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Iroso Ogunda

También se le dice Iroso Tolda

nº 84 de 256 · Edición:

Donde nació la muerte de repente (afitibó) y se pararon los relojes: aquí se mató al perro por chismoso, y la fortuna le viene arrodillada.

17 patakíes 5 eewó 11 ebbós y obras 13 refranes

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Rezo del Odù— el que abre el registro

Iroso Tolda Obatalá mowayeni aiye bogbo orisha ewuyiara okun Olokun oré Osha yanya aguema opa eni ina odenu eni Olokun Abakua Obatalá, lodafun Osha odonu, kaferefún Shangó.

Orden en Ifá
Odù 84 de 256
Composición
Iroso sobre Ogunda
En el Diloggún
4-3 · Iroso tonti Ogundá
Odù espejo
Ogunda Roso
Santos que hablan
Ogún · Olokun · Obatalá · Shangó · Oshún · Orunmila · Elegba

Nace · Ìbí LIBRE

  • Afitibó: el fallecimiento repentino y la muerte por paro cardíaco.

  • El atasco de las armas de fuego.

    Se refiere a un revólver herrumbroso que tiene las balas atoradas en su interior.

  • La vendimia, es decir, la producción de vino de uva.

    La hermana que le negó el plato al hermano borracho quedó convertida en la parra por su maldición; y el diablo regó con sangre de carnero, cerdo y mono las uvas de Obatalá.

  • La sensación del tiempo: aquí se pararon los relojes.

    La persona queda absorta, con la mente vacía.

Iroso Ogunda es el Odù número 84 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Iroso: nace de Iroso sobre Ogunda. En los tratados aparece también como Iroso Tolda o Ìrosùn Ògúndá. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 17 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 11 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.

La lectura del signo

lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas

LIBRE

Iroso Ogunda, que también se conoce como Iroso Tolda, es el signo donde nació afitibó, la muerte que llega de golpe, y con ella el paro del corazón. Aquí se trabaron por primera vez las armas de fuego, se detuvieron los relojes y se empezó a hacer vino de uva. Es un signo de peligro y de victoria a la vez: sus enemigos le preparan la muerte, pero no hay quien pueda con usted; dele gracias a Olofin por ello.

La promesa grande del signo es el dinero. Como Orunmila, que fue olvidado en un reparto y luego recibió de rodillas la fortuna de un antiguo criado, usted verá llegar una suerte grande de donde menos la espera si ruega a su cabeza con constancia. Orunmila combate las injusticias que le caen encima, y Elegba y Ogún convierten a su favor las trampas que le tienden. Si recibe Ifá temprano, su vida será próspera, y el hombre encontrará a la esposa que su destino le guarda.

«Al perro lo mataron por chismoso — en Iroso Tolda, el enredo cuesta la vida.»El pulso de Iroso Ogunda

Pero aquí el chisme se paga con la vida: el perro murió por primera vez por querer dejar mal a Ogún ante Olofin. No lleve ni traiga cuentos. Hay traición de alguien que anda con usted, y falsos testimonios que le achacan lo que no hizo; un accidente puede dejarle la culpa encima y hasta llevarlo a prisión. No tome el cuchillo en sus manos, no haga favores, que nadie se los agradecerá, y mida sus palabras al responder a los mayores, porque su maldición lo tendría hundido. Tenga cuidado con el mar, donde podría ahogarse o alguien podría empujarlo.

Apártese del alcohol: con él usted dice palabras que hieren, maltrata a quien lo ayuda y termina en violencia y vergüenza. En el amor, esa lengua puede costarle la mujer, el hijo y el dinero. Puede verse en medio de dos hombres que se disputan a una misma mujer. Si en la casa hay peleas, atienda a Ogún y el orden vuelve.

En la salud, cuide el corazón y evite los sustos fuertes. Si lo tienen que operar, Ogún hará que salga bien, y si hay un enfermo en la casa, con el ebbó se levanta. A veces siente que el tiempo se detiene y la mente se le queda en blanco. Duerma con un gorro blanco, porque dormir con la boca abierta lo deja expuesto a la brujería. En el comercio hay enredos: termine lo que empieza y comparta con quien lo ayudó, que nada es para siempre, ni la pena ni la alegría.

El signo en una frase

No cargue chismes, mida los sustos y duerma con su gorro blanco — que a Iroso Tolda le viene la fortuna arrodillada, y no hay quien pueda con él.

El diagnóstico

habla · prohíbe · recomienda

LIBRE LA LIBRETA

Habla LIBRE

Falsos testimonios: tratan de achacarle algo que usted no hizo, y en un accidente le pueden echar la culpa hasta guardar prisión.
Con este signo, el Osode indica el rayado en palo y la posesión de una prenda.
Quien tiene este Ifá ha de dejar en cada una de las manos de Ifá cinco pesos de plata.
Señala un embrollo en un asunto de negocios y la traición de alguien que lo acompaña.
Victoria sobre los enemigos que le urden la muerte: agradezca a Olofin, porque nadie puede vencerlo.
Usted estuvo conversando con una persona muerta que anda caminando.
De que en este Odù se sacrificó al perro por primera vez, por intrigante y chismoso, pues buscaba desprestigiar a Ogún ante Olofin.
De precaución con el mar: la persona puede ahogarse, o alguien puede empujarla para que se ahogue.
Del conflicto entre el perro y el conejo, quienes vivían juntos en la casa de Obatalá.
De un enfermo en la casa: el gallo se amarra a la pata de su cama, y cuando se suba a ella, el enfermo se levanta.
De que la persona duerme con la boca abierta y le lanzarán brujerías; para dormir, debe ponerse un gorro blanco.
De una gran suerte, con la cual le llegará mucho dinero.

Eewó · prohibiciones LIBRE

El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.

No tome bebidas alcohólicas.Bajo sus efectos tiene palabras muy hirientes; y recuerde al borracho de Iyesá, muerto por sus insultos.
No haga favores.No se los agradecerán.
No coma carne, ni conejos.
No sacrifique animales en su casa durante los quince días posteriores a que se vea este Ifá.
No tome un cuchillo en sus manos.Se puede buscar una tragedia.

Iré y osogbo LIBRE

Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.

Le llega una suerte grande y con ella mucho dinero, como a Orunmila cuando un criado antiguo le entregó toda su fortuna.
Sale victoriosa frente a los enemigos que quieren su muerte: nadie puede con la persona.
Orunmila combate las injusticias que caen sobre ella.
Un arma de fuego se traba justo cuando la necesita, como un revólver oxidado con las balas atascadas.
Puede llegar la muerte de repente, por un paro cardíaco.
Siente que el tiempo se detiene, como si los relojes se hubieran parado, y entra en éxtasis con la mente vacía.

39 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.

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Recomendaciones LA LIBRETA

Agradezca a Shangó y a Ogún; a Ogún, además, aguardiente, y a Orunmila dos gallinas.
Evite las maldiciones de personas de edad, pues con ellas no logrará salir adelante.

7 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.

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Refranes de Iroso Ogunda · Òwe

la sentencia y lo que te está diciendo

LIBRE LA LIBRETA

El perro murió por chismoso.

Por enredador y por querer hacer quedar mal a Ogún ante Olofin, el perro se ganó ser la comida de Ogún. En este signo el chisme no es defecto menor: es sentencia. No lleve ni traiga, no desbarate el trabajo ajeno, que la lombriz del basurero siempre ve quién patea los ebbó.

Se pararon los relojes.

Afitibó: la muerte llega de golpe, sin avisar la hora. La persona queda absorta, con la mente vacía, y el tiempo se le va de las manos. Viva el día a día con sus obras realizadas, modere las emociones intensas y no postergue el ebbó que hoy se le indica.

El mar quiso tragarse la tierra, y lo taparon con una tarraya.

Hasta el poder inmenso de Olokun encontró su freno: ¿dónde vivirían los hijos de Obatalá? La ambición desmedida —en el comercio, en la guerra sostenida que usted libra— termina cubierta por la red. Crezca sin querer cubrirlo todo, que lo desmedido llama su tarraya.

El vino saca al carnero, al león, al cerdo y al mono que llevamos dentro.

El mal en la calle molesta, el mal en la casa enferma.

El que empuja no se da golpes.

Un solo tizón no hace fuego en la estufa.

Un perro depende de los buenos dientes de su boca.

El insensato bebe hasta explotar y muere.

Se nace por los genitales y por los genitales se muere.

Es más sabio el que anda recto que el que sacrifica.

Ojos altivos, corazón arrogante.

Para enjuiciar no hay mayor obstáculo que apresurarse a sentenciar.

10 interpretaciones selladas — el texto que traduce cada sentencia a tu vida, en español y en inglés.

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Los patakíes

los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia

LIBRE LA LIBRETA
1El que bajó a la Tierra sin dar de comer a nadie

Este odu, en el Cielo, se dedicaba a adivinar para quienes deseaban prosperar en la Tierra. Al notar que sus colegas ya se habían ido, resolvió bajar él también. Pidió licencia a Dios, que le sugirió aplicarse a sí mismo lo que tantas veces había hecho por sus consultantes. Contestó que los Awoses a quienes acudió lo habían dejado solo y suplicó una bendición. Dios se la dio, pero con una advertencia: debía reforzarla con adivinación y sacrificio, pues Eshu manda mucho en la Tierra.

Antes de partir acudió a su protector, el Ángel de la Guarda, y este le previno de lo que ocurriría si bajaba sin sacrificio alguno y le recomendó, como mínimo, cargar un saco lleno de alimentos para repartir entre quienes se le acercaran en el viaje. Tampoco quiso oírlo, y partió sin nada en las manos.

En su camino halló primero a Emu, que le pidió de comer. La rechazó alegando que no llevaba nada. Emu rehusó entonces acompañarlo al mundo y le dijo que su compañía no le interesaba. Luego encontró a Eshu, que le reclamó cómo se atrevía a dejar el Cielo sin haber convidado a nadie, y él ofreció darle de comer al llegar a la Tierra. Más adelante estaba Elenini, el Obstáculo, que igualmente pidió comida y recibió la misma negativa. Por último, el Loco le pidió algo para comer y también se quedó sin nada.

Ya en el mundo, su vida se enredó del todo. Su trato era áspero y nadie le daba importancia. Cada obsequio que Dios intentaba mandarle, el Obstáculo lo desviaba a otra parte. Eshu, por su lado, lo agotó con un consejo engañoso: vestirse de blanco y rezar al amanecer y al anochecer, creyendo que así todo mejoraría. Con eso buscaba apartarlo de las prácticas de Ifá, que le habrían abierto los ojos sobre sus problemas. Los demás Awoses lo regañaron porque se burlaba de Ifá y no respetaba a las divinidades.

Entre tanto, el Obstáculo le mandó una mujer, y ella tuvo un hijo enfermo. Los cuidados del niño se llevaron el poco dinero del hombre, y cuando se acabó el último recurso, el niño murió. Entonces se internó en el bosque con la idea de quitarse la vida. En ese momento Eshu quiso mostrarle cómo habría sido su vida próspera de haber pagado su deuda en el Cielo.

Antes de que consumara su intención, Eshu lo hundió en una visión. Allí estaba su hijo muerto, en una calle repleta de riquezas, y él mismo en medio de una multitud que celebraba a su lado. Entusiasmado, decidió quedarse en aquella fantasía, que lo envolvió en pleno bosque. Allí pasó siete días. Pasado ese tiempo, Eshu lo devolvió a la dura realidad: incendió su paraíso, y las llamas lo arrasaron todo menos a él. Despertó solo, en medio del bosque.

Salió corriendo sin dirección. Eshu volvió a presentarse y le pidió un chivo. El Ángel de la Guarda, quien había censurado la desobediencia, le proporcionó el chivo. Él se lo entregó a Eshu, que le preguntó si estaba listo para respetar a quienes eran más fuertes que él, y respondió afirmativamente. Eshu comió el chivo y le indicó que caminara siempre hacia un mismo lado y así hallaría a Orunmila. De golpe se encontró en su casa.

Allí, Elenini, el que le había enviado a la mujer, le exigió una chiva y ñame molido. Los consiguió, sacrificó la chiva y ofreció un gran banquete a la gente. Al día siguiente reunió a los Awoses para que le hicieran Ifá. Al consultarlo, ellos le describieron lo vivido en el bosque. La preparación de Ifá duró siete días, y en ese lapso tomó una segunda esposa, madre de muchos hijos. El Obstáculo se alejó de su vida, y él llegó a viejo con una prosperidad modesta.

Cuando el Igbodun muestra este Ifá, puede ser que la persona haya pasado por el cristianismo antes de recibir Ifá. Debe entregar una chiva a Elenini, a fin de que se aleje su primera esposa. Sin eso no prosperará, porque ella representa a la divinidad del Obstáculo.

Lo que enseña

Quien deja su origen sin agradecer, sin compartir y sin hacer el sacrificio que le marcaron encuentra después las puertas cerradas. Reconocer el error y pagar la deuda pendiente permite reordenar la vida, aunque la prosperidad que llegue sea sencilla.

Lo que se aconsejó antes de bajar

Reforzar la bendición de Dios con adivinación y sacrificio, y llevar un saco lleno de alimentos para repartir en el camino. Él no lo hizo.

Chivo para Eshu

Lo obtuvo por medio del Ángel de la Guarda y lo entregó a Eshu en el bosque. Eshu lo comió y le indicó cómo llegar a Orunmila.

Chiva y ñame molido para Elenini

Los pidió Elenini al regresar el hombre a su hogar. Él sacrificó la chiva y dio un banquete a la gente.

Ifá de siete días

Al día siguiente del banquete, los Awoses le hicieron Ifá durante siete días. Los elementos no se detallan.

En el Igbodun

La persona debe entregar una chiva a Elenini, a fin de que se aleje su primera esposa. Sin eso no prosperará, porque ella representa a la divinidad del Obstáculo.

2El criado olvidado que enriqueció a Orunmila

Orunmila viajó a Ifé para trabajar al servicio de una mujer llamada Aiye, que significa el Mundo y que deseaba tener hijos. Antes de partir, sus consultas le indicaron como ebbó un chivo, y él lo cumplió. En casa de Aiye indicó un sacrificio de carnera, chiva y pato. Hecho este, empezó a darle sus medicinas y ella por fin se embarazó. Aiye tuvo tres hijos, de nombres Oromu roma Oshokpo, Akikani gbago y Ole komu dawa ra shaka.

La casa contaba también con varios criados; el de más edad era Eyinuwa. Al hacerse mayores los hijos, Eyinuwa partió y se instaló junto al mar. Pasaron los años, murió Aiye y los tres hijos se repartieron sus bienes. En ese reparto no pensaron en Orunmila, que tanto había ayudado a su madre, ni en Eyinuwa, el criado veterano de la familia, de quien nadie sabía dónde estaba.

Más adelante, Orunmila visitó a los hijos y quiso saber por qué no le habían entregado nada de lo que dejó su madre, si él había sido su adivino y su bienhechor. Los hijos respondieron con una evasiva: dijeron que no lo habían olvidado y que le tenían guardado al criado más antiguo de la madre. Sin embargo, ignoraban cómo llegar hasta él.

Ellos tampoco sabían que, solo y junto al mar, a Eyinuwa le había ido de maravilla y ahora era muy rico. De vuelta en casa, Orunmila consultó Ifá para saber cómo dar con Eyinuwa. La respuesta fue entregar a Eshu un chivo y después honrar a su cabeza ofreciendo vino en una jícara, junto a un camino.

Orunmila entregó el chivo a Eshu. Después, con la jícara de vino, salió a la vía principal que entraba al pueblo y se sentó a honrar a su cabeza. Rogaba por el regreso de Eyinuwa, ofreciendo vino de palma y nuez de kola, cuando vio acercarse una caravana de jinetes y portadores de carga. Algunos del séquito escucharon los ruegos de Orunmila, que nombraban a su señor, y de inmediato le dijeron a este lo que el hombre del borde del camino estaba pidiendo.

Los dos ya se conocían y Eyinuwa lo reconoció primero. Oyendo aquellos ruegos, desmontó y se puso de rodillas frente a Orunmila, como ante su nuevo señor. Explicó que volvía a su tierra con su comitiva a jurar fidelidad a quien hubiera quedado como amo desde la muerte de su dueña Aiye. Orunmila quedó atónito con aquel vuelco. Lo pusieron sobre un caballo y lo llevaron de regreso al frente del desfile.

Eyinuwa era ya un hombre de fortuna por su propio esfuerzo y puso toda su riqueza en manos de Orunmila, que así pasó a ser rico de un día para otro. Después, los hijos de Aiye se asombraron al saber cómo Orunmila había hallado a Eyinuwa.

Lo que enseña

El bien hecho a otros puede quedar olvidado, pero la recompensa llega por donde menos se espera. Cumplir con Eshu y con la propia cabeza abre el camino. Orunmila merece cuidado y respeto.

Ebbó de Orunmila antes del viaje

Un chivo, antes de ir a consultar para Aiye.

Ebbó de Aiye para tener hijos

Un pato, una chiva y una carnera. Hecho esto, Orunmila empezó a darle sus medicinas.

Para dar con Eyinuwa

Un chivo para Eshu. Luego, honrar a la cabeza junto al camino, ofreciendo vino en una jícara y rogando con vino de palma y nuez de kola.

Cuando sale este odu

Se aconseja a la persona cuidar muy bien a Orunmila. Quien no tenga Ifá debe recibirlo. Cuando el odu corresponde a una joven sin casar, se le explica que queda reservada como esposa para Orunmila.

El verso de adivinación de los awós para Orunmila y Aiye

AWERE UNA MI GBOGBO, OGBOLOGBO OLOJANIFO NI FO DEN DEN. ADAFAFUN ORUNMILA NIJO FUN LO SHE AWO FUN AIYE NI SI TORI OMO. (El fuego lento el que quema el monte. Es el poderoso Rey que habla con fuerza y autoridad.)

3Orunmila asustó a Ikú y ganó a Olose

Olose, hija de Dios, era una joven de gran belleza, cuyo nombre se entiende como la hermosura que los ojos contemplan sin parpadear. Había llegado el momento de casarla. Como la Muerte y la Noche la pidieron, y también Orunmila, Dios aceptó a los tres y los citó juntos para decidir quién merecía más ser el esposo.

Elenini, la divinidad del Obstáculo, recibió permiso de Dios para fijar el método. Convocó a los tres aspirantes y les explicó que, de tan hundido en el mal, el mundo admitía cualquier medio para conquistar a la novia. La regla fue esta: se casaría con Olose quien primero le entregara de regalo 201 cráneos de personas, frescos, traídos de la Tierra.

Para la Muerte y la Noche era cosa fácil. A Orunmila, en cambio, no le tocaba matar a nadie, y se encontraba en un aprieto. De vuelta en su casa, consultó Ifá. La respuesta fue ofrendar un chivo a Eshu; a Ifá, 16 babosas y una gallina de guinea. Luego debía amarrar las conchas de esas 16 babosas en una vara bifurcada, y a la mañana siguiente, apenas cantara el primer gallo, caminar al borde donde se tocan el Cielo y la Tierra, dando golpes en el suelo con la vara y entonando una canción: si se topaba con la Muerte, la combatiría hasta el último momento.

Orunmila cumplió el ebbó, y antes de clarear tomó la vara con las conchas y partió hacia ese borde. La Muerte, mientras tanto, había bajado a la Tierra a juntar las cabezas de 201 personas ya decapitadas y regresaba al Cielo cargando sus maletas. Cerca del límite le llegó un ruido enorme que retumbaba, y se intrigó por saber qué lo causaba. Nunca había temido a nadie, así que siguió adelante con su valentía de costumbre. Pero al aproximarse oyó nítida la letra de la canción, un reto que sacudía la Tierra hasta sus bases.

La Muerte se quedó quieta, tratando de adivinar qué poder tan osado era ese que hacía temblar el suelo y prometía enfrentarla al verla. El estruendo, mientras ella dudaba, subía de fuerza. Por primera vez sintió verdadero espanto: arrojó las maletas con las cabezas y escapó a toda carrera hacia la Tierra.

Orunmila llegó al sitio donde la Muerte había dejado los 201 cráneos, dejó caer su vara y las conchas, juntó las cabezas y corrió a entregárselas a Elenini como premio por la novia. Al recibirlas, Elenini le dio a Olose por esposa: había sido el primero en presentar el premio.

La Muerte, confiada en su triunfo, volvió a la Tierra por otros 201 cráneos. Pensaba que Orunmila no podría conseguirlos, porque él no era capaz de quitar la vida a nadie. La Noche, en cambio, necesitaba aguardar muchas noches hasta encontrar un pretexto para matar. Al llegar ante Elenini, la Muerte se llevó una gran sorpresa: Orunmila ya la había vencido. Humillados, ella y la Noche juraron acabar con él.

Orunmila adivinó que los vencidos reaccionarían así, y consultó Ifá. Le indicaron un ebbó: carne frita de conejo, que debía dejar en el cruce más cercano a su casa; plátanos asados sin quitarles la cáscara y maíz asado, al lado del camino; y un chivo asado completo, con su carne en ese mismo punto.

Eshu olió el chivo asado y acudió enseguida a darse un banquete. Al ver lo demás, se quedó vigilando, curioso por el desenlace. La primera en actuar fue la Noche, que iba a atacar a Orunmila. Cerca de la casa encontró un plato de conejo frito, y su apetito pudo más: se lo comió. Eshu apareció entonces y la acusó de robar. «¿A quién le robé?», preguntó ella, y Eshu contestó que la comida era de Orunmila. Robar se pagaba con la vida, así que la Noche prefirió renunciar a su reclamo contra Orunmila, a cambio de que se olvidara lo que había comido.

Al amanecer, la Muerte se acercaba a la casa de Orunmila armada con un garrote. En cuanto Eshu la vio venir, alumbró el maíz asado y los plátanos, para que ella los distinguiera bien, pues eran sus mayores tabúes. Al reconocerlos, la Muerte renunció a su plan y regresó corriendo a su casa para ponerse a salvo. Orunmila pudo, por fin, disfrutar de su esposa con tranquilidad.

Cuando este Ifá sale en el Igbodu, conviene que la persona reciba pronto su Ifá, pues así tendrá una vida próspera. Puede verse enredada en asuntos de amor, con una mujer entre dos hombres. Le toca hacer un ebbó parecido a los anteriores y evitar el plátano asado con su cáscara.

Lo que enseña

Quien no es hombre de violencia puede vencer con preparación, ebbó y atención a lo que Ifá indica. La victoria sola no basta: los vencidos buscan desquite, y por eso conviene adelantarse con las ofrendas que Ifá marca.

Ebbó de Orunmila para ganar a Olose

Un chivo para Eshu. Para Ifá, 16 babosas y una gallina de guinea. Las conchas de las 16 babosas, amarradas a una vara bifurcada. Se sale al canto del primer gallo hacia el borde entre el Cielo y la Tierra, dando golpes en el suelo con la vara y cantando que, si aparece la Muerte, se la combatirá hasta el último momento.

Ofrenda contra la venganza de los vencidos

Carne frita de conejo, en el cruce más cercano a la casa. Plátanos asados sin quitarles la cáscara y maíz asado, al lado del camino. Un chivo asado completo, con su carne en ese mismo punto.

Lo que se aconseja cuando sale este odu

Recibir Ifá cuanto antes, para tener una vida próspera. Hay riesgo de un enredo amoroso con una mujer entre dos hombres. Hacer un ebbó parecido a los anteriores. Evitar el plátano asado con cáscara.

Canto de Orunmila al golpear el suelo con la vara, rumbo a la frontera del Cielo y la Tierra

BIMA NIKU MA BAJA ,IWORI WO JI, IWORI WO JI WO WO !! BIMA NIKU MA GBEDE, IWORI WO JI, IWORI WO JI WO WO !!! etc.

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Preguntas frecuentes

sobre Iroso Ogunda

LIBRE

¿Qué significa el Odù Iroso Ogunda en Ifá?

Donde nació la muerte de repente (afitibó) y se pararon los relojes: aquí se mató al perro por chismoso, y la fortuna le viene arrodillada.

¿Qué número es Iroso Ogunda entre los 256 Odù de Ifá?

Iroso Ogunda es el Odù número 84 de los 256 de Ifá, de la familia de Iroso: nace de Iroso sobre Ogunda.

¿Qué orishas hablan en Iroso Ogunda?

En el Odù Iroso Ogunda hablan Ogún, Olokun, Obatalá, Shangó, Oshún, Orunmila y Elegba.

¿Cuál es un refrán del Odù Iroso Ogunda?

Uno de los refranes de Iroso Ogunda dice: «El perro murió por chismoso».

¿Qué incluye La Libreta?

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La familia de Iroso

los 16 caminos

Este es 1 de 256

Cada punto es un Odù con sus caminos, sus obras, sus eewó y sus rezos. El encendido es el que acabas de leer. Los otros 255 te esperan.

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