Iroso Kana es el Odù número 83 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Iroso: nace de Iroso sobre Okana. En los tratados aparece también como Iroso Kanlú, Iroso Okana, Ìrosùn Ọ̀kànràn o Iroso Kalu. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 16 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 10 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.
La lectura del signo
lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas
LIBREIroso Kana, que también se conoce como Iroso Kanlú e Iroso Kalu, es el signo donde nació la costumbre de quitarle el Gan al awó, y con ella la dureza de los golpes del Iyoyé. Aquí nacieron también las caretas de Olokun y el cáncer de las mamas. En este signo Olofin bajó al mercado a probar a los adivinos que hacían ruido con el ókpele, y ninguno supo explicarle su ebbó, salvo Orunmila. Por eso su decreto es de estudio: aprenda Ifá a fondo, porque el awó que no sabe lo que hace pierde su corona.
Es también el signo del temerario. Una imprudencia puede costarle la vida, e Ikú anda detrás de usted. La envidia le pone trampas y obstáculos para que no triunfe, lo vigila para verlo caer y hasta le entierra un trabajo en la puerta o el jardín. Tenga cuidado con los accidentes en la calle, suyos o de alguien cercano, y desconfíe de las palabras dulces y de las invitaciones que llegan por medio de alguien con quien está disgustado. Apártese del ambiente que lo rodea, que solo así podrá abrirse paso.
«Olofin bajó al mercado a probar a los adivinos — el estudio es la única careta que no se cae.»El pulso de Iroso Kana
Su fuerza es la de Shangó, que empezó pequeño, fue enviado por envidia a las guerras más duras y las ganó todas hasta crecer tanto como quien lo envidiaba. Así sale usted de las pruebas. La ayuda para vencer le llegará de alguien a quien hoy tiene por vago o incapaz: no lo desprecie, porque después le deberá mucho. Pregúntele a Shangó qué desea y atienda a Orunmila, porque mientras no lo haga nada se le aclara.
En el amor, todavía no ha podido casarse con la persona que más quiere. Puede tener dos amantes, y una de ellas le deja cosas dañinas en la puerta para deshacer su hogar. Los asuntos de pasión le traen encima a toda la familia de la mujer, y hay embarazos cuya paternidad el marido niega. Las peleas de pareja arrastran a los hijos, y los celos terminan por dejarlo solo.
En la salud, la mujer debe proteger sus senos de golpes y mordidas, y revisarlos con constancia. Evite las enfermedades contagiosas: no beba en el vaso de otro ni coma sus sobras. A veces usted cae en un letargo, ni dormido ni despierto, sin poder hablar. Cuídese del fuego, no guarde ropa de difuntos y no se vaya a vivir a casa ajena. En el trabajo, la codicia le quita lo que ya tiene; con estudio, humildad y paciencia, lo que parecía cerrado se abre.
El signo en una fraseEstudie, mida su temeridad y honre al aliado que despreció — que el Gan de Iroso Kanlú lo conserva el que sabe explicar lo que hace.
El diagnóstico
habla · prohíbe · recomienda
LIBRE LA LIBRETAHabla LIBRE
Indica un accidente callejero que le ocurrirá a usted o a alguien cercano.
Ikú anda detrás de la persona: le tienden trampas por envidia, y la vigilan para hacerla caer.
La persona siempre encuentra estorbos puestos por la envidia para que no triunfe; conviene apartarse del grupo o fraternidad antes de que lo avergüencen.
En su puerta o en su jardín hay enterrado un trabajo que busca impedirle salir adelante, y uno de sus dos amantes deja cosas malas junto a su puerta.
Una persona a la que usted considera un vago o incapaz lo ayudará a ganar una guerra, y siempre estará en deuda con ella.
De que las hijas eluden el control de su padre: se entregan al novio y le avisan para librarlo de la furia paterna.
De que alguien termina tuerto por haber mirado a otro que es ciego.
De un letargo: al acostarse, la persona cae en un estado intermedio, ni dormida ni despierta, en el que trata de hablar y no logra pronunciar palabra.
De que la persona no ha podido casarse con quien es el gran amor de su vida.
De conflictos de pasión: los parientes de la mujer lo atacarán en grupo.
De que la joven ya no es virgen, mantiene relaciones a escondidas y alguien la entregará; y de que la mujer puede echar al marido de la casa.
De un embarazo cuyo padre no reconoce al hijo, y de que su casa está plagada de bandidos.
Eewó · prohibiciones LIBRE
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No fabrique ni vaya a vivir en casa ajena.
No guarde ropas ni herramientas de difuntos.Con el fin de que ellos no lo persigan.
No eche maldiciones.Será su perdición.
No tome en vasija de otro ni coma sobras de otro.Enfermedades contagiosas: reciba a Azojuano.
Cuidado con la candela.Se puede quemar hasta la casa.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
El estudio de Ifá le da saber y le permite interpretar bien lo que Ifá dice.
Alguien a quien ve como un holgazán o un inútil lo ayuda a ganar una guerra o una situación difícil.
Como Shangó, que empezó pequeño y creció ganando las guerras más duras hasta ponerse a la altura de quien lo envidiaba, la persona sale fortalecida de las pruebas.
La temeridad puede costarle la vida.
Le tienden trampas para matarlo por envidia, y lo vigilan para hacerlo caer.
Él o un allegado sufren un accidente en la calle.
35 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
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Consulte a Shangó con obí omí tuto acerca de lo que desea que se haga por usted: ahí está la clave de este Ifá.
Preste atención a Orunmila, pues será él quien lo salve, y reciba Ikofá o Awofakan, además de Obatalá.
7 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.
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los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia
LIBRE LA LIBRETA1Olofin puso a prueba a los adivinos del mercado
Era costumbre de los Awoses acudir al mercado, el ilé loya, para hacerse pasar por adivinos. Sacaban su ókpele y lo lanzaban en cualquier sitio, hasta encima de los puestos de tubérculos, con el Gan puesto en la cabeza todo el tiempo. Se mostraban muy vanidosos, armaban espectáculo y registraban a cuantos se cruzaban.
Al enterarse, Olofin resolvió presentarse ante ellos para que lo consultaran. Los Awoses, al verlo llegar, quisieron saber qué lo traía y si venía a registrarse. Él lo confirmó y mostró su dinero. Hicieron la consulta, salió este Ifá y recomendaron un ebbó. Olofin quiso conocer el motivo de aquel ebbó, pero no pudieron darle ninguna explicación.
Repitió la consulta con siete Awoses diferentes, y cada uno se comportó del mismo modo. Cansado y molesto, exclamó: «Pagué por la consulta y nadie me ha explicado nada».
Mientras se alejaba así, de mal humor, se cruzó con Orunmila y le relató lo mal que lo habían tratado. Orunmila no podía creerlo: «¿Esos son mis hijos? ¿Cómo se atreven?». Mandó traer a los Awoses y les reclamó, porque era cierto que no habían acertado con lo que Olofin buscaba. Después consultó él mismo a Olofin, y al salir este Ifá explicó a los Awoses: «Olofin tiene diez mujeres y vino a averiguar si alguna de ellas está con otro hombre». Olofin dijo que exactamente eso era lo que quería saber.
Orunmila advirtió a sus hijos que su manera de proceder era una farsa. Les mandó dejar el mercado, volver a sus casas, quitarse el Gan que llevaban encima y dedicarse a estudiar Ifá, pues su comportamiento no correspondía a su posición.
Este Ifá se refiere al Iyoyé: así se llama el momento en que a un Awó le retiran el Gan de la cabeza.
2El juicio de Dios y el antílope de Eshu
Cuando Orunmila estaba por venir al mundo, unos awós consultaron su futuro. Le anunciaron que en su ejercicio de Ifá encontraría mucha hostilidad y que por eso debía ofrecer sacrificios. Para Eshu preparó ñame machacado, media calabaza y un chivo; para su ángel de la guardia, tiza, tela blanca y una cesta de palomas; para su Ifá, una chiva; y para su cabeza, una gallina de guinea. Cumplió todo y recibió así, antes de descender, la bendición de Dios.
Al llegar a este mundo, Orunmila pasó a ser un gran sacerdote de Ifá, célebre porque evitaba los sacrificios complicados. Rara vez pedía un chivo; prefería ebbós hechos con cosas fáciles de conseguir.
Esa sencillez molestó a los sacerdotes mayores, para quienes el sacrificio era un modo de vivir del sufrimiento ajeno. Pronto lo acusaron de ser brujo, porque se pensaba que solo un brujo podía permitirse recetar sacrificios moderados. Según esa creencia, un awó que no practicara brujería tenía que aconsejar, por su propio interés, el sacrificio de una chiva antes de tratar de salvar a alguien de lo que le hubieran hecho con sus hechizos los Ancianos de la Noche.
Orunmila negó la acusación y se le ordenó someterse al juicio de Dios, que consistía en beber un brebaje. Entre tanto consultó a Ifá, que le indicó atender a Eshu con una vara, un chivo y carne de antílope. Cumplió con ese ebbó antes del juicio. Como si la prueba no bastara, sus enemigos pagaron a unos asesinos para que lo emboscaran y lo mataran si salía vivo.
Orunmila bebió el brebaje y no sufrió daño alguno. Lo vomitó, recibió la tiza blanca de la inocencia y se le mandó volver a su casa victorioso. En el camino, antes de llegar al sitio de la emboscada, Eshu dejó libre un antílope entre los asesinos. Estos olvidaron su propósito y corrieron a perseguirlo, sin lograr atraparlo.
Cada uno culpó a los demás de que el animal se hubiera escapado, y así se desató una pelea en la que terminaron heridos. Los arrestaron y los acusaron ante el Obá de perturbar el orden público. Para cuando los soltaron, Orunmila ya estaba tranquilo en su casa.
Aun así, al salir del palacio fueron a verlo e insistieron en que entonara el canto del juicio de Dios para demostrar que había sobrevivido. Respondió que no la sabía, pero entonó un canto de alabanza al awó que le había adivinado. Tras ese triunfo, todos sus enemigos le fueron mostrando simpatía y lealtad.
3Tabita, el adivino parlanchín
El Ifá habló para Tabita, un awó que aparentaba ver y saber lo que estaba muy por encima de sus capacidades. Por esa fama de charlatán vivía metido en líos graves.
En cierta ocasión anunció en el mercado que podía decir qué y quién había provocado el fallecimiento del hijo del Obá, ocurrido hacía poco. Pero no tenía poder alguno, ni espiritual ni de otra clase. Se comprometió a dar la respuesta al Obá el día de mercado siguiente.
Cuando llegó, Tabita se presentó en el palacio sin poder decir qué ni quién había causado la muerte del príncipe. Para salir del paso pidió que le dieran frutas de palma en racimo y que las colgaran de una vara con horquilla. Según él, el culpable moriría en cuanto las frutas empezaran a desprenderse. Pasadas dos semanas las frutas cayeron al suelo y no ocurrió nada.
Tuvo que explicar por qué fallaron su pronóstico y su prueba, y entonces mintió: señaló a una anciana, una de las personas en que más se apoyaba el Obá, como autora de la muerte del príncipe, y pidió que la ejecutaran. El Obá, que ignoraba la verdad, lo creyó y dio orden de apresarla para ajusticiarla más tarde.
Al amanecer siguiente, una bandada de buitres descendió sobre el patio de palacio. Entonces el Obá hizo venir a sus adivinos de siempre para saber qué anunciaba esa visita. Ellos consultaron y explicaron que las aves llegaban a protestar porque se había condenado a una anciana inocente: los buitres no toleran el maltrato a los viejos.
El Obá dejó sin efecto su orden y dio una compensación a la mujer por la acusación y el encierro injustos. Después dispuso que a Tabita lo detuvieran y lo llevaran ante la justicia por falso testimonio. Pero él se las ingenió para huir de la ciudad antes de que los agentes llegaran a su domicilio, y jamás regresó.
La palabra no se pierde — se abre
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