Patakíes · Los caminos del Odù
1La hija de Olokun
Efun fun lere adivinó para Orunmila antes de bajar a la tierra: su destino era el comercio, no el ejercicio de Ifá. En la tierra practicó el Ifismo y no prosperaba; al servir a Olokun con paloma, cauries y tiza, Olokun le envió a su bella hija vestida de blanco, que solo comía tiza. Sus criados traían del cielo mercancías nunca vistas, y los Obases se las compraban: siguió su destino y se hizo extremadamente rico.
Efun fun lere fue el Awó que adivinó para Orunmila cuando iba a bajar a la tierra: se le aconsejó no dedicarse al ejercicio de Ifá sino al comercio, y hacer sacrificio con dieciséis palomas, una chiva, tela blanca y doscientos un cauries para su Ángel de la Guarda, y servir a Eshú con chivo, maíz, ñame y plátano. Hizo todos los sacrificios antes de bajar.
Al llegar a la tierra comenzó la práctica del Ifismo: era muy efectivo como sacerdote, pero no tenía vida estable ni prosperaba. En la adivinación le fue dicho que se había desviado del camino de su destino; que decorara su trono de Ifá con tiza blanca y paño blanco, sirviera a Olokun con una paloma, una bolsa de cauries, dinero y tiza, y a Eshú con un chivo. Cuando Olokun recibió los sacrificios, recordó la promesa hecha en el cielo y envió a su bella hija, vestida toda de blanco, a buscar en el mercado al hombre vestido de blanco. Se encontraron, se enamoraron al instante, y ella se quedó en su casa, donde todo estaba adornado de blanco; él descubrió quién era ella porque su única comida era la tiza. Cada día de mercado los criados de Olokun traían del cielo cuentas, joyas y colmillos de elefante nunca vistos en la tierra; el Obá de la ciudad le compró a Orunmila a precio de doscientos hombres y doscientas mujeres, y los demás Obases vinieron detrás. Siguiendo al fin el camino de su destino se hizo extremadamente rico — aunque la hija de Olokun no tuvo hijos con él. Por eso a la persona se le dice de preparar el trono de Olokun para su Ifá, servir a Eshú con un chivo, y vestirse siempre con ropas de colores claros.
2Obatalá era tramposo y jugador
Obatalá guardaba el dinero de los que iban a hacer Santo, lo jugó y lo perdió, porque sus contrarios le hacían trampas. Para no responder a los reclamos, cavó un hoyo ante su puerta tapado con estera: el que tocaba, caía y se perdía. Un hombre fue donde Orunmila, que le marcó ebbó y le advirtió no pisar la estera: el ebbó cayó en el hueco, el hombre entró por el fondo, el Ogún de Obatalá cayó al suelo — y la trampa fue descubierta.
En este camino Obatalá era tramposo y le guardaba el dinero a la gente de su pueblo que iba a Yoko Osha. Un día se puso a jugar con el dinero ajeno y lo perdió todo, porque sus contrarios le hacían trampas. Al verse sin dinero, sus enemigos lo divulgaron, creándole un gran arayé. Pensando que los perjudicados irían a reclamarle, Obatalá mandó a construir una trampa delante de su puerta: un hoyo cubierto con ramas, hierbas y una estera encima. Cuando alguien iba a tocar la puerta, caía en la trampa y se perdía.
Entre los afectados había un hombre que ató los rumores de la estafa a las desapariciones que se sucedían en el pueblo, y fue a casa de Orunmila. Le vio este Odù y le marcó el ebbó del pollito, la gallina, la paloma blanca, la piedra y la trampa, y le advirtió: cuando fuera a casa de Obatalá no entrara, y botara el ebbó sobre la estera sin pisarla, que iba a descubrir una trampa. Cuando llegó, dejó caer el ebbó sobre la estera y este cayó dentro del hueco; el hombre dio la vuelta y entró por la puerta del fondo. Los criados le dijeron que Obatalá no estaba; entonces puso el Ogún de Obatalá en el suelo, este se cayó, y Obatalá, al oír el ruido, se asustó y gritó. Así fue descubierta la trampa. Por eso hay que tener cuidado con quien se escoge de padrino o madrina — de seguro hay trampas contra el ahijado — y se habla de prendas judías enterradas que crean dificultades.
3El camino del ajonjolí
Un Awó, hijo querido de Azojuano, padecía de la sangre, el pecho y las vías respiratorias: mientras estuvo bien lo querían; al enfermar, le huyeron y lo echaron. Azojuano le dijo que regara ajonjolí de noche en las azoteas de sus enemigos: con el sol, el ajonjolí estalló y se desató una epidemia. El pueblo corrió donde Orunmila, que les marcó ebbó con mondongo, y así se salvaron.
En este camino había un Awó que padecía de la sangre, del pecho y de las vías respiratorias, y se sentía muy decaído. Mientras estaba bien la gente lo quería, pero cuando se puso mal le empezaron a huir. Este Awó adoraba mucho a Azojuano, y este a su vez lo quería mucho; lo llamó, le preguntó qué le pasaba, y el Awó se lo contó todo. Azojuano le dijo que por la noche cogiera mucho ajonjolí y lo regara en las azoteas de sus enemigos.
El Awó cumplió, y al otro día, cuando el sol comenzó a calentar el ajonjolí, este empezó a estallar y se presentó una gran epidemia en aquella tierra donde habían echado al hijo de Oluo-Popo. La gente, viendo lo que pasaba, fue a casa de Orunmila, el cual les vio este Ifá y les mandó hacer ebbó con mondongo, pescado chico, carne de res, ajonjolí, frijoles negros y colorados y toda clase de ashé — y así se salvaron de aquel mal. Por este Odù hay que recibir a Oluo-Popo, y se pone detrás de la puerta la bolsa de saco con frijoles, ajonjolí y alcanfor.
4La guerra de Agayú y Obatalá🔒 Babalawo
5La reina de Dassá🔒 Babalawo
6El sacerdote y el albino🔒 Babalawo
7El palmero y el sembrador de caña🔒 Babalawo
8La transfiguración de Awó Awa Lodé🔒 Babalawo
9El jugador🔒 Babalawo
10El engaño del príncipe🔒 Babalawo
11Las mujeres que lloraban por hijos🔒 Babalawo
8 patakíes más de este Odù, bajo candado.Lee todos los caminos completos con el plan Babalawo.Desbloquear →