Irete Kután

nº 220 de 256 · también Irete Ogunda, Ìrẹtẹ̀ Ògúndá

El pacto del hombre con la tierra, que presta y tarde o temprano cobra: aquí nació Ikú lobí Osha — para ser Santo, primero hay que morir.

31 patakíes 7 eewó 12 ebbós y obras 17 refranes

¿Primera vez con un odù? Aprende a leer un odù →

Rezo del Odù— el que abre el registro

SHEMI OMI BIOMA KEKERE ITE KITA AYANAKU YAMA ADIFAFUN ORUNMILA INSHE ELELIPIN ABEBOADIE ELEDA NI AYA IKORI LEBO, BURUKU NISHEYE YAYO OPOLOPO ONIRE NI FAMI MORE ADIFAFUN AKO AYA TOFA AWADO YALOKO ITA KUTA AYANA OU AYANA ONI BABALAWO LODAFUN ORUNMILA UMBATI SHAWOLO OLOFIN.

Orden en Ifá
Odù 220 de 256
Composición
Irete sobre Ogunda
Odù espejo
Oggunda Kete
Santos que hablan
Orishaoko · Obatalá · Oyá (Yanzá) · Orún y Oroíña · Elegbá · Oshún · Los Ibeyi · Inle Ogueré (la Madre Tierra) · Egun

Nace · Ìbí LIBRE

  • Que la tierra lo dé todo y se coma todo lo que pare y da.

  • La sepultura del obé (cuchillo).

    Ogunda Meyi era su guardián y, al morir en Abisinia, Irete Kután quedó de guardia en la sepultura.

  • La descomposición cadavérica y de la materia orgánica.

  • Tirar el ekuele hacia atrás, sobre el hombro izquierdo.

  • Darle de comer a la tierra todos los años.

  • Que para ser Santo primero se tenga que morir (Ikú lobí Osha intorí Egun).

    Olofin convirtió en piedra a los Eda Murin que morían, para que volvieran a la Tierra a ser adorados: así surgieron Obatalá, Shangó y los demás.

  • Que el iyefá del Odù lleve ñame y babosa.

  • El primer hombre que cultivó la tierra (Orishaoko).

  • Que en Atefá, en el Itá, se haga procesión hasta un joro joro, con vela encendida cada Awó.

  • El tambor Kanango Ikú Idishe Koko.

    Con su toque, la muerte baila detrás de la mata de ceiba; vive colgado al lado del Ifá del Awó.

  • El pacto o trato entre el hombre y la tierra.

    «Me sustentarás día a día y al final te pagaré con mi cuerpo, cuando Olofin te lo autorice».

  • El bautizo de los signos de Osha por los de Ifá y la consagración del Oriaté.

    Cada hijo de Orunmila apadrinó a un hijo del Dilogún: Obá Eni Oriaté, Rey cabeza de la estera del ashé del Padre de los Orishas.

  • Que Azojuano comiera carne de puerco.

  • El espíritu Agamu, que enseñó a los hombres que los Dioses se alimentan de la sangre de los sacrificios.

  • Las tres prendas de Irete Kután: Malambo, Iyá Osha Olelé e Iyá Kerenyegbe.

Irete Kután es el Odù número 220 de 256 en el orden señorial de Ifá, de la familia de Irete: nace de Irete sobre Ogunda. En los tratados aparece también como Irete Ogunda o Ìrẹtẹ̀ Ògúndá. Esta ficha reúne su rezo en yoruba, 31 patakíes (3 en texto íntegro), sus refranes, 12 ebbós y obras y las señales con las que se manifiesta en la consulta — con el eewó completo a la vista; los ires y osogbos al detalle, el resto de consejos y las recetas completas se abren con La Libreta.

La lectura del signo

lo que Ifá quiere decir, en palabras llanas

LIBRE

Irete Kután es el Odù del pacto entre el hombre y la tierra: la tierra lo da todo y se come todo lo que pare — le presta al hombre y, tarde o temprano, le cobra. Aquí nacieron la descomposición cadavérica, la sepultura del cuchillo y la ley mayor del Santo: Ikú lobí Osha — para ser Santo, primero hay que morir. El ñame y el maíz se entierran y nacen; pero si usted baja a la tierra, no sale más.

Su reloj es exacto: el iré puede venir en 3 o 5 días, pero Ikú viene a los 7 si no hace lo que le mandan — e Ikú lo persigue para quedarse con su caudal: el paraldo con piedra de cementerio y jio jio en mata de aroma lo despega. Ni mirar los ojos de los Egun, ni descuidarse con los tuertos, ni probar bebidas ligadas ni chambá — la tierra Magba, de costumbres raras, trae malas consecuencias.

«La tierra le presta al hombre y tarde o temprano le cobra — el ñame vuelve a nacer; el hombre que baja, no sale más.»El pulso de Irete Kután

Sus papeles están vivos: hay problemas de casa, terrenos y herencia — pero oiga bien: la herencia aparentemente perdida no lo está: lo que hay es abandono — reclámela. La herencia de esta letra la recibe el más chico, y no se disfruta hasta que muera uno de la familia. Y usted: no le robe a su padre — bote ese Osain que preparó contra los suyos, que hay maldición de madre por medio: la madre de aquí se quedó muda por salvar a su hijo.

Sus auxilios son fieles: cuando se vea en apuros, llame a su padrino — aun estando muerto, acudirá a salvarlo; cuando le roben, este signo se reza en el tablero, se sopla y se llama; déle de comer a la puerta de la casa, que ahí está la suerte esperando entrar, y las frutas con el plato de agua bajo la cama alejan a los Egun. La prenda enterrada, sáquela — y la que se le perdió va a aparecer.

Este Odù consagró al primer hombre que cultivó la tierra — Orishaoko — y al Oriaté, y exorciza las hierbas de la maldición de Obatalá. Su horizonte es real: Irete Kután, haciendo obras y milagros, se hace Rey en la Tierra — pidiendo la bendición a la noche y rogándose cuando no haya luna: pague sus rentas a la tierra a tiempo — que ella cobra siempre, y el que paga siembra y nace como el ñame.

El signo en una frase

Haga lo mandado antes del séptimo día, reclame la herencia abandonada y llame a su padrino en el apuro — que Irete Kután se hace Rey pagándole a la tierra a tiempo.

El diagnóstico

habla · prohíbe · recomienda

LIBRE LA LIBRETA

Habla LIBRE

Ifá del pacto con la tierra: la tierra le presta al hombre y tarde o temprano le cobra; todo nace de ella y todo vuelve a ella.
Ifá de Ikú lobí Osha: para ser Santo, primero hay que morir, pues si no, no puede convertirse en Santo.
Ifá exorcizador de hierbas (Alewejara): les quita la maldición que Obatalá les echó.
Ifá de herencias: la herencia la recibe el más chico, y no se disfruta hasta que no muera uno de la familia.
Si la persona que se mira es vieja, ya está cumplida.
Cuidarse de los tuertos.
No mirar los ojos de los Egun.
Cuando al Awó le roban o le hacen cosas malas, se reza este signo en el tablero, se sopla y se llama.
Cuidado con la tierra Magba: costumbres religiosas raras que no se conocen y cuya práctica trae malas consecuencias; no tomar bebidas ligadas ni chambá.
Problemas en la casa, terrenos, propiedades o herencia; hay una herencia aparentemente perdida — no lo está: lo que hay es abandono.
Tres arayés lo quieren matar y no saben cómo hacerlo.
El Odù marca chismes, desbarate y separación.
A su propio padre le anda queriendo robar algo; mucho ojo con lo que hace contra los suyos: ese Osain que preparó lo tiene que botar.
A la muerte se la entierra y no vuelve a nacer; el ñame y el maíz, en cambio, sí nacen. El iré puede llegar en 3 o en 5 días, pero si no se hace lo que le mandan, a los 7 llega Ikú.
La madre se quedó muda por salvar a su hijo; hay maldición de madre (shepe de iyaré).
En los apuros, llame a su padrino — muerto y todo, acudirá a salvarlo.
Ikú lo persigue para quedarse con el caudal; hacer Paraldo con piedra de cementerio y jio jio en mata de aroma.
Con eclipse de luna, el Awó se ruega la cabeza y pone en el patio una jícara con saraekó.
La mujer tiene dificultades para parir.
Se padece de los pulmones, los riñones y los nervios; cuando la persona está enferma, no se responde por nada.
Se pierde la fe por situaciones adversas: el desarrollo espiritual es necesario para la paz y la prosperidad.
Tiene prenda enterrada: sáquela; la prenda que se le perdió va a aparecer.
De los iñales, que en esta letra se les ponen a los Oshas; muchas personas no pueden comer lo de adentro de los animales, porque la vida está en los iñales y en la carne anda Ikú.
De que Irete Kután, haciendo obras y milagros, se hace Rey en la Tierra; pero debe pedir la bendición a la noche y rogarse cuando no haya luna, para no perder sus poderes.
De darle de comer a la puerta de la casa (shilekún), para que entre la suerte que se encuentra allí.
De poner frutas y un plato de agua debajo de la cama para alejar a los Egun, cambiándolos cada rato.
De que los padres lo santigüen, uno o el otro.
De que el Awó, para rogar esta cabeza, debe tener cuidado.
De que Eshu Okuburo trajo la intranquilidad al pueblo: llevar a los hijos a una mata de aroma y limpiarlos con jio jio, para salvar al pequeño.
De hacer varios ebboses, para que el arayé no alcance su cabeza y no se quede ofo lerí.
Hierbas del Odù: acelga, verdolaga, júcaro, guamá, algarrobo, guacamaya, jobo, itamorreal y siempreviva; habla la prodigiosa, que vive bien en cualquier lugar (para los problemas estomacales).

