Patakíes · Los caminos del Odù
1La guerra de Olokun y Obatalá
Olokun amenazó con acabar con todos los hijos de Obatalá, las aguemas. Obatalá, con las hierbas de Osain y el ebbó de Orunmila, regó maíz que germinó al instante; Olokun lo tomó por un gran ejército y pidió la paz.
Los hijos de Olokun se quejaban de las aguemas, hijos de Obatalá, que los tenían intranquilos. Olokun, orgulloso de un monstruo a su servicio, fue a la tierra de Obatalá cantando. Obatalá, que pescaba, oyó su bravura y temió por sus hijos; las aguemas rezaban y él les respondía con Iré Ashegun Otá. Olokun lo amenazó: «acabaré no solo con tus hijos de esta tierra, sino con todos, y te quedarás solo». Obatalá, sabiéndose sin fuerzas contra el monstruo, se echó a llorar.
Con su agogó fue a casa de Osain, que le dio hierbas y lo mandó a Orunmila; este le vio Iwori Wode y le marcó ebbó, mandándolo regar su contenido —maíz— en Enifa. Por virtud de Osain, el maíz germinó y echó espigas al instante; las aguemas chocaban dentro del maizal haciendo gran ruido. Olokun, que tenía a su monstruo listo, se asomó a Onika, vio todo cubierto de maíz y lo creyó un gran ejército armado. Asustado, le dijo a su monstruo: «contra eso no podemos luchar; hay que hacer las paces con Obatalá». Así este Ifá se volvió Iré Ashegun Otá.
2Los consejos de Orunmila
Una mujer casada, aburrida de su marido que tenía una querida, quería sacarlo de allí a golpes y temía que él le echara brujería. Antes de irse fue a Orunmila, que le marcó ebbó y le dio consejos, y la situación se resolvió.
Una mujer que había vivido a su manera tenía dos hijos varones ya con relaciones. Se casó con un hombre y tuvo dos hijos más, pero él se echó una querida cerca de la casa, y ella se aburrió a tal punto que no quería tener contacto con él. Tuvo un querido, pero temía que el marido violento la matara, y llegó a pensar que él le echaba brujería. Quiso sacarlo de la casa de la querida y golpearlos a ambos, pero por los hijos no hacía nada. Determinó irse, pero antes fue a Orunmila, que le marcó ebbó y le dio unos consejos, y así se resolvió la situación.
3La libertad de vida
Una mujer de bar se unió al único hombre que no la enamoraba, pero se sintió encerrada. El Awó le mandó dar una fiesta diciendo al marido que era para los Jimaguas; él vio que era de hombres del bar y, abochornado, se fue.
Había una mujer bellísima que trabajaba en un bar; todos la enamoraban, pero ella no aceptaba a ninguno. Un hombre iba, se tomaba unos tragos, pagaba y se marchaba dejando el vuelto, sin decirle nada, lo que la intrigó. Un día ella le devolvió el vuelto, conversaron, y él le explicó que estaba enamorado pero procedía distinto. Se unieron, pero con el tiempo ella se sintió encerrada y quería su libertad.
Fue a un Awó, que le vio este Ifá y le dijo que hiciera ebbó y diera una fiesta, pero que le dijera al marido que era para los Jimaguas; que invitara a sus amigos, y que aunque la fiesta fuera a las 8, la hiciera a las 6. Ella lo hizo y contrató una orquesta. Cuando llegó el marido y vio que no era una fiesta de niños sino de hombres del bar, se dijo «qué papel he hecho yo», y abochornado se fue para no volver. La libertad no es libertinaje.
4El buey y el pajarito🔒 Babalawo
5El toro y el gorrión🔒 Babalawo
6Cuando Orishaoko vivía con Yemayá🔒 Babalawo
7Odu Isalaye de Orisha-Oko🔒 Babalawo
4 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →