Patakíes · Los caminos del Odù
1Oshún salvó a Orunmila del fuego
En una casa vivían Shangó, Oshún, Ogún y Orunmila, baldado de las piernas. Oshún, mujer de Shangó, lo traicionaba con Ogún y con tres amantes más; Shangó, en venganza, dio candela a la casa. Todos huyeron, pero Oshún regresó a las llamas por Orunmila. Él la perdonó: «Tú, la pecadora, fuiste la única que se acordó de mí» — y desde entonces come junto a él.
En una casa convivían Shangó, Oshún, Ogún y Orunmila. Oshún era mujer de Shangó, pero al mismo tiempo vivía con Ogún, y fuera de la casa tenía tres amantes más. Orunmila estaba baldado de las piernas y le era difícil caminar. Un día, al abrirse el día, se vio este Ifá y tuvo que hacer ebbó: Oshún fue la única que se preocupó y le consiguió todo lo necesario. En el registro, Ifá dijo que habría fuego en la casa.
Shangó, enterado de la traición de Oshún, aprovechó un descuido de todos y dio candela a la casa por los cuatro costados en venganza. Todos salieron corriendo; pero Oshún, recordando que Orunmila no podía caminar, regresó adentro a salvarlo. No lo encontró — el susto lo había hecho salir por la puerta trasera — y al salir ella por allí se encontraron. «Entré a salvarlo, pero no lo encontré», le dijo. Y Orunmila respondió: «Siempre te estaré agradecido por este gesto. Tú, que eres la pecadora, fuiste la única que se acordó de mí: desde este momento tus pecados son perdonados, y desde hoy tú eres la única que tiene potestad para comer junto conmigo». Por eso Oshún come junto a Orunmila chiva, gallina y todo lo que él coma.
2Hay que cumplir con Shangó
De visita en una casa, Orunmila vio este Ifá: habría fuego, porque allí debían un carnero a Shangó, cansado de esperar. Shangó incendió la casa y esperó en la puerta con arco y flecha; Orunmila se puso la careta de Obatalá y lo desarmó. La deuda se pagó — no sin antes perder la casa.
En cierta ocasión Orunmila fue de visita a una casa; al abrirse el día se vio este Ifá, que le decía que habría fuego en la casa. Preguntó qué se debía, e Ifá respondió: lo único que se debía era un carnero a Shangó — y que esa era la causa del fuego, porque Shangó quería cobrar la deuda, cansado de esperar.
Shangó prendió fuego a la casa y se paró con su arco y flecha en la puerta de salida, esperando a que salieran para dispararles. Orunmila lo vio y enseguida se puso la careta de Obatalá; salió y convidó a Shangó a soltar el arco y la flecha, y este obedeció creyendo que era Obatalá. Al percatarse del engaño, le dijo: «Lo hice porque aquí me deben un carnero y no quieren pagármelo». Orunmila le respondió que él solo estaba de visita, pero que exigiría que le pagaran para que todo volviera a la normalidad. Shangó aceptó, y la gente de aquella casa le pagó su carnero — no sin antes haber tenido pérdida de casa, y por poco también la vida. Obatalá es el único santo que calma a los demás cuando están molestos por lo que se les debe.
3Obatalá se enfermó por desobediente
A Obatalá, enfermo y con la casa cayéndose, Orunmila le marcó el ebbó del zunzún y pagar tributos al monte. No hizo caso: entró al monte con Elegba, Ogún y Shangó pisando plantas, desoyó a Osanyin, y no hizo el ebbó. La casa empezó a caerse y enfermó de la impresión; hecho al fin el ebbó, sanó y dijo: «Orunmila, contigo no hay quien pueda».
Obatalá estaba enfermo y se le estaba cayendo la casa. Orunmila le vio este Ifá —Iroso Sa, el del zunzún— y le marcó ebbó con tres gallos, un pájaro zunzún, cuatro palos, cuatro muñequitos y una casita, y que fuera al monte a buscar las cosas pagando los tributos del monte. Obatalá no hizo caso: se metió al monte, se encontró con Elegba, luego con Ogún, luego con Shangó entre truenos, y a todos les pidió ayuda; cuando Osanyin les preguntó «¿quién les dio permiso para entrar en mi casa?», nadie contestó, y siguieron pisando plantas y tumbando árboles.
Obatalá regresó con todo lo del ebbó y sus acompañantes — y no hizo el ebbó. Se quedó dormido; un ruido extraño lo despertó, y vio caerse una esquina de su casa, y el techo, y la otra esquina. Asustado, se impresionó y se enfermó. Corrió a casa de Orunmila, que le dijo: «Esto te ha sucedido porque no hiciste caso ni el ebbó, y por no pagarle tributos al monte. Esos personajes que tienes en la casa tienen hambre: dale un gallo a cada uno en una esquina de la casa, págales tres centavos, y dale un pájaro zunzún a Osanyin en el monte». Obatalá cumplió, se sintió bien, su casa no se cayó más, y en agradecimiento le dio una chiva a Orunmila, se arrodilló y dijo: «Orunmila, contigo no hay quien pueda».
4Enini, el criado que se comía los ebbó🔒 Babalawo
5Ármese para que tenga con qué defenderse🔒 Babalawo
6El cuchillo que no acabó de pelar a Eshú🔒 Babalawo
7El fuego y la esposa fugada🔒 Babalawo
8Las tijeras del halcón🔒 Babalawo
9La última adivinación para el Obá de Igbajo🔒 Babalawo
6 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →