Patakíes · Los caminos del Odù
1Cuando acusaron de ladrón a Oggunda Iroso
Oggunda Iroso era la confianza del rey; pero por no llevarse bien con los compañeros y no hacer lo que Orunmila le indicó en un registro, lo destituyeron del puesto. Todo fue por no cumplir con un gallo que tenía que darle a Eshu: lo encontraron con un saco de prendas del rey por la plaza, y lo acusaron de ladrón.
Oggunda Iroso era la confianza del rey; pero por no llevarse bien con los compañeros y no hacer lo que Orunmila le había indicado en un osode, lo destituyeron del puesto que tenía.
Y todo eso fue por no cumplir con un gallo que tenía que darle a Eshu: lo encontraron con un saco de prendas del rey por la plaza, y lo acusaron de ladrón. La deuda chica con Eshu se cobra con la desgracia grande.
2Las sacerdotisas amazónicas de África
Yewá y Olosa vivían en la laguna recibiendo ofrendas, y tenían de preferido a Lashure, un mancebo apuesto que pescaba allí. Al llegar a adulto, su belleza varonil sedujo a las hijas de Yewá y de Olosa, haciéndoles faltar al voto de castidad: ellas lloraban amargamente, pero no querían matarlo. Orunmila les vio Oggunda Koroso: «hagan rogación para cambiarle el sexo — no hay varón sobre la tierra que quede hombre completo después de tocar a una hija de Yewá o de Olosa: sentencia de Olofin». Hicieron ebbó, y el bello joven se convirtió en adodi. Las hijas embarazadas abortaron y enterraron sus fetos en tinajas a la orilla del río con cadenas de oro; de regreso, Yewá les entregó a cada una un cuchillo omotigú, y juraron castidad y virtud ante ella: así se formó la cofradía de sacerdotisas. Por eso este Ifá prohíbe el comercio carnal, y Yewá tiene su propio cuchillo.
Yewá y Olosa vivían en la laguna y recibían las ofrendas de todos los súbditos. Tenían entre sus preferidos a Lashure, un mancebo muy apuesto que se dedicaba a la pesca en aquella laguna. Resultó que un día Lashure, al arribar a la edad adulta, por su belleza varonil comenzó a seducir a todas las hijas de Yewá y de Olosa, haciéndoles faltar al voto de castidad. Yewá y Olosa lloraban amargamente por eso; fueron a casa de Orunmila, porque no querían matar a Lashure.
Orunmila les hizo osode, les vio este Ifá, Oggunda Koroso, y les dijo: «Ustedes tienen que hacer rogación para cambiarle el sexo a ese joven, pues no hay varón sobre la tierra que sea hombre completo después de haber tocado a una hija de Yewá o de Olosa, que pueda vivir como tal — y esto por sentencia de Olofin». Ellas hicieron ebbó, y al poco tiempo el bello joven se fue cambiando y se convirtió en adodi. Todas las hijas de Yewá y Olosa que estaban embarazadas abortaron, y enterraron sus fetos en tinajas a la orilla del río, poniéndoles cadenas de oro; después regresaron a casa de Yewá, la que les entregó a cada una de ellas un cuchillo omotigú para que vivieran — pero tuvieron que jurar castidad y virtud delante de Yewá, formando así la cofradía de sacerdotisas. Nota: por este Ifá se prohíbe el comercio carnal, y esta Orisha tiene su propio cuchillo.
3Cuando no atendió a Elegba en la yagruma
Oggunda Waneye, hijo de Ogún y confianza del rey, era de carácter extraño y no se llevaba con sus compañeros Awoses; Orunmila siempre le decía que atendiera a Elegba para asegurar su casa — y nunca hizo caso. Sus compañeros intrigaron ante el rey y lo destituyeron del puesto: todo por no cumplir con un gallo que debía darle a Eshu al pie de una yagruma. En la plaza le montaron la trampa: hallaron en su saco las prendas del rey, lo acusaron de ladrón, intervino la policía — pero huyó, y fue a parar al pie de la yagruma: allí se le presentó Eshu reclamándole que se mirara. Se vio Oggunda Koroso, recordó lo mandado, buscó un gallo y su saco, hizo ebbó dando siete vueltas a la mata con su Elegba en el saco y el gallo a la cintura, y se lo dio a la otá de Eshu: la suerte le mejoró, y en una tierra más grande prosperó — por la obediencia a Orunmila y el cumplimiento con Eshu.
Oggunda Waneye era hijo de Ogún, y era la confianza del rey de esa tierra, pero de carácter extraño, y no se llevaba bien con sus compañeros, que eran Awoses igual que él. Orunmila siempre le decía que atendiera a Elegba para que asegurara su casa; pero nunca le hacía caso a lo que Orunmila le mandaba. Producto de eso, sus compañeros intrigaron ante el rey y lo destituyeron de su puesto: todo fue por no cumplir con un gallo que le tenía que dar a Eshu al pie de una mata de yagruma.
Él fue a la plaza, y como le habían hecho una trampa, encontraron en el saco las prendas del rey y lo acusaron de ladrón, e intervino la policía (ashelú); pero pudo huir, y fue a parar al pie de la mata de yagruma, donde se le presentó Eshu reclamándole que se mirara. Ahí mismo se miró y se vio Oggunda Koroso, y se acordó de lo que Orunmila le mandó: buscó un gallo y su saco, y se hizo ebbó dándole siete vueltas a la mata con su Elegba en el saco y el gallo a la cintura, y después se lo dio a la otá de Eshu al pie de la yagruma (bayekun). La suerte le mejoró, fue a otra tierra más grande y prosperó — gracias a la obediencia a Orunmila y el cumplimiento con Eshu. Nota: el Awó de este Odù debe ir a la mata de yagruma y, junto con su Elegba, darle un gallo a la otá de Eshu que vive en esa mata, tres veces al año: en los siete días del comienzo del año, en los primeros siete días de la mitad del año, y en los primeros siete días del último mes del año.
4Cuando Elegba se quedó tuerto🔒 Babalawo
5Cuando Obatalá se ofendió con la humanidad🔒 Babalawo
6La inestabilidad del Obá🔒 Babalawo
7El pez que vuelve al río a morir🔒 Babalawo
8Cuando le cogieron mala voluntad a Orunmila🔒 Babalawo
9El hurón y el gato🔒 Babalawo
10Cuando Ogún, Elegba y Osun eran amigos🔒 Babalawo
11El orgullo y la jactancia🔒 Babalawo
12La maldición de la carnera🔒 Babalawo
13Cuando Ogún buscaba a su esposa🔒 Babalawo
10 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →