Patakíes · Los caminos del Odù
1La paloma mensajera
Unos hombres pasivos, atacados y cercados por un ejército guerrero que los creyó enemigos, soltaron palomas mensajeras. Al ver una paloma posarse en un olivo, el jefe del ejército comprendió que no venían a la guerra y los dejó seguir.
Un grupo de hombres de un pueblo pacífico tuvo que pasar por una tierra de guerreros. El ejército, creyendo que venían a combatir, los atacó, pero no pudo vencer su resistencia. El jefe ordenó un cerco: «como no traen comida suficiente, no resistirán». El jefe de los hombres pasivos, que siempre llevaba una jaula con palomas mensajeras, dijo: «vamos a soltarlas; si regresan, el cerco está roto y llevarán el mensaje a nuestro pueblo». Soltaron las palomas; una se posó en una mata de olivo. Cuando el jefe del ejército vio aquella paloma, comprendió que aquellos hombres no habían ido a hacerles la guerra, y les dio la oportunidad de continuar su viaje.
2La comercialización de los palos
Akelu, leñador que trabajaba sin nunca tener dinero, desoyó el ebbó. Eshú puso una jicotea que hizo hablar al árbol; asustado, Akelu volvió a Orunmila, hizo el ebbó y se hizo rico vendiendo el palo jicotea para la hechicería.
Akelu, un leñador molesto porque trabajaba sin nunca tener dinero, fue a Orunmila, que le vio este Ifá y le marcó ebbó; no lo hizo y se fue al monte a cortar madera. Eshú, viendo que no hizo ebbó, puso una jicotea en un agujero bajo el árbol que iba a cortar. Cuando Akelu fue a dar el hachazo, la jicotea cantó, y él, aterrado, salió corriendo al pueblo contando que un árbol hablaba. El rey no le creyó, pero mandó emisarios que regresaron horrorizados. Akelu volvió a Orunmila e hizo el ebbó pendiente. Entonces Eshú le dijo: «es la cara de jicotea de Osain; desde hoy el árbol se llamará Igi Aya Ura, palo jicotea, tendrá la virtud de hablar, será secreto de Aroní y Osain, y lo podrás vender para la hechicería». Así Akelu se hizo rico.
3La porfía del ñame y la malanga
El ñame, más grande y fuerte, atropellaba a la malanga y presumía ante Orunmila de servir a todos los Santos, difamando a la malanga. Orunmila, que sabía la verdad, escuchó a la humilde malanga reconocer que no tenía la culpa.
El ñame y la malanga se disputaban ser más necesarios ante Orunmila, y el ñame, más grande y fuerte, atropellaba a la malanga. Orunmila los mandó a buscar para que expusieran sus razones, diciendo: «yo los quiero y me hacen falta». El ñame, con arrogancia, dijo: «yo le sirvo a usted, a Obatalá y a todos los Santos; y este, ¿para qué sirve? Fíjese que Oshún una vez lo cogió y lo manchó». Orunmila, que ya sabía que era mentira, le preguntó a la malanga, que humildemente contestó: «sí, fue verdad, pero yo no tengo la culpa». Nació la porfía; no hay que entrar en disputa con los que rodean.
4La mujer despreciada por Orunmila🔒 Babalawo
5El adulterio🔒 Babalawo
6La curiosidad🔒 Babalawo
7Cuando Kusika robaba de noche🔒 Babalawo
4 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →