Patakíes · Los caminos del Odù
1Las cuatro hermanas del cielo
La Tigresa, la Leoparda, la Cebra y la Gata Montés bajaron al mundo; solo la Gata hizo todos los sacrificios. La Tigresa, a medias, pisaba sus presas con la mano izquierda y no podía comerlas: el cazador la mató, y sus cachorros murieron sin leche; a la Leoparda también la mató el cazador. La Cebra sacrificó con dinero prestado — y sus siete acreedores se devoraron unos a otros al venir a cobrar, sin quedar nadie a quien pagar. Por eso los gatos no se sacrifican ni se comen, y crían a sus hijos sin problema.
Cuatro hermanas decidieron venir al mundo al mismo tiempo: la Tigresa, la Leoparda, la Cebra y la Gata Montés. Fueron donde Obara Iwori, que les mandó sacrificar una gallina, una jicotea y materiales podridos, hacer fiesta a sus animales para obtener respeto universal, y sacrificar muy especialmente contra el peligro del infortunio, sirviendo cada una las cabezas: la Tigresa con carne de res, la Leoparda con abundante carne, la Cebra con guineas y la Gata Montés con ratas y pescados. La Gata hizo todos los sacrificios y, por insistencia de Orunmila, dejó la cabeza en lo alto de una loma; la Tigresa sirvió la cabeza pero falló en lo demás; la Leoparda y la Cebra rehusaron sacrificar. Una mañana, la Tigresa cazó un antílope para sus cachorros; al descuartizarlo cayeron frutas del árbol, se asustó y lo pisó con la mano izquierda — y los tigres no comen carne que hayan pisado con la mano izquierda. Lo abandonó, cazó un venado, y le ocurrió lo mismo: volvió hambrienta, y antes de llegar a casa el cazador la mató. Sus cachorros murieron por falta de leche. A la Leoparda también la mató el cazador cuando buscaba comida para sus crías.
Cuando la Cebra vio lo sucedido, corrió donde Orunmila por otra adivinación, y pidió prestado para comprar los materiales, prometiendo pagar tras las primeras lluvias: sus prestamistas fueron la Lombriz, la Gallina, la Zorra, sus cuñados — los esposos de la Tigresa y la Leoparda —, el Cazador y la Boa. Tras la primera lluvia vinieron a cobrar, y ella les pidió esperar afuera mientras contaba el dinero. La Gallina vio a la Lombriz y se la comió; la Zorra se comió a la Gallina; el Leopardo se comió a la Zorra; el Tigre mató al Leopardo; el Cazador disparó al Tigre; la Boa, que seguía de cerca al Cazador, fue pisada por este al retroceder y lo mordió — él la mató con su machete, pero el veneno lo mató a él. Los siete acreedores se eliminaron unos a otros, y no quedó nadie a quien pagarle. La Gata, la única que sacrificó, escapó ilesa: por eso los gatos no se usan en sacrificios, su carne no se come, y sus hijos se crían pequeños sin ningún problema. Si este Ifá aparece en Igbodu, pregúntese si la persona es uno de cuatro hermanos: cada uno debe servir a Eshu con chivo, pan y ekó, a Ogún una jicotea, y hacer fiesta con toda la familia.
2El brujo que salvó a su hijo del culto
Un brujo celebraba en su casa los encuentros del culto sin que su familia lo supiera; su hijo pícaro los espiaba, y los brujos lo castigaron quitándole tras cada encuentro un pedazo de intestino y de hígado: el niño desarrolló un mal estomacal crónico. A punto de morir el muchacho, Ifá le reveló al padre la causa: convocó otro encuentro, rogó por la vida de su hijo, y pagó la transgresión con la efigie de barro, un chivo, huevos y aceite de palma. El niño sanó — y nunca más celebró encuentros en su casa.
Él era un brujo, y los encuentros de su culto se hacían frecuentemente en su casa, sin que descubriera a los miembros de su familia qué tipo de reuniones eran. Tenía un hijo muy pícaro que acostumbraba espiar los encuentros; cuando los brujos lo supieron, decidieron castigarlo quitándole un pedazo de intestino y de hígado después de cada encuentro, y el chico desarrolló un problema estomacal crónico.
Cuando el muchacho estaba a punto de fallecer, el padre consultó a Ifá, que le reveló que los miembros de la secta estaban matando a su hijo, y le dijo que propiciara otro encuentro con todos los miembros y apelara a ellos para salvarle la vida. En el encuentro le explicaron que el chico los espiaba, y por eso querían vaciarle el estómago. Él les rogó y preguntó qué podía hacer en compensación: debía hacer una efigie de su hijo con barro tomado de la parte de atrás de una colina, un chivo, huevos y abundante aceite de palma. Llevó los materiales al siguiente encuentro, y su hijo se puso bien. Después de esto, no realizó más encuentros en su casa. Cuando este Ifá aparece en Igbodu, es probable que la persona sea miembro del culto de Iyami Oshoronga: debe servir inmediatamente a la Noche con un chivo para evitarles problemas a sus hijos, y no celebrar encuentros del culto en su casa; en registro ordinario, sírvale un conejo a la Noche.
3Las hadas del otro mundo (los Abikú)
A Obara se le advirtió construir su casa en la frontera entre el cielo y la tierra, cerca del Otro Mundo — la tierra de los Abikú — y servir a Eshu en la unión de dos caminos. Los Abikú pasaban por su casa antes de visitar la tierra, pero no querían sacrificar; Orunmila aprendió cómo amarrarlos y avisó a los padres cómo retenerlos. Cuando los Abikú descubrieron que les obstruía los planes, decidieron venir al mundo a través de los hijos de los sacerdotes de Ifá: por eso los Awoses son propensos a tener hijos Abikú.
Obara ba le ra Ogun, Babalawo de Imere, adivinó para los habitantes de Imere. Cuando él iba a abandonar el cielo, le advirtieron construir su casa en la frontera entre el cielo y la tierra, en un lugar cercano al Otro Mundo — la tierra de las hadas o duendes, los Abikú — y servir a Eshu con un chivo macho en la unión de dos caminos, agregando doscientos plátanos, ñames, pedazos de carne y semillas de maíz. Hizo el sacrificio y construyó su casa cerca del cruce de caminos, no lejos de la tierra de los Abikú.
Los Abikú, al visitar la tierra, debían pasar antes por la casa de Obara para adivinar y saber cómo obtener el máximo beneficio de su breve estancia; pero no estaban dispuestos a sacrificar, y Orunmila conoció cómo amarrarlos a la tierra: decidió avisar a los padres de los niños Abikú y explicarles cómo retenerlos. Cuando ellos descubrieron cómo Orunmila les obstruía sus planes, decidieron venir a la tierra a través de los niños parientes de los sacerdotes de Ifá — por eso los sacerdotes de Ifá son propensos a tener niños Abikú. Cuando este Odù aparece en registro ordinario: le están haciendo una trampa sucia, pero haciendo sacrificio la vencerá y conocerá el fondo de todo.
4Cómo Orunmila amarró a los Abikú🔒 Babalawo
5Oro, el culto secreto, y sus hijos🔒 Babalawo
6El muro del rey de Benín🔒 Babalawo
7El encantamiento de la memoria de Orunmila🔒 Babalawo
8Cuando el mundo declaró al dinero lo más importante🔒 Babalawo
9Ifá-Wa: las etapas de la grandeza🔒 Babalawo
10La pérdida de la memoria🔒 Babalawo
11Las dos mujeres de Obara Iwori🔒 Babalawo
12La enfermedad de Obara Wereko🔒 Babalawo
13El conejo enemigo de Obatalá🔒 Babalawo
14La discusión de la cabeza🔒 Babalawo
11 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →