Iroso She es el Odù número 90 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Iroso: nace de Iroso sobre Oshe. En los tratados aparece también como Iroso Oshe o Ìrosùn Ọ̀ṣẹ́. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 15 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 9 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.
La lectura del signo
lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas
LIBREIroso She le habla a alguien cuya vida depende del ángel que lo cuida. Aquí nacen el aceite de la palma, que sirve para cocinar y para alumbrar, el arte de la cocina y la mecha de ikines que ilumina el Igbodu. Nacen también el fuego de los bosques, los defectos del cuerpo y los Egun que se pegan a una persona y la obsesionan. Su decreto es de salvación: cuando el ángel viene a buscar a los suyos y los arrastra por los pies, Orunmila le da de comer y la persona se salva, porque aquí él es el intermediario de su alma.
Salude a Olokun cada día y pídale salud y prosperidad, que él se las concede. Usted nació para prosperar en cualquier oficio que tome, aunque sea despacio, y cada año le irá mejor que el anterior. Si no se rinde ante la miseria, al final encontrará una gran fortuna. Tenga contenta a Oshún, atienda a Shangó y ocúpese de su madre, que usted tiene descuidada; si ya murió, ofrézcale una misa.
«El Ángel viene por los pies y Orunmila lo detiene con comida — el alma de Iroso She tiene abogado.»El pulso de Iroso She
El osogbo de este signo es la guerra y la traición. Hay una guerra delante de usted, y la gana quien se mueve primero. A su alrededor hay mentira y falsedad: se sienta a comer con quienes le preparan un lazo, y un amigo que le da consejos busca en realidad arruinarlo. Una mujer puede acusarlo en falso ante quien manda, pero quien cumple su ebbó sale inocente y hasta recibe honores. Hubo una muerte en la que usted tomó parte sin quererlo, y ese Egun lo persigue: haga sus obras para protegerse y proteger a su familia. No llore por falta de dinero ni use prendas heredadas, porque lo atrasan.
En el amor, cuídese de una mujer que lo enamora para amarrarlo con trabajos, y no se deje tentar por la mujer de su padre. A la mujer, este signo le pide guardar en silencio su embarazo, porque una amiga envidiosa puede hacérselo perder; con discreción y ebbó, tendrá ese hijo y muchos más. Cuando todos lo abandonen, uno de sus hijos se quedará a su lado, y por él llegará su salvación.
En la salud, Iroso She advierte de daños hechos con hechizos y de accidentes que pueden costar un ojo, una oreja, un brazo o una pierna, como le pasó a Osain en el monte. Cuide su pelo para que no lo usen en su contra, y tenga cuidado con el fuego en su casa, que empezaría por la cocina. Con el ebbó a tiempo, ni siquiera lo que quema lo daña.
El signo en una fraseHaga las paces con su Ángel, atienda a su madre y salude al mar cada día — que Iroso She apaga la guerra con una brasa y agua.
El diagnóstico
habla · prohíbe · recomienda
LIBRE LA LIBRETAHabla LIBRE
Guerra que tiene o tendrá: haga las obras cuanto antes para poder ganarla.
La persona se sienta a la mesa con sus enemigos; tenga cuidado, pues le están tendiendo una trampa.
Por todas partes a su alrededor hay traición y falsedad.
Tenga cuidado con el fuego en su casa: habrá un incendio y comenzará en la cocina.
Ocurrió una muerte en la que usted intervino sin proponérselo, por azar, y ahora ese Egun lo persigue.
De que el arayé, en este Odù, es una mujer de baja estatura, con caderas anchas y trenzas; el Awó queda prendado de ella, y ella le hace un trabajo en el miembro para atarlo a sí.
De que en el momento de morir el Ángel de la Guarda va por su hijo y lo sujeta de los pies; Orunmila le da de comer, y así la persona se salva.
De que Shangó, que era buen nadador, llevaba a la gente al lado opuesto del río, y además libró una guerra contra Agayú, quien se llamaba Kushé.
De cuidar y estar pendiente de la madre: usted no la atiende.
De que un Orisha reclama su cabeza.
Eewó · prohibiciones LIBRE
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No llore por falta de dinero.
No use prendas heredadas.Lo atrasan.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
En este signo nace el aceite vegetal, que sirve para cocinar y para alumbrar las lámparas.
Orunmila alimenta al ángel protector de la persona y así la salva.
Si saluda cada día a Olokun y le pide salud y prosperidad, se las concede.
Nacen los Egun que se le pegan y lo obsesionan.
Nacen las imperfecciones físicas.
Corre peligro de fuego en los bosques y en su casa, que empezará por la cocina.
40 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
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Mande decir una misa por su madre si ya falleció; y si vive, cuídela, porque usted no la atiende.
Tenga contenta a Oshún.
9 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.
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los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia
LIBRE LA LIBRETA1El guardián del alma
En este camino, las deidades dieron al Ángel de la Guarda la orden de recoger a las personas. Al llegar a la tierra las atrapó y las arrastró, cruzando por el fondo de la vivienda de Ogún. Las personas clamaban: «¡Ogún, socórreme, el Ángel de la Guarda me lleva arrastrando de los pies!». Ogún vio pasar al guardián del alma y le preguntó qué ocurría, pero este no se detuvo y siguió adelante con ellas. De ese modo cruzó por delante de las casas de todas las deidades que vivían en la tierra.
Al salir las deidades de sus casas, el guardián relató lo ocurrido. Orunmila lo consultó y vio que le correspondía este odu, Iroso She. Propuso que él mismo juntaría lo necesario, mientras las personas harían su sacrificio en favor del guardián del alma. El guardián dejó libres a las personas. Desde ese momento, cada año Orunmila reúne lo que pide la cabeza de cada ser humano como sacrificio y se lo hace llegar al guardián.
Al recibir lo que Orunmila le llevaba, el guardián le dio una parte que le tocaba. Desde entonces, la gente también empezó a entregar algo a Orunmila, para que hablara en su favor ante las deidades y ante sus guardianes ancestrales y actuara como su intermediario. Esa es la razón de que se llame a Orunmila intermediario del alma.
2Osain perdió su perfección en el monte
El tablero sobre el que Orunmila practicaba el Osode pertenecía a Shangó, quien realizaba allí todos los trabajos y ebbós. Contaba con dos ayudantes: Elegba, que hacía de mensajero y se encargaba de llevar los ebbós, y Osain, a quien encomendaba los secretos de las hierbas. Shangó, sin embargo, vivía entregado a las fiestas y a sus mujeres, y le quedaba cada vez menos tiempo para sus obligaciones. Un día anunció a sus ayudantes que buscaría a alguien a quien pasarle el tablero. Los dos, naturalmente, deseaban heredarlo.
Shangó lo dejó en manos de Orunmila y confesó que ya no podía sostener esa carga, porque las fiestas y las mujeres le ocupaban casi todo el tiempo, los encargos se amontonaban y fallaba a quienes acudían a él. Añadió: «Eres el mayor de los adivinos, y por eso te corresponde quedarte con el tablero». Orunmila se negó al principio: «Hermano, es demasiado difícil de manejar». Shangó insistió y lo dejó allí. Le presentó a sus dos criados: Elegba, el mensajero que entrega las obras donde corresponde, y Osain, que trae las hierbas que hagan falta. Después le mostró cómo usar el tablero y le indicó: «Ante cualquier dificultad, llámame y acudiré a ayudarte. Para llamarme, dibuja un círculo de pólvora sobre la tierra, pon dentro dieciséis piedras de rayo y préndele fuego a la pólvora».
Orunmila asumió el tablero, pero sus trabajos no funcionaban. Elegba y Osain estaban ofendidos de que Shangó no hubiera elegido a ninguno de ellos, y se negaban a colaborar. Elegba dejaba las obras en cualquier parte y no en su destino, y Osain se fue al monte a ocuparse de su propia regla. Todo cayó en el desorden.
Orunmila no tuvo más remedio que llamar a Shangó del modo acordado. Shangó llegó al instante y, apenas se enteró, fue tras Osain y Elegba. Dio con Osain en el monte, ocupado en su regla, y lanzó contra él una tormenta de rayos. El monte ardió. Osain, que hasta ese día era un hombre perfecto, quedó mutilado: le faltaban una pierna, un brazo, una oreja y un ojo. Llegó a duras penas ante Orunmila y allí perdió el sentido. Cuando despertó, tras varios días, descubrió asombrado que Orunmila lo había cuidado y sanado en vez de dejarlo a su suerte. Lleno de arrepentimiento, rogó su perdón y ofreció servirle como esclavo.
Elegba, que vio lo ocurrido con Osain, se ocultó para escapar de la furia de Shangó. Sin embargo, al enterarse del castigo de Osain, se presentó ante Orunmila y confesó: «Yo también lo estaba engañando, pues no entregaba las obras en el destino que usted señalaba. Le pido perdón; desde hoy es usted la única persona con poder sobre mí en este mundo».
Desde entonces Orunmila cuenta con sus dos servidores y puede ver cómo resultan sus obras. De este suceso vienen también las imperfecciones del cuerpo.
3Nace el arte de cocinar
Al crear la tierra, Olofin dio lugar a la palma aceitera, Banga, que había penetrado muy hondo en el misterio de la propia vida. El espíritu de Ifá, atraído por esa hondura, quedó unido a ella. Banga recibió plenos derechos y poderes, ya que los seres humanos no conocían a Olofin. Quien quería averiguar algo se apoyaba contra su tronco y le preguntaba, y ella le daba orientación espiritual a su mente. Entonces ni las personas ni los animales se morían, y se consideraba a Banga la divinidad suprema.
Un día Banga visitó a Orunmila. Él consultó su odu y le advirtió: «La palmera posee de todo, y cuanto hay en ti sirve a la vida. Tienes que hacer ebbó. Tu último secreto, además, beneficiará a la humanidad: serás el sustento de Kushe, el espíritu del fuego». Banga hizo el ebbó. A partir de ahí la humanidad empezó a progresar. Las personas sabían ya servirse de las manos, pero no encender fuego ni conservarlo.
Un cazador del monte, de nombre Kushe, salió en busca del árbol del fuego, es decir la pinotea, y asó ñames sobre sus brasas, que le parecieron deliciosos. En otra ocasión regresó al monte por el mismo árbol y encontró a Osain Aroni Elesekan, que tenía un ojo, un pie, la melena larga y el cuerpo lleno de vello. Osain condujo a Kushe hasta Banga. La palma le enseñó que, de los ikines, las nueces sagradas, debía elegir los que tuvieran menos de tres ojos, y extraer de sus almendras manteca de corojo y aceite, y le enseñó a guisar con esa grasa. También le explicó cómo hacer el Adé Iná con la pelusa de ikines secos, útil para tomar el fuego donde lo hubiera en el monte y para mantener encendido el del hogar. Alumbrado por el Adé Iná, Kushe recibió Ifá y conoció los secretos de ambos, Banga e Ifá, pues sus padres eran Orunmila y Adamá, la mujer del fuego.
Kushe llevó algo de aceite de palma envuelto en una hoja de malanga, junto con una estopa de Adé Iná, a su tierra, y allí se hizo rey. Así supieron los primeros humanos cocinar con grasa y guardar el fuego en casa. Banga continuó siendo el árbol de la vida, capaz de adivinarlo todo. De ahí que los Awoses iluminen el Igbodu con mechas de ikines y no con velas.
7Ajibola y la amiga bruja — Cada embarazo de Ajibola se perdía sin causa visible; la respuesta de Orunmila apuntó a alguien muy cercano. 9Ainá entre Oshosi y Ogún — Ogún y Oshosi deseaban a Ainá, la candela; solo uno creyó que sus espinas bastaban para protegerlo. 10La tiñosa y sus enemigos — La tiñosa servía a Obatalá y aun así no lograba conservar ni un huevo: sus amigos tenían ojos brujos. 12La codicia y la pobreza — Dos hermanos inseparables, un burro compartido y un tesoro encontrado: la codicia pidió su mitad hasta del animal. 13La gata y el cóndor — La gata subió al nido del cóndor con lágrimas fingidas y noticias de una anaconda vecina. 14La espada y la pluma — La espada volvió gloriosa de la guerra y llamó cobarde a la pluma; la pluma respondió con una pregunta. 15El alimento prohibido — Olodumare prohibió comer las nueces de Banga cuando el hombre era inocente y no existía Ikú; Abita rondaba. La palabra no se pierde — se abre
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