Odù 144 de 256 · Familia de Ogunda

Oggunda Ko

Ogunda (mayor) · Okana (menor)

También llamado Oggunda Foloko Kana. Sentencia que, por encima de todos los poderes que reciba un Awó, ninguno es mayor que Ifá: aquí nació el poder de la prenda sobre el Awó, y se deja el arte de Ifá por otros poderes — Orunmila abandonó la tierra porque no lo atendían. Nacieron los celos en las mujeres, y Oyá determina sobre la muerte de cada persona. Se le da de comer al Sol, a Ifá, a la Luna y a la Tierra.

El rezo que abre el signo · Yoruba

Ogunda Ko oni bawa Ifá ori laye Baba oniboshe oni laye ori bawa boshe eni lorun eni tiwa Olorun oni Ifá adele Ifá bawa kaferefun Ogún, Elegba ati Egun adifafun Orunmila.
SúyereKashama ikoko, kashama ikoko, fitila kawoa mina Orunmila, kashama ikoko.

Los santos que hablan aquí

Orunmila · Ogún · Oyá · Elegba · Egun · Shangó · Obatalá (Oshanlá) · Osun

Este es un Ifá de…

Lo que nació en este signo · Ìbí

Las señales del signo

El Odù le habla de…

Suerte y sombra · Iré y Osogbo

5 ires y osogbos de este Odù, bajo candado.La lectura de suerte y sombra del signo, con su detalle.Desbloquear →

Lo que el Odù aconseja

11 recomendaciones de este Odù, bajo candado.Las obras y atenciones que marca el signo.Desbloquear →

Lo que el Odù advierte

5 advertencias de este Odù, bajo candado.Los avisos de peligro que da este Ifá.Desbloquear →

Lo que se prohíbe · Eewò

5 eewó (prohibiciones) de este Odù, bajo candado.Lo que el hijo de este signo no puede comer, hacer ni usar.Desbloquear →

Ebbós · Los sacrificios que abren camino

AmorEl ebbó de la mujer embarazada🔒 Babalawo
SaludEl ebbó de la gallina clueca🔒 Babalawo
EspiritualEl ebbó de la sombra de ofo🔒 Babalawo
La pérdidaEl ebbó del regreso de Orunmila🔒 Babalawo
Vencer enemigosEl ebbó del sambo🔒 Babalawo
5 ebbós de este Odù, bajo candado.Cada receta completa: ingredientes, preparación y destino.Desbloquear →

Obras · Los trabajos del signo

DineroEl racimo de Shangó🔒 Babalawo
AmorEl inshé-Osain del mamey🔒 Secreto de Awó
EspiritualPara desbaratar el trabajo del mamey🔒 Babalawo
Vencer enemigosEshu Lonkoyiki🔒 Babalawo
4 obras de este Odù, bajo candado.Cada receta completa: ingredientes, preparación y destino.Desbloquear →

Patakíes · Los caminos del Odù

1Las dos jutías

La jutía conga y la jutía carabalí fueron a mirarse con Orunmila: este Ifá intorí ikú lowó arayé — «cuídense mucho del majá, que se las quiere comer» — y les mandó ebbó. La carabalí regresó y lo hizo; la conga no volvió más. A los pocos días, la conga, comiendo cáscaras en un palo, vio al majá bajeándola entre las hojas: olvidó el consejo de Orunmila de no tirarse del palo, se lanzó — y el majá la atrapó en el aire y se la comió. Días después el majá encontró a la carabalí trepada y esperó a que se lanzara; pero ella, obediente, se quedó acurrucada vigilando. El majá se lanzó hacia la rama para atraparla — y cayó a tierra, reventándose. Así la jutía carabalí se salvó de su enemigo gracias a su obediencia.

La jutía conga y la jutía carabalí fueron a mirarse a casa de Orunmila; en el osode les salió este Ifá intorí ikú lowó arayé. Orunmila les dijo: «Tienen que cuidarse mucho de eyó — el majá — que se las quiere comer», y les mandó hacer ebbó para que se libraran del mismo. La jutía carabalí regresó a casa de Orunmila para que este le hiciera el ebbó; en cambio, la jutía conga no fue más a casa de Orunmila, por lo que no hizo ebbó.

A los pocos días, estando la jutía conga comiéndose las cáscaras de un palo, vio entre las hojas al majá que la bajeaba para comérsela. Ella se olvidó de lo que Orunmila le había dicho: que cuando se encontrara con el majá estando ella subida en un palo, no se tirara del mismo. Se lanzó del árbol, y el majá la atrapó antes de que llegara al suelo y se la comió. Días después, el majá encontró a la jutía carabalí trepada en un palo y esperaba que ella se lanzara para atraparla; pero como ella había hecho ebbó y oído los consejos de Orunmila, se quedó acurrucada y vigilando en el palo. El majá se lanzó hacia la rama donde estaba la jutía carabalí para atraparla, pero cayó a tierra, reventándose. Y así la jutía carabalí se salvó de su enemigo gracias a su obediencia. Nota: por este Odù la persona tiene que cuidarse de personas altas y delgadas, que son sus enemigos.

2Cuando Oggunda Ko se apartó de Ifá

En la tierra Ofoni Wayeun vivía Awó Oluo Okana Ofo, siempre apartado de Ifá y andando solo con Osha: todos vivían más o menos bien, pero estaban en ofo, porque los secretos se iban olvidando. Oshanlá, preocupada por su hijo, fue a la tierra Bayeleri Ifá donde su otro hijo, Oluo Oggunda Awó Ayé, que vio este Ifá: «los Oshas le dieron tanto poder y comodidad que ya no quiere saber de Ifá — tú misma tienes que salvarlo, pero busquemos a Osun». Osun, recostado al moruro, cogió palo de carolina — «este te servirá para salvarlo» — y Oshanlá le dio la bandera blanca. En Ofoni Wayeun los recibió Elegba con ekó y gallo. Sentaron a Okana Ofo en el asiento sobre ceniza donde estaba marcado Oggunda Ofo; Oshanlá lo cubrió de blanco de cabeza a pies, Osun le dio la bandera, y con la gallina blanca en la cabeza — ashé, orí, oyé, erú, obí, kolá — el sarayeye de las palomas fue apartando la sombra de ofo, que salió de la tierra delante de Oshanlá y Osun. Colgaron el erupin a la entrada, plantaron la bandera bien alta, y dieron gallinas a Ifá con Osun cubierto de carolina. Sentencia de Oshanlá: «Osha es muy grande y te resuelve muchas cosas — pero nunca te apartes de tu secreto mayor, que es Ifá, y de Osun: los únicos que pueden vencer a ofo».

En la tierra Ofoni Wayeun vivía Awó Oluo Okana Ofo, el cual vivía siempre apartado de Ifá y solo andando con Osha, y estos eran los que mandaban en esa tierra, donde todos vivían más o menos bien pero estaban ofo, porque no se ocupaban de atender a Ifá y los secretos de esa tierra se iban olvidando. Oshanlá vivía muy preocupada porque veía que su hijo Awó Oluo Okana Ofo se había apartado del camino de Ifá; entonces un día se dijo: «Tengo que ir a la tierra Bayeleri Ifá», donde vivía otro de sus hijos que se llamaba Oluo Oggunda Awó Ayé, para ver cómo él podía ayudar a lograr cambiar la forma de vida de su otro hijo, y que ofo se fuera de la tierra Ofoni Wayeun, para que ahí se viviera con más iré. Entonces se puso en camino, donde iba tocando agogó e iba cantando: «Oshanla bioshe iya alagba sokun ori Awo Oluo Ogunda Awo umbo ofoni loshe unlo». Oluo Oggunda, que la oyó, le salió al paso y le dio foribale, donde Oshanlá le dijo: «Vengo para que veas qué pasa en la tierra Ofoni Wayeun, donde vive mi otro hijo Awó Oluo Okana Ofo, que empezando por él, junto con todos los demás Oshas, se han olvidado de Ifá».

Oluo Oggunda Awó Ayé vio este Ifá y dijo: «Eso es porque todos los Oshas le habían dado mucho poder y facilidad a Awó Oluo Okana Ofo para resolver a la gente y vivir cómodo sin trabajar Ifá, y este ya no quería saber nada de Ifá ni de sus hermanos». Entonces le dijo: «Tú misma, que eres mi madre y la de él, tienes que salvarlo; pero tenemos que ir a buscar a Osun, para que ustedes dos lo salven y vuelva esa tierra a ser lo que era antes: tierra de Osha y de Ifá». Cogieron dos palomas blancas y se pusieron en camino a buscar a Osun, regando manteca de cacao y cascarilla y cantando: «Iya dimu Baba dimu efun ori Osun moyubale Awo Aye Oshanla iyalagba Osun kaluku Osun dide». Osun, que estaba recostado al palo moruro, se paró, y cuando llegaron Oshanlá y Oluo Oggunda Awó Ayé les dijo: «Vamos a la tierra Ofoni Wayeun a salvar a Awó Oluo Okana Ofo; pero antes coge de este palo» — y fue a donde estaba un palo de carolina y dijo: «Este te servirá para salvarlo». Entonces Oshanlá le dio bandera blanca a Osun y se pusieron a caminar hasta que llegaron a la tierra de Ofoni Wayeun. Los recibió Elegba, donde Oluo Oggunda Awó Ayé le dio de comer ekó y gallo, y este le dijo: «Allí van a encontrar a Awó Oluo Okana Ofo, que está rodeado de todos los Oshas y Egun». Cuando él vio a Oshanlá le dio foribale y la abrazó, y Oshanlá le dijo: «Mi hijo, hemos venido a esta tierra tuya para ayudarte, para que salgas de ofo; pues aunque Osha es un poder que Olofin le dio a la tierra, el mayor es el de Ifá, que te permite vivir con felicidad en la tierra».

Entonces Oluo Oggunda Awó Ayé sentó a Awó Okana Ofo en el apotí que puso sobre erururu (ceniza) donde había marcado Oggunda Ofo, y Osun y Oshanlá se le pararon al lado, y Oshanlá lo cubrió con tela blanca de la cabeza a los pies, y Osun le dio la bandera blanca. Entonces Oluo Oggunda Awó Ayé cogió la gallina blanca y le puso en la cabeza ashé, orí, oyé, erú, obí, kolá, y rezó: «Ori etie agbani boshe ori oye niboshe eri awado ori ire enifa Awo ori aye ire umbo ofo alaguao». Le dio las gallinas a Oshanlá y a orí cantando: «Oshanla adie lafishe ori unsoro ofo Awo Oluo Okana Ofo ori ladide»; la abrió por el pecho y se la pasaba por el cuerpo, embarrándolo con la sangre. La sombra de ofo se iba apartando. Cogió las palomas — a Oshanlá le entraron convulsiones — y sarayeye cantando: «Sarayeye bakuno ofo Osha latigua»; con ellas se limpió el cuerpo de Awó Oluo Okana Ofo y de todos los Oshas que estaban mirando, y la sombra de ofo se fue apartando. Le dio las palomas a Osun cantando: «Baba Osun ladide ni Awo Oluo Okana Ofo kayewo eninifa», echándole la sangre en el cuerpo. Después cogió una de las palomas, le echó jutía, pescado, maíz, orí, efun, miel y aguardiente, la metió dentro de la gallina y le dijo a Elegba: «Coge esto, llévalo al monte, ponlo al pie de la ceiba y llama a todos los Egun: Adie Egun baoshe warawara araba ayio warawara adie Egun baoshe». A la otra paloma le echó lo de la cabeza, le hizo un erupin pequeño con tela blanca, se lo dio a Awó Oluo Okana Ofo, y lo levantó cubierto con la tela, la bandera y el erupin, cantando: «Awo ire gbogbo Osha ladide Awo Oluo Okana Ofo Awo ire leni Ifa».

Cuando todos los Oshas oyeron esto levantaron la cabeza y vieron cómo la sombra de ofo iba delante de Oshanlá y de Osun, que iban delante de Awó Oluo Okana Ofo, llevando ellos su Ifá. Se pusieron en camino a la salida de la tierra Ofoni Wayeun, donde Awó Oggunda Awó Ayé cantaba: «Oshanla Ifa iya alagba Orishaoko iya alagba akatioke morunla yeo, Awo irere Awo Ifa abeni Osha». Todos los Oshas se hincaron al ver aquello tan grande y le dieron foribale a Orunmila. Al llegar a la entrada de la tierra pusieron el erupin colgado y plantaron la bandera bien alto, cantando: «Baba Olofin dide ire omo Awo Oluo Okana Ofo Baba Olofin oda falashemi». Entonces Awó Oluo Oggunda Awó Ayé y Awó Oluo Okana Ofo le dieron ahí mismo gallinas a su Ifá junto con Osun, que estaba cubierto con hoja de carolina. Todos los Oshas vinieron, porque se dieron cuenta de que ofo se había marchado de la tierra, y Awó Oluo Okana Ofo fue consagrado con todos los Oshas en ese nuevo secreto, y vino iré de nuevo a esa tierra. Entonces Oshanlá le dijo: «Osha es muy grande y te resuelve muchas cosas: no te puedes apartar de él; pero tampoco te puedes apartar nunca de tu secreto mayor, que es Ifá, y de Osun, que son los únicos que pueden vencer a ofo. Este secreto que te hemos dado te servirá para alejar la sombra de ofo de arriba de cada omo de esta tierra, cada vez que ofo quiera entrar; pues por virtud de la fuerza que aquí le dieron, siempre va a querer regresar a gobernar esta tierra». Y Oshanlá le echó su bendición a Awó Oluo Okana Ofo y a la tierra de Ofoni Wayeun.

3Donde Orunmila se marchó para su tierra

En la tierra Odulañeke vivía Maki Awó, hijo de Orunmila, engreído: allí regía un gran poder de Egun y Omologu — la prenda Okamaya —, y Maki Awó le daba más poder a ella que a consultar su propio Ifá. Le daba gallos y la llamaba cantando; el poder salía, lo cubría, y ya no contaba con Ifá para nada. Orunmila fue a comprobarlo: encontró a su hijo absorto en la ceremonia de su prenda, y su Ifá lleno de telarañas y polvo. Lloró llamando a Olofin, se marchó a su tierra y le quitó su apoyo; Odu mandó a Orun a tomar el mando, Okamaya perdió su poder, y Maki Awó empezó a pasar trabajos. Su hermano Awó Benide le dijo: «esto te pasó por relegar a Ifá: con todo el poder de tu prenda, lo mayor que tenías era Ifá». En el osode salió Oggunda Ko: «la oscuridad era su reino». Dio gallo a Eshu, pero Orunmila no quiso venir: hubo que darle de comer a su Ifá y tocarle Aran Akaran, el gran tambor de Ifá, con 16 Awoses bailando con Osun y sus lámparas encendidas. Orunmila, al oír el ruido y ver las luces en la tierra de la oscuridad, bajó: vio a su hijo dándole de comer a su Ifá, al Sol, a la Luna y a la Tierra, arrodillado y cantando — se compadeció, le puso la mano en la cabeza, y volvió a vivir en su casa. Así aprendió Oggunda Ko que, a pesar de todos los poderes que tenga un Awó ajenos a Orunmila, ninguno es más grande que él.

En la tierra Odulañeke vivía un hijo de Orunmila llamado Maki Awó, el cual era un hombre muy engreído, pues en aquella tierra existía un gran poder de Egun y Omologu que dirigía aquella tierra, y había momentos en que Maki Awó le daba más poder a este para resolver los problemas que surgían que a consultar su propio Ifá. Aquel poder de Omologu — el espíritu que lo regía se llamaba Okamaya — era una prenda muy poderosa que tenía un gran poder de control sobre Maki Awó, y este siempre le estaba dando de comer gallos y llamándolo con este canto: «Okamaya Omologu ke teteku aye akuko wenilo wenilo». Entonces aquel poder salía y cubría a Maki Awó, y este ya no contaba con Ifá para nada en aquella tierra.

Orunmila, enterado de aquello, decidió ir a ver a su hijo para comprobar si era verdad lo que le habían dicho; y cuando llegó, vio a su hijo dándole de comer a su prenda, tan absorto en la ceremonia que no se dio cuenta de que Orunmila estaba allí. Cuando Orunmila entró, se fijó en que su Ifá estaba lleno de telarañas y de polvo, que hacía tiempo que no lo usaba ni le daba de comer. Entonces Orunmila se echó a llorar y llamó a Olofin mientras cantaba llorando: «Orunmila soku soku laye Oludañeke inle suale mokio Ifa walemare Awo awa inle mokio Ifa mere alado odun koye kofidenu». Orunmila se marchó de aquella tierra para su tierra y le quitó su apoyo a su hijo; Odu entonces mandó a Orun a que tomara el mando de aquella tierra, y Okamaya no pudo continuar con todo aquel poder, y Maki Awó empezó a pasar trabajos.

Maki Awó tenía un hermano que se llamaba Awó Benide, el cual vivía cerca de la tierra Orodokun, y al enterarse de que su hermano había perdido su poder, fue a verlo y le dijo: «Mi abure, esto te ha pasado porque tú has relegado a un segundo plano a Ifá, y no supiste reconocer que, a pesar de todo el poder de tu prenda, lo mayor que tenías es Ifá». Entonces Maki Awó se echó a llorar y se hincó delante de su Ifá; y cuando se hizo osode se vio este Ifá, Oggunda Ko, donde Ifá le decía que la oscuridad era su reino. Awó Benide le dijo: «Todo tiene remedio, pues Ifá es grande y misericordioso: tienes que darle un gallo a Eshu para que él lleve el mensaje a Orunmila a su tierra». Así lo hizo, pero Orunmila no quiso venir; entonces hubo que darle de comer a su Ifá y tocarle Aran Akaran, el gran tambor de Ifá, donde invitó a 16 Awoses de las otras tierras, y ellos, con Osun, le bailaron a Ifá y lo llamaron con este súyere: «Balimo ilemi balimo ilemi Ifa wakini Orunmila kankan Ifa». Encendieron la lámpara que tenía Osun, y Orunmila, al oír aquel ruido y aquellas luces en la tierra de la oscuridad, dijo: «Déjame ver qué pasa en la tierra, pues parece que están trabajando Ifá».

Cuando Orunmila llegó de nuevo a la tierra, vio cómo su hijo le daba de comer a su Ifá y al Sol, la Luna y la Tierra, y cantaba: «Olorun inle Awo inle oguere la oshura ire Awo»; y después de darle de comer se hincaba de rodillas y le cantaba: «Orunmila odara Barabaniregun enimi maya la kunfele Ifa». Entonces Orunmila se compadeció de su hijo, le puso la mano en la cabeza y le dijo: «Orunmila kobao odun koye kofidenu aye ilemi odun ire aye Awo odara» — y volvió de nuevo a vivir en casa de su omo. Todos los Awoses presentes cantaron: «Ire ire Orunmila yoba ire ire». Así el poder de Ifá volvió de nuevo a la casa de Oggunda Ko, y este aprendió que, a pesar de todos los poderes que tenga un Awó ajenos a Orunmila, ninguno es más grande que él. Nota: de aquí el secreto del Awó de este Odù — el gallo a Eshu cada dos semanas, el Osun de su tamaño con las 16 lámparas consagradas con palomas blancas, las dos gallinas a Orunmila que van al río, los dos ñames delante de Ifá y el collar de Orunmila que nunca debe faltar.

4Cuando Olofin vivía apartado (el sambo)🔒 Babalawo
5Nació el respeto entre Shangó, Oyá y Ogún🔒 Babalawo
6Cuando Obatalá consentía a su hija Oyá🔒 Babalawo
7Cómo Oggunda Ko pudo coger el poder de Awó🔒 Babalawo
8Cuando Oyá llevaba una vida de desenfreno🔒 Babalawo
9El camino de Eleré (Abikú)🔒 Babalawo
10Orunmila y los 400 Imalés: la creación de la tierra🔒 Babalawo
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Refranes · La voz de los mayores · Òwe

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