Obara Trupon

nº 117 de 256 · también Obara Otrupon, Ọ̀bàrà Òtúrúpọ̀n

La inteligencia de Obatalá: hay que ser muy astuto para este Ifá — Oyá se viste de nueve colores, y la casa caliente se refresca con omiero.

16 patakíes 6 eewó 9 ebbós y obras 16 refranes

¿Primera vez con un odù? Aprende a leer un odù →

Rezo del Odù— el que abre el registro

Obara Trupon Obara Tumo beye le awo Obara keke yeni mawa fun Otrupon keyegun guagua bashemi Ifá awo obaranere obone ereni fegua ayekun Elegba Osha obi aye obanire kaferefun Elegba.

SúyereObanire aye, obanire aye, awo beyeni Ifá odara beleri Ifá, obanire aye.
Orden en Ifá
Odù 117 de 256
Composición
Obara sobre Otrupon
Odù espejo
Otrupon Baraife
Santos que hablan
Ogún · Elegba (Eshu) · Oyá · Shangó · Osanyin · Azojuano · Obatalá

Nace · Ìbí LIBRE

  • El endoko (el ano).

  • El porqué Oyá se viste de nueve colores.

  • La inteligencia de Obatalá.

    Se debe ser muy inteligente para poder vivir con este Odù.

  • Donde Elegba comió perro con Ogún.

  • La tragedia como consecuencia de la imitación de los seres humanos.

    Los hermanos de Obanire quisieron imitar su gobierno sin su nobleza, y terminaron gobernando por la fuerza.

  • La rabia, la pulga, la sarna, la garrapata y todas las enfermedades parásitas del perro.

    Del castigo al perro traidor de la tierra Ñara Ñara.

  • Que se confeccione una muñeca para hacer ebbó.

  • El inshé-Osanyin para la salud, al pie de una mata o en una laguna.

Obara Trupon es el Odù número 117 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Obara: nace de Obara sobre Otrupon. En los tratados aparece también como Obara Otrupon u Ọ̀bàrà Òtúrúpọ̀n. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 16 patakíes (3 en texto íntegro), sus refranes, 9 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los ires y osogbos al detalle, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.

La lectura del signo

lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas

LIBRE

Obara Trupon — Obara Tumo — es el signo donde nació la inteligencia de Obatalá: hay que ser muy inteligente para vivir con este Odù. Aquí Oyá ganó sus nueve colores, y aquí nació la tragedia por imitación: no imite a nadie — su camino no se parece a ningún otro.

Su primera misión es de custodia: cuide a las niñas de la casa y no las deje solas con el padre o padrastro — la letra advierte del adulto que abusa y culpa a otro, como la jicotea que acusó al chivo. Y trae el protocolo: al nacer la criatura de esta letra, osode y ebbó a los siete días — y el mismo ebbó al padre, con separación a los siete años. La protección de los menores aquí es ley ritual.

«La calabaza se comió la cascarilla y la lluvia no pudo borrarla — la victoria de Obara Trupon vive por dentro.»El pulso de Obara Trupon

Su casa está caliente: refrésquela con omiero de prodigiosa y bleo blanco con el iyefá rezado del signo; hay algo enterrado en la puerta, y la letra recomienda mudarse. El enemigo vive al frente o al lado: no coma ni beba fuera, no vaya a la reunión a la que lo conviden, y los líos de justicia se alejan con baños de pega-pollo y vencedor.

La fuerza bruta le está prohibida: vivir atropellando, vejando o esclavizando sería su ruina — la inteligencia de Obatalá es su única arma legal. Si está enfermo y los médicos no encuentran nada: ebbó primero, y después el médico hallará. Y a la pareja que no logra hijos, esta letra trae soluciones: sacrificio a los Orishas, y las concepciones llegan.

Su victoria es interior, como la de la calabaza: aprendió a comerse la cascarilla — y la lluvia de sus enemigos ya no pudo borrarla: el triunfo apareció en su cuerpo al escampar. Tres gallos al camino vestidos de mariwó para prosperar, y la lección guardada: que su victoria viva por dentro, donde el enemigo no la alcance.

El signo en una frase

Proteja a las niñas, refresque su casa y gane con inteligencia — que el triunfo de Obara Trupon se lleva por dentro, donde nadie lo borra.

El diagnóstico

habla · prohíbe · recomienda

LIBRE LA LIBRETA

Habla LIBRE

Ifá de soluciones para la infertilidad y los abortos: la persona deberá sacrificar a los Orishas para tener concepciones.
Kaferefún Elegba: aquí Elegba comió perro con Ogún.
Ifá de la casa caliente: hay que estar refrescándola con omiero de prodigiosa y bleo blanco con iyefá rezado del Odù.
Que hay que cuidar a las niñas de la casa y no dejarlas solas con el padre o padrastro: este Ifá advierte del adulto que abusa y le echa la culpa a otro — como la jicotea, que acusó al chivo. Proteja a las menores.
Que si este Odù aparece para una embarazada, a los siete días de nacer la criatura se le hace osode y ebbó — y el mismo ebbó al padre en ese instante, para que en el futuro no someta a la hija a actos deshonestos: a los siete años se le separa del padre.
Que la persona se encuentra muy mal de salud y se cansa de ir al médico sin que le encuentren nada: haga ebbó, y después vaya al médico.
Que sus enemigos no dejarán de hacerle daño para dejarlo sin empleo, sin salud y sin posición; y que el enemigo vive frente a su casa o a un lado de ella.
Que la mujer tiene que casarse con un viejo para buscar la felicidad.
Que hay algo enterrado en la puerta de la casa, y que la persona debe mudarse de donde vive.
Que hay líos de justicia; para alejar la policía, baños de pega-pollo y vencedor en polvo.
Enfermedades del signo: parásitos, sistema circulatorio, hemorroides, problemas digestivos (úlceras) y problemas en la sangre; la mujer padece de hemorroides.
De que no se puede vivir apoyado en la fuerza bruta, atropellando, vejando y esclavizando a los demás: eso sería su ruina y su perdición.
De que no se le pueden echar a los demás las culpas de lo que sucede, ni formar escándalo: sea obediente, que si no, pierde.
De que usted dice que está enfermo y no lo está, y no oye los consejos de Orunmila.
De que lo van a convidar a una reunión: no vaya; y no coma ni beba fuera de su casa, que por ahí le viene el daño.
De que usted quiere hacerle un daño a otra persona: no lo haga, que no le conviene.
De que oirá hablar de la muerte de un rico: déle de comer a su cabeza.
De que hay una persona enferma que hizo algo fuera del orden, y el santero no le da a tomar hasta que no le echen al muerto.
De que piensa ir a un paraje: no vaya antes de hacer ebbó, para que no pierda.

Eewó · prohibiciones LIBRE

El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.

No se puede comer coco, ñame ni maní.
No se puede bautizar a nadie.
No se puede vivir apoyado en la fuerza bruta.Atropellar, vejar y esclavizar sería su ruina, como los hermanos de Obanire.
No eche culpas ni forme escándalo.Pierde.
No coma ni beba fuera de su casa.Por ahí le viene el daño; no vaya a la reunión a la que lo convidan.
La mujer no debe dejar al esposo solo con sus hijas.Este signo obliga a vigilar y proteger a las menores de la casa.

Recomendaciones LA LIBRETA

Refresque la casa con omiero de prodigiosa (ewe dundún) y bleo blanco (tete-nifá) con iyefá rezado del Odù, y baldeos con hierbas de Obatalá.
Déle un gallo a Shangó y otro a Yemayá: antes de darlos, las cabezas en la acera de la casa llamando a Elegba y a Shangó, y después iyefá y miel en los picos.

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Los patakíes

la historia primero — los caminos del Odù

LIBRE LA LIBRETA
1Las hormigas soldado, la lombriz y la mosca

Se hizo adivinación para la hormiga soldado (Ijalo), la lombriz (Ekolo) y la mosca (Eshinshin), con el aviso de que la guerra ya venía encima. A Ijalo le correspondía darle a Eshu un chivo junto con un cuchillo; a Ekolo y a Eshinshin, un chivo. Ijalo cumplió; Ekolo se negó. Eshinshin, apenas terminó su ofrenda, se metió a la manigua y levantó ahí, escondida, una casa sin puertas ni ventanas. Para entonces el conflicto ya había estallado. Eshu llevó a las tropas invasoras derecho hacia las hormigas soldado, pero antes les había armado la boca con el cuchillo de aquel sacrificio: ellas buscaron resguardo metiéndose entre las filas del enemigo y, con esa arma, mordían a cualquiera que intentara frenarlas. La lombriz corrió también a esconderse; como lo hizo por en medio de las hileras de hormigas, quedó hecha pedazos por sus cuchillos.

Cuando la pelea empezaba a ceder, unos cuantos vaciaron el palacio del rey y guardaron lo robado en la casa de Eshinshin. Así la acusaron de haberse llevado los bienes reales; en el juicio no tuvo con qué defenderse, la hallaron culpable y le dictaron pena de muerte. Fue entonces cuando Eshu tomó forma de muchacha y le preguntó si nadie le había hecho adivinación. La mosca reconoció que sí había consultado a Orunmila y que no sacrificó, y le rogó que la ofrenda se hiciera en su nombre; quedó cumplida de inmediato. Llegado el día de la ejecución, Eshu movió al hombre de confianza del rey y al jefe del tribunal para que suplicaran clemencia: la falta de la mosca no daba para quitarle la vida. El juez propuso otra salida — que se le advirtiera no volver a habitar la manigua y que en adelante se quedara cerca de donde hubiera dos o más personas asentadas. De ahí viene que las moscas anden en los pueblos hasta el día de hoy. En Igbodu: se anuncia un problema; entregue a Eshu un chivo con un cuchillo y saldrá con vida de cualquier pleito.

2La cabeza y los colmillos del elefante

Ebara Turukpon registró a la cabeza del elefante y a los colmillos que ella carga. El aviso fue para las dos: sacrifiquen, o van a quedar tiradas en el monte una vez que el resto del animal se lleve a la casa. Solo los colmillos atendieron.

De ahí que, cuando un elefante cae en el monte, de su cabeza únicamente se recojan los colmillos y todo lo demás se abandone. Cuando este Ifá aparece: sacrifique con un pedazo de tela blanca y un chivo, para no extraviarse en el monte ni en tierra lejana de la suya y morir allá.

3El duende y la escobilla

Obara Turukpon registró al duende (Imere) cuando este venía a la tierra: ofrendó un chivo y una escobilla, pero el hombre que iba a ser su padre no hizo lo suyo para librarse de perder a un hijo pequeño. El niño nació y, gracias a lo que había cumplido en el cielo, pasó la infancia con vida; ya de adulto, en cambio, murió de golpe. Para entonces sostenía él solo la casa, de modo que sus padres quedaron en la pobreza. El padre trabajaba una granja; y el muchacho, viendo desde el cielo aquel sufrimiento, pidió a sus amigos que lo acompañaran a echarle la mano en la granja. El padre desyerbaba un pedacito y se retiraba a casa; de noche llegaba el hijo con su cuadrilla de duendes y dejaba limpia toda la maleza. Lo mismo pasó con los árboles, con los tocones y con el arado. Queriendo saber de quién era esa mano invisible, el padre fue por adivinación: le indicaron esconderse en la manigua cerca de la medianoche, con un plato de calabaza en la mano.

Faltaba poco para las doce cuando vio a su hijo muerto al frente de la cuadrilla, cada quien montado en una escobilla. Mientras abrían los surcos para los ñames, el padre se apoderó de la escobilla del muchacho. Terminada la labor, ya casi de mañana, cada duende tomó la suya y la del hijo no apareció por ningún lado; buscó sin resultado, y sus compañeros terminaron por dejarlo y volvieron al cielo, y al quedarse solo levantó este canto: «oni mu urumi mumi, ebara tiele, oloye». Sin esa escobilla no había manera de volver arriba. Amaneció, salió el padre y lo abrazó; uno y otro se echaron culpas — «¿no veías cómo sufría desde tu partida?» «por eso venía a tenderte una mano» — hasta que la pasión con que le hablaba su padre lo venció, y no le quedó más camino que regresar a la casa con él, aun a costa de perder el poder de retornar al cielo. La búsqueda siguió, callada, mientras el padre mantenía con llave el cuarto donde tenía guardada la escobilla. Pasado un tiempo bajó la guardia, convencido de que el muchacho ya se había resignado a quedarse: un día tomó de más, se emborrachó, dejó colgado en la sala el pantalón con la llave y se quedó dormido. El hijo revisó los bolsillos, dio con la llave, abrió el cuarto, encontró la escobilla — y casi enseguida partió al cielo, donde volvió a juntarse con sus colegas. Desde ese suceso, ningún habitante del cielo pudo ya ayudar con sus propias manos a nadie que viva aquí. Cuando este Odù aparece: sacrifique con tela blanca, chiva y calabaza, para que el hijo que es ave de paso no lo abandone y vuelva al cielo.

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Refranes de Obara Trupon · Òwe

la sentencia y lo que te está diciendo

LIBRE LA LIBRETA

De fracaso en fracaso, por porfiado.

Shangó rehusó el carnero y terminó colgado de la soga; Olobara se burló y el tronco lo tumbó. La porfía de este signo encadena un fracaso con otro — el primer ebbó desoído es la semilla de todos los demás.

Yo violo, y al otro le caerá la culpa.

Es la denuncia del signo, no su permiso: la jicotea culpó al chivo y al gallo de su propio crimen. Donde salga este Ifá, vigile a las menores de la casa y desconfíe del escándalo ruidoso — suele armarlo el verdadero culpable.

Los enemigos me tienen rodeado.

Viven al frente o al lado, calientan la casa y envenenan la comida de la reunión. La defensa de este Odù es doméstica: baldeos de Obatalá, cabezas de gallo en la acera enemiga, y no comer fuera de su casa.

Nací, y debo regresar al cielo.

Por mi locura, la corrupción está en mi familia.

Pocos mueren sin antes enfermar, pero nadie se va con deudas.

El incesto afecta la prole del hombre.

Destino que se pierde jamás se encuentra sin ayuda.

El que con lengua mata, sin lengua muere.

La yagruma no tiene corazón, pero tiene dos caras.

La mala estrategia nos vence.

Es más fácil encontrar aguja en un pajar que lealtad entre rivales.

No hay juez más justo que Olorun.

Solo disfruta una obra quien la finaliza.

Todo camino es fácil para el que tiene fe.

El espléndido tendrá más para dar y el tacaño más que pedir.

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Preguntas frecuentes

sobre Obara Trupon

LIBRE

¿Qué significa el Odù Obara Trupon en Ifá?

La inteligencia de Obatalá: hay que ser muy astuto para este Ifá — Oyá se viste de nueve colores, y la casa caliente se refresca con omiero.

¿Qué número es Obara Trupon entre los 256 Odù de Ifá?

Obara Trupon es el Odù número 117 de los 256 de Ifá, de la familia de Obara: nace de Obara sobre Otrupon.

¿Qué orishas hablan en Obara Trupon?

En el Odù Obara Trupon hablan Ogún, Elegba (Eshu), Oyá, Shangó, Osanyin, Azojuano y Obatalá.

¿Cuál es un refrán del Odù Obara Trupon?

Uno de los refranes de Obara Trupon dice: «De fracaso en fracaso, por porfiado».

¿Qué incluye La Libreta?

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La familia de Obara

los 16 caminos

Este es 1 de 256

Cada punto es un Odù con sus caminos, sus obras, sus eewó y sus rezos. El encendido es el que acabas de leer. Los otros 255 te esperan.

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