Patakíes · Los caminos del Odù
1El espíritu revolucionario
A Ayaguna le tocó ser el creador de las pendencias. Olodumare, buscando la paz, lo mandó a la tranquila Asia, pero él desató la guerra allí también. Olodumare sentenció que el mundo durará hasta que Ayaguna descanse de la discordia.
En el reparto que hizo Olodumare, a Ayaguna le tocó ser el creador de las pendencias; llegaba, se imponía y gobernaba por las armas, peleándose con todos los vecinos. Olodumare, que quería la paz para sus hijos, lo reprendió, y Ayaguna le respondió: «usted, Padre, siempre está sentado, como si la sangre no le corriera». Para ver si se regeneraba, Olodumare le quitó el mando de África y lo mandó a Asia, donde todo era paz.
Pero Ayaguna pensó que aquella gente eran bobos y, incitando a una tribu contra otra, desató la guerra, que se extendió al mundo entero. Los pueblos se quejaron a Olodumare, que lo llamó de nuevo: «yo solo quiero la paz, soy Alamore, bandera blanca». Ayaguna le contestó: «Padre, si no hay discordia no hay progreso; con la discordia avanza el mundo, el que tiene dos quiere cuatro, y triunfa el más capacitado». Olodumare sentenció: «si es así, el mundo durará hasta el día que se acaben las guerras y tú le des la espalda a la discordia y te tumbes a descansar; pero ese día tardará bastante en llegar».
2El poder de los débiles
La hiena, falsa amiga, invitó a la chiva a un viaje para comérsela. La chiva hizo ebbó y llevó un saco con eko y panes; cuando el león hambriento apareció, con astucia hizo que se comiera a la hiena, y ella se salvó con Oduduwa.
Cuando el mundo comenzó, la chiva no tenía dónde vivir fijo. Tenía una amiga falsa, koriko (la hiena), que la invitó a un viaje. La chiva, recelosa, fue a Orunmila, que le vio este Ifá y le advirtió que los débiles pierden con los fuertes; le marcó ebbó y le mandó llevar un saco con eko, panes con miel y una gallina. A mitad del viaje, la hiena, hambrienta, iba a lanzarse sobre la chiva, pero apareció el león con dolor de vientre. La chiva le fue dando de su saco —eko, panes— y, cuando el león pidió más, le dijo que se curaría comiendo de la pierna de la hiena.
La hiena, por miedo, se dejó comer la pierna, luego la pata, hasta que, viendo que el león la quería entera, huyó derrengada. La chiva aprovechó para huir a casa de Oduduwa y le pidió que la salvara. Oduduwa le hizo Oparaldo con la gallina del saco, se le quitó la asfixia del susto, y se quedó sirviéndole; su cabeza fue asiento de Oduduwa en esa tierra, para que los débiles se defendieran con inteligencia de los fuertes.
3El jefe mañoso y marañero
Un jefe engañaba a sus trabajadores sin pagarles. Dos de ellos, albergados por Orunmila (el viejito), lo denunciaron; Osain le enfermó las plantaciones y Eshú lo trastornó, hasta que aprendió a pagar y respetar a sus semejantes.
Dos hombres forasteros y pobres se emplearon con el jefe de unos madereros, que había que cruzar el mar para trabajar. Al terminar y pedir su jornal, el jefe —mañoso y marañero— los engañó sin pagarles. Un viejito que vivía solo les dio albergue; era Orunmila, que ya le había llamado la atención al jefe sin resultado. Les hizo osode, vio este Ifá y les hizo la ceremonia: le dio la jicotea y el gallo a Osain para que enfermara las plantaciones del jefe, y el chivo a Eshú para que lo trastornara día y noche.
Osain enfermó los árboles y Eshú, con sus transformaciones, trastornó al jefe, que acudió a Orunmila. Este le marcó las obras para tener tranquilidad, pero le advirtió que tenía que pagarle a todo el que le trabajara, para quitar la maldición de los que había engañado. El jefe cumplió y volvió a tener tranquilidad.
4No se come con las manos sucias🔒 Babalawo
5Por qué son enemigos el perro y el gato🔒 Babalawo
6La sociedad entre el chivo, el tigre y el perro🔒 Babalawo
7Cuando la suerte se la dio Oshún🔒 Babalawo
8La sociedad de los tres amigos🔒 Babalawo
9El pacto del chivo con Ikú🔒 Babalawo
10Cuando Oshún vivía con Shangó🔒 Babalawo
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