Iroso Sa es el Odù número 85 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Iroso: nace de Iroso sobre Osa. En los tratados aparece también como Iroso Osa, Ìrosùn Ọ̀sá o Iroso Sun Sun. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 17 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 10 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.
La lectura del signo
lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas
LIBREIroso Sa, que también se conoce como Iroso Sun Sun, es el signo donde nacieron los cereales, el grano que alimenta a la gente. Aquí se decidió también que Oshún coma junto a Orunmila y ocupe el lugar más alto del canastillero: cuando la casa ardía y todos huyeron, ella fue la única que volvió entre las llamas a sacar a Orunmila, que no podía caminar, y él la perdonó. Su decreto habla de deudas sagradas: pague cuanto antes lo que le prometió a Shangó y a Oshún, porque aquí una deuda con Shangó puede costar la casa y hasta la vida.
Cumplida esa deuda, el signo es generoso. Shangó y Oshún le tienen guardada una suerte para el día en que se agarre de ellos, y un amigo que ya murió quiere ayudarlo: dedíquele una misa. Usted tiene dinero guardado, y si cambia de casa la suerte lo encuentra. Como Elegba, que ganó su guerra armándose poco a poco, prepárese con paciencia y con la ayuda de Ifá: al verlo fuerte, sus enemigos lo respetarán y la gente se pondrá de su lado.
«Todos huyeron del fuego; volvió la pecadora — y hoy Oshún come junto a Orunmila.»El pulso de Iroso Sa
Su falta está en la fe. Usted conserva a sus santos pero no trabaja con ellos, olvida el juramento que hizo ante Olofin y, cuando algo le sale mal, los culpa. Es desconfiado y siempre cree que lo engañan, aunque el daño puede venir de alguien de su casa en quien confía por completo y que se queda con lo que usted ofrenda. Lo que le mandaron hacer y no hizo le trae robos y pérdidas. Guardar el dinero y sufrir cada vez que lo gasta le aleja la suerte. Además, sus amigos quieren quitarle su puesto para ocuparlo ellos.
En el amor, si está solo, busque pareja, que la encontrará. Pero una traición amorosa puede terminar en un incendio por venganza, y desear a la mujer de otro puede costarle la vida. Si es mujer, dos hombres pueden pelear por usted y poner en peligro a sus hijos.
En la salud, el hombre puede sufrir algo de impotencia, y a la mujer un susto le puede retirar la regla. A veces la cabeza se le altera como si fuera a perder el juicio. Si está enfermo, cuídese y no desobedezca, que Obatalá quedó baldado por no hacer el ebbó; respete a los mayores. Cuide que nadie en la casa se queme con agua o grasa hirviendo. Cumpla con Shangó y con Oshún, y de ahí en adelante no conocerá pérdidas.
El signo en una frasePague su carnero, trabaje con sus Santos y no llore el dinero que gasta — que a Iroso Sa lo salva la fe que practica, no la que declara.
El diagnóstico
habla · prohíbe · recomienda
LIBRE LA LIBRETAHabla LIBRE
Se debe saldar cuanto antes lo que se adeuda a Shangó y a Oshún; por esas deudas puede haber un incendio en la casa e incluso la muerte.
A quien posee este Ifá le falta confianza en los Santos y en Orunmila, hasta el punto de dejarlos de lado: los mantiene, pero no trabaja con ellos, y de ese modo olvida el juramento hecho ante Olofin.
Si a la persona le pasa algo, responsabiliza a los Santos.
Posee dinero ahorrado y sufre al tener que gastarlo, y así la suerte se le aparta.
Le indicaron que hiciera algo y no lo ha cumplido, por lo cual puede atraerse una desgracia o un robo.
De impotencia masculina y de un hombre que debe buscar una mujer (o al revés).
De persona amiga fallecida a la que hay que hacerle misa: ese Eggun quiere ayudarlo.
De amigos que desean arrebatarle un sitio para quedárselo después.
De persona desconfiada que siempre cree que la están engañando, y de cabeza que se pone como loca.
De que a la mujer le llega la menstruación y esta puede interrumpírsele por un susto.
De que en este Odù Orunmila le indicó a Obatalá que hiciera ebbó e Ifá; este no hizo nada, quedó baldado y tuvo que rehacerlo todo.
Eewó · prohibiciones LIBRE
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No llore más el dinero que gasta.Así se le aleja la suerte.
No desatienda a sus Santos ni a Orunmila.Conservarlos sin trabajarlos es abandonar el juramento hecho ante Olofin.
No le falte el respeto a los mayores.Para que no se vea baldado.
No deje deudas pendientes, ni con Santos ni con personas.Por causa de esa deuda usted y los suyos se ven en peligro.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
En este signo nacen los cereales.
Tiene dinero guardado.
Un Egun amigo ya fallecido quiere ayudarlo, y una misa en su nombre abre ese apoyo.
Debe cuanto antes lo que le prometió a Shangó y a Oshún.
Por una deuda con Shangó puede haber fuego en la casa, y la persona y los suyos pueden perder la vida.
Alguien de la casa puede quemarse gravemente con agua o grasa caliente.
44 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
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Rinda tributo a Shangó y a Oshún, y así le irá bien en lo sucesivo, sin pérdidas.
Coloque a Oshún en la parte superior del canastillero, y ofrezca Shekete a Shangó y a Ogún.
7 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.
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los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia
LIBRE LA LIBRETA1Oshún entró al fuego por Orunmila
Compartían una casa Shangó, Oshún, Ogún y Orunmila. La esposa de Shangó era Oshún, aunque a la vez convivía con Ogún; además tenía otros tres amantes en el pueblo.
Orunmila tenía las piernas baldadas y le costaba caminar. Una mañana, al empezar la consulta del día, le salió este Ifá y debió hacerse un ebbó. Oshún fue la única que se preocupó y le consiguió todo lo necesario. En el registro, Ifá le anunció un incendio en la casa.
Shangó se enteró de que Oshún lo traicionaba. Esperó un momento en que todos dentro de la casa estaban distraídos y la encendió por sus cuatro costados, para vengarse. Al ver las llamas, todos salieron corriendo. Oshún se acordó de que Orunmila no podía caminar y volvió a entrar a buscarlo. No lo encontró y salió por la puerta trasera. Allí se topó con Orunmila, que había salido por sí mismo gracias al susto.
Oshún le dijo: «Volví a entrar para salvarlo y no lo hallé. Por eso salí por aquí, y veo que usted se salvó solo». Orunmila contestó: «Te agradeceré siempre lo que hiciste. Aunque te llaman pecadora, fuiste la única que pensó en mí. Desde ahora quedan perdonadas tus faltas, y desde hoy eres la única autorizada a comer junto a mí».
Por eso, cuando él la invita, Oshún come a su lado la chiva, la gallina y lo demás que Orunmila coma.
2Hay que cumplir con Shangó
Orunmila visitaba una casa cuando, al despuntar el día, salió este Ifá y le anunció que allí habría un incendio. Quiso saber qué debían en esa casa, y Ifá contestó que solo faltaba pagar un carnero a Shangó. Orunmila preguntó si ese era el origen del fuego, y la respuesta fue afirmativa: Shangó ya estaba harto de esperar su pago y venía a cobrarlo.
Así que Shangó incendió la casa y se colocó junto a la salida con su arco y su flecha, listo para disparar a quienes intentaran escapar. Orunmila lo descubrió y se cubrió al instante con la careta de Obatalá. Salió afuera y pidió a Shangó que bajara las armas. Shangó, creyendo que tenía delante a Obatalá, obedeció. Después notó el engaño, reconoció a Orunmila y le explicó: «Actué así porque en esta casa me deben un carnero y se niegan a dármelo».
Orunmila respondió que eso no era asunto suyo, pues solo estaba allí de visita, pero prometió exigirles que cumplieran con el carnero, para que las cosas volvieran a su cauce. Shangó estuvo de acuerdo. Los de la casa entregaron el carnero, pero ya habían perdido su vivienda y casi pierden también la vida.
Entre los santos, Obatalá es el único capaz de tranquilizar a otro que se ha enojado por una deuda.
3Obatalá se enfermó por desobediente
Obatalá estaba enfermo, y su casa amenazaba con venirse abajo. Acudió a Orunmila, y el odu que salió fue Iroso Sa, el del zunzún. El adivino le indicó un ebbó: un pájaro zunzún, tres gallos, cuatro palos con cuatro muñequitos y una casita, junto con eku, eyá, epó y dieciséis pesos con ochenta. Las cosas tendría que buscarlas en el monte, y allí debía pagar los tributos que el monte exige.
Pero Obatalá desoyó la advertencia. Entró al monte y, después de andar mucho rato, topó con Elegba, a quien explicó el encargo de Orunmila para que lo ayudara con lo del ebbó. Juntos siguieron adelante hasta encontrar a Ogún, y Obatalá volvió a contar lo mismo y a pedir ayuda. En ese instante el tiempo se puso oscuro, retumbaron los truenos y llegó Shangó. A él también le repitió su historia, y los cuatro siguieron andando.
En lo más profundo del monte se les presentó Osain, que les reclamó: «¿Con el permiso de quién están en mi casa?». Ninguno respondió. Continuaron su camino sin darle importancia, aplastando plantas y derribando árboles.
De regreso en su casa, con los materiales del ebbó y con los compañeros que lo habían seguido, Obatalá no realizó el ebbó, sino que se durmió profundamente. Un ruido raro lo despertó. Miró hacia una esquina y la vio desmoronarse; después cedió el techo, y la esquina opuesta también comenzó a venirse abajo. El susto fue tan fuerte que cayó enfermo.
Fue a toda prisa ante Orunmila y le relató todo. El adivino le explicó que aquello ocurría por haber ignorado el consejo y haber dejado el ebbó sin hacer. Obatalá le suplicó que lo salvara. Orunmila preparó el ebbó y, antes de cerrarlo, añadió que otra causa era no haber pagado al monte lo que se le debe, además de no cumplir con el ebbó que el odu había marcado. «Ahora estás mal y tu casa se derrumba», le dijo. «Los personajes que viven en tu casa tienen hambre: ofrécele a cada uno un gallo, colocado en una esquina, y un pollo de los del ebbó; entrégales tres centavos; y lleva un pájaro zunzún a Osain en el monte.»
Obatalá cumplió lo que le dijeron, se sintió mejor y su casa no se volvió a caer. Agradecido, regresó con Orunmila, le regaló una cabra, se postró ante él, le rindió moforibale y exclamó que nadie podía igualarlo.
La palabra no se pierde — se abre
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