Iroso Wori es el Odù número 79 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Iroso: nace de Iroso sobre Iwori. En los tratados aparece también como Iroso Güiro, Iroso Iwori o Ìrosùn Ìwòrì. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 19 patakíes (3 enteros a la vista, con su enseñanza, su ebbó y sus cantos), sus refranes, 13 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los demás ires y osogbos, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.
La lectura del signo
lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas
LIBREIroso Wori, que también se conoce como Iroso Güiro, es el signo del río y de quien lo cruza. Aquí nacieron los estibadores y los cargadores, y aquí Agayú fue el primero en dominar el agua: cortó un árbol con su hacha, encendió el fuego e hizo la primera balsa. Después cargó a un niño sin nombre que pesaba cada vez más: era Oduduwa, que le dio el río. Su decreto es de vaivén: en este odu usted puede acostarse pobre y despertar rico, o acostarse rico y amanecer pobre, así que no dé nada por seguro.
Usted lleva una carga que ya no aguanta y la cabeza llena de proyectos imposibles, y los golpes de la vida lo tienen a la deriva. Pero la suerte le puede llegar por un camino inesperado: si hace su ebbó y espera tranquilo donde Ifá le indique, lo alcanza la recompensa, y le viene una herencia del otro lado del mar. Si sus asuntos decaen lejos de casa, vuelva a sus raíces y atienda allí su Ifá.
«Agayú cargó al niño que pesaba como el mundo — y esa carga le dio el señorío del río.»El pulso de Iroso Wori
Este es un Ifá de ingratos. No hable mal de quien lo ayuda ni de quien le da de comer, y no ayude a quien después no se lo va a agradecer, como el campesino que cuidó una palma y no pudo recoger sus frutos por las espinas. Tampoco tome lo ajeno, porque ese vicio lo acerca a la vez a la prisión y a la tumba. Piense antes de actuar, y cuídese de alguien de su confianza que espera un descuido para hacerle daño, igual que el cocodrilo escondido entre los troncos del río.
En el amor, tres personas lo persiguen por una mujer y otras dos lo celan. De sus tres hijos, uno es mulato, ni negro ni blanco, de rasgos achinados. Su pareja pelea mucho y se enfurece con facilidad; cuando eso pase, déjela tranquila. En la casa falta el respeto y el desorden afecta a los hijos, así que ponga orden con mano firme y con mano suave. Lleve a su esposa ante Orunmila, porque perderla sería un golpe sin remedio para usted. La mujer de este signo debe tratarse los flujos y cuidar el útero para poder tener hijos.
En la salud, la soberbia le puede costar un derrame cerebral o fallas de memoria; cuide también su estómago y su sangre, y no deje que lo piquen los mosquitos. Evite los viajes por mar y los baños en ríos, lagunas o presas, que hay peligro de ahogarse. Tiene una deuda con Azojuano que debe pagar. Atienda a Agayú y haga su ebbó, que así los orishas lo pasan a la otra orilla.
El signo en una fraseCargue sin soltar, agradezca la comida y no cruce el agua sin ebbó — que la carga de Iroso Güiro pesa como Oduduwa: es dios disfrazado de peso.
El diagnóstico
habla · prohíbe · recomienda
LIBRE LA LIBRETAHabla LIBRE
Sobre la persona pesa una carga que ya no aguanta, y además hay alguien sobre ella que le estorba.
Señala locura: la persona actúa sin reflexionar y se expone a peligros como la muerte, una enfermedad prolongada, una condena larga o limitaciones físicas.
Muerte en una travesía marina: cuidado al cruzar ríos, lagunas o el mar.
Se acuesta de una manera y se levanta de otra: pobre y amanece rico, rico y amanece pobre, sano y amanece enfermo. Es un Ifá de inestabilidad.
Dentro de la familia hay personas con trastornos nerviosos o con locura.
La cabeza está llena de ideas vacías, imposibles de realizar.
De que la persona tiene el hábito de quedarse con lo ajeno; anda con un pie en la prisión, y el otro pie lo tiene en el cementerio.
De que la soberbia puede provocar una hemorragia cerebral; hay males del estómago y es necesario cuidar la sangre y la memoria.
Para el hombre: por causa de una mujer lo persiguen tres personas; dos mujeres lo celan mucho, y de sus tres hijos uno es mulato achinado.
De que se siente oprimido en el lugar donde vive y quiere marcharse; para conseguirlo debe hacerse un ebbó.
De una herencia que viene de ultramar, y de alguien que zarpó y aún no ha llegado adonde se dirigía.
De la mujer a quien hay que presentar ante Orunmila para que no muera, porque perderla no tendría remedio; y de flujos y de un tratamiento para poder tener hijos.
De que, entre quienes gozan de su confianza, hay una persona al acecho que aguarda un descuido para traicionarlo, igual que el cocodrilo entre los troncos.
De que los enemigos son personas de piel oscura y una de piel rojiza.
Eewó · prohibiciones LIBRE
El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.
No deje que le piquen los mosquitos.Podría contraer malaria (paludismo); si le sube la fiebre, acuda de inmediato al médico.
No coma frijoles negros.
No monte botes ni lanchas ni cruce ríos o mar sin ebbó.Este signo señala muerte en travesía marina; puede ahogarse.
No auxilie a quien no sabrá agradecérselo.Es un Ifá duro, de malagradecidos: como el campesino que sembró la palmera ajena y las espinas no lo dejaron coger el fruto.
Iré y osogbo LIBRE
Tres iré —lo bueno que el signo trae— y tres osogbo —lo adverso que avisa— de muestra.
Una persona puede acostarse pobre y despertar rica.
Le llega una herencia de más allá del mar.
Con el sacrificio hecho por toda la comunidad, la prosperidad que se había ido regresa al pueblo.
No hay paz ni tranquilidad: la persona vive en la inestabilidad, y puede acostarse rica y despertar pobre, o acostarse sana y amanecer enferma.
Carga un peso enorme que ya no aguanta.
Vive con la mente llena de proyectos vacíos que no se pueden cumplir.
37 ires y osogbos más esperan tras el muro — todo lo bueno que este Odù trae y todo lo adverso que avisa.
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Haga una ofrenda de comida para Orunmila y para la puerta del hogar (shilikún ilé).
Para gobernar el hogar se necesitan la mano derecha y la izquierda.
7 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.
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los caminos del Odù — la historia detrás de cada sentencia
LIBRE LA LIBRETA1Los gemelos y las dieciséis brujas
Antes del viaje a la Tierra, en el Cielo les indicaron un ebbó para cierta divinidad que trabajaba disfrazada de bruja, con nueces de kola, un gallo y vino de palma. Además, había que ofrecerle un chivo a Eshu. Hecho todo esto, los gemelos Irosun e Iwori descendieron juntos.
Ya en el mundo, Irosun pactó con dieciséis brujas nocturnas la caída de Iwori. Cierta noche Iwori tuvo un sueño: se veía en una cámara de ejecución. No supo interpretarlo y acudió a la adivinación. Ifá le anunció que se preparaba un engaño contra él, aunque todo fracasaría si a Ifá le ofrecía pescado seco envuelto y una gallina, y a Eshu un chivo. Iwori cumplió, y de las dieciséis brujas conjuradas murieron dos.
Después, los Awoses le hicieron saber quién estaba detrás del complot: su propio hermano menor. Iwori contaba con un Osain capaz de mostrarle lo que se trataba en las reuniones de las brujas. Para servirlo le hizo la ofrenda que le corresponde. Gracias a eso se trasladó a la reunión de aquella noche y pudo ver las maniobras de las catorce brujas que seguían vivas. Ellas descubrieron al intruso, lo apresaron y lo acusaron de espía, pero él se esfumó antes de sufrir daño alguno.
Al despertar, Ifá le ordenó un baño con hojas que prepararían los sacerdotes. Tras bañarse, los conspiradores se supieron descubiertos, se retiraron y dejaron de molestarlo. Si este Ifá sale en una consulta, hay que avisar a esa persona: su hermano menor es brujo y trama contra ella.
2Agayú y la posesión del río
Ignorando quién era ella, Agayú se unió a la mujer de más poder en aquella región. Era Oshanlá, capaz de transformarse: a veces aparecía como una joven sencilla y a veces como un ser temible, incansable en el combate, autoritaria al dar órdenes y despiadada ante sus rivales.
Al barquero no le gustó lo ocurrido. Pensaba que, por ser hombre, él debía haber dado el primer paso, y sentía que lo habían humillado. Por eso empezó a tratar de otro modo a todos los que querían que los pasara a la otra orilla. Primero averiguaba la identidad y el origen de cada persona y, tras oír la respuesta, le pedía un pago. Sin pago, no llevaba a nadie. Permanecía con los brazos cruzados, sordo a las súplicas, y a quienes insistían les decía que buscaran a otro y pagaran, o que no perdieran su tiempo.
Cierto día llegó un niño que quería cruzar para ver a su madre. Agayú le preguntó su nombre. El niño respondió que no tenía, y el barquero le dijo que entonces no podía ayudarlo. El niño rompió a llorar: hacía mucho que no veía a su madre, quizás no volvería a verla, no tenía nada y era muy pobre. Agayú lo observó con atención y le pidió que se marchara por donde había llegado, pues él no iba a ir contra sus reglas pasándolo gratis en la barca. Entonces el niño le propuso: «Cárgame sobre tus hombros. Hasta ahora no has fijado ningún precio por eso». El barquero lo miró de nuevo y aceptó: «Eres un muchacho listo. Te llevaré así».
Agayú se echó al niño a los hombros y entró al río. En cuanto dio los primeros pasos sintió que el niño ganaba peso poco a poco, hasta ser una carga que apenas podía sostener. Hizo un esfuerzo enorme para no soltarlo y quiso saber a qué se debía tanto peso. El niño le respondió que no se quejara y que respetara lo prometido. Agayú dijo que ya no aguantaba más. «Entonces mírame», contestó el niño. El barquero giró la cabeza, lo dejó caer al agua y exclamó: «¡Oduduwa!».
Flotando sobre el agua, el niño le habló: «Como premio a tu esfuerzo, te entrego el río». Después desapareció.
3Agayú, el hacha, el fuego y la balsa
El río fue el primer gran obstáculo que encontró la humanidad en su camino, y fue Agayú Sola quien lo superó. Cuando todos los demás se rendían y se iban, él permaneció en la orilla, resuelto a dominar la corriente.
Agayú era un campesino robusto y maduro, con el ánimo de un guerrero joven. Pensó un instante, tomó su hacha bien afilada y tumbó un árbol enorme. De una de sus ramas hizo una fogata, y así surgió el fuego. Con el tronco armó una balsa modesta y unos remos, y se lanzó al agua dispuesto a vencer la corriente. Al principio le costó muchísimo, pero repitió el cruce tantas veces que acabó haciéndolo sin dificultad. Gracias a él quedaron unidas las dos orillas, y el comercio que surgió le trajo mucha riqueza.
Cierto día llegó una mujer de anchas faldas, rostro bello y trato delicado. Con un gesto pidió al barquero que la pasara al otro lado. Agayú, impresionado, no habló del precio de su servicio; la sentó en la barca y comenzó a remar. Al desembarcar, ella brincó con gracia y coquetería y empezó a acomodarse el vestido sin mirarlo. Como no le decía nada, él le pidió que le pagara el viaje. La mujer se desnudó, se recostó sobre la hierba y le ofreció que cobrara con su cuerpo. Él aceptó, y al terminar ella le dijo que acababa de estar con Oshanlá.
Agayú se quedó sin palabras. Ella se fue sin volver la cabeza, tomó el camino de Oshagriñan y subió a la cumbre donde estaba su palacio blanco, como la nieve acumulada, y siguió con sus asuntos sin preocuparse por aquel encuentro breve. Con el paso del tiempo empezó a sentir las molestias del embarazo y nació un niño al que llamó Shangó. El nombre quiere decir «el que corre extraviado»: «Shan» significa correr y «Go», extraviado.
Según el yoruba, Shangó sufría arrebatos de locura en los que corría sin destino por los montes, y al final quedó encarnado en un árbol silencioso y solitario. Su nombre guarda así su propia imagen, y recuerda además el trazo en zigzag del rayo.
La palabra no se pierde — se abre
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