastran a errores sin remedio, que podrían costarle la cárcel o la vida, porque usted es muy violento: elija bien a sus amigos y sea cauteloso y selectivo.
Si la mujer está embarazada: que haga ebbó, y se le entrega un Eshu que al niño lo proteja durante el embarazo y luego del parto — y bien puede ser que ese niño sea Abikú.
Al niño con este signo: que le revisen la vista — puede padecer miopía y dolores de cabeza; entregarle guerreros y atenderlo con el médico.
Quien se consulta tiene un lunar con canas, o lo tiene su enemigo; tenga cuidado, porque podrían estar tendiéndole una trampa para matarlo.
Esta persona despierta mucha envidia por su modo de vestir y de vivir; cuídese de su violencia, que le nubla la razón.
De que a un clavo bien hundido es difícil quitarlo: su suerte es buena, aunque debe estar siempre atento a sus enemigos.
De que Azojuano piensa visitarlo por una deuda, y mandará a Ogún a cobrarla.
De que se guarde de una desgracia provocada por una mujer colorada: no la visite durante al menos siete días seguidos y no salga a la calle mientras tanto, porque lo vigilan.
De que no vaya a beber a una taberna ni a un bar: podría olvidar lo que aquí se le advirtió y correría peligro.
De que visite a su madre y escuche los consejos que ella le dará.
De que no oiga los consejos de amigos: lo que hacen es perjudicarlo.
De que una guerra viene hacia usted.
De que recibirá una herencia religiosa de su padre o abuelo: atiéndala, que esa será su suerte.
Eewó · prohibiciones LIBRE
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No ingiera bebidas alcohólicas.Es su mayor osogbo: le puede traer tragedias que le cuesten la vida, y con los tragos se olvida lo que Ifá le advirtió.
No esté con mujeres casadas ni enamore a la mujer de un amigo.Pueden capturarlo y hasta matarlo: lo tienen vigilado.
No le levante la mano a un niño.Puede buscarse una desgracia.
No abandone el estudio de Ifá por otras tareas.Es un Ifá de consagración: el estudio es lo que vence las guerras que se avecinan.
No oiga los consejos de los amigos.Lo que hacen es perjudicarlo: lo llevan a errores irreparables.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
Su suerte es buena, como un clavo bien enterrado que cuesta trabajo sacar.
Recibe una herencia religiosa de su padre o su abuelo, y esa será su suerte y su bienestar.
Obatalá cuida de manera especial a los hijos de este signo.
Tiene una guerra que no va a vencer.
La bebida le trae grandes tragedias que pueden costarle la vida: es su mayor peligro.
Por medio de una mujer le puede llegar la muerte, porque lo vigilan para matarlo, sobre todo si se mete con una mujer casada.
34 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
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Pídale la bendición a su madre y oiga sus consejos: serán su salvación.
Pídale la bendición a Obatalá todos los días.
14 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.
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los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia
LIBRE LA LIBRETA1El ebbó de la madre
Un joven tenía novia y acostumbraba visitarla. Su madre lo mandó con Orunmila, quien hizo osode y encontró Oggunda Trupon. El mensaje fue que debía hacer ebbó, pues corría peligro de morir.
Apenas salió, lo detuvo un amigo y quiso saber qué le sucedía. El joven contestó que no pasaba nada: había ido con Orunmila y debía hacerse una rogación. El amigo se burló y lo llamó ingenuo; según él, Orunmila era un brujo que se aprovechaba de la gente, y mejor se iban a beber aguardiente.
Fueron juntos. Apenas el joven probó la bebida, se sintió sin fuerzas. Más tarde, en otra taberna, el amigo lo animó a tomar otro trago.
Entre tanto, en casa de la novia, un lugar habitado por mujeres dedicadas a la prostitución, estaban sorteando quién mataría a la última persona en llegar. Quien iba a ejecutarlo era Ogún Alaguedé.
El joven, completamente ebrio, se detuvo a mitad del camino. Su madre, preocupada por la demora, se dirigió a Orunmila y hizo ella misma, en nombre de su hijo, el ebbó.
Cuando el joven por fin apareció en casa de su novia, lo sujetaron y lo dejaron encerrado en un cuarto. Forcejeó hasta librarse de las ataduras y se escondió tras la puerta mientras lo buscaban fuera. Antes había notado el lugar donde Ogún guardaba su machete. Lo tomó, salió con sigilo y con él dio muerte al caballo de Ogún. Cuando vieron la sangre, todos entonaron un canto.
El joven subió a su propio caballo y escapó. Al atravesar el río, tomó oyú oro, la flor de agua, y se cubrió con ella el cuerpo; así la ira de Ogún se disipó y la gente se serenó. Se presentó ante Orunmila y quedó a salvo. Orunmila le ordenó rendir moforibale a su madre, ya que el ebbó de ella le había salvado la vida.
De ahí viene la costumbre de que la madre pueda realizar el ebbó o cualquier otra ceremonia en favor de sus hijos.
2Los dos hijos de Ogún
El herrero Obekukako, hijo de Ogún, habitaba en Añakabi Obe Igí con su hermano menor, el listo Omotuto. Su padre les había regalado una agadá con un secreto, y gracias a ella llevaban una vida desahogada. Lo veneraban con ceremonias y lo alimentaban, acompañados de cantos. Ese secreto era la fuente de su energía para trabajar.
Cierto día Omotuto decidió valerse por sí mismo. Sin avisar a su hermano, se puso a forjar un cuchillo que le había pedido Obatalá. Entonces los seres humanos no podían hablar, pues tenían los labios cerrados. Omotuto se los abrió sin autorización de Obatalá, y este tuvo que concederles el habla. Aun así, envió a Adan Kolaye, su mensajero, para arruinar la casa de los dos hermanos. Pero Adan Kolaye, hermano también de Obekukako, solo liberó a la guinea al llegar. El ave corrió hacia la vivienda y todos fueron tras ella; Omotuto, distraído, murió al herirse la mano con la agadá.
Mientras tanto Obekukako se consultaba con Orunmila y salió el signo Oggunda Trupon. Ifá le anunció que en la casa del herrero habría un cuchillo de madera. Además le marcó un ebbó. Obekukako partió hacia Ilé Loya para conseguir lo necesario y en el trayecto se cruzó con Adan Kolaye, que le ofreció ayuda y le explicó que la desgracia vino de que su hermano quiso igualarse a Obatalá. Ahora era preciso hacer una ceremonia al cuchillo para evitar nuevos males, y antes hacer una ofrenda a Egun Iyaniwa; Adan Kolaye cantó mientras tanto.
Después lo guió en las ceremonias, cada una con su canto. Con ellas se preparó un inshé que Obekukako llevaría siempre consigo contra los problemas. Este camino tiene ese inshé, pero sus elementos y sus pasos están en el tratado completo. Luego le pidió reunir lo ofrendado y presentarlo a Obatalá con el cuchillo, pues Obatalá le daría un secreto. Salieron los dos entonando cantos.
Obatalá se estaba limpiando los ojos con ewe dundun, llamada también ewe tetendaye, y a ellos les hizo lo mismo con esa hierba. Se pusieron de rodillas. Obatalá colocó sus manos sobre la cabeza del awó Obekukako, lo bendijo y le entregó lo necesario para cargar el mango del cuchillo y le indicó cómo guardarlo. Adan Kolaye lo preparó y se lo entregó a Obekukako con la advertencia de que con él jamás mataría nada.
Además le regaló tres agadás de madera, con indicaciones de dónde dejar cada una. Con ellas no tendría problemas en su vida, pero debía antes tener gran respeto por Obatalá y por Orunmila, para evitar una tragedia en el mundo. De aquí viene la carga del mango del cuchillo del kuanaldo.
3Ikú y Emere, la Abikú
Ikú vivía en un lugar donde no conseguía comer: buscaba y buscaba, pero no hallaba alimento. Fue a ver a Orunmila, que hizo osode y obtuvo el signo Oggunda Trupon. Ifá le indicó que hiciera ebbó, abandonara esa tierra o pueblo y comiera solamente frutas maduras.
Ikú hizo caso y se marchó a un sitio en el que las personas nacían con enfermedades, y se alimentó de ellas. Con tanta comida a mano, estaba satisfecha.
Allí vivía un matrimonio. La esposa notó que esperaba un hijo, lo pensó un momento y decidió consultar a Ifá. Orunmila le marcó un ebbó. Ella se fue decidida, pero sin dinero para pagarlo. Recurrió a sus parientes y familiares, reunió una colecta y con ese dinero hizo el trabajo. Al terminar, Orunmila le ordenó llevarlo al cementerio sin volver la vista. Cuando regresó, Orunmila le encargó a Oniborí que se quedara junto a ella y que cuidara a la criatura desde su nacimiento para que Ikú no pudiera devorarla.
Nació Emere, y Oniborí se mantuvo vigilante para que no muriera y para librarla de Ikú. Los parientes averiguaron para qué había sido la colecta y se quejaron. Elegba lo había escuchado todo; molesto, se retiró. La madre se preguntó entonces qué sería de Emere si ella faltaba.
Al caer una tarde, Emere se enfermó de fiebre: sudaba, se le hinchó el cuerpo por el agua y no lograba abrir los ojos para mirar. La madre lloró mucho por ver así a su hija. Al final reunió a sus parientes para pedirle ayuda al cielo. Oniborí afirmó que todo iba bien y se llevó consigo a la pequeña.
Aquella doncella era Abikú. Pensar le causaba dolor de cabeza, y veía mal de cerca, pero bien de lejos. Al cumplir 15 años, Oniborí le anunció que la llevaría con su madre, pero que primero pasarían por casa de Obatalá. Cuando se marcharon de allí, Oniborí condujo a Emere hasta la casa de su iyaré, y así Ikú no pudo devorarla.
9La vaca tragona — La vaca hizo la mitad del ebbó y comió a reventarse en cañaveral ajeno; el guajiro levantó cercas. 10Las hijas del alfarero — Advertidas de pérdidas por descuido, las hijas del alfarero cargaron sus cántaros al mercado, cada una contando ganancias. 11El gallo y el botín — Una mujer sola sacrificó y soltó el gallo en su patio; esa noche pasaron unos bandidos con su botín. La palabra no se pierde — se abre
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