Iroso Rete es el Odù número 89 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Iroso: nace de Iroso sobre Irete. En los tratados aparece también como Iroso Ate, Iroso Irete o Ìrosùn Ìrẹtẹ̀. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 15 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 8 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.
La lectura del signo
lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas
LIBREIroso Rete, que también se conoce como Iroso Ate, le habla a quien la vida pone a prueba en su fe. Aquí nace el fuego: Orunmila frotó un palo hasta sacar la llama y con ella derrotó a sus enemigos. Nacen también Aboni, donde se practicó el primer aborto, y el día del itá de Untefá. Su decreto es de riqueza con paciencia: usted está destinado a llegar a ser muy rico si conserva un corazón bueno y un trato humano, y solo Orunmila lo salva: recíbalo pronto y, pase lo que pase, nunca abandone su Ifá.
Este es el signo del awó que, desesperado, quiso arrojar su Ifá al río justo antes de que todo lo prometido se cumpliera. A usted le puede pasar igual: la prosperidad tarda, los acreedores aprietan y la gente lo llama mentiroso, pero lo anunciado llega y trae casa, dinero e hijos. Elegba le va limpiando el camino, y lo que alguien le lleve a empeñar puede convertirse en su suerte. Una persona busca su amistad: aunque al principio no le dé importancia, esa relación le será provechosa.
«Tiró su Ifá al río porque la lluvia tardó un día — y la lluvia llegó: la fe que aguanta es la que cobra.»El pulso de Iroso Rete
El osogbo de este signo es la pérdida por falta de fe. Cuando la adversidad lo toca, usted olvida que cada uno trae su destino y culpa a los santos, que solo están para ayudarlo a pasar la prueba. Hay pleitos en su casa, una envidia callada que lo atrasa y alguien bajo su mismo techo que le guarda rencor aunque no se lo diga. Le echan daño en la puerta. No preste dinero a cualquiera, porque con él le hacen trabajos malos; no gaste lo que le adelantan por un trabajo, y no haga sonar el dinero ni cuente si lo tiene o no.
En el trabajo, su generosidad y su buen juicio le traen clientes, aunque despierten el celo de otros que cobraban más caro. Quien lo necesite, que vaya a su casa: no atienda recados de quien no quiere tratarlo con consideración. En el amor, cuídese de que lo amarren por causa de una mujer, y sepa que una traición en la pareja puede salir a la luz por los celos de un tercero. Sin ebbó, el hogar puede venirse abajo.
En la salud, este signo señala el cerebro: vigile cualquier señal de la cabeza. A la mujer le habla de abortos y del dolor de no tener hijos, tan hondo que una mujer del signo prefería morir pisoteada por un caballo. Si usted siente que la vida no tiene sentido o desea morir, no se quede solo con eso: dígaselo hoy a una persona de confianza, busque ayuda de un médico o de un profesional, y no bote su Ifá por nada que le suceda. El signo también habla de la que, siguiendo a Ifá, queda embarazada y se casa feliz. Tenga paciencia y cumpla con Eshu, porque en Iroso Rete la fe que espera siempre es recompensada.
El signo en una fraseNo bote su fe en la adversidad, acepte el empeño que le traigan y reciba a Orunmila — que la candela de Iroso Ate se enciende para el que cree.
El diagnóstico
habla · prohíbe · recomienda
LIBRE LA LIBRETAHabla LIBRE
Los demás desean saber cómo usted vive.
Si alguien le trae un objeto para dejarlo en prenda, acéptelo: eso será su buena suerte.
Tres cosas busca esa persona que no podrá alcanzar hasta que haga ebbó y reciba a Orunmila.
Disputas dentro de su casa o una envidia callada que lo mantiene estancado; además la pérdida de un objeto de valor que poseía, y por eso se halla retrasado.
Le echan daño en su puerta.
De que, si el Awó descuida este Odù, enfrentará un gran peligro; debe tenerse precaución con el aleyo a quien se le marque esto.
De que, al alcanzarlo la adversidad, la persona maldice a los santos y olvida que cada quien tiene su destino y que la tarea de ellos se limita a acompañarlo en esa prueba.
De una persona que desea su amistad: no le dará importancia, pero después esa amistad le será provechosa.
De que la persona padece o padecerá una enfermedad del cerebro.
De que bajo su techo vive alguien que le tiene un resentimiento profundo y, aunque no lo exprese, lo juzga mal.
De cuidado con amarre por mujeres.
Eewó · prohibiciones LIBRE
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No preste dinero, sin distinción de persona.Con el mismo dinero le trabajan malo.
No utilice el dinero que reciba como adelanto de un trabajo.Se lo van a reclamar.
No suene el dinero en el bolsillo, ni hable de si lo tiene o no.En su casa hay quien le guarda rencor y piensa mal de usted.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
Orunmila saca fuego de un palo y vence con él a sus enemigos.
Lo que le llevan a empeñar se convierte en su suerte.
Una persona quiere su amistad; al principio no le da importancia, pero después esa amistad le conviene y le resulta provechosa.
Sufre hambre, y la casa se derrumba o se desbarata, lo que puede ocurrir también por la muerte de uno de los cónyuges.
Los demás quieren saber cómo vive.
La falta de fe en Orunmila lo pierde: al tocarlo la adversidad, olvida que cada uno tiene su destino y culpa a los santos.
39 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
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Coloque tras la puerta un palo tan alto como la persona y una piedra de fuego, que se alimenta junto con Elegba.
Sin importar lo que le ocurra en la vida, jamás abandone a Ifá.
8 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.
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los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia
LIBRE LA LIBRETA1El awó que tiró su Ifá al río
Awó Mayerifa residía en un territorio bajo el mando de Awó Aguatara Ifá, quien le había cedido todo el poder para que solucionara los problemas del lugar. Sin embargo, los trastornos crecían cada día y Awó Mayerifa no arreglaba nada, aunque había prometido hacerlo.
Desde el comienzo, Awó Aguatara Ifá le había advertido que, cuando alimentara a Ifá, debía alimentar también a Eshu, así como a las cuatro esquinas. Awó Mayerifa no supo cómo hacerlo, no hizo nada y vivía muy triste.
Un día comprobó que todo seguía empeorando y que los caminos permanecían cerrados, porque no había cumplido con las reglas. Entonces guardó su Ifá dentro de dos jícaras, las ató a su cintura y se arrojó al río. Los habitantes del pueblo lloraron, cantaron y rezaron al ver aquello, llamando a Awó Aguatara Ifá y tocando la campana.
Awó Aguatara Ifá, que estaba con su Apetebí, oyó el ruido y corrió a ver qué ocurría. El pueblo le explicó el acto de Awó Mayerifa. Él tomó dos gallinas, se las ofreció al río y entonó un canto. Enseguida las sacrificó y vertió su sangre en el agua. La Apetebí recibió el encargo de cocinar las gallinas y llevárselas. Convocaron a la población entera, que se arrodilló, rezó y presentó la comida dentro del río. Awó Aguatara Ifá empezó a dar de probar la comida a cada persona mientras rezaba.
En ese momento subió del río el primer ikin. Awó Aguatara Ifá le dio de comer y siguió con sus rezos. Fueron saliendo los demás, uno tras otro, cada ikin con su propio alimento y su propio rezo. Al final tenía entre los dedos el ikin número dieciséis.
Así, la prosperidad total alcanzó a Iroso Unkuemi y a las tierras de Awó Aguatara Ifá.
2Okpini y el ñame que le debía a Eshu
Este Ifá salió para Okpini cuando iba a consultar a Olofin. Se le indicó tener siempre en casa muchos ñames de tamaño pequeño y, cada día, antes de comenzar a adivinar, asar uno para Eshu. Cumplió seis días y le quedó un único ñame.
Al amanecer del séptimo día, Olofin le hizo llegar un recado apremiante: tenía que ir sin demora al palacio. Okpini se marchó sin asar el ñame que quedaba y prometió asarlo a su regreso. Allí, Olofin le encargó averiguar por qué sus súbditos llevaban tanto sin rendirle homenaje. Al terminar de adivinar, Okpini le advirtió que debía hacer ebbó, pues ese día los cazadores le avisarían de que habían cazado un elefante, un búfalo, un ciervo y una boa. Olofin hizo de inmediato su ebbó con una babosa, una paloma, un gallo y una gallina. Okpini hizo igualmente el suyo y volvió a su casa.
