Había dos príncipes intrigados por lo que contaban los pobres sobre sus sufrimientos. Acudieron a Orunmila para que les enseñara la pobreza extrema, el hambre y el atraso. Orunmila se rio y les contestó que pedían una locura, algo que nadie busca ver por gusto. Ellos replicaron que contaban con dinero de sobra. Orunmila consultó entonces el oráculo con osode, salió este Ifá y mandó un ebbó, que debían abandonar en un sitio apartado tras recorrer un buen tramo a pie.
Los príncipes se internaron en el monte y caminaron sin parar hasta quedar rendidos. Se extraviaron, pasaron varios días sin probar alimento, con las ropas hechas jirones y sin dar con una fuente de agua. Cazaron una tortuga y la comieron sin cocinar. En ese momento Osain se les apareció. Le suplicaron que los guiara fuera del monte, y él les dijo que habían pedido conocer justamente aquella miseria. Por fin les entregó dos ramitas de abre camino y les indicó que las arrojaran al salir. Apenas las lanzaron, se les mostró un sendero y a unos agricultores.
Cuando llegaron al pueblo, dijeron que irían a contarle a Orunmila que ya entendían las dificultades del ser humano en su lucha por subsistir.
Conocer la miseria por simple curiosidad cuesta hambre y cansancio. Quien pasa por ella entiende el esfuerzo de las personas por sostenerse, y la ayuda de Osain llega cuando la lección ya está aprendida.
Orunmila les marcó un ebbó que debían dejar lejos, después de caminar un buen trecho. Las dos ramitas de abre camino que les dio Osain se arrojaron al salir del monte.
Iwori Juani Adifafun Obalube Meji Osode Nifa Lele Alakesheni Awo Odara Osanyin Kuelese Kan Moyame Eni Belele Awo Odara, Awo Oma Lodafun Osanyin.