Patakíes · Los caminos del Odù
1Por qué Shangó carga con Ogué
Ogué, el curandero, fue mandado por Obatalá a curar a una mujer enferma; Shangó le dijo al esposo: «Ve a tu casa, que ella te es infiel con Ogué». El marido corrió con el machete; Ogué saltó por la ventana y cayó en un hoyo. Obatalá aclaró la mentira, obligó a Shangó a sacarlo con su maña, y sentenció: «Por mentiroso, mientras el mundo sea mundo, tú tendrás que cargar a Ogué encima de ti». To iban Eshu — por eso Ogué vive sobre la batea de Shangó, y para el Awó comen juntos.
Ogué era un hombre que tenía fama de médico, o más bien de curandero, y en la tribu lo tenían como médico. Había un matrimonio cuya mujer estaba enferma, y Obatalá mandó a Ogué para que tratara de curarla. Ogué fue a la casa; pero Shangó lo vio entrar, fue al lugar donde trabajaba el esposo de la enferma y le dijo: «Ve a tu casa ahora mismo, para que veas que ella te es infiel con Ogué, el curandero». El esposo le creyó, se enfureció, dejó el trabajo, y cogiendo un machete corrió para su casa.
Al llegar vio a su mujer acostada y a Ogué parado delante de la cama: empezó a injuriarlos, y sacando el machete trató de agredir a Ogué. En ese cuarto había una ventana por la que Ogué pudo saltar; salió corriendo con el esposo detrás, y como no conocía el camino, cayó en un hoyo del que no podía salir. Acertó a pasar Obatalá, que preguntó qué sucedía; el esposo le contó furioso lo que había dicho Shangó, y Obatalá — que sabía bien lo sucedido — le dijo: «Eso es mentira de Shangó: Ogué fue a tu casa a curar a tu mujer por mandato mío». Obatalá mandó a buscar a Shangó y le dijo: «Tú eres el responsable de todo esto: por lo tanto, tú eres el que tiene que sacar a Ogué del hoyo». Shangó se valió de su maña y pudo sacarlo. Cuando Ogué estuvo afuera, Obatalá se dirigió a Shangó: «Por mentiroso, te ordeno que mientras el mundo sea mundo, tú tendrás que cargar a Ogué encima de ti». To iban Eshu. Para el Awó, Shangó y Ogué comen juntos.
2Deyi, el ganadero tacaño
Llamaron a Obara Ogunda a curar a Deyi, el ganadero muy enfermo. De noche, las brujas del pueblo le revelaron la causa: su tacañería — con grandes ganancias, jamás sacrificó. En la adivinación, Deyi rehusó amablemente el sacrificio de dos de cada pájaro y animal, y el Awó se fue enojado. Deyi sanó y volvió a sus negocios — hasta que un día todos sus pájaros y animales recogieron sus cosas y huyeron cantando al bosque. Hizo entonces el sacrificio y salvó su vida: pero ya había perdido su ganado.
Se le pidió a Obara Ogunda que cuidara a Deyi, el ganadero, cuando estuvo muy enfermo. Cuando llegó a la casa era muy tarde para adivinar, y prometió hacerlo a la mañana siguiente; el pueblo estaba principalmente habitado por mujeres. Tarde en la noche, el culto del pueblo a las brujas le envió algunas brujas: al preguntarle qué había venido a hacer, explicó que debía encontrar qué hizo Deyi para enfermar de esa forma sin responder al tratamiento. Las brujas le dijeron que el hombre estaba enfermo por su tacañería: a pesar de las grandes ganancias de su ganadería, no consideraba necesario sacrificar; y le advirtieron que, si quería que sanara, había que sacrificar a la Noche con dos pájaros y dos de cada uno de los animales.
En la mañana, cuando Obara Ogunda adivinó, le dijo a Deyi que solo sanaría sacrificando dos de cada uno de los diferentes pájaros y animales. Él, amablemente, rehusó; el Awó, enojado, regresó a su casa sin hacer nada más. Deyi se puso bien y volvió a sus negocios. Un día regresó del mercado — y todos sus pájaros y animales se habían metido en su habitación, recogido sus cosas, y echado a correr hacia el bosque, cantando «ija bele ta ko ko». Al saber lo ocurrido, mandó a buscar rápidamente a Obara Ogunda: finalmente hizo el sacrificio y salvó su vida — pero ya había perdido su ganado. En Igbodu: una chiva a los ancestros, un perro a Ogún y una chiva a la Noche; en registro ordinario, chivo a Eshu y gallo a Ogún.
3Agbe y el cocodrilo
El pájaro Agbe era amigo del cocodrilo Onne: ambos sacrificaron — la guinea el pájaro, el chivo y el tablero de Ifá el cocodrilo. Onne le pidió ayuda contra los humanos que lo perseguían, y Agbe prometió avisarle. Cuando los hombres llegaron con sus instrumentos, Agbe cantó «onne waka waka, gbe kpakoru»: el cocodrilo se hundió y se cubrió la cabeza con el tablero — y ni el veneno derramado en el agua lo afectó. Así desarrolló su estrategia de supervivencia.
El pájaro llamado Agbe era amigo del cocodrilo, Onne. Ambos fueron por adivinación, y se les dijo que debían hacer sacrificio: Agbe una guinea, y Onne un chivo y el tablero de Ifá. Hicieron los sacrificios. Onne le explicó a Agbe que los seres humanos estaban detrás de él, y le pidió ayuda; Agbe le aseguró que siempre le daría una señal cada vez que sus enemigos humanos estuvieran por atacarlo.
Poco después llegaron los hombres con instrumentos para capturar a Onne. Tan pronto Agbe los vio, comenzó a cantar «onne waka waka, gbe kpakoru», muchas veces. Cuando Onne oyó el aviso, se introdujo dentro del agua y se cubrió la cabeza con el tablero que le habían preparado tras el sacrificio; y a pesar del veneno que los cazadores derramaron en el agua, no lo afectó. Así desarrolló su estrategia de supervivencia. En registro ordinario: sirva a Eshu con un chivo, incluyendo el hueso de un cocodrilo y una pluma roja de Agbe, para sobrevivir a las diabólicas maquinaciones de sus enemigos.
4Gberesi, la novia de Ominikun🔒 Babalawo
5Las dieciséis brujas🔒 Babalawo
6El rey de Idanren y el dios extranjero🔒 Babalawo
7Olofin Iwatuka y la casa llena🔒 Babalawo
8Olu-Iwo y la muerte prematura🔒 Babalawo
9Babá Luaye, el espiritista🔒 Babalawo
10Los peces chiquitos que no hicieron ebbó🔒 Babalawo
11Los dos soldados🔒 Babalawo
12La pérdida de los pies🔒 Babalawo
13Cuando Ogué no tenía dónde vivir🔒 Babalawo
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