Oggunda Ka

nº 146 de 256 · también Ogunda Ika, Ògúndá Ìká

El Ifá de la navaja: para hacer Ifá hay que tener Olofin, y habla el cementerio de los elefantes — mejor perder la vida que la honra.

14 patakíes 6 eewó 9 ebbós y obras 22 refranes

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Rezo del Odù— el que abre el registro

Ogunda Kalare odafa abe eyele lebo. Maruba intori iya Ogunda Ka kan adofa lanle adifafun abo kaferefun Ogún.

SúyereOgunda Ka kaka lorun, Ogunda Ka kaka laiye ire aye, Ogunda Ka kaka laiye laye beyigue, Ogunda Ka Osain obi bawa Baba lorun.
Orden en Ifá
Odù 146 de 256
Composición
Ogunda sobre Ika
Odù espejo
Ika Oggunda
Santos que hablan
Olofin · Oduduwa · Elegba · Ogún · Shangó · Osain · Egun

Nace · Ìbí LIBRE

  • Que para hacer Ifá hay que tener Olofin.

    En la tierra Bebe Oriaye no se conocía a Olofin, y Awó Funke se negaba a hacer Ifá hasta que recibió su gran secreto.

  • Que se corrompieran las aguas depositadas.

    Hay que revisar todas las vasijas y tanques de la casa para evitar enfermedades y epidemias.

  • El cementerio de los elefantes.

    El elefante camina largos trechos para morir en su tierra: aquí la persona puede morir en tierra ajena.

  • El Ifá de la navaja.

  • Que las sobras de las comidas se entierren o se echen al inodoro.

Oggunda Ka es el Odù número 146 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Ogunda: nace de Ogunda sobre Ika. En los tratados aparece también como Ogunda Ika u Ògúndá Ìká. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 14 patakíes (3 en texto íntegro), sus refranes, 9 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los ires y osogbos al detalle, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.

La lectura del signo

lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas

LIBRE

Oggunda Ka es el Ifá de la navaja: cuando la navaja corta, la justicia se para — tráigala al ebbó. Y su sentencia moral es de mármol: es preferible perder la vida antes que la honra — porque sin honra se vive desmoralizado. De usted dudarán hasta de la moral: que su conducta responda sola.

Su mapa migratorio pide oráculo: aquí habla el cementerio de los elefantes — que caminan largos trechos para morir en su tierra: el que sale de la suya puede no volver, porque muere en la tierra adonde fue. Antes de emigrar o viajar, averigüe bien con Ifá si le conviene: hay uno que se quiere ir — y no regresará.

«Cuando la navaja corta, la justicia se para — y la honra de Oggunda Ka vale más que la vida.»El pulso de Oggunda Ka

La violencia ronda sin invitación: alguien quiere chocar con usted, y sin ser guapo ni haber provocado, puede verse herido y en líos de justicia — el ebbó desarma ese destino. Cuide a su hijo de una pelea, a la doncella de la casa de un forzamiento, y no se descuide en los siete días marcados: ni huéspedes en casa, ni errores ante la justicia que lo vigila.

El agua de esta letra tiene química: aquí se corrompieron las aguas depositadas — no tome agua guardada, que se enferma. Hay un Egun escondido en el baño que tiene la casa virada: oparaldo a la casa. Y ande con gente de luz — fun fun — no con oscuros: sus compañías son su pronóstico.

Con enfermos y embarazadas esta letra corre: las obras se hacen rápido, que el tiempo aquí es vida. Comida a Egun aunque sea sencilla — carne con corojo y cacao —, la salvia y la hoja de ceiba para la cabeza y las piernas, y el recordatorio del que juega con fuego: se quema. La navaja de Oggunda Ka corta limpio — que la suya solo corte para defender la honra.

El signo en una frase

Guarde su honra, consulte antes de emigrar y saque al muerto del baño — que el ebbó de la navaja detiene a la justicia y a la tragedia.

El diagnóstico

habla · prohíbe · recomienda

LIBRE LA LIBRETA

Habla LIBRE

Ifá de la navaja: tráigala para hacerle ebbó — cuando la navaja corta, la justicia se para.
Ifá de dudas: se duda hasta de la moral de la persona. Es preferible perder la vida antes que perder la honra.
Ifá de desbarate o aplastamiento: todo hay que realizarlo con mucho cuidado, contando siempre con sus cosas religiosas para no fracasar.
Ifá de viaje: hay que averiguar bien si le conviene, porque aquí la persona muere en otra tierra — por eso habla el cementerio de los elefantes, que caminan largos trechos para morir en su tierra.
Ifá de muchos enemigos, por la forma extraña que tiene la persona en su comportamiento con los demás.
Cuando es un Awó quien se ve este Ifá, tiene que preguntar qué le corresponde hacer, porque en su camino la muerte está segura.
Habla de forzamiento: robos con violencia, violaciones de derecho, despojos a la fuerza y abusos deshonestos.
Hay uno que se quiere ir para otra parte — y nunca regresará de allá.
Una persona quiere chocar con usted: si no hace ebbó, se saldrá con la suya, y usted, sin ser guapo ni haber provocado el pleito, se verá en líos de justicia — un día que salga de paseo pueden herirlo.
Cuidado con un hijo suyo: no lo hieran en una pelea.
No se descuide, porque le puede venir la muerte en término de siete días; y puede haber una muerte en la familia.
La mujer embarazada debe hacer obras para asegurar la criatura y que no se le muera; con enfermos hay que andar rápido, no sea que no lleguen al final.
Se padece de dolores de cabeza y problemas en las piernas: la salvia y la hoja de ceiba son sus remedios.
La justicia está detrás de usted: no cometa errores para que no lo coja.
Usted debe andar con personas de luz (fun fun) y no oscuras (dun dun).
Dentro de su casa hay una doncella: cuídela, no vaya alguien a forzarla y otro lo quiera matar a usted.
De que evite la tragedia: no se descuide, porque esa tragedia le puede costar la vida.
De que no deje dormir a nadie en su casa por espacio de siete días.
De que dele de comer algo a Egun para que lo pueda salvar — aunque sea carne con corojo y manteca de cacao.
De que de usted dudan hasta de su moral.
De que tenga cuidado con la candela: el que juega con candela se quema.
De que no tome agua depositada, porque se va a enfermar.
De que hay un Egun escondido en el baño de su casa que tiene todo virado en ella: oparaldo a la casa.

Eewó · prohibiciones LIBRE

El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.

No tome bebidas alcohólicas.Revelará secretos íntimos que lo pueden perjudicar y hundir en el fango — como el cazador joven, que con los tragos contó lo que deshonró a su compañero.
No tome agua depositada.Aquí se corrompieron las aguas: se va a enfermar.
No viaje sin averiguar bien con Ifá.Aquí la persona muere en otra tierra.
No sea valiente ni resuelva con violencia.Si me provocas te mato — pero la navaja que corta para la justicia: los arayés esperan exactamente eso.
No deje dormir a nadie en su casa por siete días.La desconocida albergada fue la trampa que llevó al sabio ante la justicia.
No pierda su honra ni su dignidad, ni entre las personas que trata religiosamente, y mucho menos ante Olofin y los Santos.Antes de perder la honra se debe perder la vida.

Recomendaciones LA LIBRETA

Durante tres días haga oshinshín y llévelo al mar (tres oshinshín cada tres días).
Póngale carne de res a Ogún, embarrada en corojo y miel, para no tener problemas.

12 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.

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Los patakíes

la historia primero — los caminos del Odù

LIBRE LA LIBRETA
1El elefante y el cazador

A un cazador le tocó registrarse con Orunmila. Tras el osode, Orunmila le marcó ebbó para librarlo del ofo, pero el hombre no cumplió nada. Desde entonces, cada vez que salía de caza y tiraba con su flecha, no llegaba a ver la pieza, porque Eshu, por maldad, le desaparecía lo que cazaba.

Cierta vez pasó un elefante por aquellas tierras, aunque su muerte lo esperaba en la montaña. Viéndose tan mal, el cazador regresó donde Orunmila, y allí le advirtieron que ahora el precio era el doble. Esta vez sí hizo el ebbó: dos gallos, siete gajos de salvia, jutía y pescado, maíz y corojo, un hacha y tela blanca. Salió de nuevo al monte y dio con aquel elefante que iba a morir en la montaña; le tiró la flecha, el animal se tambaleó y se metió por un puente hecho de salvia. El cazador fue detrás, y del otro lado de la montaña halló reunida toda la caza que se le había perdido. Contento con el hallazgo, se puso a amarrar los colmillos de los elefantes para echarlos en la alforja, y al llegar a nueve ya no le cupieron más; entonces les cortó el rabo. Acudió la gente por la carne, y uno de ellos, de un hachazo en la cabeza del elefante, encontró un aweba con tapa. Se lo llevó a Orunmila, quien le respondió: «No lo destapen: háganle una funda, adórenlo y pídanle lo que quieran; y cuando tengan que darle de comer, quítenle la funda, pero no lo destapen — denle la comida por fuera». Nota: hace falta hacer Elegba; a quien ya lo tenga, se le mira qué hay que hacerle o componerle. Marca desbarate o aplastamiento; hay uno que se quiere ir.

2Cuando en la tierra Bebe Oriaye no se conocía a Olofin

En este camino, la tierra Bebe Oriaye desconocía a Olofin. Allí vivía un Babalawo de nombre Funke, y hasta él llegaban los Awoses a buscarlo para hacer Ifá. También los Orishas venían a esa tierra en busca de aquel Awó, para que se lo hiciera a sus hijos; él siempre se negaba, alegando que Olofin no existía, y ellos se molestaban. Un día Awó Funke se registró con Orunmila y le salió este Odù, Oggunda Ka. Ifá le ordenó tomar una jícara, marcar dentro de ella Oggunda Ka, sacrificar un carnero llamando a Shangó, meter la cabeza en la jícara y enterrarla al pie de la ceiba; la carne debía guisarla para dar de comer a todos los Babalawos de su casa. Al momento de matar el carnero iba llamando a Orí Baba Olorun, y cantaba: «Ori layee ori layekun Baba lorun ori layee babayerun yemi Ifa Olofin layeni Orun». Sintió entonces algo grande sobre su cabeza. Tomó dos palomas y, al lado de la jícara donde estaba la cabeza del carnero, le dio de comer a la suya junto con aquella cabeza, mientras decía: «Fori eye eye lekun fiba Ejiogbe Baba lekun ori eye» — y rezó de corrido hasta los 16 Meyi. Se puso de pie, guisó las palomas con cebollas, vino seco y manteca de cacao, y se las comió; los huesos los echó en la jícara, la tapó y se quedó dormido.

Dormido oyó una voz que le hablaba: «Yo me llamo Baba Oriye: te voy a decir tu gran secreto y dónde tienes que ir a buscarlo para que lo encuentres. Vas a encontrar al elefante y te encontrarás con Shangó, que te dirá lo que tienes que hacer con la jícara». Funke despertó asustado en pleno sueño. En eso tocaron a su puerta: era Shangó, que llegaba acompañado de Egun. «Dame un gallo para dárselo a Egun, que tiene hambre», le pidió. Mientras Egun daba cuenta del gallo, Shangó se quedó conversando con Funke: «Hay que hacer ebbó; tenemos que ir a la tierra Belekun Ori Aye, que no se puede pasar como quiera, porque hay un río muy grande donde van a morir los elefantes; pero hay que llamar al Egun que se llama Ori Onilogun Egun Maye Afefetekun». A Egun le dieron carnero, y mientras comía se levantó un viento que arrancaba matas y arrastró salvia hasta los pies de Shangó y de Funke. Shangó le colocó a Funke un odu-ará en la cabeza y encima un gorro; cargaron toda aquella salvia y la echaron al río, con lo que se formó un gran puente. «Tú tienes que decir: Ogunda Ka Awo bayeni Awo Funke Baba yeku lelekun aguani eun Baba ori aye Olofin», le indicó Shangó, y eso fue diciendo Funke mientras cruzaba.

«Te espero aquí para ir a casa de Ori Aye», le advirtió Shangó, y se metió a pasar el río. Shangó soltó truenos y rayos, todo aquello quedó a oscuras, y Awó Funke recogió una jícara que tenía dentro la cabeza del elefante y se devolvió. Shangó sacó un coco que traía, lo partió, lo masticó y le agregó manteca de cacao, cascarilla, corojo y un polvo que cargaba; todo eso lo vació en la jícara tomada de Ayebelekun. Le quitó a Funke el odu-ará de la cabeza, lo echó también en la jícara, y le untó manteca de cacao en la cabeza. Shangó y Funke salieron al camino cargando otra vez con Egun, a quien le encargaron: «Vete y dile a Elegba que me mande el agogó de Obatalá». En ese instante comenzó a caer del cielo agua caliente y fría, y Shangó siguió andando. Obatalá le entregó el agogó a Elegba para que llegara a manos de Egun, y este se puso a tocarlo cantando: «Baba Olofin Ifa ni leyekun agogo layele». Así llegaron a casa de Orí, que los hizo pasar y les dijo: «Yo te haré tu gran secreto, para que puedas hacer Ifá en la tierra». To Iban Eshu. Nota: de aquí nació que, para hacer Ifá, se necesita tener Olofin; y al Babalawo a quien se le entrega Olofin se le hacen los tres paraldos junto al río — gallina jabada, negra y blanca —, cada uno acompañado de un gajo de salvia, y todo se tira al agua.

3Los dos cazadores: la duda de la moral

Dos cazadores se metieron monte adentro. Ninguna presa herida llegaba a sus manos: el animal se les escondía entre la maleza y lo perdían. Mucho tiempo anduvieron así, detrás de los elefantes; cuando alguno caía herido por sus armas, terminaba escapándose por un río caudaloso cuyo paso solo conocían los animales. Frente a la arena movediza de aquel río los dos quedaban sin rumbo, y se preguntaban: «¿Cómo es posible que, teniéndolos a mano, desaparecieran?». Cierto día hirieron otra vez a un elefante y salieron tras su rastro. El animal se metió al río y logró atravesarlo por donde la arena movediza estaba más firme. Los cazadores, empeñados en no perderle la pista, se habían adentrado en el arenal; llegar hasta él les costó trabajo, porque el terreno subía y el fango los hacía resbalar.

En ese apuro, el más joven le propuso al mayor: «Voy a treparme en tus espaldas para alcanzar la tierra firme; después te alzo a ti con una cuerda». Y en aquel trance el joven, alterado, le puso la lanza encima al viejo y abusó de él; el viejo prefirió perder la honra antes que la vida. Pasó el tiempo, y el cazador joven andaba con varias doncellas cuando se cruzó con el otro. Una de ellas quiso saber: «¿Por qué ese señor, que es tu amigo y compañero de caza, no ha venido a saludarte? ¿Qué problema hay entre ustedes?». Al principio calló; pero entre la insistencia de la doncella y los tragos, acabó contando lo que había pasado entre ellos en el bosque. El chisme llegó hasta el viejo: la gente del pueblo empezó a dudar de su moral, y no le quedó más que irse a vivir a otro lugar. Nota: de ahí la sentencia de este Ifá — más vale perder la vida que perder la honra, porque quien la pierde queda desmoralizado el resto de sus días —, y de ahí también la prohibición del alcohol, pues con él se sueltan secretos íntimos que dañan la vida social.

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Refranes de Oggunda Ka · Òwe

la sentencia y lo que te está diciendo

LIBRE LA LIBRETA

Cuando las aguas se corrompen, la enfermedad llega.

Aquí se corrompieron las aguas depositadas: revise vasijas y tanques, no tome agua guardada. Y vale para el alma: lo que se estanca — rencores, secretos, asuntos sin resolver — también se pudre y enferma.

El elefante nunca muere donde nace.

El cementerio de los elefantes habla en este signo: el que sale de su tierra puede no volver. Antes de emigrar o viajar, pregunte a Ifá si le conviene — no vaya el viaje a ser el último.

Es mejor perder la vida que perder la honra.

El cazador viejo salvó la vida y perdió la honra — y vivió desmoralizado hasta tener que irse de su pueblo. La sentencia mayor de Oggunda Ka: la dignidad no se negocia ni ante la lanza.

Cuando la navaja corta, la justicia se para.

El que juega con candela se quema.

Si me provocas, te mato.

La soberbia enferma a la cabeza.

El tirador no necesita enojarse: su lanza siempre hará más daño que su cólera.

La culpa de otro la paga usted.

El que tiene tienda, que la atienda; si no, que la venda.

La gallina que engorda con montones de basura tiene su vida asegurada.

De la ira al daño solo hay un peldaño.

Solo el cirujano nos conoce por dentro.

El mejor aliado del perdón es la distancia.

Recuerda: si hay tormenta, habrá arco iris.

La voz del anciano es como un árbol fuerte; taparse los oídos es como una rama al viento.

El sol del campo arde, pero más arde el estómago hambriento.

Mente inteligente se alimenta de saber, los necios de necedades.

Lo fácil se pierde ligero.

Todos los días son malos para el afligido y buenos para el contento.

La gallina que engorda con montones de basura tiene su vida asegurada.

El que juega con candela se quema.

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Preguntas frecuentes

sobre Oggunda Ka

LIBRE

¿Qué significa el Odù Oggunda Ka en Ifá?

El Ifá de la navaja: para hacer Ifá hay que tener Olofin, y habla el cementerio de los elefantes — mejor perder la vida que la honra.

¿Qué número es Oggunda Ka entre los 256 Odù de Ifá?

Oggunda Ka es el Odù número 146 de los 256 de Ifá, de la familia de Ogunda: nace de Ogunda sobre Ika.

¿Qué orishas hablan en Oggunda Ka?

En el Odù Oggunda Ka hablan Olofin, Oduduwa, Elegba, Ogún, Shangó, Osain y Egun.

¿Cuál es un refrán del Odù Oggunda Ka?

Uno de los refranes de Oggunda Ka dice: «Cuando las aguas se corrompen, la enfermedad llega».

¿Qué incluye La Libreta?

Los 256 Odù completos: todos los patakíes, obras, eewó, rezos e interpretaciones, en español y en inglés — $130 MXN/mes, precio de fundador de por vida hasta el 31-dic-2026.

La familia de Ogunda

los 16 caminos

Este es 1 de 256

Cada punto es un Odù con sus caminos, sus obras, sus eewó y sus rezos. El encendido es el que acabas de leer. Los otros 255 te esperan.

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