Patakíes · Los caminos del Odù
1La oposición de las relaciones
Un padre se opuso a que su hija se casara con un vicioso y la encerró; ella se fugó. La madre le aconsejó no buscarla ni denunciarla, y el yerno, viendo que no lo perseguían, cambió de vida, y al fin se celebró la boda.
Un hombre se oponía a las relaciones de su hija menor con un individuo vicioso y de malos antecedentes; la aconsejaba y hasta la encerró y vigilaba, pero ella no obedecía y un día se fue con su enamorado. La madre, para evitar males mayores, le dijo a su esposo que no la buscara ni diera parte a las autoridades, y el padre oyó el consejo.
El yerno, al ver que el padre no reclamaba, pensó que buscaba la forma de perjudicarlo y vivía nervioso y en acecho. Con el tiempo dejó el juego, buscó un trabajo y pasaba las noches con su mujer. Cuando ella dio a luz una hermosa niña, fueron con regalos a casa del suegro, que ya sabía del cambio y lo recibió como a un hijo; poco después se celebró la boda. Por eso no hay que oponerse a las relaciones de las hijas ni maldecirlas: en el futuro se reconcilian.
2La guerra entre Oggún y Osain
Osain, escondido en el río, enfurecía a Oggún con su canto. Yemayá lo calmó y, con Shangó vestido de ashibatá y el nacimiento de las jicoteas, Oggún aceptó el poder de Shangó y reconoció a su madre Yemayá Okute ante Ayaguna.
Osain mantenía guerra con Oggún; escondido bajo las raíces de oyuro en el río, le tiraba y le cantaba. Oggún, sin saber de dónde venía, se enfurecía, se restregaba contra la zarza hasta sangrar y se hería con su cuchillo. Yemayá, que pasaba, lo calmó con su canto y fue a pedir ayuda a Shangó. Shangó le dijo que se vistiera de blanco y negro, fuera a la orilla del río y no hablara con nadie; cuando cantó su secreto, Osain salió, vio a Yemayá pero no la reconoció, y ella permaneció callada.
Shangó movió la tierra con rayos y truenos, rompiendo los huevos de jicotea y naciendo las pequeñas jicoteas, que Osain empezó a comer, y Yemayá le advirtió que eso no lo podía hacer. Cuando Shangó se encontró con Oggún, este, malagradecido, se puso amenazante alardeando del secreto de la jicotea. Shangó se vistió con hojas de ashibatá al revés, salió del río echando pólvora, y Oggún, creyéndolo armado, aceptó su poder: «desde ahora te respetaré». Fueron ante Ayaguna con un gallo blanco (de Yemayá) y una jicotea (de Osain); Ayaguna arrodilló a Oggún, le dio sangre del gallo diciendo «este es tu asiento», y Yemayá le entregó su collar. Al preguntar Oggún quién era esa mujer, Obatalá le dijo que le pidiera perdón, pues era su madre, Yemayá Okute; Oggún se declaró esclavo de todos y dijo que cuando trabajara para Osain y Shangó lo haría vestido de negro.
3Nacen las caretas de Olokun
Un pescador ambicioso, envidioso de lo que había en la profundidad del mar, desoyó a Orunmila y bajó con una careta a ver el secreto de Olokun. Este le quitó la careta y el pescador tragó agua hasta reventar y morir.
Había un pescador que, cuanto más pescaba, más quería, y todos los días la noche lo agarraba pescando; de regreso, ya no podía vender el pescado echado a perder. Un colega le enseñó variados y lindos pescados, diciéndole: «esto no es nada comparado con lo que hay en la profundidad del mar». El pescador, en mala situación, fue a Orunmila, que le vio este Odù y le mandó ebbó y no bañarse en el mar. No hizo caso, se buscó una careta para ver bajo el agua y aguantar la presión, y se tiró al fondo. Allí se encontró con Olokun, que le dijo que había visto el secreto pero no podría revelarlo; le quitó la careta, y el pescador tragó agua hasta reventar y morir. Por este camino hay que recibir Olokun de Babalawo, con quien vive una muñeca negra vestida de azul y blanco.
4Cuando Oggún arregló el mundo🔒 Babalawo
5El burlón🔒 Babalawo
2 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →