Patakíes · Los caminos del Odù
1Cuando le quitaron el Gan a los Awoses
Los Awoses se anunciaban en el mercado tirando el ókpele en las tarimas, con el Gan en la cabeza y mucha paluchería. Olofin fue a probarse con siete, y ninguno supo explicarle el ebbó. Orunmila sí le adivinó —quería saber si alguna de sus diez mujeres tenía otro hombre— y mandó a sus hijos a quitarse el Gan y estudiar.
Cierta vez los Awoses iban al mercado (ilé loya) a anunciarse como adivinos: sacaban el ókpele y lo tiraban donde quiera, hasta en las tarimas de viandas, con el Gan siempre puesto en la cabeza, haciendo alardes y palucherías y examinando a todo el mundo. Olofin se enteró y dijo: «Voy a que ellos me registren». Los Awoses lo examinaron, le vieron este Ifá y le marcaron ebbó; pero cuando Olofin preguntó por qué causa era el ebbó, no supieron explicarle. Se registró con siete Awoses distintos y todos procedieron igual, hasta que Olofin, disgustado, dijo: «He gastado mi dinero y no me han dicho nada».
Al marcharse se encontró con Orunmila y le dio las quejas. «¿Estos son mis hijos? ¿Cómo van a hacer eso?» Orunmila examinó a Olofin, le vio este Ifá y les dijo a los Awoses: «Olofin ha venido porque tiene diez mujeres y quiere saber si alguna tiene otro hombre». Y Olofin confirmó: «Eso era lo que yo quería saber». Entonces Orunmila mandó a sus hijos a irse del mercado a sus casas, a quitarse el Gan de la cabeza y a preocuparse por aprender Ifá, porque lo que hacían desdecía de su gobierno. Este Ifá habla del Iyoyé, que es cuando se quita el Gan de la cabeza del Awó: sepa interpretar lo que Ifá dice y aprenda todo lo que pueda.
2El juicio de Dios y el antílope de Eshú
Orunmila, famoso por mandar sacrificios sencillos, fue acusado de brujo por los Awoses mayores y sometido al juicio de Dios: beber el brebaje. Sacrificó a Eshú chivo, carne de antílope y una vara; sobrevivió a la prueba, y cuando sus enemigos lo emboscaban, Eshú les soltó un antílope vivo que los enredó en una pelea hasta ser arrestados.
Orunmila llegó a ser un gran sacerdote, famoso porque no mandaba sacrificios complicados: casi nunca ordenaba un chivo y se especializó en ebbó con materiales fáciles de conseguir. Esa modestia le ganó el descontento de los sacerdotes mayores, que veían el sacrificio como forma de vivir de los padecimientos humanos, y lo acusaron de brujo — pues se creía que solo los brujos podían permitirse recetar sacrificios moderados. Se le ordenó comparecer al juicio de Dios: beber el brebaje del obo. Antes fue por adivinación y sirvió a Eshú con un chivo, carne de antílope y una vara; y sus enemigos, por si sobrevivía, sobornaron asesinos para emboscarlo.
Tomó el brebaje y nada le ocurrió: lo vomitó, le dieron la tiza de la inocencia y volvió a casa triunfante. Justo antes del lugar de la emboscada, Eshú soltó un antílope vivo entre los asesinos: todos abandonaron su objetivo y se fueron tras el animal, que no pudieron matar; culpándose unos a otros, pelearon, se hirieron y fueron arrestados por alteración del orden público. Cuando salieron del palacio del Obá, Orunmila ya estaba a salvo en su casa. Aun así fueron a exigirle que cantara la canción del juicio de Dios; él dijo no conocerla, pero cantó en alabanza del Awó que le adivinó. Y tras su triunfo, cada uno de sus enemigos comenzó a profesarle simpatía y lealtad.
3Tabita, el adivino parlanchín
El charlatán Tabita prometió al Obá revelar quién mató a su hijo, sin tener poder alguno. Fracasado su experimento del racimo de palma, acusó a una anciana inocente; los buitres bajaron al palacio a protestar, el Obá la compensó y ordenó arrestar a Tabita, que huyó de la ciudad para siempre.
Tabita era un Awó charlatán que se las daba de ver lo que estaba más allá de sus capacidades, y por eso vivía en serios problemas. Una vez dijo en el mercado que podía nombrar qué y quién había matado al hijo del Obá recién muerto, sin poseer poder esotérico ni psíquico alguno. Prometió revelarlo el próximo día de mercado; llegado el día, no pudo, y propuso colgar un racimo de frutas de palma: cuando las frutas empezaran a caer, moriría el culpable. A los catorce días cayeron las frutas y no sucedió nada.
Invitado a explicar su fracaso, mintió: acusó a una anciana, uno de los pilares detrás del Obá, y pidió su ejecución. El Obá, ignorante, la mandó detener. A la mañana siguiente una bandada de buitres descendió en el patio del palacio; los adivinos tradicionales revelaron que venían a protestar por la condena de una vieja inocente, pues los buitres no permiten que se maltrate a los ancianos. El Obá anuló la orden, compensó a la mujer y mandó arrestar a Tabita por falso testimonio; este escapó de la ciudad antes de que llegara la policía y nunca más regresó. Al Awó de este signo: sirva su cabeza, a Ogún y a Ujá con un gallo cada uno, implorando no meterse en problemas por las palabras que salgan de su boca.
4El pescador y las caretas de Olokun🔒 Babalawo
5El majá y la mujer desnuda🔒 Babalawo
6Shangó, Osun y los vagos🔒 Babalawo
7La trampa del gallo a la codorniz🔒 Babalawo
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