Eewó · prohibiciones LIBRE

El eewó completo va libre: es información de cuidado, y quien salió con este signo la necesita hoy.

No mirar los ojos de los Egun.Estos dicen: «¡Te estoy esperando!».
No tomar bebidas ligadas ni chambá.Del camino de los zombis y el bayado de Magba: están preparadas con distintos ingredientes, incluso con Egun.
No porfíe.
No pelee más con su mujer.Ella se buscará otro hombre.
No dé un paso sin consultarlo antes con Orunmila.Nada le saldrá bien y su vida será una pena.
No sea chismoso ni egoísta; mejore el carácter.
Muchos con este signo no pueden comer nada de adentro de los animales.En los iñales está la vida y en la carne está Ikú.

Recomendaciones LA LIBRETA

Haga ebbó con sus dos hermanos, para que no mueran: tienen que ver mucho con Obatalá.
Evite la maldición de madre y cumpla lo que ha ofrecido.

19 consejos y avisos más esperan tras el muro — lo que este Ifá manda hacer, cuidar y evitar.

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Los patakíes

la historia primero — los caminos del Odù

LIBRE LA LIBRETA
1Okuburo, el hijo de Obatalá, y los tres hijos de Oshún

Tres hijos tenía Oshún, y los tres eran Awoses, hijos de Oluó Ikoñí: Teteregun, Ishu Omalabo e Ifá Eledá. Vivían bien, con dinero de sobra, y eso mismo les echó encima mucha envidia.

Tanto Orunmila como su Oluó les habían indicado varios ebboses, de modo que el arayé no les llegara a la cabeza ni quedaran ofo lerí. Pero el mayor no atendía más que su maíz; el segundo, su ñame; y solamente el tercero hacía caso de lo que su Oluó le aconsejaba.

Teteregun, el mayor, no hizo nada y se murió; su sombra quedó vagando y llamando a los hermanos. Tanto los llamó que Ishu Omalabo, el segundo, cayó enfermo de la cabeza al poco tiempo y murió también, con lo que fue a reunirse con él. Ya juntas, las dos sombras empezaron a trabajarle la cabeza al más chico, Ifá Eledá, que llegó a sentir su propia cabeza como si fuera de otro.

Oshún, su madre, al verlo de ese modo mandó llamar a Oluó Ikoñí, que le vio Irete Kután y le anunció que Ikú andaba tras él. Le hizo Oparaldo y le advirtió: «El ñame se mete debajo de la tierra y nace; el maíz, de igual forma. Pero si tú bajas a la tierra, no sales más».

Mientras tanto, las sombras de todos los Egun, de Ikú y de Arun salían de las tumbas y entraban en las casas de aquella gente. Nadie vivía tranquilo: no había manera de dormir, porque los Egun no dejaban.

Hacía tiempo que Obatalá no veía a su hijo, así que tomó camino hacia la tierra Buruku Yale. Al llegar encontró a mucha gente con ataques y con los nervios destrozados por culpa de los Egun. Como era de noche, buscó dónde dormir en una casa y decidió esperar al día siguiente para buscar a su hijo; pero los Egun tampoco a él lo dejaron descansar. Preguntó qué ocurría y le explicaron: Okuburo se la pasaba en la tierra de Yewá llamando a todos los Egun, y por su culpa nadie tenía sosiego.

Obatalá se dirigió a la tierra de Yewá y allí dio con su hijo Okuburo. Al verlo, Okuburo se alegró mucho, le dio foribale y se puso a quejarse de la gente de esa tierra, pues los únicos que lo comprendían eran los Egun e Ikú. Enseguida les dio de comer a los Egun con los jio jio, y las sombras comenzaron a salir. Obatalá pensó para sí: «Esto le viene a mi hijo por la parte de Oyá, su madre, y es la única que lo puede salvar, porque Okuburo se está volviendo loco». Tomó entonces camino en busca de Oyá, con agogó y tres palomas, y en el camino cantaba: OYA JERIJERI JEKUA IYANI BEBEWA OKUBURO IYA SOKU ONILE...

Oyá lo escuchó y salió a su encuentro. Obatalá le contó cuanto ocurría con Okuburo en la tierra Buruku Yale, y ella resolvió: «Vamos a casa de Orunmila». Llegaron los dos, y Orunmila, que ya se había visto Irete Kután, les habló así: «Ustedes vienen por una preocupación muy grande que tienen con Elegbá, que es su hijo, pues siempre está entre todos los fenómenos. Hay que ir a esa tierra para salvarlo, y untefarlo, para que esa tierra esté más tranquila».

Oyá, Obatalá y Orunmila tomaron camino. Al entrar en la tierra Buruku Yale vieron en qué estado andaba la gente: como bobos, adormilados, y los Egun caminando entre los vivos. Obatalá tomó una paloma y con ella los fue limpiando a todos, mientras cantaba: SARAYEYE IWORIWO IWORE EGGUN EGBAROKO MA BAYE. Así se iban despertando todos. Llegaron después adonde estaba Okuburo, y a la puerta de la tierra de Yewá lo llamó Oyá: OKUBURO IÑA COSI COSI ELESE EYO OMO SOKUN OMO LAYINI IYANSAN.

Salió Okuburo, y entre Obatalá, Oyá y Orunmila lo llevaron —con todo y la piedra que tenía en la tierra de Yewá— hasta una mata de aroma. Allí lo limpió Orunmila con los mismos jio jio que él tenía, y le cantaba: SARAYEYE LABERO UNLO IKU BEBEWA ELEGBA LONA...

De ahí Orunmila se lo llevó a su casa, le hizo Untefá y le salió Irete Kután. Quedó dicho que nunca más podría poner un pie en la tierra de Yewá, y también dejaron esta indicación: «Para que todas las gentes de esta tierra se alejen de la sombra de los Egun, deben tener una canasta de frutas debajo de sus camas, cambiándolas a cada rato, y un plato grande con agua con aro, para que las sombras de los Egun no conozcan esta tierra y se retiren a la suya».

A partir de ahí aquella tierra empezó a prosperar y la gente tomó en consideración a Okuburo, que desde ese día llevó el nombre de Awó Kogda.

2Los tres agboranes con collares de Elegbá, Obatalá y Oyá

De este camino viene el ebbó de los tres agboranes: gallo, 3 jio jio y 3 palomas blancas; 3 muñecos de cedro cargados; tierra de tres árboles distintos de la tierra de Yewá; tres pedazos de carne de res y tres garabatos de aroma; tierra de tres sepulturas distintas; toda clase de granos; tres collares, de Obatalá, Elegbá y Oyá; una palangana de agua con añil; una canasta con frutas; tres cabezas de pescado fresco y tres huevos de gallina; flecha y trampa; ropa del cuerpo, y todos los demás ingredientes.

Los jio jio son para Elegbá, al pie de una mata de aroma, y a Elegbá van también los tres garabatos. Con la carne de res se hace la rogación de cabeza, con aguardiente y pimienta. La palangana de agua de añil se pone a la cabecera y esa agua después se echa a la calle. La canasta con frutas pasa siete días debajo de la cama y de ahí va al mar. A las tres cabezas de pescado se les unta corojo, se le ponen a Elegbá y de ahí a la esquina.

Carga de los agboranes: tierra de bibijagüero, tierra de tres tumbas y tierra de todos los lugares que se consiga; afoshé de los tres árboles de la tierra de Yewá; ilekán; cabezas de zunzún, de gallo y de guinea; corazones y cabezas de las tres palomas (que se les dan a los agboranes vacíos en la tierra de Yewá, después del ebbó, una en cada tumba); corazón de tiñosa; cabeza de jicotea; cáscara de huevo sacado; raíces de álamo, de atiponlá y de coco; pelusa de ikín; vergonzosa; semillas de algodón machacadas; los palos amansa guapo, cambia voz, paramí y yamao, ceiba, batalla, guamá, caja y ramón; 16 pimientas; jutía, obí, kolá y orogbo, airá, osun y obí motiwao, y el iyefá del ebbó.

Cada muñeco lleva un collar: uno de Elegbá, otro de Obatalá y otro de Oyá. Los agboranes se lavan con omiero de guamá; viven junto a Elegbá y con él comen. De ese omiero se toma un poco y con el resto se baña la persona.

3Para ser Santo, tiene que morir (Ikú lobí Osha)

En el principio del mundo, Dios creó cuantas formas salen de los 4 elementos primarios —aire, tierra, fuego y agua—, y esas formas se fueron afinando hasta llegar a ser los Eda Murin, dotados de percepción extracorpórea.

Por encima estaban los espíritus Agba Odun, forjados en el fuego. A todos ellos les ordenó Olofin que adoraran a los Eda Murin, hechos de barro. Uno de esos Agba Odun, llamado Alosin Buruku, se negó: «¿Cómo voy a adorar a esos seres de barro, cuando yo soy de fuego?».

Entonces Olofin lo mandó a vivir apartado de él, y desde ese día Alosin Buruku se dedicó a inducir al mal a los Eda Murin, tanto que estos casi dejaron de adorar a Olofin.

Olofin llamó a Ikú Alashona, que era el Ángel de la muerte, y con este canto le señaló su tarea en la Tierra: OPOLOPO ELERI IKU BOGBO EDA MURIN IKU LOBI OSHA ORISHA EGGUN.

La muerte se los fue llevando a todos. Al frente del planeta puso Olofin a Omalye Egun, Rey de los muertos, que iba convirtiendo en piedra (otá) a cada Eda Murin que moría. Cada uno guardaba su nombre, pero para expiar la falta tenía que volver a la Tierra y ser adorado en piedra. De ahí salieron Obatalá, Shangó y los demás.

De ahí viene IKU LOBI OSHA INTORI EGUN: sin pasar por la muerte nadie se vuelve Santo; hay que morir primero para llegar a serlo.

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Refranes de Irete Kután · Òwe

la sentencia y lo que te está diciendo

LIBRE LA LIBRETA

Candil de la calle y oscuridad de la casa.

Quien alumbra a los demás y descuida a los suyos, pierde su casa; atienda primero lo propio.

La suerte está en la puerta de la casa.

Déle de comer a su puerta, para que entre la suerte que allí espera.

El viejo ya está cumplido.

Cuando la persona mayor se mira con este signo, su ciclo está completo: se atiende con respeto y sin promesas vanas.

El ñame y el maíz se meten debajo de la tierra y nacen. Pero, si tú bajas a la tierra, no sales más.

Todo nace de mí y todo vuelve a mí.

El año de la fortuna ha venido.

Del polvo vinimos y al polvo volvemos.

Lo sobrenatural es lo más natural.

Quien gana con trampas, pierde con trampas.

El hombre pasa la mitad de su vida enfermo y la otra curándose.

Los hombres mezquinos son tan comunes como los árboles del monte.

El cuchillo sediento no reconoce la mano del herrero.

Tanta culpa tiene el que mata la chiva como el que le aguanta la pata.

Mientras el que te persigue no esté cansado, no digas que lo estás.

Sale más caro el candil que la vela.

No hay lana sin verdes prados.

Ningún caracol vivo habla en el itán.

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Preguntas frecuentes

sobre Irete Kután

LIBRE

¿Qué significa el Odù Irete Kután en Ifá?

El pacto del hombre con la tierra, que presta y tarde o temprano cobra: aquí nació Ikú lobí Osha — para ser Santo, primero hay que morir.

¿Qué número es Irete Kután entre los 256 Odù de Ifá?

Irete Kután es el Odù número 220 de los 256 de Ifá, de la familia de Irete: nace de Irete sobre Ogunda.

¿Qué orishas hablan en Irete Kután?

En el Odù Irete Kután hablan Orishaoko, Obatalá, Oyá (Yanzá), Orún y Oroíña, Elegbá, Oshún, Los Ibeyi, Inle Ogueré (la Madre Tierra) y Egun.

¿Cuál es un refrán del Odù Irete Kután?

Uno de los refranes de Irete Kután dice: «Candil de la calle y oscuridad de la casa».

¿Qué incluye La Libreta?

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La familia de Irete

los 16 caminos

Este es 1 de 256

Cada punto es un Odù con sus caminos, sus obras, sus eewó y sus rezos. El encendido es el que acabas de leer. Los otros 255 te esperan.

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