1La adivinación antes de abandonar el cielo
Advertido de que sería próspero pero con muchos problemas, sacrificó en el cruce de caminos y recibió la bendición de Dios. En la tierra era tan pobre que pidió prestadas las telas para decorar su altar. Seke, la hija del Obá, se le ofreció en matrimonio pese a su pobreza; el rey lo halló apuesto, mandó joyas y no cobró dote. Su granja floreció, y la hija de Olokun, prendada de sus ñames en el mercado, llegó también a casarse con él con todas sus riquezas. Cuando el rey vio cuán próspero se había vuelto, lo hizo Shasere y Primer Ministro del reino.
Antes de salir para el mundo, fue advertido de que hiciera sacrificio, porque iba a ser muy próspero, pero simultáneamente tendría muchos problemas: el sacrificio en Orita-Ijaloko con un mazo de ñames, un racimo de plátanos, maíz, ñame molido y una bolsa de monedas. Lo realizó, y fue donde estaba Dios a recibir la bendición antes de dejar el cielo. En la tierra se puso a trabajar el campo y a practicar el Ifismo, pero no le iba bien y no podía costear un matrimonio. Invitó a otros Awoses a adivinar para él: debía repetir el sacrificio, decorar su altar de Ifá, servirlo con una gallina y darse un coco a la cabeza. Era tan pobre que tuvo que pedir prestadas las telas para decorar el altar; en la matanza de la gallina, la sangre manchó la tela prestada, y más tarde devolvió las telas a su dueña agregándole bebidas y kolanuts.
Un día, parado frente a su casa bien temprano, vio pasar a Seke, la hija del Obá. Ella le explicó que venía a visitarlo, y en la casa le dijo que venía a ofrecérsele en matrimonio, porque había observado que hacía mucho tiempo que no tenía esposa. Él replicó que era un campesino pobre, sin dinero para mantener una esposa; ella insistió de todas formas. Después de vivir con él cuatro días, volvió a informarle su decisión a su padre, que pidió conocerlo. Obara Oshe no quería ir por no tener ropa presentable — «no estás invitado a un desfile de ropas ricas», razonó ella — y fue. El rey lo encontró muy apuesto, aprobó el matrimonio de inmediato, mandó a sus tesoreros a llevar joyas a la casa del esposo, y no pidió dote: solo un homenaje anual. La esposa comerciaba con el capital de su padre, la granja floreció, y pronto construyó su propia casa. Al finalizar el año mandó a su suegro los mejores ñames con plátanos, maíz y kolanuts, e hizo que su esposa vendiera muchísimos ñames en el mercado. Allí, la hija de Olokun encontró los ñames muy atractivos, y al saber que eran de la granja de Obara Oshe, se prometió conocerlo: despidió a sus pajes, fue a su casa y le dijo que venía a casarse con él. «No tengo nada, soy un simple granjero», replicó; ella insistió en que con la granja era suficiente, y a los cinco días volvió con su equipaje y sus riquezas — solo entonces se supo que era la hija de Olokun. Le dijo a Seke que no fuera más al mercado: a partir de ese momento ella comerciaría para la familia. Obara Oshe se convirtió en un personaje muy próspero, y cuando el rey lo vio, lo hizo Shasere y Primer Ministro del reino.
2Las marcas tribales
Akpere y Awosi subieron al cielo a aprender a hacer las marcas tribales. Akpere aprendió completo; a Awosi, con la primera marca en la espalda, le bastó para decir al maestro que ya estaba preparado. De vuelta en la tierra, Akpere diseñaba marcas de varias formas — y Awosi solo sabía hacer una marca simple. Por eso algunas tribus tienen una sola marca tribal y otras muchas. Sea paciente y humilde en lo que aprende: no alardee de sus conocimientos.
«El síndrome del todo-lo-conozco previno a Awosi de adquirir el mismo nivel de conocimiento que Ukpere» fue el nombre del Awó que hizo adivinación para Akpere y Awosi cuando iban al cielo a aprender cómo hacer las marcas tribales. Cuando llegaron ante el marcador de cuerpos del cielo, Akpere fue el primero en aprender; después fue el turno de Awosi — y tan pronto le hicieron la primera marca en su espalda, le dijo al maestro que ya estaba preparado para hacer todas las marcas. El maestro los despidió para que regresaran a la tierra a marcar a otros de la misma forma en que los marcaron a ellos.
Akpere fue capaz de diseñar marcas de tribus de varias formas; pero cuando Awosi llegó a su casa, solamente sabía hacer una marca simple, y no sabía hacer otras. Es por eso que algunas tribus tienen una sola marca tribal y otras tienen muchas. En registro ordinario: sea paciente y humilde en los negocios o comercios que está aprendiendo, para que pueda conocer todo de la profesión — evite alardear de sus conocimientos.
3Okpere, el esclavo adivino
Okpere, el esclavo de Onidoko, encontró a su amo lamentándose de no tener hijos y decidió ayudarlo: preparó las medicinas para el amo y sus esposas, y viajó a la práctica de Ifá. Al regresar, cada esposa le había dado un hijo, y la felicidad familiar era visible: Onidoko le agradeció dándole la libertad. Ponga sus confidencias en conocimiento de sus sirvientes: ellos pueden resolverle sus problemas.
«Obara Oshe no se manifiesta para otros, excepto para aquellos a quienes les aparece en adivinación y hacen el sacrificio señalado»: ese fue el Awó que hizo adivinación para Okpere, el esclavo de Onidoko, cuando iba a emplear el arte de Awó para resolver los problemas de su amo.
Cuando Okpere encontró a su amo lamentándose de no tener hijos, decidió ayudarlo: preparó las medicinas necesarias que debían utilizar su amo y las esposas, y después viajó para la práctica de Ifá. Pasado un tiempo regresó del viaje: las esposas de Onidoko le habían dado un hijo cada una, y era visible la felicidad familiar. Onidoko agradeció a Okpere su ayuda y le mostró cuánto lo apreciaba dándole la libertad. En registro ordinario: ponga en conocimiento de sus sirvientes sus confidencias, para que ellos lo ayuden — ellos pueden resolverle sus problemas.
4El rey destronado🔒 Babalawo
5El Babalawo que mató para las divinidades sin comer sus carnes🔒 Babalawo
6Lagboburu, la madre de Ogún🔒 Babalawo
7Cuando Olofin reunió a todos los pájaros🔒 Babalawo
8El Awó torpe🔒 Babalawo
9El maestro y el aprendiz🔒 Babalawo
10Cuando el Diablo destruyó a los hombres🔒 Babalawo