Patakíes · Los caminos del Odù
1El niño y el animal feroz
Un feroz animal aterraba a un pueblo; su última víctima fue una infeliz mujer que buscaba leña. Un pariente suyo, casi un niño, reflexionó: «si nadie vence a esa fiera, cualquier día mi madre caerá en sus garras». Tomó una lanza y un arpa del país y fue al bosque. Junto al río, la fiera le preguntó: «¿qué haces en mi reino sin temblar?» — «Vine a cazar animales pequeños; el arpa es para alegrar mi soledad con música». Curiosa, la fiera le pidió que tocara mientras se bañaba: se extasió con la melodía, y el niño aprovechó para preparar arco y flecha — el venablo la hirió de muerte en el corazón. En el pueblo no le creyeron: nadie podía creer tanta valentía en un niño — hasta que llegaron al río y vieron a la fiera con la flecha clavada en el corazón.
En un pueblo había un feroz animal que tenía aterrados a todos los habitantes de los alrededores. Con frecuencia ocasionaba muertes; la última de ellas resultó una infeliz mujer que fue a la selva en busca de leña para lumbre. Esa mujer tenía un pariente, un muchacho, casi un niño, que al oír la desgraciada noticia se puso a reflexionar: «Si no es vencida esa fiera, cualquier día mi madre se podrá hallar entre sus terribles garras». De la meditación pasó a los hechos: tomó una lanza y un arpa del país, y con esos instrumentos se encaminó al bosque en busca de la fiera.
Estaba junto al río cuando vio acercarse al terrible animal. Este, al ver al niño, le preguntó: «¿Qué haces en mi reino sin temblar?». El niño, impávido, respondió: «Soy hijo del pueblo cercano y vine a cazar pequeños animales». «¿Pero para qué quieres esos pequeños instrumentos — preguntó la fiera — que parecen inofensivos?». Él volvió a contestar: «Para alegrar mi soledad con la música». Curiosa, la fiera entonces le dijo: «Pues, mi amigo, mientras yo me baño, tú tocas ese instrumento». Dicho esto se zambulló en el río, mientras el niño arrancaba melodiosos sonidos a su arpa. El animal se extasió escuchando tan delicada música, y el niño aprovechó su enternecimiento para preparar su arco y flecha: le arrojó el venablo, que hirió mortalmente a la fiera en el corazón.
Contento con su triunfo, el niño regresó al pueblo y avisó a los pobladores del triunfo sobre el feroz animal, para que fueran a disfrutarlo con él. En el pueblo no le creyeron: nadie podía creer que un niño tuviera tanta valentía. Mayor fue la sorpresa cuando llegaron al río, y los curiosos pudieron comprobar que yacía el temido animal con la flecha clavada en el corazón. Nota: después de terminado el ebbó, el gallo se le da a Eshu, las palomas a Oshosi y las gallinas a Oshún; los demás ingredientes se preguntan a Ifá.
2La guerra entre Shangó y Ogún
En tierra yoruba, Ogún y Shangó mantenían una guerra interminable por causa de Oyá, que ya afectaba a todos los Oshas de esa tierra. Reunidos, determinaron que el único que podía intervenir era Olofin, y le mandaron un emisario con las quejas. Olofin se presentó, mandó a buscar a ambos, y ya presentes cogió las piezas que llevaba Ogún y se las entregó a Shangó, y las de Shangó se las entregó a Ogún: viendo este intercambio, se aplacó la furia de ambos y se acabó la guerra. Por eso aquí se intercambian las piezas de Ogún y Shangó, para que la persona tenga poder y termine la guerra con sus arayés.
En este camino, en tierra yoruba, mantenían una guerra interminable Ogún y Shangó, la cual estaba provocada por causa de Oyá. Dicha guerra ya estaba afectando a todos los Oshas que vivían en esa tierra, por lo que se reunieron para determinar qué hacer. Después de varias horas, determinaron que el único que podía intervenir entre Ogún y Shangó para que cesara dicha guerra era Olofin, por lo que enseguida mandaron un emisario para que le diera las quejas de lo que estaba pasando.
Olofin enseguida se presentó y mandó a buscar a Shangó y a Ogún. Ya los dos presentes, cogió las piezas que llevaba Ogún y se las entregó a Shangó, y las de Shangó se las entregó a Ogún. Y viendo este intercambio, se aplacó la furia de ambos y se acabó la guerra. Nota: aquí se intercambian las piezas de Ogún y Shangó para que la persona pueda tener poder y se termine la guerra que sostiene con sus arayés.
3Por qué el ganso es blanco
Osí, el ganso, vivía en la tierra con su mujer y sus hijos, y siempre tenía problemas con los demás porque no lo comprendían: un día determinó irse a vivir al cielo. Al poco tiempo bajó vestido de blanco, pues había hecho Santo, sintiendo un gran cambio en su vida; entonces llevó al cielo a toda su familia, que regresó como él, vestida de blanco, porque también hicieron Santo. Desde entonces el plumaje de los gansos es blanco — y por eso los Iyawó se visten de blanco.
En este camino, Osí — el ganso — vivía con sus hijos y su mujer en la tierra. Osí siempre tenía problemas con los demás, ya que no lo comprendían, por lo que un día determinó ir a vivir al cielo.
Al poco tiempo de estar en el cielo, bajó vestido de blanco, pues había hecho Santo, sintiendo un gran cambio en su vida; por lo que cogió a todos sus hijos y familia y los llevó para el cielo. Estos regresaron, como él, vestidos de blanco, porque también habían hecho Santo. Y desde entonces el plumaje de los gansos es blanco — y por eso los Iyawó se visten de blanco.
4El tomate🔒 Babalawo
5El camino del fango🔒 Babalawo
6Donde Orunmila comió gracias a Ogún🔒 Babalawo
7Ogún toma esposa🔒 Babalawo
8La pelea de Ogún y Obara🔒 Babalawo
5 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →