Los Awoses tenían por costumbre ir al mercado (ilé loya) a pregonarse como adivinos: sacaban el ókpele y lo tiraban donde fuera, hasta en las tarimas de viandas, sin quitarse nunca el Gan de la cabeza, entre alardes y palucherías, y le miraban a todo el mundo. Cuando Olofin supo de aquello dijo: «Voy a que ellos me registren». Lo examinaron, le vieron este Ifá y le marcaron ebbó; pero al preguntarles Olofin por qué causa era ese ebbó, no supieron explicárselo. Se registró con siete Awoses distintos y todos hicieron lo mismo, hasta que, disgustado, dijo: «He gastado mi dinero y no me han dicho nada».
Ya de salida se topó con Orunmila y le dio las quejas. «¿Estos son mis hijos? ¿Cómo van a hacer eso?» Orunmila examinó a Olofin, le vio este Ifá y les dijo a los Awoses: «Olofin ha venido porque tiene diez mujeres y quiere saber si alguna tiene otro hombre». Y Olofin confirmó: «Eso era lo que yo quería saber». Entonces Orunmila mandó a sus hijos de vuelta del mercado a sus casas, a quitarse el Gan de la cabeza y a ponerse a aprender Ifá, porque su conducta desdecía de su gobierno. El Iyoyé del que habla este Ifá es justamente el momento en que al Awó se le retira el Gan de la cabeza; sepa interpretar lo que Ifá dice y aprenda todo lo que pueda.