Entre tanto, Eshu fue a plantarse junto a la puerta mayor del pueblo y aconsejó a todos los cazadores que se dirigían al palacio que no entraran. Les contó que había awós haciendo ebbó para Olofin y que este había mandado que el cazador que informara de una pieza ese día serviría de ofrenda. Con eso, quienes traían caza o venían a dar parte de lo que habían matado en el monte se quedaron en la puerta, temiendo por su vida. La gente durmió allí, y Eshu se fue a dormir a su casa.
Por la mañana, Olofin mandó llamar a Okpini para reprocharle que lo anunciado no se había cumplido. Fue entonces cuando Okpini ofreció a Eshu el ñame asado que le debía, con un día completo de atraso. Al poco rato de hacer esta ofrenda llegó el mensajero y Okpini fue al palacio, donde el rey lo regañó por el fracaso de sus predicciones. Se sintió humillado: Olofin lo había tratado de mentiroso y farsante.
Okpini se sentía tan hundido que se fue al río Oshún a arrojar allí su Ifá y después volver a su casa. Mientras, Eshu había comido ya los ñames asados que Okpini le daba cada día; volvió junto a los cazadores que esperaban a la entrada y les anunció que el peligro había pasado. Les dijo que los awós ya habían concluido los sacrificios y que podían presentarse en el palacio sin temor. Los cazadores entraron todos a la vez a dar cuenta de lo cazado. Cuando Olofin quiso saber por qué venían juntos, contestaron que el aviso terrible del día anterior los había asustado y que, por miedo a ser sacrificados, tuvieron que pasar la noche a la entrada.
Olofin entendió entonces que Okpini había acertado y lo mandó llamar otra vez. Okpini apenas había regresado del río cuando llegó el mensajero. En el palacio, Olofin lo recibió con tono amable y con un saludo de reconciliación. Le pidió perdón por el modo en que lo había tratado el día anterior y le preguntó si le faltaba hacer algún ebbó. Okpini contestó que le debía un ñame asado a Eshu, pero que ya había cumplido con él.
Olofin le dijo que lo anunciado sí se había cumplido, aunque un día después. Como compensación por su humillación le entregó una escobilla adornada con cuentas, el urukere, y una chiva. Okpini tomó los obsequios y se fue a su casa. Más tarde volvió al río Oshún y rescató quince ikines; pasó mucho tiempo buscando el último, que no halló porque un pez había devorado esa semilla. Tomó entonces una piedra del río como décima sexta semilla y, con la chiva que Olofin le había dado, sirvió su Ifá. De ese modo el odu recibió el nombre de Irosun Okpini.
3Ariku y el pájaro del Cielo
Ariku vivía en la pobreza cuando le indicaron que recibiera su propio Ifá. Para pagar la ceremonia pidió dinero prestado, y le anunciaron que su suerte comenzaría a mejorar a los tres años. Los acreedores no tardaron en exigirle el pago. A tres meses de cumplirse el plazo, ya se sentía frustrado, y su awó le recomendó paciencia. Pero faltando quince días para el tercer aniversario, se le agotó la paciencia por completo: recogió su Ifá, lo guardó en un bulto y partió para deshacerse de él.
Desde el Cielo, el ángel de la guarda de Ariku pidió autorización a Dios, tomó la forma de un pájaro y voló tras él. Lo alcanzó en el camino y empezó a golpearlo con las alas por todo el cuerpo, cantando que no arrojara su Ifá, porque la riqueza, la esposa, los hijos y toda la fortuna que lo acompañaban venían detrás de él. Animado, Ariku regresó a su casa con su Ifá.
El día quince llegó gente a consultarse, y todo lo que Ariku les dijo se cumplió. La hija de Ajé, la riqueza, guió hasta él a un grupo y se presentó como su esposa. En tres meses Ariku era un hombre muy rico, y antes del siguiente aniversario había levantado su casa y había tenido un hijo.
Por eso se dice que la prosperidad llega en su fecha, y que quien arroja su Ifá a quince días de recibir lo prometido lo pierde todo.
La palabra no se pierde — se abre
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